Otros escritores en la Gran Guerra ( y II )

Por Iñaki Urdanibia

El 11 de noviembre de hace cien años los alemanes se vieron obligados a firmar el armisticio…en esta guerra en la que tanto se escribió y de la que tanto

Por Iñaki Urdanibia

Si en el anterior artículo me refería a Hans Herbert Grimm y su novela sobre las andanzas de su sargento Schlump ; en éste me refiero , de manera somera, a algunos otros autores que escribieron la guerra. El 11 de noviembre de 1918 se puso fin al enfrentamiento bélico con el armisticio al aceptar Alemania las condiciones que se imponían, imposiciones que fueron ratificadas al año siguiente, en junio , con el llamado Tratado de Versalles.

La presencia de la guerra en la literatura / la guerra escrita

Πόλεμος πάντων μὲν πατήρ ἐστι πάντων δὲ βασιλεύς, καὶ τοὺς μὲν θεοὺς ἔδειξε τοὺς δὲ ἀνθρώπους, τοὺς μὲν δούλους ἐποίησε τοὺς δὲ ἐλευθέρους

« La guerra es padre y rey de todos, ha creado dioses y hombres; a algunos los hace esclavos, a otros libres »

Entre los fragmentos de los llamados presocráticos, se conservan algunos que se atribuyen a Heráclito, el oscuro, que a la hora de proponer un arjé ( o primer principio) señalaba la guerra (polemos) como reflejo de la tensión, de las contradicciones que eran las que hacían surgir, avanzar y que se desarrollasen las cosas: se lee en el texto canónico de G.S.Kirk y J.E. Raven , « Los filósofos presocráticos. Historia crítica con selección de textos»( Gredos, 1970; pp. 276-277): « La discordia o la guerra es una metáfora que emplea el de Éfeso para expresar el dominio del cambio en el mundo» ; no entraré en otras figuras o metáforas que son atribuidas al dialéctico pensador griego como el fuego, el cambio permanente ( panta rei), y la unidad y lucha de contrarios como dispositivo dinámico de los seres ( masculino / femenino, noche / día , más / menos, claridad / oscuridad…etc., etc., etc. ). Para el caso que nos ocupa no está de más citar esta otra proposición heracliteana: « Conviene saber que la guerra es común a todas las cosas y que la justicia es discordia y que todas las cosas sobrevienen por la discordia y la necesidad ».

Si el de Éfeso vivió en el siglo VI antes de nuestra era, ya antes hay escritos sobre esa actividad humana, demasiado humana, en obras como la de Homero ( VIII ) se narra la guerra de Troya, con sus batallas y héroes, transmitiendo los valores de valentía y heroicidad que facilitaban el acceso a la nobleza. Ahí están igualmente los Herodoto dando cuenta de las guerras médicas ( 499-478), por no seguir con Las Persas de Esquilo ( 472 a. de nuestra era) , o con Tucídides narrador de la guerra del Peloponeso ( 431-404) o Jenofonte, Plutarco y Arriano…o Polibio relatando las conquistas del imperio romano ( alrededor de 201-101 antes de nuestra era) por rastrear la Grecia y Roma clásicas [ resulta significativo que Atenea fuese la diosa de la sabiduría y del combate al tiempo, lo que parece corregir a Aristóteles que decía: el hombre quiere saber por naturaleza, se podría añadir para completarlo : y guerrear, haciendo bueno aquello que dijese Walter Benjamin: no hay documento de cultura que no lo sea al tiempo de barbarie]; no seguiremos por Julio César, Tito Livio, o…siglos más tarde con Voltaire denunciando en su Cándido la contradictoria brutalidad de la preparación militar y el absurdo de las masacres…« nada es tan bello, tan ágil, tan brillante, tan bien ordenado[ como esas maniobras y esa belleza de los planes de batalla, a los que sucede el horror que golpea fundamentalmente a los civiles], por aquí los ancianos machacados a golpes veían morir a sus mujeres estranguladas que mantenían a sus hijos en sus pechos ensangrentados; chicas destripadas que tras haber sufrido los abusos de algunos héroes emitían sus últimos suspiros: otros, medio quemados, reclamaban que se les matase para acabar con su sufrimiento. Cerebros desparramados por tierra al lado de brazos y piernas amputados» o…yo qué sé…resuenan nombres posteriores como Shakespeare, Victor Hugo en sus Castigos y después en Los miserables , en las que asoma la presencia guerrera como en La Cartuja de Parma de Stendhal ( bajo la sombra de Waterloo) , o Tolstói y su enorme Guerra y paz, Sartre o…algunas otros, o… y sin llegar a aceptar la validez de lo que algunos afirman de que la narrativa explica mejor que muchos libros especializados los sentimientos que provocaron tales conflictos armados, sí que es cierto que referirse a ciertos de estos hechos ya va asociado casi inseparablemente a algunos personajes literarios: así Héctor, Fabricio, Bardamú, etc. El caso, no obstante, reside en la constatación de que la guerra ha servido de inspiración para no pocas obras literarias y para obras de otras ramas del quehacer artístico; sea como sea, en la presente ocasión, como es natural, la atención va a ir dirigida hacia la escritura de la guerra, más en concreto a la escritura literaria de la primera guerra mundial, que es la que más producción escrita originó.

No convertiré esto, por incapacidad y falta de interés, en un tratado de polemología, ni de historias de las guerras sucedidas, y cantadas, a lo largo de la historia, sino que me voy a detener, como digo, en el caso de algunos escritores que participaron en la Primera Guerra Mundial y que dejaron testimonio escrito de ello [ hay un libro que no me resisto a la hora de recomendarlo como riguroso y detallado estudio, el publicado hace cuatro años por Antoine Compagnon: La Grande Guerre des écrivains d´Apollinaire à Zweig. Gallimard, 2014; libro que acumula datos a tope, a pesar de lo que se lee con agrado y facilidad. Señala el autor que nunca se había dado una guerra con tal cantidad de gente instruida, y, por otra parte, deja constancia, tomando las afirmaciones de un participante en la contienda, Norton Cru, quien en 1929, llevaba contabilizadas más de 300 obras publicadas en París sobre esta guerra que dio mucho que hablar, y…escribir.]. En esta cuenta se obviaba , como es natural, las cartas e informes que se enviaban desde las trincheras a la familia, amigos y hasta instituciones educativas ( la prestigiosa ENSup invitaba a sus alumnos que les hiciesen llegar informes sobre sus vivencias)… y hasta algún potente libro de lógica ( con tintes éticos incrustados) se escribió en aquella situación ( el Tractatus logico-philosophicus ). No parece carecer de importancia el que solamente el 4% de los combatientes franceses careciesen de instrucción.

Otros escritores en la Gran Guerra

« Llega un olor de enebro

bosques que asola el fuego

las mujeres gimen por sus hijos

Se oye llorar a las viudas en los pueblos »

( Anna Ajmátova, Julio del 14, « Tropa Blanca », 1917)

« Las piedras, hostiles

La ventana sonríe, traicionera

Las ramas estrangulan

Arbustos montañosos crujen

Chillan

Muerte »

( August Stramm, « Patrulla » )

La contienda que se inició en 1914 supuso cambios geográficos, políticos e ideológicos: el fin de cuatro imperios ( germano, austro-húngaro, ruso y turco), el surgimiento de nuevas naciones o unión de naciones y la pérdida de la hegemonía alemana…Unos cuantos entre los escritores señalaban – refiriéndose únicamente al principio de la guerra – que era la frontera entre al pasado y lo contemporáneo ( Virgina Woolf por boca de Dalloway), en Norte, Céline afirmaba que «la razón murió en 1912, desde entonces es el fin, todo anda mal», en El puente sobre el Drina, Ivo Andric afirmaba que el verano de 1914 fue un « periodo situado en el límite de dos épocas de la historia de la humanidad», o Apollinaire, o Gide…por no hablar de los historiadores o filósofos… Alain Badiou señalaba tal guerra como principio del siglo XX, Enzo Traverso la consideraba como el inicio de la guerra civil que continuó hasta, al menos , el final de la segunda guerra mundial…Eric Hobsbawn afirmó que « marcaba el inicio de la era de las catástrofes». No seguiré e iré a los que nos ocupa.

Estas líneas , así, se ocupan de la primera guerra mundial, lo que a continuación viene trata de escritores que dieron cuenta de su implicación, de una u otra manera, en la contienda. Dejo fuera a aquellos que por uno u otro motivo no participaron en ella. En la lista que a continuación presento, sin pretensiones de exhaustividad que convertirían el texto en un insufrible, y carente de interés, listín de teléfonos o poco menos, presento brevemente el paso de los escritores por el frente y a aquellos que dejaron testimonio escrito de ello les acompaño de un asterisco ( *), para dar a entender que más abajo dedicaré algunas líneas a sus obras; así pues, no están todos los que son ( Rudyard Kipling , Chesterton, Ford Madox Ford entre otros), y vivieron la dura experiencia; algunos dejaron la vida en el empeño: Péguy, Alain-Fournier, y a resultas de las heridas Apollinaire, o perdieron algún miembro como Cendrars… pero sí son todos los que están…limito la mirada a la literatura dejando de lado otras obras que han puesto su mirada en el conflicto desde otras ópticas disciplinarias ( historia, ensayo, fotografía, pintura, etc.).

Alain: octubre de 1914- octubre de 1917. Brigada en la artillería pesada. Gravemente herido en el pie en Verdun, quedó lisiado.

Alain-Fournier: agosto de 1914-septiembre de 1914. Lugarteniente de infantería. Muerto en Saint- Rémy-la-Calonne, al sur de Verdun.

Apollinaire, Guillaumme: abril de 1915-marzo de 1916. Oficial de artillería, tras lo que sirvió en la infantería. Herido en la frente por un obús en Bois-des-Buttes. Evacuado , fue sometido a una trepanación dos meses después; más tarde moriría a causa de la gripe española.

Aragon, Louis: agosto de 1917-septiembre de 1919. Médico en Champagne.

Barbusse, Henri( *): agosto de 1914-junio de 1917. Soldado, voluntario – se alistó a los cuarenta y un años – combatiendo en el frente de Soissons, Licenciado a causa de una enteritis crónica.

Bernanos, Georges : septiembre de 1914-junio de 1918. Soldado de segunda clase, antes de ingresar en la caballería de los Dragons, en la Oise.

Céline, Louis-Ferdinand: agosto de 1915-diciembre de 1915. Brigada en Verdun, después mariscal en Bélgica. Licenciado tras haber sido herido en el brazo derecho por una bala en Poelkapelle.

Cendrars, Blaise ( * ): agosto de 1914-septiembre de 1915. Soldado de la legión extranjera, enrolado en la división marroquí, antes de ser nombrado caporal en Artois. Herido en la granja de Navarin, en Champagne, le fue amputado el brazo derecho.

Chandler, Raymond: agosto de 1917-septiembre de 1918. Servicio de infantería en el ejército canadiense.

Chevallier, Gabriel ( * ). Fue llamado a filas en 1914 cuando tenía dieciocho años mientras estaba cursando estudios de Bellas Artes. En 1915 resultó herido y en cuanto se recuperó se reincorporó de nuevo a la primera fila de combate hasta el final de la guerra.

Christie, Agatha: se comprometió como enfermera en la alcaldía , convertida en hospital, de su ciudad natal de Torquay. En 1916 alcanzó al grado de ayudante química y obtuvo un diploma de farmacéutica al año siguiente.

Cocteau, Jean: diciembre 1915-julio 1916. Sirvió en el cuerpo de ambulancias en Flandes.

Colette: fue varias veces al frente de Verdun, con documentación falsa, para ver a su marido ( diciembre de 1914 y julio de 1915) . Ello le hizo conocer in situ los desastres de la retaguardia y de la propia guerra, de lo que dio cuenta en diferentes artículos. Años después se hizo eco en sus libros de la neurosis de la post-guerra.

D´Annunzio: mayo de 1915 – diciembre de 1920. Piloto de caza. Perdió un ojo en un accidente de vuelo.

Döblin, Alfred ( * ): pasó la guerra en un hospital de Alsacia como médico militar. Su tetralogía « Noviembre 1918» se centra más en los movimientos revolucionarios en los tiempos de la República de Weimar, aunque sí que se describen algunas escenas alsacianas de los tiempos finales de la guerra, así como la vuelta de los derrotados soldados, sin que el tema bélico sea tratado como eje central.

Dorgelès, Roland ( *): agosto de 1914- mayo de 1915. Soldado de infantería y después caporal en el cuerpo de ametralladoras. Herido en Arras, a continuación accedió a ser inspector de aviación, hasta junio de 1917.

Dos Passos, John ( * ): marzo de 1917-junio de 1919. Incapaz de manejar un arma a causa de su miopía, se enroló en el cuerpo de ambulancias, desempeñando su labor en Verdun.

Drieu la Rochelle, Pierre: noviembre de 1913-febrero de 1916. Sargento en las Dardanelles y luego en Verdun. Licenciado tras ser herido en el tímpano y un brazo por un obús.

Duhamel, Georges: agosto de 1914-septiembre de 1918. Médico en Champagne y en Verdun.

Friedrich, Ernst ( * ). No llegó a participar en la contienda ya que enseguida fue encarcelado por sabotear bienes del ejército.

Genevoix, Maurice ( *): enero de 1914- abril de 1915. Soldado de infantería en Châlons-sur-Marne, después en la región de la Woëvre. Licenciado después de haber recibido tres balazos en la colina de Eparges.

Giono, Jean ( * ): junio de 1916-octubre de 1919. Soldado de infantería. Gaseado en mayo de 1918 cerca de Dunkerque.

Giraudoux, Jean: agosto de 1914-junio de 1915. Sargento en Alsacia, después en la Marne; herido en un muslo en la campaña de Dardanelles.

Glaeser, E. ( * ) El futuro escritor tenía doce años cuando comenzó la contienda; estaba en la estación de tren con su madre cuando se declaró la guerra. En su aldea vivió la exaltación patriótica en la que los grandes propietarios invitaban a la población a cerveza y salchichas para celebrar la declaración de guerra…el muchacho fue testigo del radical cambio en el ambiente que pasó del inicial entusiasmo al desánimo más absoluto.

Haseck, Jaroslav: marzo de 1915 – febrero de 1917. Soldado en el ejército austríaco, en el frente de Galitzia.

Hemingway, Ernest ( * ): octubre de 1916 -diciembre de 1920. Licenciado a causa de problemas de la vista, se enroló, no obstante como camillero de la Cruz Roja italiana. Resultó herido en las piernas a causa de la explosión de un mortero.

Jünger, Ernst ( *): agosto de 1914-agosto de 1918. Estuvo en el frente de Champagne y posteriormente en el de Flandes. Herido en varias ocasiones, resultando en una de las ocasiones con un pulmón perforado por una bala, cerca de Cambrai.

Kessel, Joseph: agosto de 1914-septiembre de 1918. Camillero y enfermero voluntario. Más tarde piloto en 1917 en el ejército del aire.

Lawrence, T.E.: octubre de 1916.octubre de 1918. Lugarteniente de la reserva en el Cairo; combatió en Arabia saudita, en Jordania y en Siria, finalizando la guerra con el rango de coronel.

Lewis, C.S.: noviembre de 1917-abril de 1918. Soldado en la infantería ligera. Herido al ser alcanzado por un obús en Arras.

Maugham, Somerset: Agosto de 1914- septiembre de 1918. Sirvió en el cuerpo de ambulancias en el frente oeste, antes de integrar los servicios secretos británicos, a partir de 1917.

Montherlant, Henry de: mayo de 1918-junio de 1918. Primero fue licenciado por hipertrofia cardíaca, aunque finalmente fue reclutado en los servicios de información. Herido por un tiro de artillería en la espalda, en los hombros y en los riñones.

Paulhan, Jean: agosto de 1914-diciembre de 1914. Sargento en los suavos ( cuerpo de infantería ligera perteneciente al ejército de África). Herido en la pierna el día de Navidad, es destinado a labores de observación aérea entre agosto de 1915 y julio de 1916 en la Aisne.

Péguy, Charles: agosto de 1914-septiembre de 1914. Lugarteniente en la Somme y en Senlis. Muere de una bala en el frente durante la batalla de la Marne, en Villeroy.

Proust, Marcel: se libró de ir a la guerra por cuestiones de salud: escribió sobre la contienda, en la retaguardia, en El tiempo recuperado.

Remarque, Erich Maria ( *): junio de 1917- julio de 1917. Herido en una pierna por el estallido de una granada en Diksmuide, en Flandes occidental.

Renn, Ludwig ( * ): fue oficial , uniéndose posteriormente al partido comunista, teniendo que huir de Alemania al llegar Hitler al poder, trasladándose a España a combatir con las Brigadas Internacionales, finalmente se refugió en México, instalándose posteriormente en la RDA en donde se le concedieron todo tipo de distinciones..

Rolland, Romain (*): pasó la guerra en Suiza colaborando con la Cruz Roja y realizando propaganda pacifista. Es de destacar su obra Más allá de la contienda.

Stein, Gertrude: se enroló en 1916 en el Fondo americano para los heridos franceses, y se hizo cargo de la distribución, a cargo de su Fondo, de los equipamientos a los hospitales.

Tolkien, J.R.R.: junio de 1916-noviembre de 1916. Oficial de transmisión en el frente de la Somme. Repatriado tras contraer la fiebre de las trincheras.

Wharton, Edith: Viviendo en París desde hacía ya unos años, fundó durante la guerra los Americain hostels for refugies, acogiendo a quienes llegaban de los países invadidos; en especial de Francia y Bélgica.

Zweig, Arnold (*): 1915-1918. Soldado raso, participó en el frente de Verdun.

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Obras recomendables

No es mi pretensión establecer ningún tipo de inamovible hit-parade, ni discriminar a las que propongo entre ellas, estableciendo algún tipo de jerarquía …me conformaré con presentar algunas que sin lugar a dudas ocupan un lugar importante entre las obras del género, y que personalmente – en lo que alcanzo- juzgo que son las que mayor interés revisten.

+ « Fuego. Diario de una escuadra » de Henri Barbusse ( El Viejo Topo )

Una de la obras más leídas y celebradas del autor; se le otorgó el Goncourt en 1916. El libro con toda su dureza era lectura habitual en las trincheras. Cuando se enroló tenía cuarenta y un años implicándose en la primera línea del combate; herido gravemente se le concedió la Cruz de hierro. El libro es de un realismo brutal y el escritor no evita las descripciones infernales que se vivían en las trincheras: las pulgas, las ratas, el horror ante los bombardeos, los estallidos de los torpedos y obuses, los miembros desgajados, el gas, los gritos y lamentos de los heridos. Subrayando la extracción social, trabajadora, de los componentes de la escuadra de cuyos vicisitudes habla.

+ « Viaje al fin de la noche » de Céline ( Edhasa )

La opinión del sombrío escritor queda reflejada a lo largo de todas la novela: ya no hay lugar para la ilusión y la despreocupación; jugando un papel esencial la fecha de 1914 que supone una tajante ruptura con el pasado. De todas las páginas del libro que se pasea por entre los desdichados de la tierra, la guerra no aparece más que brevemente, en la primera parte del libro. Esto no quita para que tal acontecimiento suponga la experiencia definitiva que va a determinar todo el Viaje, dejando claro que el mariscal Destouches no salió indemne de la prueba de armas.

+ « La Main coupée et autres récits de guerre » de Blaise Cendrars ( Denoël)

Publicada en 1918 la obra pasó desapercibida, no prestándosele demasiada atención ni por el propio escritor suizo. Éste la retomó en 1946, relatando en ella la vida con sus compañeros de fatiga, con los cuales por cierto no quiso compartir los honores, que se les brindaron, subiendo a la grada. En la obra se narra las idas y venidas de una escuadra dispuesta a conseguir cierto beneficios, en un ir y venir del frente a la retaguardia. Ciertos tonos sarcásticos sobre las celebraciones en las trincheras y algunas descripciones alucinadas como las que realiza de los asaltos como dosis de droga dura, o un brazo que cae misteriosamente del cielo…¡ el suyo! Relata con ciertos aires fanfarrones, en J´ai tué, cómo mató con su cuchillo a un alemán, luego se desdeciría , declarando que en realidad había acuchillado a un muerto.

+ « El miedo» de Gabriel Chevalier ( Acantilado )

Publicada en 1931, su distribución fue suspendida a causa de la segunda guerra mundial. La obra hubo de esperar hasta su reedición a principios de este siglo para convertirse en un clásico del género. El narrador, Jean Dartemont, es un muchacho de quince años que tuvo la suerte de resultar herido, lo que le sirvió para ser hospitalizado; ya en el hospital la muerte de alguno de los ingresados era otra suerte en la medida en que una cama en condiciones quedaba libre. Trasladado al cabo de seis días a otro hospital, con el cuerpo cubierto de una mezcla de grasa y de sangre resecada; al ser interrogado por una enfermera acerca del frente, éste le responde que él no ha llegado a ver un alemán muerto, ni vivo…añadiendo que su única preocupación era: TENGO MIEDO. Obra escrita con sencillez y con claridad.

+ « 1918 » de Alfred Döblin

En sus cuatro libros englobados bajo en significativo título, se trata, me atrevo a decir que tangencialmente, el tema de la guerra: en el primer volumen, Burgueses y proletarios, se refleja el final de la guerra en tierras alsacianas; el segundo, El pueblo traicionado, muestra el descontento que provocó el Tratado de Versalles, como caldo de cultivo para alimentar el orgullo patrio, tras la humillación que dicho Tratado imponía; en el tercero, El regreso de las tropas del frente, se retrata la situación de hambre y necesidad, conviviendo la miseria con los negocios sucios , estraperlos y estafas de gente sin escrúpulos dispuesta a enriquecerse y acceder a responsabilidades políticas y proclive a limpiar el país de cualquier atisbo de rebeldía…El último volumen de significativo título: Karl Y Rosa , relata las dificultades con las que vivieron ambos líderes espartaquistas sus últimos tiempos antes de ser vilmente asesinados.

+ « Les Croix de bois » de Roland Dorgelès (LGF)

El autor , al igual que Barbusse se alistó voluntariamente y también se muestra como escritor combativo. Relato de la guerra y sus horrores desde la óptica de los combatientes de primera línea. Son ellos los que han corrido más riesgos y han expuesto más sus vidas. Con respecto a la obra de Barbusse, la de Dorgelès muestra menos efectos literarios. El empeño del autor es, por otra parte, señalar como quienes integraban las trincheras no solo eran trabajadores sino que había allá también profesionales e intelectuales.

+ « Iniciación de un hombre: 1917» de John Dos Passos ( Gallo Nero )

La guerra europea le pilló en España y -según dijo- no quería “perderse el espectáculo” . A pesar de ser inicialmente rechazado para alistarse, al final lo consiguió, convirtiéndose en conductor de ambulancias al servicio de la Cruz Roja, primero en Verdun y más tarde en Italia. En 1920 puso por escrito en este libro lo que había vivido en el frente, no privándose de relatar la crudeza de las escenas vistas: los gritos, el humo , las explosiones y los efectos de los gases en la piel, transformando su color. Recoge de manera transparente su experiencia, mas lo hace dando al protagonista el nombre de Martin Howe. La verdad es que no es de o mejor del autor americano, mas sí que sirve para conocer las salvajadas que se cometen en ese mecanismo de suicidio colectivo que son las guerras.

+ « ¡ Guerra a la Guerra !» de Ernst Friedrich ( Sans Soleil)

Impresionante recopilación de fotografías de guerra que se alzan contra ella. El ojo se convierte en arma de combate y las ruinas, los cuerpos destrozados, los muertos apilados en el barro de las trincheras, o las escenas de los soldados victoriosos que posan junto a sus víctimas ahorcadas o descabezadas, como si de trofeos de caza se tratasen…toman las páginas con unos certeros comentarios que convierten la obra en una verdadera arma contra el militarismo y las loas al belicismo.

+ « Los del 14 » de Maurice Genevoix ( Flammarion)

Reúne cinco trabajos escritos entre 1916 y 1923. Crónica fiel de lo vivido que es narrado con suma precisión y lejos de cualquier forma de lirismo o tendencias fabuladoras. Ciertos tonos de elogio hacia los poilus ( los combatientes de las trincheras) . El empeño es decidido en pos de la verdad y del reflejo de lo vivido: el horror de los combates, el compañerismo y la continua vecindad con la muerte…dan un resultado conmovedor.

+ « Le Grand Troupeau » de Jean Giono ( Folio-Gallimard)

En paralelo comienza el libro: los soldados van agrupados a la guerra mientras que unos pastores descienden del monte con un numeroso rebaño. Muchos de los animales mueren por el cansancio del viaje; tanto unos como los otros emprenden el camino al matadero. Todos no morirán, pero nadie saldrá indemne. En los pueblos provenzales no se ven hombres ya que están en el frente , y quienes quedan en las aldeas luchan, de una u otra manera, por preservarse de los invasores.

+ « Los que teníamos doce años. Novela de guerra » de Ernesto Glaeser ( Cenit )

Duro alegato contra el mundo recibido como herencia de la generación anterior; unos valores que condujeron a los de algunas quintas, que le precedieron, a una lucha demencial de la que nada se sacó en limpio más que la derrota. La pluma del escritor, que vivió la guerra en su aldea, se convierte en un verdadero escarpelo que hurga en los vicios de sus paisanos sobre el establecimiento de diferencias de clase u origen, y el ensalzamiento de los valores patrios, co-responsabilizando a educadores, periodistas, o las instituciones religiosas… : el orgullo de pertenecer a la germanidad…y los consiguientes banderas, uniformes, desfiles, frente al enemigo que no puede ser otra cosa que vil y traidor.

+ « Adiós a las armas » de Ernst Hemingway ( Debolsillo )

El libro fue publicado en 1928, y describe las vivencias que padeció el escritor en el frente italiano en 1917. Herido gravemente por un torpedo es ingresado en un hospital, permaneciendo en él durante tres meses, y enamorándose de una enfermera. Siendo un reportaje de guerra, podría decirse, no obstante, que el centro de gravedad del libro reside en el amor.

+ « Tempestades de acero » de Ernst Jünger ( Tusquets )

Se refería Walter Benjamin al escritor como una lansquenete ( mercenarios o siervos de la guerra de los siglos XV a XVII alemanes) por sus alabanzas guerreras. El participar en la guerra era para él una actividad placentera como demuestra que ya siendo mayor, y estando excluido de servicio, se apuntase gozoso a la segunda guerra mundial en 1940. Este su primer libro, publicado en 1920, deja ver la figura de un patriota que ensalza la guerra, como escuela de coraje y virilidad. A pesar del empalago de las descripciones del buen humor con el que toma por asalto las posiciones enemigas y afines, el libro merece ser leído como lo que es: el cuaderno de bitácora de un acérrimo nacionalista alemán. Participación de la que también dejó detallada constancia, mostrando orgullo por su valerosa participación y hasta por sus graves heridas en sus Diarios de guerra 1914-1918 , editado igualmente en Tusquets, como posteriormente continuó narrando sus hazañas bélicas, y no tan bélicas, de la segunda guerra mundial, parisina, en sus entregas de Radiaciones.

+ « Sin novedad en el frente » de Erich Maria Remarque ( Edhasa )

El que el autor recurriese a firmar con seudónimo era muestra de que su mensaje no era el apropiado para al modo de pensar y sentir alemanes de la época. El pesimismo y el antimilitarismo no fueron del gusto de los sectores nacionalistas, lo que hizo que el libro- junto a no pocos más- finalizase en la hoguera. El autor narra su incorporación , a los dieciocho años, para hacer la guerra en el frente oeste, no privándose de describir todas las aberraciones que se cometían en el avance. La crítica pacifista se alza frente a las mortíferas posiciones mantenidas por un profesor que se erige en responsable de las pasiones nacionalistas. El narrador muere una mañana de octubre de 1918…el comunicado del estado mayor de ese día dice que no ha novedad en el frente.

+ « Guerra. Un soldado alemán en la Gran Guerra 1914-1918» de Ludwig Renn ( Forcola )

El nombre de autor oculta el de un oficial del ejército alemán, al que más tarde se vio , en la Alemania de posguerra, militando en organizaciones comunistas, participando posteriormente en la guerra civil del 36. La obra es una crónica personal en la que se da cuenta de los cuatro años transcurridos en las trincheras, desde la mirada de un soldado raso…al final lo que queda como resabio es la estupidez y lo absurdo de la guerra.

+ « Más allá de la contienda » de Romain Rolland ( Nórdica)

Quien recibiese el premio Nobel de Literatura en 1915 no cesó de luchar por la paz durante toda su existencia; su amigo Stefan Zweig le consideraba “la conciencia moral” de Europa . Esta edición que va acompañada por otros textos no hace sino confirmar su posición pacifista y su lucha contra las doctrinas que llamaban al enfrentamiento entre los pueblos. Eso sí, sin olvidarse en ningún momento de la importancia de posicionarse del lado de la justicia .

+ « El caso del sargento Grischa » de Arnold Zweig ( Debate )

Huyendo de un campo de prisioneros, el protagonista, sargento Grischa, discurre por el bosque y se topa con una peña de resistentes que le acogen y le ayudan a hacerse pasar por otro, aprovechando el uniforme y la documentación de un muerto, mas éste tenía un pasado y eso hace que al caer detenido el pobre Grischa se vea enfrentado a pagar las culpas del otro.

Novelas escritas en la actualidad sobre tal guerra :

Claudel, Philippe: su Almas grises ( Salamandra)consiguió el premio Renaudot en 2003. El lugar de nacimiento del escritor, hace que desde niño conociese las huellas de la guerra. Aunque el libro no está centrado en la contienda sino en el asesinato de un niño y el posterior hallazgo del cadáver, lo que va a llevar al escritor a reflexionar sobre el bien y el mal, el crimen, y acerca de todos los matices que existen entre el negro y el blanco. La historia de todos modos sucede en 1917.

Echenoz, Jean: En su 14 ( Anagrama ), se nos presenta a unos amigos del mismo pueblo que son llamados a filas. Ellos tenían la idea de que en unos días estaban de vuelta tras dar un repaso a los boches, mas las cosas se van presentando de otro modo bien diferente: un escenario en el que la muerte se apodera de los protagonistas, mientras que en la retaguardia algunos se aprovechan de la desgracia ajena.

Lemaître, Pierre: La galardonada con el Goncourt 2013, Nos veremos allá arriba ( Salamandra), muestra a una colla de desalmados que se dedican a negociar a costa de los muertos por la patria. Más que en los tiempos de la propia guerra el escritor pone el foco en el endeble tejido social de los tiempos post-bélicos, si bien también planea la denuncia de quienes aprovecharon la contienda para trepar a costa de lo que sea, sin tener en cuenta la dignidad de los demás.

Rouard, Jacques: La huella de su familia marcó la vida del escritor y los recuerdos, escuchados, le van a servir de impulso para escribir su Campos de honor ( Anagrama ), dando cumplida cuenta de como la dama de negro se llevó consigo a no pocos miembros de su familia.

Tardi, Jacques: naturalmente este autor tiene interés, en especial, para los amantes del cómic. Marcado desde niño por la memoria familiar, el dibujante ha hecho del conflicto mortífero el eje de su obra. Un par de álbumes destacan: C´était la guerre des tranchèes y Putain de guerre! ( ambos editados por Casterman ). No se priva el autor de mostrar la sangre, los rostros destrozados , mostrando su indignación ante la locura militar que condujo al matadero a cantidad de inocentes.

De la Grande Guerre, que es como fue y es nombrada, especialmente en Francia, guerra que daba comienzo al siglo XX, se decía igualmente que era la der des der ( la última de las últimas = la dernière des dernières), afirmación que no funcionó de ninguna de las maneras ya que tras cierto paréntesis tenso, en el 39 se iniciaba la Segunda Guerra Mundial ( imprescindible referirse a las obras de Vassili Grossman) que dejaba pálida a la anterior, sin ignorar la guerra (in)civil hispana ( Max Aub, André Malraux, George Orwell, Manuel Chaves Nogales, Ernest Hemingway, Ramón J. Sender, y…autores de generaciones más actuales: Julio Llamazares, Antonio Muñoz Molina, Ignacio Martínez de Pisón, Javier Cercas, Isaac Rosa, Jordi Soler, etc., etc., etc.) , y las posteriores como las mediatizadas guerras de Argelia ( Pierre Guyotat), Vietnam ( Tim O´Brien, Michael Herr, Graham Greene,etc.) etc., que sin lugar a dudas también dieron grandes obras literarias relacionadas con tales hechos; por no seguir, con la ex-Yugoslavia, en estos tiempos en que la guerra se ha convertido en un combate sin choques directos adoptando más bien ataques teledirigidos y me atrevería a decir que casi virtuales ( Iraq, Afganistán…), situación que ya era prevista por Freud quien en su Malestar de la cultura adelantaba que « los hombres de hoy han propulsado tan lejos el dominio de las fuerzas de la naturaleza que con sus ayudas les ha devenido fácil exterminarse mutuamente hasta el último».

N.B.: algunas de las cosas de las que que aquí trato han sido anteriormente presentadas en otros textos que pueden consultarse. De todos modos si se da cierta sensación de repe, o casi, qué le vamos a hacer : las cosas, las obras y autores, de los que hablo son las mismos de modo y manera que no hay otra; aquí van dos enlaces de los artículos que he publicado que están más centrados en el tema que nos ocupa, lo que no quita para que haya otros que también se refieren a temas guerreros ( como uno dedicado a Jaroslav Haseck, otro a Vassili Grossman, a Romain Rolland, o uno reciente, dedicado a Arnold Zweig, sin obviar el más reciente todavía sobre Ernst Friedrich y… no sigo):

http://ftp.kaosenlared.net/kaos-tv/92459-1914-armas-y-letras

https://kaosenlared.net/en-la-guerra-contra-la-guerra/

Un par de canciones como banda sonora

 

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