Panamá: El gran reto del 2015

El gran reto que sigue teniendo el pueblo panameño es la urgente necesidad de organizarnos para enfrentar el alto costo de vida y la tarifa del servicio de energía eléctrica que amenaza con generar un proceso inflacionario, las reformas a la seguridad social de quienes insisten en privatizarla para defender nuestro derecho al agua potable, salud, vivienda, educación, servicio de transporte público adecuado, ambiente sano, los cuales vienen siendo violentados gobierno tras gobierno; para exigir el derecho a la tierra y que se atienda las áreas rurales y campesinas, para que se mire el agro que garantice soberanía y seguridad alimentaria y nutricional; para exigir respuestas ante las pretensiones del plan para un cuarto juego de esclusas sin cumplir con lo establecido por ley y sin dar aún respuesta de los sobrecostos de la ampliación del canal, proyecto aún sin terminar; para enfrentar la corrupción que amenaza en quedar en meros show mediáticos ante el entrecruce entre los involucrados (gobierno y ‘oposición’ simultáneamente); para exigir justicia y equidad social.

A pesar que en la Declaración Internacional de los Derechos Humanos y la Constitución, reconocen el derecho a la organización, en Panamá es flagrante la violación a este derecho. Por ejemplo, en el sector sindical, desde el 2002 al 2013, los gobiernos panameños han sido observados reiterativamente por restringir el derecho de constituir organizaciones sindicales, violando el Convenio 87 de la OIT del cuál es país signatario. A su vez, con la ejecución del modelo neoliberal los espacios organizativos son cada vez más restringidos, se criminaliza la protesta social, se persigue y reprime a la dirigencia de los diversos sectores sociales y gremiales. Igualmente, hemos visto cómo se limita la participación de los ciudadanos en la vida política, en especial en la toma de decisiones.

Tenemos que tener claro que como personas individuales tenemos una fuerza limitada a la hora de luchar contra las medidas antipopulares que nos imponen los sectores que controlan el poder económico y político, las minorías. Las organizaciones multiplican nuestra fuerza y nuestra coordinación para hacer que la lucha sea más fuerte. Nos aporta la organización un cuerpo teórico, un análisis estratégico y un espacio de reflexión y debate que nos permite clarificar qué hacemos y hacia dónde ir.

La organización ha de ser como un pulpo con cuantos tentáculos sean necesarios para abarcar toda la realidad compleja, desde la más minúscula hasta la totalidad de ella. Como dicen los sociólogos, la organización es necesaria, para facilitar el salto de conciencia en sí a conciencia para sí; para facilitar el salto de la lucha espontánea a la organizada con perspectiva histórica; para impedir que esta conciencia sea derrotada por los intereses de los 115 panameños que concentran la riqueza del país; para derrotar políticamente a los sectores que nos han impuesto históricamente el estado de discriminación y exclusión social; para refundar el país.

El gran reto para el 2015 es vencer las restricciones que obstaculizan que nos organicemos, es tomar conciencia de la necesidad de organizaciones permanentes, de crear las bases para la unidad de los sectores populares, democráticos y patriotas, es formarnos y concientizarnos, es crear nuestros propios instrumentos de lucha política. La falta de organización de las mayorías solo beneficia a quienes históricamente nos han impuesto sus intereses económicos y políticos que han generado pobreza, desempleo e informalidad laboral, demandas sociales insatisfechas, venta de la patria, corrupción e impunidad.

Convencido que la llama de la esperanza se mantiene, mientras creamos en la necesidad de una sociedad ética, de real democracia, de equidad y justicia social, de respeto de todos los derechos humanos, de solidaridad. Deseo a todo el pueblo panameño un nuevo año de lucha y esperanza, como dijera José Martí ‘Los sueños de las mujeres y hombres de hoy, serán la realidad del mañana’.

*SECRETARIO GENERAL DE CONUSI-FRENADESO

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