Publicado en: 14 diciembre, 2015

Panamá: Derechos Humanos, a conocerlos y defenderlos

Por Genaro López

El 10 de diciembre se conmemoró el Día de los Derechos Humanos, fecha en la que se aprobó la Declaración Universal de los Derechos Humanos

El 10 de diciembre se conmemoró el Día de los Derechos Humanos, fecha en la que se aprobó la Declaración Universal de los Derechos Humanos por la Asamblea General de las Naciones Unidas (1948).

Los derechos humanos son garantías jurídicas universales que protegen a los individuos y los grupos contra acciones y omisiones del Estado que interfieren con las libertades y los derechos fundamentales y con la dignidad humana. Los derechos humanos no se compran ni venden, se conquistan. Desde su promulgación, hace 67 años, se ha desarrollado un conjunto de instrumentos y mecanismos para asegurar su primacía y hacerle frente a las violaciones a los mismos.

En Panamá, el balance evidencia que los derechos humanos son violados. La violación se manifiesta en diversos órdenes de agresiones contra los movimientos sociales del país y por violaciones generalizadas a los derechos de las personas. Entre otros se atenta contra el derecho a la organización y manifestación pacífica; a la salud y educación universal, pública, gratuita y de calidad; a una vivienda adecuada y digna; al trabajo digno y salario justo; a la alimentación; al ambiente sano; al desarrollo; a la no discriminación. En general, se violenta el derecho a la vida.

No existe justicia para los pobres, el fallo en el caso del compañero Al Iromi Smith, donde el asesino confeso es puesto en libertad es una clara manifestación de lo carcomido del sistema y las instituciones que deben garantizar justicia. Crímenes de lesa humanidad no son atendidos de manera adecuada, sobresalen casos como las masacre de Bocas del Toro, San Félix y Colón que dejaron como resultado muertos, heridos y cientos de detenidos, a los cuales se les violenta todo derecho a una defensa adecuada. Hasta la fecha, estos crímenes y vejaciones contra la población se encuentran en la más completa impunidad. Quienes hoy tienen como discurso mediático el tema de la justicia, guardan silencio sobre estos atropellos.

En términos específicos la población se ve sometida a la violación de sus derechos. Los procesos legales en materia laboral dan cuenta de fallos que violentan el principio de favorecer a la parte más vulnerable: el trabajador. En su lugar se favorece la ‘seguridad jurídica de las empresas ‘. Los pobladores, son sometidos a proyectos residenciales que no cumplen las normas técnicas (ambientales, arquitectónicas e ingenieriles), pues, bajo la lógica del negocio, sectores empresariales y de Gobierno han entendido que ‘proyectos residenciales de interés social ‘ es sinónimo de ‘viviendas desechables ‘.

Las muertes provocadas por la política salud neoliberal son otro de los casos de violación a los derechos humanos, entre otros los casos de bacterias en los complejos hospitalarios, envenenados con dietilenglicol, muerte de los neonatos. Estos sectores siguen clamando justicia.

Las mujeres y jóvenes siguen siendo violentados. Institucionalmente las propuestas no han sido efectivas, en muchos casos son mediáticas. Los feminicidios son ejemplo de violencia a los derechos de la mujer; el caso de los estudiantes del Instituto Nacional, es una clara manifestación del acoso institucional contra la juventud.

La discriminación racial se convierte en una política creciente por parte de quienes se supone deben garantizar la protección de las personas (Policía Nacional), fundamentalmente contra obreros, indígenas y afrodescendientes.

Las políticas antipopulares siguen, la corrupción carcome todas las esferas públicas, mientras que la impunidad crece, ante una justicia selectiva. En medio de ello, el movimiento social panameño y dirigentes populares siguen enfrentado la política de criminalización de la protesta social.

En este escenario debemos tomar conciencia de que la Declaración de los Derechos Humanos y su conceptualización integral, fue el resultado de la lucha que emprendieron las masas oprimidas. Que se cumpla con estos preceptos, demanda de las actuales generaciones su conocimiento y defensa. Para ello se requiere capacidad de organización y movilización que permita defender nuestros derechos individuales, políticos, económicos, sociales, culturales y ambientales.

*SECRETARIO GENERAL DE CONUSI-FRENADESO.

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