Panamá: Diálogo e hidroeléctricas… una negociación desigual

La ‘mesa del diálogo’ ha sido un ejemplo del estilo denominado ‘ganar-perder’. La falta de cumplimiento de los acuerdos de San Lorenzo permitió que temas álgidos, o sea, aquellos conflictivos, pero que bien manejados y confrontados pueden generar un rédito positivo al gobierno —como la explotación inconsulta de los recursos, irregular distribución entre los riesgos y beneficios de los proyectos, desigualdad, racismo, pobreza extrema, falta de oportunidades, inexistencia de un plan integral de desarrollo— convergieran y se convirtieran en una crisis que necesariamente generará un impacto negativo.

Los originarios cierran la Interamericana, conminan al Ejecutivo a reunirse personalmente, cosa que nunca se da. Por el contrario, se inicia una burda represión bajo la excusa de liberar ‘rehenes’ y reabrir la vía, que repercutió en estremecedores relatos de asesinatos, violaciones, supresión de comunicaciones y desmedido uso de la fuerza.

La opinión pública se inclina abrumadoramente a favor de la causa indígena, por lo que se reinicia un diálogo con la ‘mediación’ (en realidad un proceso de negociación desigual con un facilitador) del señor obispo.

A la propuesta inicial de ‘preservación de recursos hídricos’, los originarios especificaron, no construcción de hidroeléctricas en tierras comarcales. Las posiciones se mantienen, sin considerar los verdaderos intereses de las partes, como son mantener segura la inversión y ganancias por parte de los empresarios, proteger la ‘seguridad jurídica’ y la necesidad de energía para el ‘resto de los panameños’, del gobierno y una participación justa con beneficios económicos, salud y educación para los originarios.

El diálogo se dilata y esto siembra el descontento en el grupo más expectante (originarios), surgen las contradicciones, el liderazgo que hasta el momento había mantenido la cacica general y la coordinadora se debilita, al resurgir la disputa interna con el cacique tradicional (excluido erróneamente, a mi parecer, de las negociaciones) y la cacica suplente, partidaria de acciones de protesta más enérgicas.

Comienzan los cierres de calles sin autorización de la cacica, causando malestar a la población, 61.2% los consideraban no justificados frente al 34.8 favorable. La opinión pública es bombardeada desde los medios sobre la ‘intransigencia’ de los indígenas, al negociar y hacer medidas de fuerza simultáneamente debilitándose el apoyo popular, que poco a poco se inclina a que se ‘hagan respetar’ los derechos de terceros (64 a 52.5%).

El cambio de sede a un lugar neutral se publicita como una ‘imposición’ de los originarios, mientras el supuesto ‘atentado’ a UN SOLO CAMIÓN de una empresa subcontratista del proyecto Barro Blanco los señala como autores mediáticamente y sin ninguna investigación. El gobierno estratégicamente utiliza una figura más conciliadora como el ministro Fábrega, guarda silencio y repunta positivamente en la aceptación popular (22 a 31.3%).

La cacique y coordinadora deben dividir su atención en dos frentes interno y externo… jaque mate… Presionados, ceden parte de sus aspiraciones en un acuerdo que permite continuar los proyectos hidroeléctricos, limita a un mínimo de 25% la mano de obra local no especializada, permitiendo que el otro 75% de trabajadores puedan ser foráneos, así como el 100% de los técnicos y de facto otorga una ‘regalía’ de solo el 5% para proyectos futuros, en vez de una participación accionaria mínima de 25% por el usufructo de aguas y suelos, como han alcanzado originarios de otras latitudes.

Establecen como logro la consulta en ‘futuros proyectos’, que de hecho ya estaba consignados en la Ley Comarcal y de Ambiente, herramienta básica para impugnar por arbitraje las concesiones irregularmente otorgadas; además, ignora la ‘seguridad jurídica’ de las comunidades que claramente indica su derecho a participar de los beneficios económicos de los proyectos.

En conclusión, los acuerdos en vez de generar estabilidad, provocarán una confrontación intermitente, ya que no se han solucionado los problemas de fondo como: la necesidad de un plan de desarrollo verde comarcal, la participación realmente justa de las comunidades en los proyectos, incluida la educación necesaria para que puedan ocupar cargos directivos. Cinco o seis meses de suspensión y análisis de los proyectos controversiales podrían dar lugar a 50 años de paz, ignorar es el primer ingrediente para la siguiente crisis.

‘A mi juicio, el mejor gobierno es el que deja a la gente más tiempo en paz’, Walt Whitman.

MÉDICO.

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