Publicado en: 30 octubre, 2015

Paraguay. La calle es pública

Por Aireana

Comunicado Cuando salimos a la calle es para encontrarnos con otra gente, salimos para ver y para que nos vean, para abrazar a las personas que queremos al aire libre, para sentir el sol, la noche, la nube, el asfalto, la vía del tranvía. Salir a la calle es invitar a quien pasa, llamarle con […]

Comunicado

Cuando salimos a la calle es para encontrarnos con otra gente, salimos para ver y para que nos vean, para abrazar a las personas que queremos al aire libre, para sentir el sol, la noche, la nube, el asfalto, la vía del tranvía.

Salir a la calle es invitar a quien pasa, llamarle con tu música, con tu teatro. Es arriesgarse con otro público que ni te conoce, ni sabe dónde estás. Es salir literalmente a lo público para hacerte pública.

Desde Aireana, grupo por los derechos de las lesbianas creamos el espacio cultural feminista, La Serafina hace ya diez años trabajando para derribar prejuicios, demostrando que el lugar es un lugar para todas las personas independientemente de que entiendan o no que significa el feminismo, independientemente de su orientación sexual o su identidad de género, independientemente de cualquier razón patriarcal, racista y también de cualquier razón capitalista. Por eso siempre quisimos que la entrada sea gratuita y también insistimos en que si alguien no quiere tomar nada ni comer nada nunca fue un problema.

Si no lo es dentro del local, menos todavía en la calle que es el espacio público por excelencia.

Por eso celebramos nuestro décimo aniversario el 9 de Octubre de 2015 en la calle, avisando e invitando a la vecindad, sin tapar ninguna puerta, ni romper ningún oído. Llovió, sí, y la gente eligió la fiesta y alegramos compartiendo nuestra cultura diversa con buenísima onda.

Tenemos un bar vecino, que se instaló hace pocos meses, con un concepto muy diferente al nuestro, ya que se trata de una empresa. No hay ninguna incompatibilidad en estar a escasos metros, de hecho varias veces estuvimos ahí. El viernes pasado hicieron una fiesta cerrando la calle Eligio Ayala y nos avisaron unas horas antes.

Su despliegue invadía el frente de nuestro local hasta más allá. Ellos cobraban entrada para acceder a la calle. En La Serafina había una obra de teatro con la entrada gratuita, como cada viernes.

Primero aclaramos muy amablemente con los guardias que dejaran pasar a la gente que iba a la Serafina, pusimos un cartel que indicaba que el acceso era gratis a La Serafina. Uno de los encargados del bar vecino lo sacó “para que la gente no se avive” he’i.  De repente nos dimos cuenta de que los guardias no le estaban dejando pasar a los varones que iban a la Serafina ¿Cómo así?  Y hasta les requisaron a algunas personas por su “pinta”, con absoluta falta de respeto y prepotencia como lo hace la policía.

No es una cuestión de mala vecindad, va mucho más allá. Para nosotras la calle es lo público para todo público, para ellos la calle es una extensión de su empresa privada, un lugar donde se le puede cobrar a más gente que la que cabe en su local.

Como ciudadanas y ciudadanos debemos cuestionar que privaticen nuestras calles, eso no revitaliza, solo excluye.

Asunción, 29 de octubre de 2015

Aireana, grupo por los derechos de las lesbianas

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