Otra vez más, y van…

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El día 19 de octubre en el programa “ARA i AQUÍ” de  TVE Catalunya asistimos una vez más al espectáculo bochornoso de cómo los medios de comunicación hacen de las pensiones y de los pensionistas una bufa vergonzante. Y digo vergonzante porque a  los que representan a miles y miles de personas se les quita la palabra y tienen  en frente a cuatro personas que sólo se representan a sí mismos, o no.

Asistimos avergonzados cómo el profesor Gonzalo Bernardos aconsejaba a una jubilada que vendiera su piso a una entidad bancaria a cambio de un complemento para su pensión. Claro, porque el profesor, como consultor inmobiliario y como promotor del Master de Asesoría y Consultoría Inmobiliaria en la facultad de Económicas de la UB, conoce la gestión inmobiliaria pero ignora, o no quiere atender a razones humanas. Por ejemplo, si esta compañera vendiera su piso a una entidad financiera,¿ qué le pasaría cuando ni su pensión ni su complemento pudieran satisfacer el precio de  una residencia para cuando no pueda valerse por sí misma? ¿Quién cuidaría de ella, quién atendería sus necesidades?

Cuando el portavoz de La Marea y de la Coordinadora Estatal sugirió  que debería hablarse de la productividad y del empleo, se escurrieron  en monsergas porque el auténtico debate radica en estos aspectos básicamente. El presentador, más propicio al histrionismo y a seguir el guión marcado en la escaleta, se mostró incapaz de seguir el hilo conductor de los razonamientos de los entrevistados para establecer con ello cuál es el problema actual de las pensiones y qué futuro les espera.

Ricardo Fernández Deu se declaró lego en la materia, entonces ¿qué hacía en un debate del cual se manifiesta desconocedor  de la temática básica? Sólo mostró que, conocedor de  los titulares de los periódicos, existe un problema grave con el sistema de pensiones.

El convergente Antoni Miquel, más conocido por el apodo de Leslie y cantante de los “Sirex”, asesor con nómina de Artur Mas primero y del Alcalde Trias después, absoluto desconocedor del funcionamiento del sistema, mostró su perplejidad ante su problema personal.

La periodista Anna Girau, interrumpida permanentemente por el profesor Bernardos, hizo hincapié en que los presupuestos generales del estado deben hacerse cargo del Sistema Público de pensiones con los impuestos de donde jamás debieron salir. Argumentó que son un derecho pagado y que la responsabilidad radica enteramente en los gobiernos. Y aquí le cortaron  la argumentación!

La teoría de John Rawls, origen del neoliberalismo que aplicaron Reagan y Thatcher, y descrita desdeñosamente por el economista J.K. Galbraith, resumida en la teoría del caballo y el gorrión: “tú engorda al caballo, que ya le dará de comer al gorrión alguien que pase por allí” defiende que los recortes en impuestos de los más ricos favorecen el incremento de inversiones y del crecimiento económico, y en consecuencia mejorarán las condiciones económicas de los menos favorecidos. (“Peineta”)

Cualquier concepción de la justicia social supone, al menos implícitamente, la noción de imparcialidad. Un solo indicio de que los principios y estructuras en las que se basa un sistema social favorecen a un sector en particular – una clase social, una casta, o un partido político- automáticamente se convierte en un sistema injusto. Así pues las medidas económicas que mejoran considerablemente las condiciones de los más favorecidos, pero mantienen las de los más desfavorecidos, no pueden considerarse ni justas ni democráticas. Y este es el meollo de la cuestión referenciada a las pensiones y a la protección del estado del bienestar del que los países desarrollados han dotado a sus poblaciones.

El principio de la diferencia tiene en sus raíces una concepción igualitarista en el sentido en que a menos que exista una distribución que mejore la situación de ambas situaciones de las diferentes clases sociales es preferible una distribución equitativa. “Gobernar es elegir” manifestó el Presidente Rajoy, y por supuesto sus políticas fueron de una elección perfectamente conocida: favoreció a un grupo social a pesar del desfavorecimiento de la mayoría y así el número de millonarios fue creciendo a un ritmo avergonzante, mientras que viven en el umbral de la pobreza una gran parte de nuestra población.

Cuando se afirma que : “ sin pensiones no hay democracia” es porque desde los poderes públicos se favorece desproporcionadamente a un determinado grupo (empresarios, eléctricas, bancos, aseguradoras..) que actúan como grupos de presión para el mantenimiento de su estatus de supremacía dentro de la sociedad en detrimento de otros. La desigualdad sólo se justifica si beneficia a todos; de lo contrario debe prevalecer siempre la igualdad.

Son principios igualitarios que cada uno reciba en su pensión según lo aportado y que se mantenga a lo largo de su periodo vital esa suficiencia, pero siempre que lo que se reciba sea vitalmente suficiente.

El sistema público de pensiones tal como está ahora establecido pertenece a una sociedad que no existe, caducó y las políticas neoliberales (favorecedoras de unos sobre otros ) han abierto un socavón enorme que hay que rellenar a base del principio de igualdad y solidaridad. Contemplar el sistema de pensiones como una mina de oro para las excavadoras que echan tierra encima del socavón para acabar sumergiéndolo en el barro de la pobreza y de la precariedad incumple los principios democráticos y constitucionales.

Finalmente, dijo Milton Friedman: “ Una sociedad que ponga la libertad por encima de la igualdad no conseguirá ni la libertad ni la igualdad”. Y para muestra el botón de estos años de crisis en que las libertades individuales han sido recortadas y amordazadas y en que la desigualdad va creciendo hasta llegar a cotas tercermundistas.

Los compañeros que intervinieron no cesaron de enviar el mensaje de que  el sistema público de pensiones es viable, mejorable y cumplidor del mandato constitucional de igualdad. Los lemas y proclamas de la Marea Pensionista de Catalunya: “GOBIERNE QUIEN GOBIERNE, LAS PENSIONES SE DEFIENDEN”, “NI UN PASO ATRÁS” volverán a oírse todos los lunes de 10 a 11 en la Plaza Universidad a la que estamos convocados todos los ciudadanos de todas las edades y condiciones. Esperamos que los universitarios, en cuya plaza manifestamos nuestras esperanzas por unas pensiones dignas para hoy y para el mañana, se sumen a las manifestaciones porque ellos son el presente y el futuro de una sociedad igualitaria que hay que defender permanentemente.

 

Prudenci Vidal Marcos

Miembro de la Marea Pensionista

 

 

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