Palestina, 60 años de ocupación y genocidio

Los bombardeos israelíes de las últimas semanas sobre la franja de Franja de Gaza, y las terribles imágenes de más de 400 niños y niñas muertos durante los ataques, han sensibilizado a mucha gente de todo el mundo contra el cinismo de un estado que, según su ministra de asuntos exteriores, Tzipi Livni, constituye la «primera línea del mundo libre».

La ocupación de los territorios palestinos por parte de Israel empezó hace más de 60 años. El plan de la o­nU para la participación del país entre judíos y palestinos supuso la creación del estado de Israel (1948), decisión que no fue nunca aceptada por los árabes, hecho que comportó la primera guerra entre las dos comunidades, y la anexión israelí de la mayor parte del territorio. El conflicto supuso también el inicio de un exilio hacia otras zonas de Palestina, Jordania, Líbano y Egipto, comienzo de la que sería gran diáspora del pueblo palestino.

En 1964 se fundó la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), formada por los principales grupos de la resistencia. Por su parte en 1967, el ejército israelí desancadenó la llamada «Guerra de los seis días» con la invasión de la franja de Gaza, Cisjordania, el Golan y la península del Sinaí, ocupación nunca reconocida por la comunidad internacional. Durante los años ochenta, Israel continuó con la colonización de los territorios palestinos, hecho que comportó el aumento de la tensión y que culminó con la primera gran intifada (1987), insurrección civil iniciada en los campos de refugiados de Gaza y extendida poco después al resto de los territorios ocupados. En 1988, el Consejo Nacional de Palestina, presidido por Yasser Arafat, proclamó la independencia del país. Pero el acuerdo de paz de Oslo (1993) supuso tan sólo una cierta autonomía para Gaza y Cisjordania, a la vez que el inicio de fuertes discrepancias entre el nacionalismo moderado de al-Fatah, el partido de Arafat, con el islamismo de Hamas y con la izquierda radical del Frente Popular y del Frente Democrático para la Liberación de Palestina.

En 1996 se celebraron las primeras elecciones de la autonomía palestina, que dieron la victoria a Fatah, mientras Arafat se convertía en el primer presidente de la Autoridad Nacional Palestina. El año 2000, en medio de una dura represión contra la población árabe y la proliferación de asentamientos ilegales en los territorios ocupados, se inició la segunda intifada. Muerto Arafat el 2004, el gobierno palestino, receptor de importantes ayudas internacionales, fue cayendo progresivamente en el descrédito y la corrupción, lo cual hizo crecer la popularidad de Hamàs. Además, en 2005, Israel inició la construcción del muro de Cisjordania, que aislaba gran parte de los territorios ocupados y suponía la anexión judía de numerosas tierras. El ascenso del islamismo radical se vio confirmado en las elecciones de 2006, que supusieron un gran éxito para Hamas. El grave enfrentamiento posterior entre Fatah i Hamas acabaría, de facto, con la existencia de dos gobiernos paralelos en Gaza y Cisjordania, a pesar de la presidencia formal de Mahmud Abbas sobre el conjunto de los territorios ocupados.

Durante las últimas semanas, Israel ha aplicado en Gaza la Ley del Talión al más puro estilo nazi. Por cada hebreo muerto por las bombas de Hamàs, el ejercido sionista ha bombardeado y masacrado a centenares de palestinos, en lo que se puede calificar como un verdadero genocidio. No importa que las víctimas sean de uno u otro lado, pero cualquier crimen es infinitamente más grave cuando lo comete un ejercito regular, cuando los muertos son civiles y, sobre todo, cuando una buena parte de las víctimas son niños y niñas inocentes. Lamentablemente, Israel parece ser el único estado del mundo que puede cometer crímenes contra la humanidad sin que tenga que pagar por sus actos ante ningún tribunal internacional.

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