Panamá: Ex Coronel israelí acusado de entrenar paramilitares en Colombia acusa a «Civilistas» de deberle dinero

La noticia pasó desapercibida en los medios locales, pero el ex coronel israelíe acusa a civilistas de deberle dinero por servicios prestados durante la Dictadura de Noriega.  Estos mismos mecenarios, junto a la Policía a cargo del Director de ese entonces, Carlos Barés, estuvieron implicados en un contrabando de armas dirigido a las bandas paramilitares, durante el Gobierno de Mireya Moscoso. Son estos mismos grupos mercenarios de origen israelí y su tenebrosa agencia Mossad, quienes dan asesoría al Gobierno de Martinelli, a su Ministerio de Seguridad, a la Policía Nacional y al ahora jefe del Consejo de Seguridad, Gustavo Pérez.  Aquí el cable de Notimex.

Bogotá, Colombia.- El mercenario y coronel en retiro israelí Yair Klein, quien entrenó a paramilitares colombianos en la década de 1980, fue contratado para ayudar a derrocar al general panameño Manuel Antonio Noriega, reveló un libro publicado en Colombia.

“El caso Klein (…) El origen del paramilitarismo en Colombia”, de las periodistas Olga Behar y Carolina Ardila y que saldrá a la venta este fin de semana, contiene una entrevista realizada por las autoras con el ex uniformado en la ciudad israelí de Yafo.

Klein confesó su participación en el complot contra Noriega, hace 23 años, y detalló que fue contactado por el coronel del Ejército panameño y embajador en Israel Eduardo Herrera Hassan, quien le habría pagado 750 mil dólares por sus servicios.

Herrera Hassan era embajador de Panamá en Israel en 1988, pero fue destituido por el general Noriega, por sospechas de que el diplomático estaba organizando una fuerza para derrocarlo.

El ex diplomático panameño se radicó en Miami (Estados Unidos) y comenzó a trabajar con el gobierno en el exilio, instaurado por Erick Arturo del Valle, quien fue derrocado por Noriega en febrero de 1988.

El exilio panameño contaba con total respaldo de Estados Unidos y en particular de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), la que estuvo tras la operación para invadir Panamá y derrocar a Noriega en 1989.

Klein se encuentra prófugo de la justicia colombiana y condenado a 11 años de prisión por entrenar a los ultraderechistas grupos paramilitares en la década de los años 80 con el apoyo de sectores del Ejército de este país sudamericano.

“A pesar que me había escapado de Colombia, los estadunidenses estaban interesados en mí porque conocían mi trabajo allá. Aunque nadie hablara, todos sabían a quién entrenaba y para combatir a quien”, contó Klein a las autoras del libro.

Recordó que el primer contacto con el presidente en el exilio de Panamá y Herrera Hassan fue a través de Zvi Bar, comandante de la guardia fronteriza de Israel.

En su relato, Klein señaló que Herrera Hassan era el enlace del gobierno panameño en el exilio con la CIA y, a la vez, ministro de Defensa del presidente Del Valle.

El objetivo del gobierno panameño en el exilio y la CIA era derrocar a Noriega, escenario en el cual entró a jugar el experimentado coronel en retiro Klein.

El ex uniformado negoció con el exilio panameño su trabajo y el de su equipo de confianza por 750 mil dólares y empezó con un detallado plan de “inteligencia de campo e inteligencia económica y desarrollar un sistema de información”.

El mercenario israelí denunció que aún el exilio panameño le debe dinero por su trabajo para ayudar a derrocar a Noriega y aseguró que Herrera Hassan se quedó con al menos 250 mil dólares suyos.

“Después de hacer toda una investigación, descubrí que Herrera recibió toda mi plata y no me la dio. Era una suma importante para completar los 750 mil dólares que habíamos acordado por la totalidad del trabajo”, apuntó Klein.

Otro cable de EFE:

Klein confiesa que entrenó a ‘paras’ en Colombia con la aprobación oficial

BOGOTÁ, Colombia. EFE.- El mercenario israelí Yair Klein confesó que cuando llegó en la década de los ochenta a Colombia para entrenar a paramilitares fue con «la aprobación de las autoridades» de ese país, donde le recibió entonces el más alto cargo de las Fuerzas Militares.

Así queda reflejado en el libro de la periodista colombiana Olga Behar y de su hija Carolina Ardilla, titulado El caso Klein.

El origen del paramilitarismo», fruto de una larga entrevista realizada por ambas al israelí en su casa de Yafo, localidad cercana a Tel Aviv.

Con motivo de la publicación del libro, Behar detalló a Efe que el que fuera héroe de guerra en Israel y experto en tácticas de defensa y combate les explicó que él llegó a Colombia bajo el convencimiento de que iba a entrenar a «campesinos que querían enfrentar a la guerrilla».

«Eso pasó con la aprobación de las autoridades colombianas. Y después de diez años llegaron a la conclusión de que yo había hecho algo malo», relató el coronel retirado a las autoras.

Por eso manifestó no entender por qué años después es considerado «un criminal que entrenó a narcotraficantes y un terrorista».

Los graves hechos que protagonizó el más famoso mercenario que se conoce en Colombia y que ahora vive un retiro dorado en su país natal llevaron a la Interpol a emitir una circular roja y considerarlo uno de los hombres más buscado del mundo.

En 2001 fue juzgado en ausencia en Colombia y condenado a más de diez años de prisión por los delitos de concierto para delinquir y conformación y adiestramiento ilegal de grupos paramilitares, mediante cursos de instrucción impartidos por su empresa Punta de Lanza.

Esas enseñanzas colocaron en Colombia la semilla del paramilitarismo, lo que degeneró el conflicto armado interno hasta límites entonces insospechados.

En su primer viaje, Klein, según relata el libro, negoció un adiestramiento con los bananeros de la región del Urabá (noroeste), que, aunque no se concretó, contó con el visto bueno de las autoridades de Israel y de Colombia.

Aquello le permitió reunirse con el entonces comandante de las Fuerzas Militares de Colombia y altos mandos de la central de inteligencia estatal, el ya desaparecido Departamento Administrativo de Seguridad (DAS).

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