Panamá: Un año de lucha social

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Genaro López
opinion@laestrella.com.pa


A pesar del poco despliegue que dieron los medios de comunicación social a las acciones de los diversos sectores del país, el 2015 se constituyó en un año de lucha social. Con firmeza enfrentamos las embestidas de la política neoliberal que sigue profundizando la exclusión social.

Un problema acuciante lo constituyó el acceso al agua potable. Las movilizaciones comunales se desarrollaron bajo la consigna ‘agua de calidad 24-7′. Los pobladores se manifestaron exigiendo al gobierno que se cumpla con el derecho a la vivienda digna. Igualmente, manifestaron su rechazo a la ineficiencia gubernamental en materia de transporte público, que provoca un deterioro marcado en la calidad de vida de cientos de panameños que habitan en áreas apartadas de la ciudad.

En salud también se dejó sentir el descontento. La falta de medicamentos, material quirúrgico, insumos hospitalarios y el deterioro de la infraestructura generó acciones de rechazo hacia el gobierno de Varela. Indudablemente, el repudio a la privatización de la salud, la fusión CSS-MINSA y las pretendidas medidas paramétricas en IVM, fueron los temas de mayor preocupación. En este sentido, las movilizaciones en rechazo a las mismas estuvieron presentes durante este año.

En educación, hasta los últimos días de este año escolar, padres, educadores y estudiantes estuvieron realizando paros ante las caóticas condiciones de la infraestructura escolar. Los reclamos docentes por el atraso en el pago de salarios fue otro de los temas. Sin dudas, la mayor lucha fue contra la política represiva del MEDUCA y Rectoría del Instituto Nacional, quienes en una acción sin precedentes mantuvieron por más de 100 días detenidos injustamente a 10 estudiantes de este plantel, donde la intromisión nefasta de la Primera Dama generó el rechazo de la comunidad panameña.

El aumento del costo de la vida, que comprime aún más el deteriorado poder de compra de los salarios fue denunciado por el movimiento social. Los panameños siguen exigiendo un aumento general de salario que permita enfrentar los altos precios de los bienes y servicios básicos. La definición del salario mínimo, que debe entrar a regir el primero de enero del próximo año, quedó por debajo del costo de la canasta básica ampliada.

Asimismo, se continúa con la ejecución de proyectos que atentan contra nuestro patrimonio y ambiente (minería, hidroeléctricas, proyectos turísticos, entre otros), para favorecer a las mismas 100 familias que concentran la riqueza del país. El rechazo a estos proyectos por campesinos, indígenas, pobladores y ecologistas no se hizo esperar; el caso de la termoeléctrica en La Chorrera es una muestra significativa que la población no está dispuesta a aceptar que se violente su derecho a un ambiente sano.

La vorágine de la corrupción y el nepotismo siguen: compras directas, licitaciones cuestionadas por favorecer determinados grupos económicos, negociados con proyectos gubernamentales, viajes de altos funcionarios e incremento de viáticos, larga lista de familiares nombrados con altos salarios. El tratamiento gubernamental a este tema se centra en shows mediáticos, mientras los responsables son enviados a sus casas, se les otorga país por cárcel o se da sobreseimiento. Tal es el caso de los involucrados en la comida deshidratada, lo que evidencia justicia selectiva. Lo de Martinelli, parece más un espectáculo amarillista, aun cuando el pueblo sigue clamando justicia y cárcel para corruptos y corruptores, tanto de las pasadas administraciones, la de Martinelli y la actual.

El fallo de la carcomida Corte, en el caso del asesinato del compañero Al Iromi Smith, llevó a los obreros de la construcción a protestar, pues el asesino confeso es dejado en libertad. Ello es otra muestra de que no hay justicia para el pueblo.

Esta realidad, obliga al movimiento social panameño a organizar y unificar sus fuerzas; a retomar los métodos de lucha de los sectores populares para enfrentar las políticas neoliberales, la corrupción y el nepotismo, tal como se viene haciendo. Hoy, más que nunca debemos estar conscientes que sin luchas no hay victorias.

SECRETARIO GENERAL DE CONUSI-FRENADESO

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