¿Para qué estudiamos el marxismo?

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Hemos publicado en diferentes números de Fragua varios temas relacionados con la economía política marxista. La mercancía, el capital, la plusvalía y el imperialismo son algunos conceptos que hemos abordado. Ahora, pretendemos hacer un recuento y síntesis de los mismos para reiniciar la exposición sistemática de la ciencia de la economía política, que nos permita comprender el modo de producción específicamente capitalista; es decir, la sociedad actual en la que vivimos.

¿Qué es la mercancía? ¿De qué nos sirve estudiarla? La mercancía es un objeto que satisface una necesidad material o espiritual de un ser humano. Las mercancías no siempre han existido, son resultado histórico del desarrollo de la humanidad y posee cuatro características fundamentales: 1) es un producto; es decir, es resultado del trabajo; 2) es un valor, lo que significa que contiene trabajo en general (desgaste físico e intelectual con el cual se hace la mercancía); 3) es un valor de uso, lo que implica la utilidad de la mercancía, y 4) es un valor de cambio; es decir, posee la cualidad de poderse intercambiar por otras mercancías.

Nos sirve estudiarla porque la mercancía es la unidad fundamental del capitalismo. De hecho, hacia donde miremos nos encontramos un mundo inundado de mercancías: la ropa, la comida, los útiles escolares, el dinero, los celulares, los muebles, los clínex, entre otros.

La mercancía es el origen del dinero, que, por cierto, no siempre ha existido, el dinero es el origen del capital, el cual tampoco ha existido siempre, y el capital es quien reina, rige y ordena nuestra sociedad actual.

Los burgueses o capitalistas son la clase social encargada de garantizar la continuidad y reproducción del modo específicamente capitalista; son los encargados de que se produzca y reproduzca el capital.

El capital es una relación social; es decir, un resultado histórico de la forma en que la humanidad produce riqueza y se apropia de la misma; es una forma de apropiarse de la naturaleza por parte de los humanos. La existencia del capital sólo es posible debido a la explotación, que la clase burguesa o capitalista ejerce contra la clase proletaria. Es decir, gracias al robo del trabajo de la clase proletaria.

El plusvalor o plusvalía es el trabajo no remunerado al proletario por su trabajo realizado. Es decir, es la cantidad de trabajo, riqueza, dinero que el burgués no le paga al proletariado, si no que le roba.

Hemos visto en artículos anteriores que existe la plusvalía absoluta y la relativa. La absoluta, recordemos, se refiere a cuando el burgués o capitalista o patrón aumenta el número de horas de trabajo, de 8 a 10, de 10 a 12 o más. La relativa se refiere a cuando aumenta el grado de tecnificación de la producción (cuando hay un incremento de máquinas y tecnología) de tal manera que baja el tiempo socialmente necesario para producir una mercancía. Por ejemplo: si antes el trabajador se tardaba en hacer un auto 40 horas de trabajo, ahora se tarda 13 horas menos, gracias a la maquinaria y tecnología, lo que significa que en la misma jornada de trabajo se produzcan más mercancías, y por lo tanto, más riqueza, la cual se apropiara el burgués y no le pagarán al proletario.

El capitalismo es el sistema actual en el que vivimos en México, el cual tiene dos fases de desarrollo: la fase premonopolista (cuando se daba la libre competencia) y la fase imperialista (cuando se crean los monopolios que controlan y dominan ciertas ramas de la economía mundial). La fase en la que nos encontramos actualmente es la del imperialismo, en su estadío neoliberal.

Esperamos que la lectura de este artículo los lleve a revisar los números anteriores de Fragua donde hemos expuesto los conceptos con mayor amplitud, de no tenerlos, los invitamos a conseguirlos mediante los compañeros de la organización.

Si no conocemos la realidad en que vivimos ¿cómo pretendemos transformarla? Los invitamos a seguir leyendo el Fragua de manera individual o colectiva y a discutir y reflexionar los contenidos de cada artículo.

¡Porque sólo el estudio y la práctica organizativa nos permitirá alcanzar nuestros objetivos como pueblo organizado!

NOTA: Este artículo fue publicado como parte de la sección MARXISMO HOY del No. 32 de FRAGUA, órgano de prensa de la Organización de Lucha por la Emancipación Popular (OLEP), Febrero-Marzo 2018.

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