Panamá: La mafia empresarial y el cartel de las farmacéuticas quieren seguir saqueando a la CSS

Comentarios a la presentación de la Junta Técnica Actuarial a la Junta Directiva de la CSS

 

Existen dos grupos que preparan informes actuariales sobre la CSS. Uno es la Junta Técnica Actuarial (JTA), cuyo nombramiento se fundamenta en el Artículo 217 de la Ley 51 de 2005, y la otra es el departamento actuarial de la CSS (DA-CSS).

La primera observación es que el documento señala que el informe lo presentan a dos instancias: la Junta directiva (JD) de la CSS y al “Poder Ejecutivo – MEF”. No hay explicación para esta aclaración porque a quién se tiene que presentar es a la JD, en la cual, hay representación del MEF. Son dos cosas diferentes, pero se anota la observación porque expresa el grado de sumisión de la Junta Técnica Actuarial (JTA) al Órgano Ejecutivo y no a la JD de la CSS, como debe ser. Es clara la falta de Autonomía de la CSS.

En esta presentación, se señala que los objetivos eran:

1- Presentar el flujo financiero del Subsistema Exclusivo de Reparto Definido (SEBD). (Pilar Solidario)

2- Responder a la Solicitud “especial” de la JD que muestre la unificación de los dos subsistema y evaluar sus implicaciones.

3- Presentar Recomendaciones para equilibrar el Sistema de Reparto Definido (SEBD).

Observaciones

En cuanto a los flujos financieros, se presentaron los datos de la JTA (quienes hicieon la presentación) y los datos del departamento actuarial de la CSS. Llama la atención que los datos no coinciden y no hay explicación al respecto. Simplemente obvian esto y prefieren decir que “lo importante a resaltar es que ambos modelos actuariales concluyen que las reservas se acabaran a inicios de 2024 si no se hace nada”. Pero esto no es cierto; es igual de importante saber ¿por qué las cifras de los modelos actuariales no son iguales, pero llegan a los mismos resultados? Y las respuestas tienen que ser satisfactorias en términos del método para la evaluación financiera. Esto no es algo que se puede obviar, tratándose de un tema de tanta importancia .

Añadimos aquí, las tasas de crecimiento promedio anual de los ingresos y gastos (egresos) de ambos grupos de actuarios. La JTA, que al parecer se le da mayor credibilidad, sin saber por qué, asumió un crecimiento de ingresos de 3.23% por año y de gastos de 5.77%. Los actuarios de la CSS, contrariamente, asumieron un cremiento de ingresos negativos para el período (-0.6%) y para los gastos un crecimiento de 4.45% anual. Obviamente, con estos supuestos se puede hacer que el resultado final coincida, e incluso, cambiar las cifras, y llegar a los mismos resultados; y concluir que, “las reservas del Sistema Solidario se acabarán en el 2024 si no se hace nada”. Lo mismo hicieron en el 2005. Subestimaron los ingresos y sobreestimaron los gastos. Sencillo. Pero surge otra pregunta relevante: ¿cuáles son los elementos macroeconómicos que sostiene estos supuestos? ¿Cuánto se asume crecerá la economía (PIB), el empleo, los salarios, el empleo informal vs empleo formal? ¿Qué se hace para mejorar la distribución del ingreso y la riqueza? ¿Cuál es la esperanza de vida después de la jubilación, entre otros? Pero, además, ¿qué tan confiable es esta estimación ahora en tiempos de pandemia?

Mostramos aquí, cuadro y gráfica que expresan los datos de la JTA.

Pero, además de lo anterior, hay otro elemento. La JTA hace un quiebre drástico de los ingresos a partir de 2023, pero mantiene el comportamiento de los gastos, sin que haya tampoco una explicación de ello. (ver gráfica) Se acentúa la disminución de los ingresos y se mantiene el “alto” crecimiento de los gastos. Para los años 2020 a 2022, asume un crecimiento anual de los ingresos del 14.8% y para los años siguientes de 1.05%. ¿Por qué este cambio brusco? ¿Por qué los actuarios de la CSS no registran siquiera ingresos positivos, y menos, cambios bruscos en el 2023? Todo esto, a nuestro juicio, pone en duda el análisis que ambos grupos de actuarios presentan, pero que, además, guardan como secreto los parámetros macroeconómicos sobre los cuales se hace la proyección.

Lo que si queda claro es que no consideran para nada la evasión de las cuotas por parte de las empresas, como tampoco la morosidad de los empresarios, o el rendimiento de las reservas. Un análisis serio debe considerar escenarios sobre estos temas que son de gran importancia para la CSS. La evasíon de la cuota obrero-patronal de 1995-2005 se estimó en el 2005 en 2,376 millones de balboas y durante 2005-2019 en vez de reducirse se triplicó, alcanzando la espeluznante cifra de 6,285 millones. La morosidad, por su parte, se duplicó en los últimos 14 años. ¿Cómo no considerar esto en las proyecciones?

Otro elemento. Los datos de la presentación inician en el 2020. ¿Por qué no presentar la serie històrica? ¿Cuál ha sido el comportamiento histórico de los ingresos y egresos, y de estos últimos, sobre todo, las pensiones? Aquí vale el proverbio que dice que “quien parte y reparte le toca la mejor parte”. Los actuarios asumen escenarios, que consideran no tienen qué explicar. No obstante, tendrían que sustentarse en algo creíble. No en especulaciones. Pero, en tiempos de pandemia, lo cierto es que poco pueden suponer qué va a pasar. Todo es incertidumbre. Es temeraria la posición de los actuarios, que se escudan en un supuesto “análisis técnico”.

Si tomamos en cuenta el comportamiento histórico de los ingresos de la CSS (que, reiteramos, han sido disminuidos por la enorme evasión y la mososidad de los empresarios), solo la parte del IVM ha crecido al 11.8% anual. Esto es de gran importancia para el análisis que dicen hicieron para considerar la unificación de los sitemas, el solidario y el individual (mixto). ¿Por qué asumen un crecimiento tan bajo de los ingresos? NO HAY EXPLICACIÓN. Hay que creerles como acto de fé, cuestión que los sectores trabajdores no pueden hacer cuando se trata de su vida futura y la de su familia.

Veamos ahora qué dicen sobre la unificación del Sistema. Aquí es la tapa del coco, como decimos en buen panameño. Aquí apareció algo que no habían mencionado antes. Las benditas “ bases biométricas”. Bueno, para los mortales como la mayoría de nosotros, esto se refiere a las probabilidades que tenemos todos de “jubilarnos cumpliendo todo”, que lo hagamos anticipadamente, que nos jubilemos al momento que nos toca o esperemos para recibir una mejor pensión, las expectativas de vivir después que nos jubilamos, etc. Todo esto incide en las proyecciones (los actuarios le llaman “corridas”, quizás porque “huyen” del entendimiento de los mortales). En otros países se hace audiencia pública sobre las biométricas, donde participan activamente los afectados. Esto no pasa aquí. Es un tabú. Y esto nos lleva a otro aspecto que es la falta de transparencia histórica de la JD y de la Administración de la CSS sobre el funcionamiento, los informes financieros y actuariales, sobre cotizantes, tasas de interés de las inversiones, con precisión, (¿cuánto paga el Banco Nacional o la Caja de Ahorros, por los depósitos de un año, y de otros períodos? ) de manera específica. Ahora dan rangos que carecen de relevancia. Dicen de 0.5% a 6%. ¿Qué transparencia puede haber aquí? Es una burla. Los gastos de personal y de medicamentos y material quirúrjico; ¿por qué han aumentado tanto? ¿Por qué las reservas del Programa de Enfermedad y Maternidad, que el GOBIERNO-MINSA quiere llevarse de la CSS, han aumentado en 803% en los útlimos 14 años, cuando hay enormes necesidades de atención médica insatisfechas? Se quieren llevar estos fondos que suman 2,400 millones de balbaoas.

Volviendo a las Biométricas, la JTA dice que hizo las proyecciones asumiendo dos bases biométicas distintas. Y la pregunta sería, ¿por qué? ¿Hay dudas sobre las biométricas aprobadas por la Junta Directiva? Pero, ¿por qué esas dos? ¿No podría haber una tercera o cuarta base biométrica? Al parecer no se dan por enterados de las implicaciones de lo que hacen. Tendrían que responder estas cosas, porque ello inside en los resultados de las proyecciones.

Sobre la supuesta evaluación de la unificación del Sistema IVM, llaman la atención dos cosas: 1- No muestran los cuadros detallados por año como si lo hicieron para el período 2020-2029. Solo muestran gráficas y afirmaciones. Los cuadros son importantes para evaluar lo que afirman, como lo prueban los comentarios hechos previamente. 2- Para el “equilibrio actuarial” no hay claridad sobre el criterio que asumen. Pareciera que ahora no se refieren al Artículo 219 de la Ley 51 de 2005, que dice que las reservas deben ser al menos 2.25 veces el gasto, sino que introducen un concepto distinto. Parece que retoman el viejo concepto de “equilibrio actuaral” de las aseguradoras, de las Administradoras de Fondos y de los bancos, que supone que las reservas actuales capitalizadas, se correspondan con las potenciales pensiones a pagar en el futuro. Esta confusión también se expresa en el uso de expresiones como “reservas” y “fondos legales”. Dicen, si se unifica el Programa IVM, “las reservas tendrán saldos positivos hasta el 2036”, y los “fondos legales” se agotan en el 2041”.

Pero, sobre la poca claridad en el concepto de “equilibrio actuarial”, ello no sería un “error de principiantes”; sino un sesgo premeditado en el análisis para precondicionar el resultado de la unificación de ambos sistemas. En el 2005 se refutó ese criterio y se reconoció que en el Sistema Solidario, las pensiones de hoy las pagan los cotizantes de hoy y que las pensiones de estos las pagarán los cotizantes futuros, y así sucesivamente. Esto es lo que define el carácter solidario del Sistema. Esto explica el Articulo 219 de la Ley 51 el cual expresa el reconocimiento de un nuevo concepto de “equilibrio actuarial” para el Sistema Solidario. Ahora bien, el principio de solidaridad se rompió cuando se creó el llamado “Sistema Mixto” que es el de cuentas individuales pero, el concepto de “equilibrio actuarial” del Artículo 219 sigue siendo válido.. Con la Ley 51 de 2005, los que se jubilan hoy ya no tienen quien los respalde y menos los que se jubilarán en el futuro en este sistema. Pero, en todo caso, tendría que cubrirlo el Estado que fue quien tomó la decisión de esta separación en el 2005, y no los cotizantes como pretenden ahora el Gobierno, los empresarios y los organismos internacionales.

Pero, si lo que se está evaluando es la unificación de los sistemas, es decir, volver al Sistema Solidario, entonces tal concepto de equilibrio actuarial al estilo de aseguradoras, bancos y empresas aministradoras de fondos (pecado que cometen la mayoría de los actuarios), no se correspondería aquí. Por eso, su conclusión engañosa; dicen que “el déficit máximo por año se eleva de 3,000 (sin unificación) a 12 mil y 13 mil millones (con la unificación). Como no presentan los datos anuales, no se puede saber a qué se refieren con “déficit”. Es déficit actuarial al estilo de las aseguradoras, bancos y administradoras de fondos, se refieren al Articulo 219 de la Ley 51, o es déficit operacional (ingresos y gastos anuales). No hay claridad, pero sigue vigente la afirmación que el sistema llegaría hasta el 2041 sin que hubiera cambio alguno. Esto no se modifica.

Pero, si esto es cierto, que los gastos de pensiones aumentan más rápido que los ingresos, cualquiera sea el concepto de déficit que tengan, ello solo confirma que con el Sistema Solidario los jubilados reciben mejores pensiones, demostrando la falsedad de sus campañas a favor de las cuentas individuales. Esta es una confesión implícita de los actuarios de la JTA, la omiten y no por ignorancia, sino intensionalmente.

Pero, nuevamente aparece el cuestionamiento a las bases macroeconómicas de la proyección, que a falta de una precisión distinta, se tiene que asumir que se mantienen las del período 2020-2029 y las cuales ya hemos custionado. ¿Por qué se asume un crecimiento de los ingresos de 1.05% por año cuando los ingresos del Programa IVM durante 2007-2019 fue de 11.8% anual? Es obvio que si asumo que los gastos aumentaron 5.77% por año y que los ingresos lo harán al 1.05%, el déficit anual operativo irá en aumento de forma exponencial. Así que la afirmación de la JTA es tan débil como lo son lo sustentos de sus bases macroeconómicas (empleo, salarios, distribución del ingreso, empleo formal vs empleo informal, crecimiento económico –PIB-). A esto se debe añadir los controles de la evasión, la morosidad y los rendimientos de las reservas (que tampoco dicen cuáles serían), y posibles desviaciones producidas por las bases biométricas. Esto es algo en que se debe insistir.

No es “casualidad” que el señor César Tribaldos hable de 13,700 millones de déficits, personaje que fue participante activo del CONEP en la Ley 51 y del Pacto de Gamboa, junto a Dino Mon, quien presentó la propuesta del CONEP de las cuentas individuales, para que el sector privado se apropiara de los fondos de pensión. Esta fue la propuesta que el gobieerno del PRD con Martín Torrijos aprobó. Es un argumento para engañar, para confundir, igual que hicieron en el 2005. No. En un Sistema Solidario, el concepto de “equilibrio actuarial” de las aseguradoras, bancos y administradoras de fondos, no aplica. Tendría que hablarse por lo menos de lo consignado en el Artículo 219, que señala la existencia de reservas de al menos 2.25 veces el gasto de pensiones. La clave de sostenibilidad del Sistema Solidario está en que los ingresos del año cubran los gastos de pensiones del año. Cuando se incluyó 2.25 veces los gastos se entendía que era para dar alguna holgura al sistema. Sin olvidar que la unificación del Sistema, también debe incorporar políticas contra la evasión y la morosidad, así como considerar opciones de mejor rendimiento de los fondos de pensión de los asegurados, y un examen exaustivo de los parámetros macroeconómicos, que en tiempo de pandemia genera un escenario de alta incertidumbre. . De esto, nada habla la JTA. Es claro que los actuarios de la JTA se suman al carro de las privatizaciones de los Fondos de Pensión y que defienden los intereses de las Aministradoras Privadas de Peniones y a los bancos, y que se inclinan por las cuentas individuales, pero no basado en un estudio científico sino por opción ideológica y polìtica que termina siguiendo los lineamientos de la empresa privada y del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial.

Pero, otros elementos que incorpora el documento de la JTA, precisamente favorece la unificación de los Sistemas, pese a que su conclusión afirma lo contrario. Lo más relevante que surge de las afirmaciones de la JTA es que unificando el Sistema, con el pésimo escenario macroeconómico que asumen implicitamente, y con el exiguo crecimiento de los ingresos que suponen, junto a un alto crecimiento de los gastos, aún así, el sistema llegaría hasta el 2041. ¿Qué pasa si añadimos el control de la evasión y la morosidad, así como mejores rendimientos de las reservas y un mayor apoyo del gobierno para soportar el Sistema de Pensiones? Y si además suponemos que los ingresos serán mayores de los que suponen. Podríamos hacer sostenible el sistema y los jubilados tendrían mejores pensiones, como lo confirman los propios datos de la JTA. Pero, prefieren seguir con su opción neoliberal de privatizar los fondos de pensión y favorecer a los bancos y las administradoras de fondos de pensión, y dicen: “por lo anterior no recomendamos una consolidación de los subsistemas de IVM”. Es cantinflesco esto, con el perdón a Cantinflas que era un experto comediante. No es un estudio científico-técnico como se supone que debe ser, sino una clara defensa de la privatización de los fondos de pensión y de las cuentas individuales. Es como estar escuchando al CONEP.

No hay claridad sobre la cual hicieron sus proyecciones, y aún así no prueban que el sistema no es sostenible si se unifica el Programa de IVM. Lo mismo hicieron en el 2005, aspectos que fueron desenmascarados en las discusiones, y a falta de argumentos terminaron imponiendo la privatización de los fondos y las cuentas individuales. Eso no lo podemos permitir ahora. Se trata de una escalada de los grupos empresariales para tomarse los fondos de la CSS, de todos los aseugrados. Con el apoyo del gobierno pretenden llevarse el programa de enfermedad y maternidad y sus reservas por 2,400 millones. Es un atraco más a los trabajadores y jubilados del pais.

Concluyen, para beneficiar a las Administradoras de los Fondos de Pensión y al sector bancario, que la unificación del sistema no es favorable, simplemente basándose en argucias y falta de trasnparencia de la información, la JTA pasa a proponer una supuesta solución que es digna de los actuarios que están a favor de las administradoras de fondos de pensión. Recordemos que los actuarios son contratados por las aseguradoras, empresas y los bancos. La CSS es una fuente de empleo minúscula. Sus actos buscan salvaguardar su futuro empleo. Este es el fondo de su supuesta “ciencia” y “técnica” actuarial. La recomendación que hacen son las medidas.

Todos los escenarios que presentan lo hacen sobre la base de aumentos de la edad de jubilación, de cuotas mínimas que se debe aportar para jubilarse, del porcentaje de la cuota y del porcentaje base para la pensión. El escenario en el cual las reservan se agotan más tarde, establece el año 2047, lo cual no es muy diferente al primer escenario de la evaluación de la Unificación del Sistema en el que afirmaron que los fondos alcanzarían hasta el año 2041. Es obvia la contradicción. Recomiendan no unificar los sistemas de pensiones, pero unificando el sistema, y sin hacer cambios de las paramétricas, los fondos tienen casi igual duranción. Repetimos. Eso sin controlar la evasión, la morosidad, mejorar el rendimiento de las inversiones, un mayor compromiso del Estado en el soporte de las pensiones. Y además, aceptando su pésimo escenario macroeconóico con crecimiento de los ingresos de 1.05% por año.

La propuesta de la Junta Técnica Actuarial (JTA): Para llegar hasta el 2047, propone aumentar la edad de jubilación a hombres y mujeres hasta los 65 años, aumentar la cotización a 25 años (300 cuotas), aumentar la cuota obrero patronal de 22% hoy día a 25%, y bajar la base de cálculo de la pensión de 60% a 50%. Es una barbaridad. La propuesta no mejora la situación en comparación con la unificación del IVM, utilizando sus propios datos. Nada inventado. Pero desinforman, dicen medias verdades y hasta mentiras, para producir una visión apocalíptica de las pensiones e imponer sus propósitos aviesos. Esto hay que pararlo. No hay justificación alguna.

Se debe recuperar el carácter solidario y público de la CSS. Se deben unificar los sistemas, controlar la evasión y la morosidad, buscar mecanismos para mejor el rendimiento de las inversiones y que el Estado se comprometa a apoyar en mayor grado el fondo de pensiones. Es la soluciòn. Pero de ninguna manera se debe hacer recaer el problema en las espaldas de los trabajadores que son, siempre los más afectados. El gobierno y la empresa privada hoy día no tiene una guerra contra el COVID-19, su guerra es contra los trabajadores y “Poder Ejecutivo – Ministerio de Economía y Finanzas”.[1]

[1] Se realizó, según el documento comentado, el 4 de febrero de 2021.

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