Panamá: Resistencia y lucha

Comunicado del MLN-29

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Al pueblo trabajador

A los pobres de la ciudad y del campo

A la juventud panameña

A la mujer trabajadora

Este primero de mayo llega en un momento inédito en la historia de la humanidad. Los trabajadores de Panamá y del mundo no estarán en las calles ni en sus locales conmemorando su fecha histórica, la de los mártires de Chicago, toda vez que se ha decretado la pandemia del coronavirus.

La crisis del neoliberalismo

No es solo una crisis de salud, es la crisis del sistema imperante y del modelo neoliberal que se instauró en el mundo hace más de 40 años y que hoy exhibe su peor rostro, salvaje, voraz, insensible e inhumano.

La ocasión ha servido para ponerle freno al ascenso de las luchas de masas en la región, que ya en Panamá se palpaba, como quedó demostrado en la gran Marcha del Hambre y la Desesperación, donde miles de trabajadores convocados por FRENADESO, SUNTRACS y otras organizaciones, días previos a la pandemia, salieron a las calles exigiendo políticas públicas que generaran empleos dignos.

El recién estrenado gobierno del PRD de Laurentino Cortizo, había logrado miles de millones de dólares en bonos y préstamos so pretexto de reactivar la economía, lo cual no se reflejó en ningún momento, pues crecía el desempleo y con ello el malestar social.

Cortizo logró con pactos neutralizar a las cúpulas de los partidos tradicionales, a sectores de la llamada sociedad civil, incluyendo los seudoindependientes, ha acatado los lineamientos de los gremios empresariales al pie de la letra y controlado los grandes medios de comunicación en manos de sus principales financiadores de campaña.

El coronavirus en Panamá

Hoy, en el marco de una salud pública maltrecha por las políticas de privatización neoliberales, el coronavirus ha cobrado la vida de más de 188 panameños y contagiado a más de 6 mil. Las cifras van en aumento, pese a las mentiras de las autoridades y sus técnicos. El mundo sobrepasa los 3 millones de casos y las muertes suman 233 mil. El promedio por muertes a nivel mundial es de 30 por cada millón de habitantes. En Panamá es de 45, ocupando el puesto 29 entre 214 países y el segundo en América Latina, solo después de Ecuador. En número de casos Panamá es primero en Latinoamérica y a nivel mundial, el puesto 36.

Pese a esos dramáticos números, las autoridades desarrollan una campaña con los medios de comunicación para levantar prontamente la cuarentena y así complacer las exigencias de los empresarios y los furibundos neoliberales para quienes los negocios están por encima de la salud del pueblo.

Este decisión de las autoridades también obedece a su incapacidad de concretar la supuesta ayuda, mediante el llamado Plan Panamá Solidario anunciado hace mes y medio, a las comunidades pobres, desempleados, informales y trabajadores cuyos contratos fueron suspendidos. Tal situación ha provocado brotes de descontentos a nivel nacional, cuya única respuesta por parte de las autoridades ha sido la represión, detenciones y multas. En ese mismo período, se han arrestado a más de 25 mil panameños, con lo cual se demuestra que la guerra anunciada por las autoridades no ha sido contra el virus, sino contra el pueblo. Las protestas seguirán, porque el bono digital de 80 balboas es insuficiente y solo alcanza a 48 mil familias cuando se calculan unas 750 mil familias sin ningún ingreso actualmente.

Las medidas económicas en estas circunstancias se han venido tomando por parte de un puñado de millonarios, funcionarios corruptos y organismos neoliberales como INDESA e INCAE, es decir los propulsores y beneficiarios de ese modelo económico que convirtió a Panamá en el sexto país más desigual del planeta. Son y serán los mismos del denominado equipo del Día D.

Autoridades, altos funcionarios, banqueros, empresarios corruptos y demás lacras sociales se vuelven a combinar para lo que es ya el robo del siglo en medio de la pandemia, con la especulación, los sobrecostos, las contrataciones directas (muy directas), sin control alguno. Son cientos de millones de los bonos y nuevos préstamos que en su mayoría fueron a dar a los banqueros. Se están robado la plata que supuestamente estaba destinada a suministrar comida y medicamentos al pueblo.

Nueva normalidad

Ahora nos hablan de una nueva normalidad, que no es más que reforzar las medidas de corte dictatorial imperantes, violatoria de los derechos humanos y las libertades democráticas. Una salida a la crisis que al final pagará el pueblo trabajador. No olvidemos que el neoliberalismo se instauró en plenas dictaduras militares, como la de Chile con Pinochet y aquí la de Torrijos y Noriega.

En este contexto los patriotas y revolucionarios debemos tener la capacidad y el ingenio de saber actuar y movilizarnos. Hay que prepararse para la ofensiva y enfrentar las medidas de la clase dominante en ciernes que agravarán las condiciones de vida de los panameños.

El desempleo ya se dispara a más del 25 % y todo indica que tenderá a incrementarse. Capas medias cruzarán la puerta hacia la pobreza, habrá pérdida de viviendas y otras propiedades, aumentará el número de estudiantes hacia la educación pública carente de los recursos necesarios. La pobreza extrema también crecerá.

Empresarios presionarán por medidas de mayor flexibilización laboral, reducción de salarios y jornadas de trabajo, reformas a la Caja de Seguro Social y aumento de la edad de jubilación.

El Gobierno aprovechará la situación para despidos de empleados públicos y rematar y privatizar el patrimonio nacional que queda.

Lucha y resistencia

Lo que se viene en lo inmediato es resistencia y lucha. Y hay que estar preparados ya pare ese escenario de la lucha de clases en Panamá.

Debemos ser solidarios con los sectores en lucha por bonos y comida, dar apoyo, orientar, crear conciencia sobre la necesidad de construir poder popular y dar asistencia legal en la defensa de los derechos humanos que se violan.

En lo que se refiere a la apertura de los distintos sectores económicos debemos exigir la consulta previa con los principales afectados, es decir, los trabajadores quienes generan las riquezas.

El futuro de Panamá no puede ser decidido por un Gobierno producto del fraude y que hoy está seriamente cuestionado su comportamiento en esta coyuntura. El Gobierno de Cortizo carece hoy de legitimidad para decidir con un grupito de archimillonarios el destino de toda una nación. Por ello, todas las medidas económicas y sociales después de esta pandemia, deben ser sometidas a consulta popular.

Al plan de los empresarios y funcionarios ladrones y corruptos hay que anteponerle el plan de desarrollo sostenible alternativo, donde el ser humano y la naturaleza sean el centro. Para ello hay que retomar el plan de gobierno llevado adelante por el instrumento político del pueblo en las últimas elecciones, recuperando los ejes económico, de salud y educación públicos, seguridad social, democracia, trabajo, soberanía y seguridad alimentaria y ambiente.

La crisis del sistema, del modelo neoliberal y sus podridas instituciones se profundiza. La única salida sigue siendo una Asamblea Constituyente Originaria convocada por el pueblo soberano, un nuevo orden jurídico y social que funde una nueva república de paz y progreso social. Para ello se requiere mayor organización, toma de conciencia y desarrollar las distintas formas de lucha de masas a nuestro alcance.

¡Liberación o Muerte!

Panamá, 1 de mayo de 2020.

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