Panamá: Llamamiento a la unidad popular que el momento reclama

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(El siguiente texto fue redactado por el Polo Ciudadano para un grupo de organizaciones y personas que alegan bregar por la constitución de un referente popular nacional. Pero no había terminado de redactarse como borrador cuando algunos se alejaban del texto y otros pretendían alterar su contenido. Como el Polo Ciudadano considera que su contenido sigue siendo válido y necesario lo damos a conocer):

La nación panameña está sumida en una crisis profunda. Toda la sociedad está de acuerdo en este diagnóstico negativo del país. Cada vez menos gente piensa que vamos bien, y cada vez más personas opinan que hay que hacer algo para cambiar radicalmente el actual estado de cosas. Cambiar el país, es el objetivo que nos proponemos quienes firmamos esta Declaración.

Elementos de esa crisis son: la corrupción rampante que corroe todos las entidades públicas; la falta de credibilidad del gobierno, las instituciones política, los órganos del Estado y los políticos tradicionales; la insoportable pobreza e inequidad social que nos ha coloca como el tercer país más desigual de Latinoamérica y uno de los diez primeros a nivel mundial; el deterioro intencionado por desatención y falta de recursos de los servicios públicos, empezando por la salud, cuyas consecuencias estamos pagando en esta pandemia, la educación pública, los servicios de agua potable y transporte; violación sistemática de los derechos civiles y humanos por parte de las autoridades; y un largo etc.

No es una crisis originada por la pandemia de la COVID-19, ya venía de antes, aunque el virus con toda su morbilidad y letalidad, que se ha cebado en la población panameña, ha puesto en evidencia la crisis sistémica que se abate sobre Panamá.

Las medidas preventivas recomendadas por las autoridades de salud no han rendido sus frutos porque la propagación del virus en Panamá obedece a viejas causas estructurales: Debilitamiento del sistema público de salud, pobreza general que afecta al 25% de las familias, hambre literal que pasan 400 mil personas (10%), bajos ingresos y salarios empeorados por el Plan Panamá “Solidario” egoísta que no alcanza ni para la canasta básica de alimentos, pésimo servicio de transporte, hacinamiento, etc.

El gobierno de Laurentino Cortizo, sus partidos aliados, su mayoría legislativa, respaldada por la inoperancia de la mal llamada “oposición” y los que se hacen llamar “independientes”, pero que representan al proyecto empresarial de MOVIN, han demostrado que trabajan para los intereses de la oligarquía financiera, la que ha sido colmada de ayudas económicas, mientras se han dado migajas a la clase trabajadora afectada por la pandemia.

El pueblo panameño no puede esperar, ni espera ya, ninguna solución, ni del actual gobierno, ni de los partidos políticos tradicionales. Solo queda un camino: la unidad amplia, participativa y democrática de todos los sectores populares, sus organizaciones, gremios, sindicatos y personas honestas para movilizarnos por las demandas más sentidas de nuestro pueblo y construir una alternativa distinta.

Convocamos a las personas y organizaciones a conformar un gran movimiento nacional y popular que luche por:

  1. Exigir un manejo transparente y democrático de la crisis sanitaria de la COVID-19, exigiendo un presupuesto adecuado para el sistema de salud pública, sin negociados, con la participación de las comunidades en la atención primaria, basta de tratar a las personas como si fueran incapaces necesitados de tutela.
  2. Modificar las prioridades del “equipo económico” del presidente Cortizo, dejar de favorecer al gran capital y los banqueros, para dar al pueblo un Plan Panamá verdaderamente Solidario, con un bono no menor al costo de la canasta básica (B/.500.00) para que la gente se pueda “quedar en casa” sin preocupación por el sustento diario de las familias.
  3. Defender la institución de salud más preciada del pueblo panameño: la Caja de Seguros Social y su sistema de Invalidez, Vejez y Muerte evitando que los agiotistas se apropien de sus fondos y recursos, exigiendo del gobierno que ponga los recursos a los que se comprometió en 2006, y retornando a lo que fue por décadas el exitoso sistema solidario de jubilaciones.
  4. Practicar la solidaridad activa con todas las demandas reivindicativas de la clase trabajadora, los productores agrarios, las comunidades, los indígenas, las mujeres, afrodescendientes, quienes luchan por sus derechos y por un Panamá en que se respete la vida digna de todos y todas.
  5. Movilizarnos para alcanzar una Asamblea Nacional Constituyente originaria, única forma democrática de poner fin al régimen de la corrupción, la discriminación, la explotación, la desigualdad y la mentira, para dar paso a un Panamá con una democracia participativa y equidad social.

Panamá, 14 de junio de 2020.

 

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