Panamá: Radiografía de un Ministro

Por: Genaro López

Secretario General del SUNTRACS

En ocho meses de gobierno, la figura del Ministro de Gobierno y Justicia, José Raúl Mulino, ha quedado revelada, sin tapujos de ninguna clase. Basta con recorrer los medios de comunicación social, leer y escuchar sus declaraciones.

Al mejor estilo del período de las Fuerzas de Defensa del noriegato, uno de sus primeros proyectos fue el “rastreo telefónico”, el cual obliga a las empresas operadoras de telecomunicaciones, a conservar la información de los usuarios y suministrarla a las autoridades judiciales, dejando a los ciudadanos en total exposición ante las carencias del sistema judicial.

Igualmente, desconoció el llamado Pacto de Estado por la Justicia, aplazando por dos años la entrada en vigencia del nuevo sistema acusatorio, declarando que “…el Ejecutivo tomará sus propias decisiones y no va a cogobernar con la sociedad civil”.

Otra de sus tristemente celebres frases, “No comparto el romanticismo de la resocialización. Esto es un tema, pero el combate a la delincuencia es otro, y eso se hace con energía y con firmeza, y no declamando poesía”.

Al son de “mano dura”, política cuestionada a nivel mundial por ineficaz, Mulino impulsó reformas que aumentaron de 35 a 50 años la pena máxima, disminuyó la edad de imputabilidad a los menores de 14 a 12 años.&nbsp Sobre esto Martinelli no dice nada, sin embargo sancionó la Ley 68 de 2009, que aumentó “de manera exorbitante” las penas para los hurtos “de poca monta”, pero no así para los delitos como la malversación de fondos o el enriquecimiento injustificado; es decir, si una empleada doméstica hurta un bien de la casa, la pena es de 5 a 10 años de prisión y no admite fianza, pero por delitos de corrupción, la pena es sólo de 2 a 4 años.&nbsp Esta es la “justicia” del cambio.

Este Ministro, que le sirve a los intereses de la oligarquía criolla, ya es conocido por sus infaustas declaraciones.&nbsp Es el mismo que ordenó a la Policía “matar a todo aquel reo que intente fugarse”, para luego retractarse de sus funestas palabras.&nbsp Es el que declaró que “…ningún hijo muere por salir de la iglesia”, olvidando los casos de muertes de niños inocentes victimas de la violencia. Es el mismo que señaló “…aquí en Panamá lo que impera es la ética del billete; existe una lista de periodistas emplanillados que les sorprendería”. &nbsp Es el que reconoció públicamente la instalación de bases militares aeronavales gringas como un acuerdo con el Gobierno de Estados Unidos, y luego, tras la indignación desatada en amplios sectores del pueblo, indicó que se le había mal interpretado.

De la palabra a los hechos. El&nbsp jueves 11 de marzo en sus consabidos arranques, delante de todos los medios de comunicación social, Mulino, con un lenguaje soez llamó a los obreros de la construcción que protestaban contra el aumento del 7% de ITBMS, “maleantes de mierda”. Los obreros, en un acto de reconocido valor no cayeron en la provocación, lo que aumentó la rabia de Mulino.

Furioso por no haber alcanzado sus propósitos, el martes 16, junto con Gustavo Pérez Director de la Policía Nacional, funcionarios duramente cuestionados por la opinión pública, procedieron a una brutal represión a través de la Policía Nacional contra los obreros del SUNTRACS, dejando como saldo más de 300 detenidos y varios heridos, a los cuales se les violentó todos sus derechos (No se les permitió la entrega de comida ni la asistencia de sus abogados).

¿Qué explica esta conducta fascista del Ministro Mulino? ¿Cuál es su rabia contra los obreros?

Mulino, supuesto civilista hoy impulsa un proyecto de remilitarización del país,&nbsp tiene entre sus asesores a fichas del Noriegato, del genocida ejército colombiano y la Mossad, lo que lo mantienen entre los ministros peores evaluados del Gobierno.

Ello revela el carácter represivo y fascistoides, su desprecio a las clases populares y a los gremios y organizaciones sociales en lucha.

Sus declaraciones y acciones revelan la falsedad de los llamados del gobierno de Martinelli al diálogo y a la unidad de todos los panameños para resolver los graves problemas nacionales y someter a consulta popular los temas de interés general.

Pero más que amedrentar, la rabiosa actuación de Mulino contra los trabajadores, con la que pretende justificar una campaña de represión, persecución y cacería de brujas, y ocultar su incapacidad para enfrentar el alto índice de criminalidad, intensificará las acciones en las calles del movimiento popular que se prepara para rechazar el paquete de reformas neoliberales. Sin luchas, no hay victoria.

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