Palestina. Haaretz revela cómo financia el contribuyente estadounidense las colonias y el terrorismo israelí

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El Presidente de los EEUU afirma enfática y claramente que la proliferación de colonias israelíes en Cisjordania constituye un “obstáculo para la paz”. Pero ello no impide que, según una encuesta del diario israelí Haaretz en un artículo firmado por Uri Blau, la legislación fiscal estadounidense haya permitido, al mismo tiempo que fundaciones privadas estadounidenses “financien lujosamente” a esas mismas colonias, con alrededor de ¡más de 220 millones de dólares en cinco años y beneficiarse así con exenciones fiscales!

“Donantes privados estadounidenses financian masivamente a las colonias israelíes a través de una red de organizaciones sin ánimo de lucro exentas de impuestos que canalizaron hacia las comunidades judías de Cisjordania más de 220 millones de dólares durante el período 2009/2013”, afirma el periódico israelí.

Esos fondos se destinan a propósitos tan diferentes como la adquisición de aparatos de aire acondicionado o a la ayuda financiera a las familias de judíos condenados por actos de terrorismo, y proceden de donaciones deducibles de impuestos hechas a una cincuentena de grupos radicados en los EEUU.

Gracias a su condición de organizaciones “sin ánimo de lucro” los ingresos de esas organizaciones están exentos de impuestos y las donaciones que reciben son deducibles de los impuestos de los donantes, lo que significa que el gobierno de los EEUU alienta estas donaciones y apoya indirectamente al movimiento israelí de colonización de Palestina, aun cuando en el transcurso de los 48 años últimos las sucesivas administraciones estadounidenses hayan afirmado oponerse a él.

La investigación de Haaretz revela también que aunque la derecha israelí critica a menudo con violencia a las organizaciones de izquierda porque reciben fondos del extranjero y ha multiplicado sus intentos de impedir ese tipo de financiamiento que llega del exterior, los grupos que apoyan a los colonos se benefician ampliamente de las grandes remesas financieras que vienen del extranjero. Mientras que las ONG clasificadas como de izquierda (1) y las organizaciones de defensa de los derechos humanos son financiadas por instituciones y gobiernos, los grupos que militan por la colonización judía en Cisjordania se ven especialmente beneficiados de la generosidad de donaciones privadas a través de organizaciones sin ánimo de lucro.

Ni la legislación vigente en los EEUU ni la de Israel contienen mayores exigencias de transparencia, afirma Haaretz, y es difícil encontrar información detallada sobre los donantes, aunque algunos de esos “benefactores” son conocidos y entre ellos se encuentran los que han financiado las campañas electorales de Benjamin Netanyahu, que en algunos casos también son los mismos que contribuyen a las campañas del Partido Republicano en los EEUU.

Haaretz promete incluir informaciones más detalladas en las próximas semanas.

Una ayuda jurídica a los terroristas judíos

Haaretz afirma que su investigación, realizada a lo largo de un año, se basó sobre todo en un exhaustivo análisis de miles de documentos tales como declaraciones fiscales y otros documentos oficiales proporcionados por docenas de organizaciones sin ánimo de lucro estadounidenses e israelíes. Eso permitió poner en evidencia que por lo menos 50 organizaciones distribuidas por todos los EEUU están implicadas en la recaudación de fondos para las colonias y sus actividades en los territorios ocupados.

Sus ingresos entre los años 2009 y 2013 (último año para el que existen datos más o menos completos) alcanzaron los 281 millones de dólares procedentes en su mayoría de donaciones y en menor medida de ingresos debidos a inversiones de capital. Cerca del 80% de los ingresos (alrededor de 224 millones de dólares) han sido transferidos a los territorios ocupados por Israel, en su mayoría bajo la forma de subvenciones y a través de asociaciones israelíes sin ánimo de lucro. Solo en el año 2013 esas organizaciones recibieron 73 millones de dólares y distribuyeron subvenciones por 54 millones de dólares. Los datos disponibles para el 2014 hacen pensar que en ese año el monto sería todavía mayor.

La investigación de Haaretz muestra que una parte de los fondos se ha utilizado para proporcionar apoyo jurídico a judíos acusados o condenados por actos de terrorismo y para ayudar a sus familias a través de una asociación israelí llamada Honenu.

El informe anual de dicha asociación presentado a las autoridades israelíes demuestra que el año pasado Honenu recibió 155.000 dólares (un 20% del total de sus recursos) desde los EEUU. Entre los beneficiarios del apoyo financiero de Honenu figura la familia de Ami Popper, el asesino de siete trabajadores palestinos en 1990, y algunos miembros del grupo Bat Avin Underground que intentó hacer explotar una bomba en la escuela de niñas de Jerusalén Este en 2002.

Honenu también reunió fondos en el pasado para ayudar a Ygal Amir, condenado a prisión perpetua por el asesinato del Primer Ministro (israelí) Yitzhak Rabin. La asociación afirma constituir una “organización legal” y haber “actuado siempre en el marco de la ley y de acuerdo con sus estatutos”, sobre todo otorgando ayuda a “miles de sospechosos, muchos de ellos agentes de policía israelíes, soldados y civiles”.

Una de las organizaciones estadounidenses más importantes implicadas en la financiación de las comunidades judías de Cisjordania es la “Hebron Fund” con sede en Brooklyn. Entre 2009 y 2014 transfirió a los colonos judíos de Hebron la suma de 5,7 millones de dólares. Gran parte de esos fondos se destinó a la creación de parques, áreas de juegos, bibliotecas de acuerdo con los objetivos sociales de sus fondos, que son “mejorar la vida cotidiana de los residentes judíos de Hebron”. Y es que, evidentemente, no hace falta decir que los parques, las áreas de juegos y las bibliotecas están estrictamente reservados a los centenares de judíos extremistas (a menudo de origen estadounidense) radicados en la ciudad con la protección del ejército de ocupación que reinan por el terror entre los 130 mil habitantes palestinos.

Pero los fondos del “Hebron Fund” también han servido para pagarle una mensualidad a Menachem Livni que fue el dirigente de la organización “Renewal of the Jewish Community in Hebron” (Renovación de la Comunidad judía de Hebron) entre el 2010 y el 2012. Livni, ex líder del grupo “Jewish Underground” que actuaba en los territorios ocupados en los años 80, es un asesino condenado por la justicia israelí por la muerte de tres estudiantes palestinos que también había herido gravemente a dos alcaldes palestinos y a un miembro de la policía de fronteras israelí.

Otro donante importante es el “Center Fund of Israel” cuyas actividades se hallan en principio dirigidas desde las oficinas de una empresa del sector textil instalada en la zona de Manhattan en la que se hallan ubicadas muchas empresas del sector del vestido y cuyos propietarios son los hermanos Marcus. Los ingresos de este fondo llegaron a los 13 millones de dólares en 2013 -un aumento de 3 millones con relación al año precedente.

Entre las instituciones que más se han beneficiado con la generosidad del “Center Fund of Israel” se encuentra la “Od Joset Chai yeshiva” (2) que se encuentra en la colonia Yitzhar, en la Cisjordania ocupada. Los dirigentes de esa yeshiva, los rabinos Yitzhak Shapira y Yosef Elitzur son los autores de la “Torat Hamelech” (Torá del Rey) un libro en el que detallan las circunstancias en las cuales, según ellos, es legítimo matar a un no judío.

Los dos rabinos fueron interrogados en su momento por la policía israelí y acusados de incitación al racismo, pero no fueron procesados. El año pasado y como consecuencia de los violentos ataques contra el ejército israelí, la policía fronteriza tomó, según Haaretz, el control de la yeshiva durante varios meses.

El diario recuerda también que a despecho del masivo aporte de liquidez del que se benefician las colonias judías de los territorios ocupados, son los contribuyentes israelíes los que siguen siendo los mayores proveedores de fondos para la colonización. Todo lo que tiene que ver con la seguridad, la construcción de infraestructuras (separadas de las que usan los palestinos), la enseñanza, la cultura, la vida religiosa, etc., se financia con los impuestos de los israelíes, ya sea directamente o por medio de los municipios o los consejos regionales, etc.

El dinero procedente de los EEUU se destina más a financiar “el lujo agregado”: las instituciones de educación al judaísmo, la mejora del nivel de vida (como por ejemplo los acondicionadores de aire en el comedor de la escuela Ohr Menachem en Kiryat Arba), las actividades para la recreación (el acondicionamiento de un paseo entre diferentes partes de la colonia Etzion) y también para la adquisición de inmuebles situados en Jerusalén Este con el objetivo de continuar cada día más con la colonización de la parte oriental de la ciudad o de fortalecer la presencia judía en los lugares simbólicos (como, por ejemplo, la adquisición de inmuebles en la proximidad de la Tumba de Raquel, cerca de Belén).

La absoluta negativa de la Casa Blanca

Preguntada por Haaretz, la Casa Blanca ha hecho saber que la política de los EEUU con relación a las colonias israelíes es inamovible: desde 1967, ya sean los Demócratas o los Republicanos quienes detentan el poder, no apoyan los establecimientos más allá de las “fronteras de 1967”. Como las administraciones precedentes, “la administración Obama nunca defendió ni apoyó ninguna actividad relacionad con las colonias. No apoya ninguna actividad destinada a legitimarlas”.

Sin embargo, la investigación de Haaretz demuestra que los EEUU apoyan tácitamente, a través de la coartada de las exenciones fiscales, el crecimiento de las colonias judías en Cisjordania, un proceso que, sin embargo, su gobierno asegura con firmeza que condena.

Notas:

(1) La clasificación de las ONG en de izquierda o de derecha se debe relativizar considerablemente. A ese respecto es recomendable la lectura del estudio de Julien Salingue, La Palestine des ONG – Entre résistance et collaboration, publicado por Éditions La Fabrique (ISBN : 9782358720755 – 12 €) (NDLR).

(2) Yeshiva: centro de estudios de la Torá y del Talmud.

*Artículo publicado en el portal Rebelion/Traducción del francés Susana Merino

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