Panamá: Riqueza que genera precariedad

Finaliza el 2012 y las estadísticas comienzan a reafirmar el crecimiento de la economía panameña (Según CEPAL 10.5%). No obstante, hay que señalar que este crecimiento económico se acompaña de un galopante endeudamiento público (Incrementó del 10.2% durante la gestión de Martinelli) y de un peligroso déficit fiscal.

Esta dinámica contrasta con lo que vive a diario la mayoría de los panameños. Contraste dicotómico, que mantiene por un lado un ‘boom económico’ y por el otro lado ‘indicadores sociales precarios’.

Las necesidades básicas insatisfechas en el país dan cuenta de un importante número de carencias críticas de la población que hacen que la caracterización de la pobreza en el país sea recurrente.

Una inflación creciente que ronda el 6%, lo que hace difícil la adquisición de la canasta básica de alimentos, que en una valoración subestimada los datos oficiales colocan en $314 al mes.

Un desempleo que comprende casi 100 mil panameños, 700 mil panameños en informalidad laboral (excluye trabajadores del sector agropecuario); casi el 85% de los asalariados recibe menos de $600 al mes y el 40% recibe salario mínimo (los ajustes de salario mínimo no permiten recuperar la pérdida del poder adquisitivo). Es decir, un mercado laboral precario, que amenaza con engrosar en el futuro la población de ‘100 a los 70’, en la medida en que no gozan de estabilidad laboral ni de seguridad social.

Más de un millón de panameños vive por debajo de lo que los organismos internacionales llaman ‘línea de pobreza’, medio millón de la población nacional sufre de indigencia (por debajo de la línea de pobreza extrema). Panamá es el país 17 más desigual del planeta (según los economistas, medido por el coeficiente de GINI).

Literalmente el año finaliza con muertes por bacterias en los nosocomios (KPC y clostridium difficile, entre otras); infraestructura escolar en pésimo estado que costó la vida de una niña y lesiones permanentes a otras dos en la Escuela El Japón. En vivienda, proyectos urbanísticos que se han constituido en trampas de muerte, ante la negligencia e irresponsabilidad de gobierno y empresarios (Caso reciente de Nuevo Arco Iris — Colón). Nuevamente periodos del año sin acceso al servicio de agua potable de calidad para el consumo humano. Infraestructura vial que se derrumba, huecos en las principales calles del país, parchados que son un cúmulo de ondulaciones.

En materia ambiental, los atentados al ambiente son crecientes (humedales, manglares, ríos, playas, costas, etc.), proyectos mineros e hidroeléctricos, construcciones que atentan contra el patrimonio y el ambiente; todo ello en medio de la complicidad de las autoridades que deberían velar por la protección de nuestro ecosistema.

En lo productivo, sectores campesinos, indígenas y pequeños productores continúan enfrentando la política de desmantelamiento del agro, que pone en peligro su actividad económica, y que atenta contra la soberanía y seguridad alimentaria del pueblo panameño.

En medio de este escenario, represión (cuya máxima este año ha sido la Masacre de Colón), la impunidad, la remilitarización, la galopante corrupción, la antidemocracia, la flagrante violación a los derechos humanos del pueblo panameño.

Este estado de situación, gobierno y partidocracia, se encaminan al inició de campañas millonarias que buscan hacer olvidar al pueblo sus conductas plagadas de mentiras, engaños, corrupción. Utilizan las demandas sociales como trampolines para negocios y demagogia politiquera, mientras que en cuartos refrigerados se reparten ganancias y llegan a compromisos electoreros. Como dijera un diputado de CD: ‘El transfuguismo es posible, pues no existen diferencias ideológicas entre los partidos políticos actuales’.

Necesitamos adecentar la política y el país. Es necesario luchar contra los gobiernos de los políticos mentirosos, delincuentes y corruptos, a los que jamás les ha importado dar respuesta a la salud, educación, seguridad, vivienda, agua, ambiente de nuestro pueblo ni han enfrentado el alto costo de la vida. Solo les importa llegar o mantenerse en el Gobierno para seguir robando, engañando y reprimiendo a los sectores populares.

SECRETARIO GENERAL DE CONUSI-FRENADESO.

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