Pensiones dignas, ¡ya!

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Por Patrocinio Navarro Valero

Son muchas ya las manifestaciones de pensionistas reclamando su derecho a pensiones dignas para que ahora PP y Ciudadanos quieran  acabar con el asunto de un plumazo con migajas y para unos cuantos. Va a ser que no.

¿Y qué es una pensión digna? La que permite tener  lo necesario para alimentación, salud, ropa y calzado, vivienda, energía, telefonía y  transporte. Y eso no se soluciona con las medidas que acaban de anunciar los partidos  azules y naranjas, porque no es eso lo que pide la calle, porque la gente quiere  tener un nivel de vida digno y  proporcional a la cantidad de riqueza que el país produce, y que  habría que  actualizar anualmente de acuerdo con la subida del coste real de la vida. El coste real  de la vida no tiene mucho que ver con el IPC, porque para elaborarlo se dejan fuera productos de uso tan común, como la luz, el gas, alimentos de calidad, medicinas o telefonía, que repercuten  muy directamente sobre los bolsillos de los pensionistas.

Que a pensiones entre 300 y 700 euros les suban un 0, 25 % es algo tan miserable como subirle el 1,2 o el 3 %, que  significan 3 o 5 euros, que es lo que vienen pidiendo algunos, cuando además se sigue con el copago farmacéutico, que a esas edades la farmacia se lleva un buen pellizco… si se tiene. Porque la verdad es que  son cientos de miles los pensionistas que tienen que elegir entre comer y comprarse las medicinas, o pagar el alquiler, o la calefacción… y hasta en esas condiciones son muchos los que se ven obligados compartir su miseria con sus descendientes  cuando  aún están peor.

Este país era, hasta la llegada de los vándalos azules, un lugar donde  “se iba tirando”. La gente decía eso: voy tirando.  Ahora la  mayoría de  pensionistas, no solo no pueden tirar de nada, a no que sea de sus hijos y nietos en paro,  sino que  andan recogiendo. Recogiendo en contenedores, recogiendo en sobras de supermercados; recogiendo en comedores sociales. Recogen ellos  mientras  otros hacen caja, porque en estos años  se ha duplicado el número de ricos en el país, las evasiones de impuestos superan  en alrededor de 58 mil millones a los presupuestos generales del Estado como publican los técnicos de Hacienda GESTHA. Pero el Gobierno no les quieren molestar y deja en paz a los evasores en sus paraísos fiscales, les concede amnistías fiscales, baja los impuestos de sociedades a los ricos en más 23 mil millones desde el 2007 al 2014, como indican los técnicos de Hacienda y a los pensionistas les dice: No hay dinero.

No hay dinero, dicen los partidos  azules y naranjas,  pero la Iglesia recibe anualmente vía IRPF y en subvenciones a colegios, por exención de impuestos de sus millonarias propiedades, de sus millonarios ingresos turísticos y por  ayudas a asociaciones católicas la friolera de  – al menos- 11 mil millones (fuente, Europa Laica).

Ni siquiera, dicen,  hay  esos dos mil millones que se precisan para equiparar al menos al IPC actual las pensiones este año 2018, pero sí había esos mismos dos mil millones para el rescate de autopistas. Y aún así,quieren olvidarse de que  las pensiones se han devaluado en un diez por ciento en los últimos años, como dicen hasta los economistas del partido rosa.

No se pueden subir las pensiones  que exige la calle,  se nos cuenta,  pero el ejército recibirá 18 mil millones entre 2108 y 2024, lo que supone 3 mil millones anuales, como informó días atrás la Sexta noticias.

No hay dinero, pero a la banca no se les exige que nos devuelva a los españoles  los 67 mil millones que nos debe por haberla rescatado (a la fuerza, por cierto, por nuestra parte). Y con intereses, que sería lo suyo.

Entonces, sí hay dinero. Entonces  el problema no es ese, sino la  poca conciencia ética y social  de  quienes lo administran fatalmente  en contra nuestra.

Para dar los primeros pasos hacia una solución real, las pensiones tienen que superar ese 10 % de desfase que arrastramos y a continuación actualizarse para   llegar a ser suficientes  cada año de acuerdo al  coste real de la vida. Y los gobiernos, sean del color que sean sus partidos, están obligados a cumplir con su obligación constitucional con el pueblo, que es quien paga a sus señorías  su abultada  nómina, sus jugosas pensiones para ricos  y sus sonrojantes  privilegios.  Nos deben todo eso, y más.

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