Panamá: partidos políticos, reivindicaciones sociales y elecciones

 

Faltando apenas siete meses para los comicios electorales del 2014, podemos observar algunas coincidencias y diferencias entre los partidos políticos y candidatos independientes que aspiran alcanzar el solio presidencial.

En la pasada huelga de educadores, saltó a la vista como los políticas educativas promovidas por el gobierno del Cambio Democrático por medio de la imposición del Decreto 920, no enfrentó ninguna objeción por parte de las diferentes bancadas de la Asamblea  en donde se discutió la Ley, ni por fuera de ella a través de los partidos que desde ese mismo terreno le disputan al gobierno el triunfo en las próximas elecciones llámense,  P.R.D. o Arnulfista.  Pero si llama la atención que el presidente del CONEP, que es miembro del P.R.D., llamaba a los educadores a deponer sus demandas.

Igual apreciación podríamos hacer acerca de la crítica situación por la que atraviesa el agro, como resultado entre otras cosas de la implementación del Tratado de Promoción Comercial – TPC- ni que decir de la tercerización de los servicios hospitalarios y de atención en la llamada Ciudad Hospitalaria, próxima a iniciar operaciones.  Es mediante la aplicación de esas políticas neoliberales en donde se observa de la manera más nítida la manera como se identifican las políticas programáticas de esos partidos.

En el mejor de los casos las diferencias entre los partidos tradicionales que llegan a los medios tiene que ver más que todo con la forma o manera de ejecutar las obras y las acciones de gobierno y no el modelo económico, priorizan la ejecución de obras multimillonarias en lugar de la inversión social. Los escándalos que surgen por los elevados costos de las obras desarrolladas y el carácter antidemocrático y autocrático que asume el gobierno en el manejo de las Instituciones del Estado y que algunos la califican como de dictadura civil es precisamente la modalidad que comporta la actual forma de gobernar en donde se deja de lado sin tapujos aquellos pasos que en efecto le darían legitimidad a los actos de gobierno: Licitaciones públicas por compras directas, transparencia por la contratación dudosa, caso Finmecánica, concurso de cargos por designaciones de a dedo , imposiciones de magistrados y procuradores por una real escogencia de profesionales idóneos de reconocida trayectoria ética y profesional.

Por otro lado tenemos otra clase de expresiones políticas que anuncian en sus programas y discursos su interés en reorientar las políticas de Estado, en lugar de utilizar los fondos públicos en la construcción de megaproyectos de dudoso valor y limitado beneficio social que no sirven más que para promover la corrupción y el clientelismo.  De ese otro lado parecen ubicarse el FAD y la candidatura independiente del profesor Juan Jované.

Una candidatura que exprese las verdaderas y reales necesidades de la población en materia de salud, educación, seguridad, alimentación y la denuncia de las políticas que acrecientan la pobreza y la desigualdad,  debería de ser levantada por quienes verdaderamente estarían dispuestos a romper con esos modelos agotados y desgastados que se vienen aplicando después de la invasión de 1989.  Tratar de competir con los millones de dólares que esos partidos van a invertir en campañas mediáticas y promesas que casi nunca cumplen, sería hartamente difícil sino imposible. 

Por eso se hace necesario enfrentar esas campañas millonarias con propuestas que rompan sin temor con los discursos engañosos y demagógicos de los partidos de la oligarquía.  Para ello es necesario la más amplia unidad, materializada en un gran Frente Político Electoral, compuesto por organizaciones y personalidades políticas populares y la integración de sectores progresistas y de avanzada, identificados  con verdaderas propuestas de cambio.   

 

Aurelio Robles

Miembro de la dirección del M.P.U.

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