Pascua Lama: historia de Pitutos y Saqueos.

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Cuando hablamos que Chile posee el 50% de las reservas mundiales de cobre, solo nos estamos refiriendo a la rivera poniente o al sector chileno de la gran Cordillera de los Andes. Por tanto, la puesta en marcha del proyecto aurífero binacional, argentino chileno, Pascua Lama, sin duda, &nbsp marca un nuevo hito en el avance del saqueo minero y ambiental &nbsp del capital transnacional en América Latina.

Mientras nuestros Pueblos anhelan avanzar hacia la construcción de sociedades de mayor justicia social fundadas principalmente en la distribución más equitativa de las colosales rentas económicas de sus riquezas básicas, las oligarquías y socialdemocracias locales, a espalda de los pueblos, pactan con el capital transnacional nuevas modalidades para incrementar el saqueo y explotación de nuestros recursos naturales.

El proyecto Pascua Lama, no esta demás repetirlo, está ubicado en la Región de Atacama, en Chile, y en la Provincia de San Juan, en Argentina. Se distribuye en ambos lados de la frontera y está aproximadamente a 150 kilómetros al sudeste de la ciudad de Vallenar, en Chile; a 380 kilómetros por la ruta noroeste de la ciudad de San Juan, en Argentina; y a casi 10 kilómetros de la mina Veladero de la misma minera transnacional Barrick Gold.

El Capital transnacional logra, en esta negociación, un significativo éxito político y económico de incalculables consecuencias negativas, para los intereses de los Pueblos Latino Americanos, al conciliar en su propio beneficio las legislaciones e intereses de las oligarquías y socialdemocracias de Argentina y Chile. Además tiene la particularidad que su avance lo consigue con gobiernos elegidos con el respaldo popular y en un contexto de estables democracias representativas.

Nuestro Pueblos, por cierto, previamente han tenido que pasar un “tratamiento”&nbsp de intensa represión con&nbsp grave deterioro y conculcación en los Derechos Civiles y Humanos mínimos a toda sociedad entendida como “civilizada”. Es la exigencia monroeista-neocolonial para posibilitar el saqueo y la explotación de nuestros países. Pero no toda la culpa, como señalara el mismo Obama en la reciente cumbre de las Americas, es solo del imperialismo. Los esbirros locales hacen lo suyo propio. En el caso argentino de todos es sabido que la izquierda tradicional, particularmente el PC argentino, en 1978, colaboró en la denuncia de los disidentes al gobierno del dictador Rafael Videla. El PC Chileno, durante el Gobierno de Salvador Allende, acuso de “extremista” a cuanto se le cruzo mientras duro el gobierno de Salvador Allende y, sin embargo, no hizo ningún amago, en 1973, en la defensa del Gobierno del cual formo parte. Salvador Allende el 11 de setiembre de 1973 quedo solo, ni siquiera había “extremistas” que defendieran el Gobierno Popular y, por favor, eso no fue por obra del imperialismo.

Hoy en Chile se esta materializando, luego de 20 años de Concertación, un “nuevo” acuerdo político que le permitirá a la izquierda tradicional (léase PC y otros) a “pitutarse” &nbsp en el congreso y de ese modo se dará la sensación, en el contexto de la faramalla, &nbsp de un logro político al “romperse” la exclusión en el congreso. Sin duda que este “avance” en lo &nbsp político no contradice en nada el avance del Capital transnacional, particularmente, en Pascua Lama. Por el contrario, es conocimiento público que el desarrollo de los proyectos mineros requieren un horizonte promedio de maduración superior a los 15 años, vale decir, la transnacional Barrick Gold al entrar a operar en Pascua Lama lo hace con la certeza absoluta que al menos tendrá 15 años de estabilidad política y económica para hacer factible y rentable la explotación del primer proyecto binacional de América Latina. La izquierda tradicional, consecuente con su pacto, hasta este minuto, ha guardado silencio cómplice frente a este saqueo y atropello a la soberanía nacional de dos naciones latinoamericanas hermanas.

La CUT, la multisindical, dirigida por Martínez, alias el “mono c…”, y donde anida el sindicalismo burocrático monitoreado por la izquierda tradicional ha cumplido una eficaz labor al servicio del capital transnacional al debilitar en demasía las organizaciones de base y de clase, al extremo que, como se pudo constatar en el último llamado a movilización realizado el 16 de Abril, no se avizora una reacción real de clase frente a la explotación y el saqueo. &nbsp Todo ello, &nbsp como consecuencia del &nbsp argumento, &nbsp de la necesidad de la izquierda tradicional de privilegiar el pacto con el bloque en el poder que le permita el “rompimiento de la exclusión en el congreso”, vale decir, que les permita &nbsp “apitutarse”. También, sabido es, la burocracia sindical argentina y su izquierda tradicional no se queda atrás en sus empeños colaboradores.

Lamentablemente, hay que reconocerlo, el retroceso en nuestros países es real. La izquierda tradicional es consecuente al capital y le hace un flaco favor a la lucha de los Pueblos hermanos de América Latina, pero, nuestra izquierda “no tradicional” es aún incapaz de detener el retroceso y la desintegración de la clase. &nbsp No obstante, la tarea de los trabajadores y proletarios sigue siendo la misma y esta pendiente y no es otra que hacer la revolución.

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