Publicado en: 19 febrero, 2018

Papá Cézanne

Por Jose Luis Merino

Sobre el bodegón español y Paul Cézanne

Por José Luis Merino

El narrador, poeta y crítico de arte británico John Berger, vino a Bilbao a dar una conferencia, a propósito de la exposición mostrada en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, bajo el título El bodegón español. De Zurbarán a Picasso. Tanto la conferencia como la exposición se llevaron a cabo con anterioridad en el Museo del Prado.

Antes de hablar de arte hicimos una escala en la poesía. Le pregunté si sabía aquello que le dijo la madre de Rudyard Kipling a su querido vástago: “Hijo mío, en poesía no hay madres que valgan”.

Berger respondió con una sonora carcajada. Quiere decir que desconocía la anécdota, pero le sirvió para contar que cuando él tenía ya 40 años, y no antes, su madre le dijo: “Cuando estuviste en mi seno, tenía la esperanza de que este hijo que llevaba en mi vientre fuera escritor de mayor”. Recuerda que ahí es quizá donde empezó todo y añadió: “Pero debo decir que mi madre nunca me influyó, sino que eso me lo contó cuando yo ya era escritor”.

En el decurso de la conversación sobre el bodegón español, entró con un énfasis compulsivo la figura de Paul Cézanne, como precursor-padre del arte contemporáneo. Para Berger, Paul Cézanne nunca podría haber sido español. “Cézanne es imposible que sea español, porque él puede dar órdenes a la naturaleza, lo cual es una idea muy francesa e incluso italiana, nunca española”. Y añadió: “Para los artistas españoles la naturaleza es algo cruel, fuera de orden. Ahora bien, el rol de Cézanne podía estar representado aquí por Juan Gris”.

Continuamos con Cézanne, y su propuesta por asumir el mundo como objeto, y su deseo de crear una manera de entender el arte que correspondiera al orden de la naturaleza. Cézanne dudaba del valor de las sensaciones. Le importaba, por encima de todo, concentrarse en la experiencia de pintar. Esa fue la razón de ser de su arte, esto es, el modelo. Todo cuanto contiene el modelo, lo reducía a tres elementos: la esfera, el cilindro y el cono. Cuanto sus ojos veían lo resumía en esos tres elementos, y todo el resto sobraba. Frente a la apriorística frialdad geométrica de estos tres elementos, Cézanne pugnaba por pintarlos-dominarlos con ardoroso raciocinio, así se tratara de figuras, bodegones o paisajes. Fue una titánica tarea la del artista de Aix-en-Provence.

Nos despedimos hasta otra de las magistrales manzanas de Cézanne, no sin dejar de prometerle que en un nuevo encuentro hablaríamos de sus libros.

[No hubo otro encuentro. John Berger murió el 2 de enero de 2017. Había nacido un 5 de noviembre de 1926]

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