Otros mil Maurice Audin

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Por Iñaki Urdanibia

Hace unos días publicaba un artículo a raíz de la declaración de Emmanuel Macron, el 13 de este mismo setiembre, acerca de la desaparición y muerte del joven matemático Maurice Audin, responsabilizando al Estado francés…la cosa trae cola, y aquella guerra que no decía su nombre cuando sucedía ( 1954-1962) supuso un enfrentamiento en el seno de la sociedad francesa, entre quienes estaban convencidos de que Argelia debía recobrar la independencia, y aquéllos que seguían empeñados en que el país magrebí era una parte irrenunciable de la grandeur de la France. Entre quienes se oponían al dominio francés estaban quienes lo hacían por razones humanitarias y los que defendían el derecho a luchar contra el colonialismo, también estaban los tibios que se movían en una especie de no mans land, un tanto angelical cuando las cosas ya estaban que ardían. Desde cristianos acérrimos como François Mauriac que decía que « no es la imitación de Cristo, sino la imitación de sus verdugos, lo que en el curso de la historia, se ha convertido en algo habitual en el Occidente cristiano[…] . Hemos llegado a creer que el nazismo habían envenenado a los pueblos a los que había sometido y que si la tortura se ha restablecido prácticamente entre nosotros, es preciso ver en esta desgracia una secuela de la Ocupación y admitir que la Gestapo ha contaminado a sus víctimas…», a las palabras de la revista de Sartre&Beauvoir, Les Temps modernes: « las destrucciones de ciudades, las violaciones, los pillajes, los “reagrupamientos de la población”, el recurso sistemático a la tortura y a las ejecuciones sumarias ( les corvées de bois ), ¡ qué diferencia con las prácticas hitlerianas, a no ser por la exterminación “industrial” de los judíos!»; el tono era similar tanto en revistas cristianas de izquierda ( Esprit) como en las que llamaban a la insumisión o al apoyo abierto a los independentistas del FLN . Ambiente de amenazas a quienes se oponían a la guerra, bombas en sus casas, y publicaciones prohibidas una y otra vez, cada vez que se denunciaban las desapariciones, las torturas ( por ahí andaban Lindon o François Maspero, en lugar destacado)…y en cuanto se anunció la desaparición del nombrado Maurice Audin, un comité, encabezado por Pierre Vidal-Naquet, la viuda del desaparecido y algunos colegas de profesión del joven matemático, se empeñaron por desvelar la verdad, ya que la versión oficial no ofrecía más que flagrantes lagunas e inexactitudes en lo referente a fechas, horas, etc. Al final, tras sesenta y un años de mentiras, la verdad – la que los mentados defendían desde le momento de los hechos- se ha impuesto y Macron , en un acto que le honra, ha confesado lo que era un secreto a voces…con tal decisión la caja de Pandora, la caja de los truenos, se ha abierto y ha abierto el ansia por ampliar la verdad singular , y la responsabilidad estatal la del caso Audin a muchos más casos anónimos que se han mantenido en silencio para desconsuelo e incertidumbre de las familias de los desaparecidos misteriosamente ( en manos de la soldadesca gala; en especial los temibles paracaidistas)…Unos piensan, eso se les dijo, que su padre o abuelo escapó, otros que fue arrojado a una fosa junto a otros luchadores , o no, argelinos, los de más allá fueron infromados de que su abuelo fue arrojado al mar desde un helicóptero…« he sabido que los muertos que han sido nombrados y contados no son perdidos», dice Alexis Jenni en L’Art français de la guerre, y esa frase encabeza un sitio de Internet, 1000autres.org, que ha sido promovido por historiadores y por la asociación Maurice Audin ( en colaboración con el diario L´Humanité).

Me permito traducir la página de presentación de tal empresa:

« Después de sesenta y un años, el presidente de la República francesa ha reconocido oficialmente que Maurice Audin ha sido torturado por militares que le habían detenido en su domicilio y que su muerte ha sido posible por un sistema legalmente instaurado que ha favorecido las desapariciones. Para todos los que han luchado desde 1957 para que la verdad fuese reconocida, es una gran victoria – póstuma para el historiador Pierre Vidal-Naquet, el matemático Laurent Schwart, los universitarios Madeleine Rebérioux y Gérard Tronel, comprometidos en el Comité Maurice Audin ( 1957-1963), después, desde 2002 en la Asociación Maurice Audin.

» El asesinato de este joven matemático de veinticinco años, burdamente maquillado como una evasión, fue lejos de ser un caso aislado. Fue el caso de numerosos personas que fueron víctimas de rapto , secuestro, tortura, seguidos a menudo de muerte, producidas , en Argel, de enero a setiembre de 1957, un verdadero sistema de terror militar deliberadamente instaurado y hecho posible por disposiciones legislativas adoptadas por las instituciones de la República francesa. Argelino de origen europeo, Maurice Audin se había posicionado, con el partido comunista argelino, del lado de la lucha por la independencia de ese país, en un momento en el que el conjunto de la población autóctona de Argel era la presa de un terror enfocado a disuadir la elección de tal salida forzando que continuase la dominación colonial.

Hubo Maurice Audin a millares.

» Masivamente hombres y mujeres han sido secuestrados, detenidos en secreto, torturados, y en algunos casos han sido objeto de ejecuciones sumarias. La única victoria de los responsables de este terror, esos “señores de la guerra y sus terroríficos caprichos”, según las palabras de Jean-Paul Sartre en L´Express, y en la publicación de La Question de Henri Alleg, ha supuesto la ignorancia por parte de la opinión francesa de su balance humano verdadero y de los mismos nombres de los que no han aparecido nunca. Como en el caso de todas las represiones de masa en situación colonial, el status político de los argelinos autorizaba el recurso s método universalmente reprobados tras la segunda guerra mundial y la más absoluta falta de atención al nombre e identidad de las víctimas. “ Franceses musulmanes”, colonizados, subciudadanos racializados, salidos oficialmente del indigenato y desposeídos de una existencia política real, eran colectivamente sospechosos de complicidad con una “rebelión” calificada de “anti-francesa”. Formaban una población desprovista de recursos judiciales y políticos y de medios de alertar a una opinión francesa poco dispuesta a inquietarse por su suerte. Algunos casos han alcanzado eco. Los de Maurice Audin, de Henri Alleg y del abogado argelino Ali Boumendjel, conocido de los juristas parisinos, torturado y “suicidado” por sus carceleros. Pero no los otros, que han quedado entre los invisibles y cuya suerte no ha llegado nunca a convertirse en un “ asunto francés”.

» Un verdadero republicano, Paul Teitgen, secretario general en la prefectura de Argel, intentó, según Pierre Vidal-Naquet, “ contabilizar los vivos y los muertos , o más bien los supervivientes y los desaparecidos”. Mas los “3024 desaparecidos” que llegó a localizar en el ejercicio de sus funciones no son más que una aproximación plausible, la suerte de personas secuestradas por el ejército habiendo sido disimulado por los militares.

» Es en este contexto resulta de una gran importancia un archivo público que ha sido declarado accesible en 2017, a partir del que ha trabajado Fabrice Riceputi. Este fichero , conservado en los Archivos nacionales de Ultra-mar ( ANOM) desde el fin de la guerra de Argelia, en los fondos de un servicio de la prefectura de Argel, ofrece informaciones sobre una parte importante de la masa anónima de los “humillados sin nombre”, según las palabras de Paul Teitgen a Robert Lacoste, de la gran represión de Argel, manera más apropiada para referirse a la denominada impropiamente de “batalla de Argel”. Es la fuente esencial que nos permite publicar aquí los datos acerca de más de mil argelinos y argelinas de los que sabemos tres cosas : fueron detenidos a lo largo del año 1957 por el ejército francés; sus familiares y seres cercanos reclamaron a las autoridades conocer su suerte, las más de las veces en vano; muchos fueron torturados y algunos no volvieron a aparecer nunca.

» Libres de consulta, alrededor de 850 “ fichas de información”, rellenadas entre finales de febrero y principio de agosto de 1957 son los que subsiste del fichero del Servicio de relaciones nor-africanas (SLNA). En setiembre de 1958, según un balance estadístico conservado, se habrían contabilizado 2049. A estos casos, hemos añadido más de un centenar provenientes de fuentes diferentes. En particular del “Cuaderno verde” ( Cahier vert) , publicado en Temoignages et documents en octubre de 1959, y posteriormente, el mismo año, por Les Temps modernes y por las ediciones La Cité, de Lausana. Y de la obra L´Affaire des enseignants d´Alger, editado en 1958 por el Comité de defensa de los enseñantes, que contiene numerosas reclamaciones oficiales de europeos; de comunistas o cristianos progresistas, víctimas y testigos de torturas, en marzo y abril de 1957, en uno de las principales sedes del terror, la Villa Sésini.

» De donde más de mil noticias individuales que hacemos públicas a partir de la declaración presidencial del 13 de setiembre de 2018 en relación con la suerte de Maurice Audin y de la institucionalización de la tortura durante la guerra de Argelia. Estas noticias se refieren a personas secuestrada o hechas desaparecer en Argel, en 1957, cuyos seres cercanos han tratado de conseguir noticias de su paradero, y de las cuales algunas no han vuelto a aparecer. Su nombre no faltará de crecer cuando otros casos documentados no sean señalados. Esta publicación es también una llamada a los testimonios, de manera notable de una memoria familiar que sabemos que todavía se mantiene viva.

» Que este sitio pueda contribuir a hacer justicia a estas personas y a hacer conocer mejor un retazo de la historia ocultada durante demasiado tiempo. »

Empeño memorialista realmente plausible que desde que se publicó ha permitido ya la identificación por parte de sus familiares de treinta y cinco víctimas. Angustias familiares, alimentadas por la ocultación permanente de datos, por unos archivos de consulta prohibida y, en muchos casos, hechos desaparecer por los cuerpos del ejército, en especial los comandos de paracas, bajo cuya custodia han permanecido, aunque seguramente también es verdad que, como dice el historiador Fabrice Riceputi, los verdugos no tenían la costumbre de dejar escritas sus bestialidades. La persistente resistencia para dejar el libre acceso a la consulta de dicho archivos es comprensible por parte de las autoridades galas ya que eran conocedores obviamente de lo que allá se guardaba. La importancia de los archivos va de soi en lo que hace a su importancia de cara a conocer la verdad, en la medida de lo posible, y en el sentido de que la interrogación entre los seres desaparecidos no quede únicamente en el seno de la familia sino que haya unos terceros, los historiadores y sus conclusiones públicas, que amplíen la cuestión más allá del seno familiar.

Desde luego todo este panorama poco, por no decir nada, tiene que ver con la labor benefactora, civilizadora y positiva. del colonialismo francés que vendían algunos intelectuales mediáticos y mediatizados hace una docena de años…bajo el humo del incensario, la dura realidad : un pueblo sometido, discriminado en su tierra con respecto a la población proveniente de Europa que era la que poseía los negocios y ocupaban los cargos funcionariales del gobierno de la metrópolis, y…maltratado en la medida en que se rebelaba contra el dominio impuesto por el poder extranjero.

Si en el país vecino se ha tardado algo más de sesenta años en la implicación del Estado en la búsqueda de la verdad, como tarea de reparación y justicia para con las víctimas y sus familiares, que sufren una continua tortura por el desconocimiento del paradero de sus allegados, de Pirineos abajo hace ochenta y dos años que Franco y sus hordas iniciaron la guerra y setenta y nueve que finalizó…y cuarenta y tres que al caudillo fascista a la española ( con perdón de los revisionistas Paul Preston o Pío Moa) la espichara , ante la impotencia de su yerno, en la cama agarrado al brazo incorrupto de la santa de Ávila, y las cunetas siguen sembradas de cadáveres sin sepultura, en fosas comunes, y el Estado mirando para otro lado ( y hasta entorpeciendo en algunos casos las labores de búsqueda de organizaciones memorialistas y familiares de los enterrados…), homenajeando a todo tipo de personajes y personajillos, con los archivos cerrados a cal y canto, y haciendo caso omiso a las recomendaciones de los relatores de la ONU( en las concentarciones de Plaza de Oriente con un soleado y chusquero humor hispano, las huestes gritaban : ellos tienen ONU, nosotros dos)  y eludiendo la justicia promovida desde Argentina, y algunos de los reclamados campando por sus respetos y con el apoyo, abierto consintiente del Estado … Ciertamente tenía razón quien inventó aquel singular lema de que España es diferente…y como decía don Antonio una de las dos, como si con una no bastase, te va a helar el corazón o las dos …

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