Pedro Sánchez acosado por la «Panzer division»: ¿una alternativa reformista?

Publicidad

Vivimos tiempos en los que a mucha gente se le hace difícil  interpretar la «pecata minuta» de los acontecimientos políticos cotidianos. Ya son pocos los que tienen al alcance de la mano una brújula que les permita orientarse acerca del “quién es quién» o «qué es qué» en el acontecer de cada día. La culpa no es de ellos, sino de los partidos, organizaciones y sindicatos que prefirieron darle prioridad al mercadeo electoral  en sustitución de las  duras – pero también imprescindibles –  tareas de la lucha y concienciación popular.   Esta desorientación hace que el peligro de que detrás de cada esquina puedan sorprendernos ofertándonos  gato por liebre, se multiplique exponencialmente.

SUSANA, LA «CANDIDATA OFICIAL»

Este domingo 26 de marzo se presentó en sociedad, en Madrid, la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, como candidata «primaria» a la Secretaría General del Partido de los socialdemócratas españoles. Al jubiloso evento de presentación acudieron tres joyas de la Corona de la ex dirigencia del PSOE: los tres ex Secretarios Generales del partido históricamente más destacados: Felipe González, José Luis Rodríguez Zapatero y Pérez Rubalcaba.  Para reforzar  esta  línea de vanguardia estuvieron presentes  también dos  voraces lobos de las Vicesecretarías de Organización, Alfonso Guerra y José Blanco. Y para blindar aún más a la que podríamos denominar ya como la «candidata oficial”,participaron en el acto otros dos buques insignias del partido, los ex titulares del Ministerios de  Defensa pro otánicosJosé Bono y Carmen Chacón. Una representación como puede observarse  poderosa, y con la  capacidad de fuego ofensivo de una panzer división.

Atendiendo al componente ideológico de las figuras que la arroparon, podríamos sentirnos inclinados a inferir que Susana Díaz representa a todo aquello que ha sido elPSOE desde 1975 hasta nuestros días. Es decir, a un partido social-liberal y un aguerrido defensor del sistema monárquico impuesto por  Franco.  Por mera contraposición, se podría colegir que a su adversario, Pedro Sánchez, habría que situarlo en las antípodas políticas de lo que defiende Susana Díaz, encarnando la representación genuina de los valores«progresistas» en el seno del PSOE.

Sin embargo, los hechos y las trayectorias demuestran  que las cosas no son  como aparentan. Es evidente que, en efecto, la demostración de fuerza celebrada el pasado domingo en Madrid por parte de la flamante candidata Susana Díaz es una escenificación manifiesta  de todo lo que representa el viejo aparato del PSOE que,  con uñas y dientes,  se apresta a defender as prebendas, los privilegios y los cargos burocráticos conquistados laboriosamente  en la máquina institucional del Estado a lo largo de  decenios .  La automática solidaridad de del  aparato orgánico con Susana Díaz  no solo trata de defender  lo más añejo del régimen del 78 , sino también intenta salvar, de paso, el futuro vital y profesional de sus componentes. Para constatarlo  bastaba con comprobar las identidades de quienes se encontraban en el acto dominical. Allí afluyeron nada menos que casi dos generaciones de viejos y jóvenes burócratas agradecidos al sistema.

PEDRO SÁNCHEZ ¿UNA ALTERNATIVA AL SOCIAL REFORMISMO?

Pero, ¿significa eso que la candidatura del defenestrado Pedro Sánchez representa desde el punto de vista ideológico, todo lo contrario a la de Díaz? La cuestión es que ni la trayectoria del primero, ni su práctica, ni sus  pronunciamientos políticos  permiten afirmar que Sánchez encarne algo esencialmente distinto a lo que representa Susana Díaz. Son, en realidad, dos caras de una misma moneda. La unica variante es que Sánchez trata de sumar a su candidatura  a un electorado  que ve con escepticismo  la posiblidad de que el PSOEpueda  constituir, tal y como se encuentra,  una «alternativa» viable. Este  no es un fenómeno específicamente español. En la mayoría de los países en los que la socialdemocracia fue vista  como una opción posible  al capitalista,  se está produciendo  un fenómeno muy similar.

El antiguo voto socialdemócrata está dando un giro de 180° hacia las ofertas electorales de extrema derecha que, demagógicamente, manipulan el sentimiento popular con propuestas supuestamente «reformistas». En otras, como en España, la frustración popular se ha reorientado hacia partidos y agrupaciones que esgrimiendo determinadas reivindicaciones sociales, y rompiendo con el discurso tradicional del  establishmen, son incapaces de plantearse como objetivo la ardua tarea de luchar y organizar a la sociedad para  acabar con el sistema económico vigente, causante en última instancia de todas sus penurias y desgracias.

El drama o la suerte de Pedro Sánchez consiste en que su tentativa para tratar de construir un nuevo «look” para la opción reformista ya tiene fuertes competidores disputándole el terreno. Como suele suceder con los movedizos espacios electorales, siSánchez lograra vencer la resistencia de la “Panzer division” que  le combate en el seno de su propio partido, podria contar con la posibilidad de recuperar a parte de los sectores desengañados de la antigua feligresía de su organización. Todo dependerá, en buena parte, del papel que desempeñen los medios de comunicación en manos del gran capital y del grado de degradación progresiva que experimenta su opción gemela.

En cualquier caso, ni con Sánchez ni con Iglesias, las clases sociales hegemónicas españolas  tienen motivos de preocupación. En realidad,  ambos no ofrecen mas que humo.

http://canarias-semanal.org/not/20052/pedro-sanchez-acosado-por-la-panzer-division-una-alternativa-reformista-/

También podría gustarte

Los comentarios están cerrados.

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More