Patria y dinero tampoco ligan en el deporte

Comienza un nuevo ciclo olímpico y el deporte cubano deberá saber encarar el cuatrienio que se avecina, para continuar siendo motivo de orgullo nacional.

Para esto deben ser solucionados los problemas que aquejan a nuestro movimiento deportivo.

No es solo el bloqueo norteamericano el causante de la caída cubana en Beijing.

Según información muy confiable a la que he tenido acceso, la dirección del país ha hecho una lamentable concesión. Desde el año 2007, a los medallistas olímpicos cubanos se les paga mensualmente por la siguiente tarifa:


&nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp Medallista de oro:&nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp 300 CUC

&nbsp &nbsp &nbsp Medallista de plata:&nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp 200 CUC

&nbsp &nbsp &nbsp Medallista de bronce:&nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp 100 CUC

Esto se paga también en retroactivo. La idea de elevar el nivel de vida de nuestras glorias deportivas es muy justa, algo se había hecho, pero muy poco. Lo que yo veo muy mal es la tarifa por medallas. Siempre hemos criticado el pago a los medallistas olímpicos, si nuestro deporte se digna de ser amateur, con toda la pureza que esto debe conllevar, cómo es posible que apliquemos esta deplorable tarifa. Repito que sí deben ser estimulados económicamente nuestros atletas, pero se deben buscar otros mecanismos.

¿Qué pasaría con aquel hipotético 4to lugar olímpico que, por distintas razones, nunca alcanzó medallas en esas citas, y sí se encumbró en la escena mundial en otros eventos? Pero no es eso lo que reclamo, si no el hecho que nada tiene que ver la mencionada tarifa con el deporte amateur. Nuestros deportistas ya no solo irían por la gloria de la Patria, ahora tienen la disyuntiva de ir detrás de un cheque. Y el cheque y la Patria no ligan, esa pudo ser una razón del descalabro en Beijing.

Lamentablemente algunos de nuestros atletas ya no tienen la conciencia revolucionaria que tenía la inmensa mayoría de sus predecesores. De ahí que algunos(as) hasta improvisen “huelgas” de entrenamiento hasta que no se le pague tal dinero, que ganaron en algún ineludible evento internacional con carácter profesional.

Ya es muy difícil encontrarse con un Javier Sotomayor al que haya que decirle que se quede con algo, porque todo lo ganado lo quiera donar.

A veces, parece más importante que la victoria misma, ese símbolo de la ostentación y el mal gusto que son los dientes de oro, por poner un ejemplo.

Ya se había cedido en la inclusión de las pesas femeninas en nuestras delegaciones deportivas a Centroamericanos y Panamericanos, deporte ajeno, creo yo, a la verdadera esencia de la mujer. Y una vez insertadas en la delegación cubana, son ignoradas por los medios nacionales. ¿Están o no están? ¿Para qué se incluyen si avergüenza reflejarlas?

La conciencia revolucionaria de nuestros deportistas hay que inculcarla adecuadamente desde que estos son niños. Por ejemplo, sé que en la ESPA capitalina José Martí, casi son una rareza los atletas revolucionarios. En esta misma escuela deportiva, como debe ocurrir en otras de sus características, sabemos que hay “atletas” hijos de papás, que solo están allí evitando la beca preuniversitaria.Son espacios que se le roban al talento. El mal del absolutismo de los Pre becados, también debe tener una lógica solución.

La masificación del deporte cubano, tiene que ser eso: masificación. Con gran admiración vimos a los velocistas jamaicanos barrer en Beijing. ¿Qué pasó con nuestros velocistas? ¿Por qué no hacemos controles de velocidad, buscando talentos, en todas nuestras escuelas primarias y secundarias? ¿Acaso no somos nosotros quienes debemos tener el mejor mecanismo para encontrar el talento, en cualquier rincón?

La gran diferencia entre nuestro deporte y el del resto del mundo, estriba en que desde el año 1959 se institucionalizó el amateurismo y mucho se avanzó en la masificación. Esta es la causa que nos llevó a convertirnos en el país con mayor número de medallas olímpicas per capita en el mundo, toda una hazaña.

Algunos se desesperan y creen que es el profesionalismo disfrazado o abierto el que rescatará nuestro deporte, esto es un grave error. Recientemente, el ahora ex entrenador de Las morenas del Caribe y otros directivos del voleibol cubano, abogaron por insertar a nuestras jugadoras en ligas extranjeras profesionales. Esa no es la solución, quizás lo ideal en este deporte, no esté al alcance de las manos en estos momentos: si antes se llenaba la Ciudad Deportiva con las finales de la Súper Liga de Baloncesto masculino, qué pasaría con un evento similar del voleibol en ambos sexos. La mayor dificultad estaría en tener varios terrenos sintéticos, al menos para cuatro sedes. Sería la gran fiesta del voly nacional, y talento tenemos para eso.

Nuestro voleibol no necesita insertarse en liga extranjera alguna. Recordemos lo que vino después de las incursiones en la liga italiana a fines de la década del ´90. Antes de aquella experiencia acabábamos de ganar, por primera y única vez, la Liga Mundial; después vino el desastre…

No sé por qué a algunos les cuesta tanto entender que el profesionalismo es igual a deporte-mercado, a deportista-mercancía. Cuántos ejemplos hay, sobre todo a nivel de clubes, de quienes se venden y hasta llegan a competir contra su equipo de origen. ¿En el fútbol, por ejemplo, qué hace un brasileño jugando en España, un español en Inglaterra o un inglés en EE.UU? Peor aún cuando esto ocurre a nivel de selecciones nacionales.

El hecho que neguemos el profesionalismo, no implica que no reconozcamos que cuando la mayoría de esos atletas defienden sus colores patrios, lo hagan con sentido orgullo. Pero tampoco, a los deportistas que traicionan nuestra bandera, debemos tratarlos de un modo más despreciable que la traición misma. Esta venganza no excluye a sus familiares. De esto escribí en un reciente artículo (1).

La democracia debe ampliarse en nuestro deporte nacional (curiosamente como en nuestro Socialismo todo), los directivos de la pelota deben aplicar las mejores disposiciones para este deporte. Quienes más rindan en nuestras series, deben representarnos en nuestra selección nacional; aunque entiendo que debemos ser flexibles en algunos casos. El manager del equipo Cuba debe ser el mejor del país, y que realmente lo sea tiene muchas maneras de demostrarse, así como hay otras tantas en que hemos comprobado lo contrario.

¿Qué hace el médico del equipo Cuba, ortopeda prestigioso (hijo de Fidel por demás), como vicepresidente de la Federación Cubana de Béisbol? Esto parece nepotismo… (De paso digo, que también lo parece que el hijo de Raúl lo acompañe a cualquier lugar, no hablo del nieto porque él ha querido ser escolta del abuelo…)

El béisbol debe seguir siendo ejemplo y motivo de orgullo de nuestro movimiento deportivo, y confío en que volveremos nuevamente a lo más alto del podio a cualquier nivel.

La integración regional en el deporte es algo muy hermoso, pero a veces el romanticismo resulta contraproducente. Como ejemplo pongo los Juegos del ALBA. Desde hace unos años Cuba es promotora y casi siempre sede de este evento, que no le interesa al público y es un derroche en todos los sentidos; solo se benefician los atletas menos talentosos. Las instalaciones deportivas cubanas y la TV nacional quedan a disposición de un evento que pasa inadvertido para el público (también para el televidente). Lo mismo digo de otro evento que lleva el ampuloso nombre de Olimpiada del Deporte Cubano.

Nuestro movimiento deportivo es reflejo de nuestra sociedad, por lo que este también necesita cambios, para que vuelva a formar parte de los grandes logros que identifican nuestra Revolución.

(1) La mesura debe primar en el posible diálogo EE.UU.-Cuba.&nbsp &nbsp &nbsp David Perdomo

NOTICIAS ANTICAPITALISTAS