Paul Celan, topógrafo de la noche

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Por Iñaki Urdanibia

«…el poeta no es juez aunque juzgue; lo suyo no es sentenciar trazando una frontera que por definición no se puede encontrar, sino que lo suyo es hacer justicia a los muertos »

( Jean Bollack )

« Fuimos. Somos.

Somos una misma carne con la noche.

En los pasadizos, en los pasadizos»

( Paul Celan )

No parece tarea fácil narrar por medio del cómic la vida de un poeta complejo, cuya obra-parte importante de ella al menos – reflejaba la megalómana y asesina empresa puesta en marcha por las luminarias nacionalsocialistas; para ser más exactos, la cosa tiene más bemoles cuando la trayectoria existencial, ajetreada y de desplazamientos varios, de Paul Celan, es realizada tomando como eje vertebrador uno de sus poemas más inquietantes :Fuga de la muerte, que es , por otra parte, el título del retrato gráfico realizado por Fidel Martínez y editado recientemente por Edicions de Ponent.

Con indudables tonos expresionistas, propios de los más paradigmáticos del expresionismo germano, Fidel Martínez con una equilibrada combinación de los trazos negros sobre los fondos blancos, que hacen que se den espacios huecos y llenos de líneas en fuga que hace que entremos en la interioridad del poeta retratado. El juego de los colores a los que aludo logra que los sentimientos experimentados por el protagonista ( sujeto-sujetado) afloren y penetren en la mente del lector, sin obviar el ritmo in crescendo que empapa la historia en la misma medida en que la bestia parda iba haciendo más insufrible la situación, no sólo de Paul Celan sino de toda la sociedad que le rodeaba. Es destacable que la economía de colores y medios expresivos consiga dar cuenta del pulso en caída libre de la personalidad del biografiado , en el que coinciden su condición de poeta, de judío , y, más tarde, de dolorido superviviente.

Dolor, culpa y soledad van a la par desde las dos primeras páginas del volumen que marca el tono: no hay a dónde huir, la falta de escapatoria que siente el protagonista acodado a la barandilla del puente: el parisino de Mirabeau es en donde puso fin a su vida, fusionándose con las aguas del Sena. Premonitorios

los versos que había escrito en 1962 : <<Desde el sillar / del puente, desde el que / se estrelló / en la vida, volandero / de heridas, – desde el / Pont Mirabeau>>.

La primera persona se adueña del relato, hablando el poeta consigo mismo sobre el dolor que la liquidación de su familia le provocó de por vida; primera persona de quien nació en la capital de la Bucovina, en Czernowitz, perteneciente al imperio austro-húngaro y tras la caída de este, anexionada a Rumania, y posteriormente presa de las ansias de expansión de las potencias vecinas, del este y del oeste. Los recuerdos de los sonidos de niñez y las relaciones familiares: una madre que le dejó entre otras huellas, además de las afectivas, las del amor a la lengua germana( lo que no quita, sea dicho al pasar, la permanente desconfianza celaniana hacia la tradición alemana, como lo dejaba ver hasta en un poema dedicado a un pensador al que admiraba, Walter Benjamin: Port-Bou- ¿ Alemán?-: « Nibelungos de izquierdas, nibelungos / de derechas: / renanizados, refinados, / un descombro/ Benjamín / os nonea para siempre, / él dice que sí » ), lengua que con el tiempo pasaría a ser la de los verdugos ; y un padre que de manera autoritaria trata de imponer a su hijo el cumplimiento de las obligaciones y rituales de sus antepasados, los judíos ( al cumpleaños siguiente al cumplimiento de sus trece años le tocó participar en el sabat; leyendo el pasaje de la Torá que relata la confusión de lenguas como castigo divino ante la soberbia de construir la torre de Babel); significativo texto para un ser que dominaría varias lenguas y que convirtió la palabra en el centro de gravedad de su vida. De todos modos, en vez de plegarse a los designios paternos, el poeta se enrolará en las filas del comunismo y se volcará en el apoyo a la cusa republicana que en tierras hispanas es atacada por el fascismo internacional. En esos momentos asoma casualmente una mujer cuyo nombre es Margarete, como uno de los personajes del Fausto de Goethe, prestándose el encuentro repetido, en círculos militantes anti-fascistas, a unas escenas de amor en el plano de la amorosa ensoñación .

Los primeros ramalazos de furia anti-judía se respiran y las limitaciones en los centros de enseñanza y otros se deja notar. El poeta con el propósito de estudiar medicina se traslada a Tours, y a su paso por Berlín, asistirá a los asaltos destructivos de la noche de los cristales rotos. No tardó mucho en volver a sus país, del mismo modo que no tarda mucho en que éste sea invadido por las tropas germanas. El comienzo de la segunda guerra convierte su tierra en botín, reparto propiciado por los acuerdos del pacto germano -soviético, primero de los soviéticos que no se andaban con pamplinas y que comenzaron a hacer reinar el rígido orden estalinista que cedió el paso a la invasión de la Wehrmacht.

La plaga nacionalsocialista tomó violento cuerpo persecutorio, se instala el gueto para encerrar a los judíos y se inician los transportes en vagones de ganado a los campos de Polonia; y allí comenzó el infierno familiar y personal de Celan, dejando en él una honda huella que no abandonaría le de por vida como sucedió con muchos de sus contemporáneos. Su madre muerta de un tiro en Ucrania, su padre de tifus en Auschwitz. Él , que cuando se llevó cabo la redada, estaba ausente del domicilio familiar se libró del nefasto transporte hacia la muerte, y quedó, eso sí, confinado en un campo de trabajo de Moldavia, siendo liberado en 1944.

Asistiremos , por medio de las oscuras y tensas imágenes, el mundo de los campos y los aullidos y latigazos de los SS… Sumido en la culpa por haberse separado de sus progenitores y su hermana, Celan escribía y recitaba sus versos… Y hasta esa época abarca la historia que se nos presenta, cuyas últimas páginas en las que se suceden viñetas mudas pero que son gritos de dolor , resultan francamente conmovedora hasta el estremecimiento, con el final en el que el propio Paul Celan comienza la lectura de su Todesfuge / Fuga de la muerte

Negra leche del alba la bebemos de tarde

La bebemos a mediodía de mañana la bebemos de noche

bebemos y bebemos

cavamos una fosa en los aires no se yace allí estrecho

Vive un hombre en la casa que juega con las serpientes que escribe

que escribe al oscurecer a Alemania tu pelo de oro Margarete

lo escribe y sale de la casa y brillan las estrellas silba a sus mastines

silba ante él a sus judíos hace cavar una fosa en la tierra

nos ordena tocar a danzar

Negra leche del alba te bebemos de noche

Te bebemos de mañana a mediodía te bebemos de tarde

bebemos y bebemos

Vive un hombre en la casa que juega con las serpientes que escribe

que escribe al oscurecer a Alemania tu pelo de oro Margarete

Tu pelo de ceniza Sulamit cavamos una fosa en los aires no se yace allí estrecho

Grita hincad los unos más hondo en la tierra los otros cantad y tocad

agarra el hierro del cinto lo blande son sus ojos azules

hincad los unos más hondo las palas los otros seguid tocando a danzar

Negra leche del alba te bebemos de noche

Te bebemos a mediodía de mañana te bebemos de tarde

Bebemos y bebemos

vive un hombre en la casa tu pelo de oro Margarete

Tu pelo de ceniza Sulamit juega con las serpientes

Grita que suene más dulce la muerte la muerte es un Maestro Alemán

grita más oscuro el tañido de los violines así subiréis como humo en el aire

así tendréis una fosa en las nubes no se yace allí estrecho

Negra leche del alba te bebemos de noche

te bebemos al mediodía la muerte es un Maestro Alemán

te bebemos de tarde y mañana bebemos y bebemos

la muerte es un Maestro Alemán su ojo es azul

él te alcanza con bala de plomo su blanco eres tú

vive un hombre en la casa tu pelo de oro Margarete

azuza sus mastines a nosotros nos regala una fosa en el aire

juega con las serpientes y sueña la muerte es un Maestro Alemán

tu pelo de oro Margarete

tu pelo de ceniza Sulamit

Hasta ahí, como digo, llega el logrado retrato de Paul Celan, realizado por Fidel Martínez, dando sobradas muestras de dominio de la pluma y de su capacidad de distribuir las imágenes con un ritmo envolvente en lo que hace al escenario histórico general y al paisaje interior del poeta, centrando por otra parte su relato en los acontecimientos claves de la vida de Celan, y haciendo que la imagen ofrecida dé certera cuenta del motor que impulsó su poesía. Dicho esto, añadiré que si Paul Celan, anagrama de Ancel, que es su apellido en rumano, había nacido en 1920, la presentación que aquí se ofrece dura hasta 1944…veintiséis años le quedaban de vida, de atormentada vida, provocada por su condición de superviviente, tormento que fue acrecentado por algunas acusaciones infundadas de plagio, por parte de Claire Goll, que preocuparon hondamente a nuestro hombre como aclara el poeta recién fallecido Yves Bonnefoy ( Ce qui alarma Paul Celan ).

Una vida repartida entre sus clases de alemán en l´Ëcole Normale Supérieure , sus traducciones para organismos oficiales en Ginebra, o las literarias al alemán del ruso, el francés y el inglés : Osip Mandelstam, Arthur Rimbaud, Paul Valéry, René Char , Emile Cioran, Shakespeare o Emily Dickinson entre otros. Sin olvidar sus idas y venidas a diferentes centros psiquiátricos.

Sus relaciones afectivas con la pintora Gisèle Celan-Lestrange con la que contrajo matrimonio y tuvo dos hijos, uno de los que murió al poco de nacer; afectos que repartió igualmente con la poeta Ingebord Bachmann con quien mantuvo una estrecha relación personal y también epistolar .

En estos años posteriores a su liberación del campo de trabajo tampoco debe obviarse sus relaciones-o falta de ellas- con un par de destacados filósofos: con Adorno, con el que a pesar de las citas programadas no funcionó, con harto dolor para el poeta que esperaba las opiniones de quien dijese que escribir poesía después de Auschwiz era una indecencia o una impostura para posteriormente desdecirse- en su Dialéctica negativa se lee: « el sufrimiento perenne tiene tanto derecho a exteriorizarse como el torturado a gritar; por eso hay que considerar como falso el que no se pueda escribir ya poesía después de Auschwitz »- al conocer precisamente la poesía de Celan ( frente a la afirmación tan citada como incomprendida del alma mater de la escuela de Francfort parece que cobraba pertinencia lo que más tarde dijera Imre Kerstez: después de Auschwitz lo que había que hacer es escribir más poesía sobre Auschwitz); el otro filósofo que prestó atención a su obra poética fue Martin Heidegger, y con él llegó a establecerse un encuentro que alcanzó el nivel de lo mítico, el de la leyenda dando lugar a muchas interpretaciones que van desde George Steiner ( La poesía del pensamiento . Del helenismo a Celan )a Hadrien France-Lanord.( Paul Celan et Martín Heidegger. Le sens d´un dialogue). Encuentro , coincidiendo de una lectura de sus poemas que Celan realizó en Friburgo y a la que asistió el brujo de la Selva Negra. El encuentro , paseo incluido, se desarrolló en la célebre cabaña ( die Hutte) que Heidegger poseía en la Selva Negra y el resultado ante el silencio del anfitrión fue el poema que lleva el nombre del lugar:

Todtnauberg

Árnica, bálsamo de los ojos, el

trago en el pozo de agua con el

balde de estrellas encima

en la

cabaña

allí, en el libro

¿el nombre de quién estaba anotado

antes del mío ?

allí, en este libro

la línea escrita

con una esperanza, hoy,

en la palabra de un pensador

que llegue

al corazón

humus del bosque, sin aplanar,

orchis y orchis, único,

lo crudo, más tarde, durante el viaje

auto,

evidentemente,

quien nos conduce, el hombre,

él también a la escucha

las sendas a medio abrir

con palos en el pantano

humedad,

bastante.

Paul Celan, una vida y una obra de continuos desplazamientos –de los que hablase con tino Alexis Nouss-: desplazamientos geográficos, de lengua, de sentido, de tiempo, de vida…en un desasosegado y permanente trabajo de anamnesis.

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