Palestina. El tiro al gazarí como deporte de riesgo israelí

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18 palestinos muertos, 1.416 heridos, unos 400 heridos de bala. Este fue el balance del “Día de la Tierra”, que cada año desde 1977 se conmemora en Palestina en memoria de los muertos, heridos y represaliados por oponerse a la confiscación de sus tierras por el Estado de Israel.

Pero este 30 de marzo, coincidiendo con la Pascua judía, la masacre ni siquiera ha sido en Israel. Ha sido en la zona de nadie, detrás de la valla que ha hecho de Gaza un gigantesco campo de concentración de dos millones de personas. La jornada de lucha, convocada por las organizaciones de la sociedad civil palestina, tenía como objetivo hacer debates y organizar manifestaciones a partir de siete campamentos de tiendas de campaña, con la consigna expresa de no acercarse a la valla.

El ejército israelí desplegó a cien francotiradores a 400 metros del otro lado de la valla, con la orden de evitar cualquier infiltración. Y, evidentemente, de convertir en un baño de sangre una movilización popular pacífica que no suponía el menor peligro para la seguridad del Estado de Israel. Los francotiradores han podido ver la cara, las manos, los más mínimos gestos de sus víctimas, a las que han asesinado a sangre fría.

Una semana más tarde, una nueva jornada de manifestaciones ha terminado esta vez con 10 muertos y 1.070 heridos, 293 de bala. Desde primera hora de la mañana los manifestantes quemaron cientos de neumáticos para dificultar la visión de los francotiradores israelíes. El protocolo de enfrentamiento de las tropas incluía esta vez gases lacrimógenos, cañones de agua, balas de goma y munición de guerra. Con la ventaja de saber de antemano lo que iba a suceder del lado palestino de la valla. El ministro de defensa israelí, el colono Avigdor Lieberman había advertido que acercarse a 300 metros de la valla sería considerado como un peligro para la seguridad del Estado de Israel y que las tropas desplegadas actuarían en consecuencia.

Las primeras críticas o dudas por estos crímenes de guerra han sido rápidamente acalladas: no habrá investigación militar ni se autorizará una investigación independiente solicitada por el Secretario General de Naciones Unidas. Nada. Impunidad total.

Conviene ponerlo en contexto. Gaza ha sufrido tres guerras punitivas israelíes desde su salida del interior del territorio sur palestino: 2008, 2012 y 2014, que han causado 3.600 muertos hasta la fecha. Y la vida cotidiana, en un cerco mantenido por Israel y Egipto, con una administración de Hamas enfrentada a la Autoridad Palestina de Cisjordania -todos los esfuerzos de reconciliación se han frustrado-, es simplemente un agujero negro de desesperación y pobreza.

El gobierno de extrema derecha israelí no ha podido tolerar un movimiento de masas pacífico en Gaza de “desobediencia civil”. Necesita demonizar a toda la población de Gaza y convertirla en yihadista islámicos que lanzan cohetes caseros o cruzan en pequeñas operaciones suicidas inútiles la valla. Ni lo uno ni lo otro ha ocurrido estas semanas. Intenta lavar con sangre palestina los escándalos de corrupción de Benjamin Netanyahu y cortar de raíz cualquier estrategia palestina tras el fracaso final de los Acuerdos de Oslo, sea la campaña BDS en el exterior o la “desobediencia civil pacífica” en Gaza o Cisjordania. Pero más allá de las protestas diplomáticas, la Autoridad Palestina contempla impasible desde Ramallah lo que ocurre en Gaza, acusa a Hamas de no haber impedido un atentado contra el primer ministro Rami Hamdallah y la policía palestina ha reforzado su control sobre la población para evitar cualquier chispa que encienda una nueva intifada en Cisjordania.

El próximo 15 de mayo se celebrará una vez más la “Nakba”, el desastre palestino. Si nada lo impide, Palestina tendrá una nueva tragedia que conmemorar en el futuro y los israelíes una vergüenza adicional sobre sus conciencias. En medio de esta locura, solo parece razonable la campaña de la organización pacifista israelí B’Tselem: “Lo siento, mi comandante, pero yo no disparo”.

www.sinpermiso.info

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