‘Palomo’, nuestro gran dibujante está de vuelta

LEÍAMOS ‘EL PINGÜINO’ escondidos en una de las horripilantes y malolientes casetas de los baños para alumnos del Liceo ‘Arturo Alessandri’, en las&nbsp cercanías del santiaguino Parque Bustamante. Imposible llevar la revista a casa, donde seguramente nuestros padres nos darían un largo sermón respecto de la decencia. ¿Cómo explicar a nuestros progenitores que pertenecíamos a una generación de recambio? ¿Cómo convencerlos de que ésa y otras revistas similares satisfacían el interés de la nueva hornada de chilenos que esperaban algún día tomar las riendas de la nación? Era un buen tipo mi viejo, criado con tranvías y vino tinto, pero su procedencia indicaba épocas añosas en las que sólo era dable mirar las pantorrillas femeninas.

Sobrevivimos a las diatribas y castigos de domingo sin matinée, o sábado sin fútbol ni malón bailable. Pero continuamos leyendo clandestina y pecaminosamente ‘El Pingüino’, ‘La Chiva’, ‘Cabro chico’ y otras publicaciones de un Chile más democrático y menos consumista. Semana a semana fuimos descubriendo la calidad artística de nuestros criollos ’pintamonos’, reconociendo en sus dibujos el nombre del autor aun sin necesidad de leer la pequeña firma al pie de cada caricatura. Vicar, Themo Lobos, Palomo, Hervi, Pepo, Guido Vallejos, Pepe Huinca, Alberto Vivanco, Nato y Lugoze eran nuestros favoritos. De Vicar recuerdo que sobre la letra ‘i’ había una estrellita en lugar de un tilde. Eso nos llamaba la atención y jamás supimos descifrar el por qué. Como tampoco pudimos entender el significado secreto de la extraña firma del ‘Signo Fatídico’, historieta de aventuras, sospechas y delitos que cada día martes aumentaba nuestras ansias por devorar revistas como ‘El Peneca’ y ‘Okey’, que llegaban a la provincia con un día de retraso.

Volaron los años, con la misma rapidez que se difuminan las ideas y se trastocan los objetivos. Muchos de nosotros experimentamos cambios valóricos e ideológicos, pero seguimos aferrados a entender el mundo de las cosas a través de esos dibujos que constituían identidad. Luego llegaron el derrumbe de las utopías, los fracasos existenciales y el desmoronamiento de las esperanzas. Con el tronar de fusiles comenzó una hégira dolorosa. Nuestros referentes artísticos cambiaron de clima y abandonaron –obligadamente- la vieja tarea de nutrirnos con sus creaciones. En la época oscura, de vez en cuando, descubríamos al maestro de antaño escondiendo su arte en ‘monitos’ aparentemente insípidos publicados por la prensa ahogada, pero siempre detectábamos (eso creíamos al menos) un mensaje subliminal que insuflaba ánimos a nuestros espíritus. No obstante, aquellos queridos dibujantes nunca dejaron de estar presentes para combatir en su inescrutable estilo a favor de la solidaridad, la democracia y la libertad.

DILATADA RAYECTORIA
Hace algunas semanas, el país –por fin- premió a algunos de ellos. La iniciativa fue de Jorge Montealegre y bien merece nuestro agradecimiento. En la vieja comuna de San Miguel se entregó el Premio Von Pilsener a Hervi, Palomo y otros artistas del pincel y del rapidograph. En Palomo quiero detenerme. O en Pepe Palomo. O en José Palomo Fuentes. Da lo mismo.

Palomo comenzó a trabajar como caricaturista profesional el año 1963. Sus inicios fueron en la ya desaparecida Revista del Domingo, que dirigía Julio Lanzarotti; luego lo hizo en ‘La Chiva’, junto a Hervi, Pepe Huinca y Alberto Vivanco. Más tarde se integró a ‘La Quinta Rueda’, con Hans Ehrman; ‘La Castaña’, con Jorge Montealegre; ‘La Bicicleta’, junto a Eduardo Yentzen…y por cierto en diversas revistas y periódicos, tales como ‘Análisis’, ‘Clarín’, ‘Puro Chile’, ‘El Siglo’, ‘El Pingüino’.

En el exterior también conocieron –y conocen- la calidad artística de Palomo, ya que sus creaciones han enriquecido medios de prensa importantes, entre los que destacan ‘Humor’ de Buenos Aires, ‘O Pasquim’ de Río de Janeiro, ‘El Jueves’ de Barcelona, ‘Linus’ de Milán, ‘Eulenspiegel’ de Berlin. También, ‘El Día’, ‘Uno más Uno’, ‘La Jornada’, ‘El Economista’, ‘Expansión’, ‘El Universal’ y los suplementos culturales ‘Sábado’, ‘Confabulario’, todos de México.

Allá, en el país de las rancheras y de los mariachis, Palomo ha construido parte importante de su vida profesional. De vez en cuando vuelve a sus raíces chilenas para empaparse del jolgorio lúdico que emana de nuestra política y de nuestros aires cordilleranos. Siempre está conectado con el acontecer criollo, ya sea mediante su permanente correspondencia con escritores, artistas y políticos nacionales, o a través de la prensa, que lee directamente a través de Internet. Es un lector compulsivo. Gusta de marcar, subrayar y ‘encomillar’ todo escrito que cae en sus manos. Poco escapa a su mordaz ‘rapidograph’.

Finalmente decidió construir un libro a partir de algunos trabajos propios, de sus dibujos y caricaturas que han recorrido gran parte del orbe. A esa recopilación fue agregando citas que tocaran en alguna medida lo que cada dibujo expresaba. Descubrió entonces que tenía un verdadero foro, un intercambio de pareceres entre personajes tan distintos como Juan Rulfo o Truman Capote, Flaubert y Ágatha Christie, Stalin y Quino, Humberto Eco y Sergio Pesutic…aunque de pronto encontraba por ahí una cita que iba más allá de lo pretendido, como la de Jefferson, que bien podía ser elevada a la nobleza de un grafitti en alguno de sus dibujos.

LITERATOS
Nació entonces ‘Literatos’, obra publicada por el Fondo de Cultura Económica (FCE) y que pronto llegará a las estanterías de nuestro país. El libro –que Palomo dedicó a su fallecido amigo Tito Monterroso- cuenta ya con excelentes críticas mexicanas y argentinas, así como su autor ha sido invitado por diversos medios radiales y escritos mexicanos para hablar de su última obra; de una de aquellas entrevistas rescatamos lo siguiente:

– ¿Qué tan importante para ti, como caricaturista, es la literatura?

* Primero habría que entender que caricatura ( caricare = cargar) es cargar, marcar un contenido, un sentido, deformándolo. La caricatura se practica en diferentes oficios. En música, mezclada con humor, tenemos a Les Luthiers; en política – no mencionaré la política nacional (se refiere a México) porque sería como bailar malambo en un jardín de callos- tenemos a Ronald Reagan, quien caricaturizó a la pequeña Grenada, convirtiéndola en amenaza a la seguridad de USA y la mandó invadir. La literatura contiene todo, o casi, y por supuesto un gran flanco, los literatos, que piden a gritos agarrarlos pa’l fideo. Aclarando eso sí, como me acota Casimiro Casipienso, “En toda irreverencia hay una reverencia”.

– ¿Empezaste como lector o como dibujante?

* “Lo dije al recibir el Premio Von Pilsener. En el primero de la secundaria, veía que mi compañero de pupitre Hernán Vidal, Hervi, se atrevía con libros grandotes y no lo veía para nada aburrido. Al contrario. Y constaté que se sacaba buenas notas. Así es que, desde aquel entonces, combiné la lectura con el dibujo. Una combinación explosiva, me dijo más tarde un editor. La verdad es que no existe el dibujante que tenga alguna trascendencia que no sea un agudo lector. Para hacer buen vino hay que escoger buenas uvas. Me río de los que nos tratan de simples “pintamonos”. Ya se sabe, la madre de todas las desgracias es la ignorancia”.

En 2005, Palomo obtuvo el Premio Nacional ‘El Yelmo de Mambrino’ que, con motivo del CD aniversario de la publicación de El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, organizaron la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Academia Mexicana de la Lengua y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA). Y al año siguiente (2006), en Chile –como ya dijimos- obtuvo el Premio Von Pilsener, instaurado para celebrar los cien años del ‘comics’ chileno, y en honor al personaje creado por uno de los primeros grandes caricaturistas nacionales, el sacerdote y pintor Pedro Subercaseaux el año 1906.

Pero, conozcamos algo más del libro ‘Literatos’ a través de lo explicado en la contraportada de la obra que publicó Fondo de Cultura Económica. Es solamente un canapé que anticipa el mesón de manjares posibles de encontrar en sus páginas interiores.

“”Desde la época de las cavernas, no hay nada más directo para describir y precisar algo que un dibujo. Nuestros ancestros cavernícolas en vez de poner allí, en las paredes de la cueva, un letrerito: "fuimos al súper, volvemos al rato" se mandaban una ilustración detalladamente explícita, con todo y…mamut. Y como le agarraron gusto a la imagen, siguieron dibujando, dibujando cuanto tenían ante sus ojos. La civilización quedó registrada en miles de imágenes. Por falta de espacio y tiempo, las fueron simplificando, resumiendo, comprimiendo y sintetizando hasta inventar la escritura. Y ya con ella, escriben y entretejen cuentos, novelas, actas notariales, reseñas, papeles que se apilan formando una montaña de textos.

La creciente falta de tiempo y la necesidad de optimizar el poco que tenemos, vuelve a presionar y al intentar decir más con menos…nace la cita. “Con el mínimo de palabras hay que cubrir el máximo de realidad” decreta Nicanor, el hermano de Violeta Parra.

Algunas columnas llevan de inicio una cita, lo que siempre es de agradecer, ya que, las más de las veces, es lo único que se lee. Una cita bien escogida hace lo que un dibujo bien resuelto, va directo al hueso, a la médula, para llegar a impactar, si bien nos va, a la neurona más indiferente.

Darío Fo sabía de esto al agradecer a la Academia Sueca su bien ganado Nobel de Literatura, con un discurso dibujado.

Este libro es un punto de encuentro. Reúne dibujos y citas en torno al fenómeno literario. Palomo hace suya la frase de Montaigne: “cito a los demás para explicarme mejor” y por medio de las citas ingenia encuentros imposibles y encontronazos reveladores, como el del verborrágico Truman Capote con el parco Juan Rulfo, o el del laureado Gabo con un enchilado taxista.

LITERATOS busca ser la llave maestra de cualquier taller literario, un paquete turístico por la República de las Letras, un menú de degustación de sabrosa y nutritiva prosa, un plan de lectura para enriquecer ese tiempo que nos malbaratan los embotellamientos, los trámites bancarios o la telebasura. LITERATOS , como las buenas medicinas de la abuela, no tiene contraindicaciones, o tal vez sólo una… causa adicción””.

Ya estamos informados, alegremente avisados, y no podemos reclamar por falta de indicación. Palomo regresa a Chile en las páginas de una obra que recoge sus mejores dibujos, a los que acompañan citas de personajes y escritores famosos…y de otros no tanto. Por cierto, no faltará el ‘escribidor’ criollo o foráneo que muestre molestia por no figurar en esta especie de ‘Bestiario’, replicando lo sucedido con algunos poetas que también ardieron en ira cuando Teitelboim y Anguita publicaron la ya famosa y controvertida ‘Antología Poética’ que, en alguna medida, dio inicio a la “guerrilla literaria” en la que se descueraron públicamente –a través del diario ‘La Opinión’- nuestros principales vates de entonces: Neruda, Huidobro y de Rokha.

Es Chile un país tan largo, mil cosas pueden pasar…cantó alguna vez el conjunto ‘Quilapayún’ la inolvidable Cantata Santa María del profesor Luis Advis. Así es, cualquier cosa puede pasar. Pero lo que esta vez pasa, simplemente es bueno, muy bueno. Palomo está de nuevo con nosotros.

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