Panamá: Cumbre de los Pueblos apoya a víctimas de la invasión de 1989

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CUMBRE DE LOS PUEBLOS SINDICAL Y DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES DE NUESTRA AMÉRICA. MESA No.9: Invasión a Panamá e Intervencionismo.

Luego de un profundo análisis y debate incluyente, los hermanos de Costa Rica, Bolivia, Venezuela, Argentina, Nicaragua, Chile, Colombia, El Salvador, Trinidad y Tobago, Honduras, Ecuador y Cuba acordaron lo siguiente:

1. Declarar con profundo dolor que en vísperas de la navidad del 20 de Diciembre de 1989, el gobierno norteamericano lanzó de forma sorpresiva contra Panamá una invasión militar a gran escala segando la vida de miles de inocentes. Por tanto, cualquier excusa utilizada entonces para justificar dicha acción bélica, carece de razonamiento lógico y es evidente que constituyó un intencional acto violatorio de la soberanía nacional panameña provocando la destrucción de una sociedad que fue manipulada para dividir a los panameños.

2. Recordar que la invasión del Ejercito del gobierno de los Estados Unidos contra Panamá fue condenada por todos los organismos internacionales como la ONU según la Resolución N°44-240 declarada el 28.dic.1989; también la OEA y decenas de Naciones del Mundo, pues constituyó un atentado al derecho internacional de Panamá de su autodeterminación a sabiendas de que nunca hemos sido una amenaza ni militar ni económica contra el hermano pueblo norteamericano ni contra ninguna nación, más bien hemos sido y seguiremos siendo propulsores de la Paz y hermandad entre los pueblos de América y del Mundo.

3. Señalar que la invasión del Ejercito del gobierno de los Estados Unidos contra Panamá tuvo un alto costo de vidas inocentes y miles de heridos que fueron registrados por la Cruz Roja Internacional y Hospitales Panameños, que de forma criminal los soldados norteamericanos robaron los registros de las morgues, que cayeron víctimas de bombardeos indiscriminados y que fueron registrados en los sismógrafos de la Universidad de Panamá en El Chorrillo, Colón, Rio Hato, San Miguelito, Tocumen, Arraiján y otras poblaciones, como también en retenes donde soldados norteamericanos disparaban contra civiles que buscaban auxilio y refugio en hospitales e iglesias.

4. Reiterar la pérdida de los hogares cerca de 20 mil habitantes de El Chorrillo y otros poblados destruidas en esta acción desproporcionada de maldad; y los más de seis mil millones de dólares en pérdidas materiales del sector público y privado panameño que trajo nefastas consecuencias sociales, económicas y delincuenciales a Panamá. También, recordamos a los miles de panameños que fueron perseguidos y despedidos de sus trabajos por el Decreto de Guerra No.1 del impuesto gobierno de Endara, Ford y Calderón que tomaron posesión en una base militar norteamericana, clasificando deslealmente a todos los combatientes panameños como terroristas y de atentar contra la personalidad interna del Estado Panameño y contra la comunidad internacional.

5. Resaltar la verdad de que tanto el Pueblo Panameño como la Comunidad Internacional reconocen, que aquellos combatientes panameños dieron su vida en un acto sublime de defendernos de esta cruel acción militar norteamericana, haciendo cumplir el artículo 306 de la constitución panameña vigente al 20 de diciembre de 1989 y que luego convenientemente ese gobierno panameño de turno cambió la constitución para perseguir y humillar a estos Héroes de la Patria.

6. Denunciar ante la Cumbre de los Pueblos, La Cumbre de las Américas y del Mundo que luego de la Invasión, se dio una ocupación militar en toda la República de Panamá donde altos oficiales del ejército norteamericano se tomaron todas las instituciones, museos y hogares panameños donde sus soldados robaron propiedad panameña, permitieron el saqueo de los comercios y hasta substrajeron nuestra primera bandera como botín de guerra. También se armaron campos de concentración en las riberas del Canal donde fueron detenidos miles de panameños, militares y civiles, en calidad de Prisioneros de Guerra donde la tortura y las ejecuciones era la diplomacia utilizada por aquellos soldados norteamericanos.

7. Restaurar nuevamente la materia de Relaciones de Panamá con los Estados Unidos en el Sistema Educativo Panameño con mayor carga horaria, para que la juventud latinoamericana conozca los hechos y sean ellos quienes juzguen la opresión, humillación y explotación de nuestro pueblo panameño. También reconocemos la necesidad de crear una Red de Comunicación Latinoamericana para que los demás países del Continente tengan referencia de lo que nos ocurrió en Panamá para NUNCA JAMÁS una Nación de América utilice las armas de guerra para matar a otros hermanos americanos y en su lugar, utilizar el dialogo para resolver las diferencias.

8. Reconocer que el Congreso Anfictiónico de 1826 es un precedente de integración latinoamericana para la Paz y la Protección Conjunta de las Naciones de América como lo soñó el Libertador Simón Bolívar y hoy puede ser una realidad si nuestros gobiernos elegidos por el pueblo deciden con sabiduría soluciones pacíficas que busquen cerrar las Venas Abiertas de América Latina.

9. Internacionalizar nuestro dolor que a 26 años Panamá sigue sufriendo por esta invasión para que los países de América rechacen el intervencionismo de una Nación contra otra, por tanto, nos sumamos a las voces del Mundo que rechazan la Orden Ejecutiva emitida por el Gobierno Norteamericano dirigido por el Presidente Barack Obama que declara a Venezuela una amenaza para su política exterior y reclamamos la derogación inmediata del Decreto Presidencial del Gobierno norteamericano y en su lugar tomen acciones pacíficas y de cooperación.

10. Para finalizar, el Mundo entero sabe que hasta Jesús tuvo una sepultura pero hoy aún existen fosas comunes donde miles de víctimas esperan en silencio que los Países participantes de la Cumbre de las Américas demuestren su solidaridad con los sobrevivientes y familiares de las víctimas de la Invasión para que por un lado sean nuestros voceros y le digan al Gobierno de los Estados Unidos que ellos pueden encontrar la redención si reconocen, cooperan y compensan económicamente a los deudos panameños que exigen JUSTICIA y por otro lado, soliciten al gobierno panameño dirigido el Presidente Juan Carlos Varela que asigne todo el presupuesto necesario que permita abrir todas las fosas comunes para saber quiénes son y darles cristiana sepultura no sin antes decretar el 20 de diciembre día de Duelo Nacional acompañado con la construcción de Monumentos y Museos para recordarle América y al Mundo que ninguna guerra puede garantizar una Paz duradera.

Coordinadores de la Mesa: Elena Miró, Virgilio Araúz, Ernesto Fitzroy Hay, Magdala Cataño y Trinidad Ayola

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