Pablo Iglesias:»la bandera tricolor es el símbolo de los perdedores y no volverá a resurgir»

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Nuevo giro copernicano pablista :»La Monarquía sirvió para asegurar el paso de la dictadura a la democracia».

Ni un día sin sorpresas ideológicas en la procelosa nave de Podemos. Las últimas declaraciones de su gran timonel, Pablo Iglesias, vuelven a desconcertar a su atribulada marinería. En esta ocasión, el Secretario General se ha descolgado con una frase lapidaria: «la bandera tricolor de los republicanos españoles no sirve ya para construir una mayoría social de futuro». Y se quedó tan pancho.

     Una vez más, el increible secretario general de PodemosPablo Iglesias, ha vuelto a desconcertar a su atribulada feligresía al afirmar  que «cuando España sea una República, la bandera tricolor y los símbolos de la II República y del bando perdedor de la Guerra Civil no van a resurgir».

Sin aclararnos si la bandera del «nuevo régimen» pablista  continuaría siendo la monárquica borbonica y rojigualda, con la corona  en el centro, u otra morada con un círculo en medio,  Iglesias explicó que la histórica y venerada bandera de los republicanos españoles ya«no sirve para construir una mayoría social de futuro».

Tales afirmaciónes las realizó en el marco de una serie de conversaciones que sostuvo con el periodista de derechas Enric Juliana, cuyos contenidos aparecen en el libro ‘Nudo España’, que fue representado recientemente en Madrid.

Desdiciéndose de todos sus posicionamientos anteriores, Iglesiasmanifestó que «la Monarquía sirvió para asegurar el paso de la dictadura a la democracia»,  agregando  que él se pronunciaba  por  un «proyecto de España que seduzca a Cataluña».

Recogiendo idénticos eslóganes a los que utilizara el PSOE de Felipe González a principios de la década de los 80, Iglesias dice ahora que «es posible  imaginar en España  un cambio tranquilo«,  que permita abrir un proceso para «la extinción pacífica de la institución monárquica».

Ni que decir tiene que este recurso al que  Iglesias se permite echar mano, es el viejo truco  usado por los socialdemócratas  del PSOE ypor el propio Santiago Carrillo durante la llamada «transición», que consistía en establecer una engañosa asociación entre cualquier tipo de cambio que implique la desaparición de la Monarquía borbónica yla irrupción de  la violencia. 

Tanto ahora como entonces, se trata de una malévola estratagema,  destinada a la promoción del proyecto político no confesado por parte de quienes la utilizan.  A finales de la década de los 70, esta misma artimaña fue usada por la dirigencia del PCE y del PSOE para poder encontrar un confortable espacio donde acomodarse en el marco de las instituciones herederas de la dictadura. Con la finalidad  de poder «pisar moquetas» en los ámbitos del establishment político, la vieja dirigencia de la «izquierda» española careció de todo pudor a la hora de canjear ladesmovilización social por el reconocimiento institucional.

Hoy, 40 años después, el régimen continuador de la  dictadura se ha visto duramente tocado por una profunda crisis  que se  proyectó, asimismo, sobre  la economía y el conjunto de la sociedad. La respuesta espontánea de esta última consistió en echarse a las calles, abriendo con ello una situación de peligrosa turbulencia social. Independientemente de la consistencia del movimiento del 15M o de su composición social, lo cierto fue que las clases dominantes supieron interpretar correctamente el mensaje sobre el incierto desenlace que podía tener  aquel multitudinario proceso de movilizaciones .

Justo fue en esos momentos  en los que aparece la «alternativa» del insignificante grupo universitario que constituiría posteriormentePodemos. De manera inusitada,  la nueva «alternativa salvadora»  pudo contar con el  apoyo de una buena parte del  complejo mediático. Sin que hubieran existido precedentes semejantes en las últimas cuatro décadas, los más importantes canales de televisión, radio y prensa les abrieron sus puertas, convirtiéndolos de la noche a la mañana en primeras estrellas de aquel  «political show» recién estrenado.

A partir de entonces todo fue coser y cantar. Las grandes movilizaciones callejeras, la lucha contra los desahucios, las revindicaciones laborales desaparecieron como por arte de ensalmo.Podemos pudo presentarse a la sociedad como la encauzadora institucional de aquellos «desconcertantes» movimientos. Además,  según confesaban recurriendo a un antiguo eslogan joseantoniano, los dePodemos «no eran ni izquierdas ni de derechas», y sus ataques iban dirigidos hacia una ambigua e indefinida «casta» a la que nunca se atrevieron a definir con claridad. La paz social, pues, pudo volver a las calles. Y la burguesía española pudo recuperar su sueño perturbado.

Hoy existen elementos suficientes que nos permiten identificar la semejanza existente entre los movimientos tácticos utilizados durante latransición hace cuatro décadas, con los que  actualmente opera la escuálida estructura orgánica de Podemos. En una última  pirueta ideológica, Pablo Iglesias  sostiene en el libro citado que la bandera tricolor republicana es «el símbolo del bando perdedor» de la guerra civil y que, por tanto, «éste no resurgirá para impartir una suerte de justicia histórica». Agregó que él personalmente ha «tomado distancia de los significantes que, aunque a algunos nos puedan emocionar a nivel personal, no sirven para construir una mayoría social de futuro».

¿No resulta familiar para quienes vivieron la llamada «transición»  o tuvieron la oportunidad de estudiarla, el escenario clónico que se establece entre la renuncia a la bandera republicana por parte deSantiago Carrillo, y la «distancia de significantes» de Pablo Iglesias? ¿Se ha roto acaso la trayectoria histórica y reivindicativa recorrida por nuestro pueblo a lo largo de los dos últimos siglos, con las demandas sociales aún no satisfechas en la actualidad?  ¿Las coincidencias entre Carrillo e Iglesias son tan sólo una casualidad sin mayor valor,  o por el contrario, responden a  una precisa «dialéctica de la claudicación»,  tan vieja ha como la misma historia?

Por si todavía a algún despistado le faltaban datos acerca del lugar del espectro político en el que hay que ubicar  necesariamente a este políticastro cantamañanas,  el citado libro «Nudo de España» podrá servirle de inestimable ayuda. Altamente recomendado, aunque ello, lamentablemente, pueda  implicar contribuir a pagarle a  Iglesias  su lujoso casoplón.

http://canarias-semanal.org/art/23954/pablo-iglesias-la-bandera-tricolor-es-el-simbolo-de-los-perdedores-y-no-volvera-a-resurgir

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