París, un acuerdo decepcionante que desoye a la ciudadanía

Publicidad

Este sábado a las 13.30 se presentaba el texto final del acuerdo de París que tendrán que firmar los 196 países presentes en la Cumbre del Clima. El texto final de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Cambio Climático de la ONU que se ha venido celebrando en París propone “un acuerdo jurídicamente vinculante, ambicioso pero realista, con objetivos revisables cada cinco años y un objetivo de limitar el calentamiento del planeta a 2 grados centígrados sin renunciar a lograr que esta cifra sea de 1,5 grados centígrados”, según ha anunciado el ministro de Relaciones Exteriores francés, Laurent Fabius.

“Un último borrador sin medidas eficaces y precisas para luchar contra el calentamiento”, como lo ha definido Amigos de la Tierra. “Sin embargo -afirman-, este acuerdo no definirá el futuro de la humanidad y el planeta, será la gente quien escriba historia, tal y como hace ahora en las calles de París”.

Amigos de la Tierra critica que “los intereses de los combustibles fósiles escudados en países, como Arabia Saudí, Polonia o Argentina, han desvirtuado completamente el objetivo general del acuerdo para evitar los impactos irreversibles del cambio climático”. A pesar de la falta de compromisos, “los negociadores insisten en reiterarse con buenas palabras vacías de contenido, nombrando su supuesto compromiso con la justicia climática que, sin embargo, no se ve reflejado en el acuerdo”.

Para Ecologistas en Acción el acuerdo alcanzado este sábado en la Cumbre del Clima de París es decepcionante e insuficiente al carecer de herramientas necesarias para luchar con eficacia contra el calentamiento global y al desoír las luchas ciudadanas que ya están haciendo frente al cambio climático. “Se ha perdido una oportunidad de reforzar e internacionalizar un cambio de modelo basado en las renovables, que mantenga bajo tierra el 80% de los recursos fósiles, frene la industria extractivista y se ajuste a los límites planetarios. Se ha optado en cambio por consagrar la mercantilización del clima y las ‘falsas soluciones”, afirman.

La justicia climática, la descarbonización, la financiación adecuada, los derechos humanos, la perspectiva de género, los refugiados climáticos… son muchos los puntos fundamentales que han quedado fuera del texto final, según denuncia la organización ecologista.

Además, se ha optado por “la fórmula con menor fuerza legal (acuerdo) para un texto peligrosamente vago y abierto”, en el que los compromisos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero no son vinculantes. “La revisión de los compromisos se hará demasiado tarde, cuando estemos cerca de haber emitido ya una cantidad de gases de efecto invernadero que implicaría superar el límite de 1,5 grados”, advierten.

Para Ecologistas en Acción, la fundamental meta de la descarbonización de las economías ha acabado en una vaga referencia a la necesidad de alcanzar el pico de emisiones “lo antes posible” y de “un equilibrio entre las emisiones antropogénicas y las fuentes y absorciones por sumideros de los gases de efecto invernadero”. “Es decir -explican-, se confía el cumplimiento de los compromisos a la compensación de las emisiones, en vez de a su reducción significativa, por medio de un cambio en la forma de producir y consumir”.

“El texto no contempla las emisiones generadas por el transporte aéreo y marítimo, abre la puerta a trucos contables en el cálculo de las emisiones y deja sin amparo luchas como la desinversión en combustibles fósiles y el freno del fracking y las arenas bituminosas”, añaden la organización.

Ecologistas en Acción critica el acuerdo por mantener además los mecanismos de mercantilización del clima inscritos en anteriores tratados, como los mercados de carbono, que “favorecen la especulación y la política del talonario frente a los esfuerzos reales de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero”.

Tampoco hay mecanismos garantistas para la financiación. “La provisión de fondos para la adaptación a los países más vulnerables ha quedado relegada a una decisión de la cumbre, no al acuerdo vinculante, lo que posibilita una vuelta atrás en el futuro. Además, gran parte de esta financiación podrá ser usada para impulsar las citadas falsas soluciones, como la geoingeniería o la captura y almacenamiento de carbono, lo que supone una gran traba al desarrollo de las energías renovables”.

A juicio de la organización, los elementos más interesantes figuran sólo en el preámbulo, es decir, en la parte declarativa que carece de fuerza legal. Es el caso de la apelación a “muchos mayores esfuerzos de reducción” de las emisiones. Esto convierte el acuerdo “en algo más parecido a una declaración de intenciones que a un texto a la altura del reto que supone el cambio climático, en clara contradicción con el origen de las negociaciones climáticas y el propio sentido de las Naciones Unidas”.

La organización subraya que los líderes mundiales han apostado en París por el “mismo modelo devorador de recursos” que “nos ha traído a la situación actual y nos dirige al colapso ambiental”. “Se muestra una vez más que muchos ciudadanos y ciudadanas tienen claro cuál es el camino a seguir, mientras que estos marcos de negociación desoyen esas voces continuamente y carecen del liderazgo necesario ante el mayor reto del siglo XXI”, aseveran.

En este sentido, inciden en que “no es momento de bajar los brazos ni de caer en el pesimismo en la lucha contra el cambio climático”. Para Ecologistas en Acción, lo sucedido en París muestra la necesidad de seguir presionando para que se tomen las medidas necesarias, frente a un acuerdo que “nos condena de momento a un aumento de más de tres grados de temperatura”. También subraya la importancia del empoderamiento del cambio impulsado por la ciudadanía frente al calentamiento global, con miles de luchas, como las articuladas contra el TTIP, el fracking o la energía nuclear.

“Se ha cerrado una ventana, pero la puerta de la ciudadanía, la calle y las luchas cotidianas está más abierta que nunca. Experiencias como la agroecología, la soberanía alimentaria, la movilidad sostenible y la desinversión en combustibles fósiles pondrán en evidencia la falta de ambición de los líderes políticos. Solo un cambio genuino en el modelo de producción y consumo mitigará de forma eficaz el calentamiento global”, concluyen.

Tras conocerse el acuerdo, organizaciones ambientales, movimientos sociales y la ciudadanía en generalse han movilizado este sábado en París de forma pacífica ante los resultados decepcionantes de las negociaciones climáticas, bajo el lema “serán las personas las que escribirán la historia, no los políticos”.

También podría gustarte

Los comentarios están cerrados.

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More