Publicado en: 25 marzo, 2019

Paradiso

Por Jose Luis Merino

Carta de lo invisible del escritor cubano José Lezama Lima

A finales de los años sesenta llevé a las paredes de una galería de arte bilbaína páginas de la novela Paradiso, algunas de ellas traducidas a otros idiomas, del cubano José Lezama Lima (1910-1976).

Al poco tiempo recibí una carta de Lezama, donde decía: Qué estallante fiesta de entusiasmo nos trae cada uno de sus avisos. Su acercamiento a Paradiso, me rebosa de alegría, pues pocas veces se ve una respiración tan cordial en torno a un texto. Vale la pena recorrer las vicisitudes de una obra cuando sabemos que la habitan unos lectores nuevos que se lanzan sobre ella y la vuelven a echar a andar en cada instante, pues toda verdadera novela debe crear innumerables entrecruzamientos, redes para que todo sea infinitamente relacionable.

            Mi abuelo, don José María Lezama y Tapia, como usted recuerda en su nota, era de Bilbao, así que los que creemos en lo invisible, lo hemos visto entrar en esa exposición y releer con ánimo complacido las páginas en las paredes de su nieto habanero. Sobresaltada visita llevada a cabo con toda la gravedad bilbaína, que coloca vértebras de gran armario en toda nobleza del aventurarse más allá del hollín de lo intermedio y aflojado.

            Siento que su fervor atravesará el Atlántico y que llegará a nuestras costas. Siempre hay una sorpresa, un maravilloso nacimiento que viene en nuestra ayuda. Su entusiasmo y su coraje han ganado por anticipado todas las sorpresas.

[Esta carta se ha reproducido en varios libros donde se habla del autor de Paradiso]

[El escritor Lezama Lima se inclinaba ante las palabras, como el indígena se inclina ante el paréntesis nocturno]

 

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