Otra ¿hazaña? de la ¿izquierda? cubana

En Cuba: ¿qué entender por su Socialismo hoy día? , hallé el comentario “#6 Socialismos y capitalismos-2 — Jenaro 22-09-2012 07:29”. Aunque no estoy de acuerdo con la manera que exhibió su autor al apreciar la dinámica del proceso revolucionario en la Isla, sí valoro su tino al asegurar: “[…] no les regalaré a los carniceros imperialistas ni a sus aliados gusanos el breve gusto de otorgarles superioridad política ni moral frente al régimen cubano, aunque éste no me guste” —las negritas son mías.

En contrapartida, resulta que autoproclamados integrantes de la “izquierda socialista democrática cubana” recurrentemente —salvo en alguna excepción que se pudiera aplaudir— centran sus análisis en las manchas de esa suerte de Sol que es la Revolución en la Mayor de las Antillas. El caso que traigo a colación apenas es un pasaje más.

En efecto, una Delegada de una Circunscripción rural de un Municipio de Las Tunas, en el Oriente cubano, hizo una gestión en el 2005 devenida un año después construcción de una Escuela con lo que se evitó que niñas y niños de su poblado tuvieran que “caminar kilómetros” para asistir a un centro docente-educativo. Fue justamente en los tiempos en que la Web de Radio Rebelde publicó En Cuba existen 201 escuelas con un solo niño.

En “Cuba: Defender la voluntad popular”, sus autores/representantes de esa ¿izquierda?, afirman sin análisis de la diferencia de contextos:

“Pero lo que el Consejo [de Estado] dio en plena ‘Batalla de Ideas’, el gobierno lo quita en tiempos de ‘Actualización del Modelo’. En el 2011, las autoridades del Municipio cerraron la escuela. El motivo: ahora hay ‘solo’ cuatro niños. Sin embargo, la prensa y los informes ante la ONU de Cuba no dejan de repetir machaconamente que ‘solo en Cuba’ hay 201 escuelas con un solo alumno, 294 con dos; 313 con tres; 315 con cuatro y 272 con cinco. Parece que unas son logros y otras gastos… y que las conquistas sociales, sostenidas sobre el sacrificio de todo un pueblo en el pasado medio siglo y pregonadas ante el mundo como esencia de la Revolución cubana, comienzan a ser sacrificadas, en silencio y vergonzosamente, en el altar de las reformas” —las negritas son mías y las rojitas son de ellos.

Al respecto, llamo la atención: es una falacia decir que “la prensa y los informes ante la ONU de Cuba no dejan de repetir machaconamente” las cifras señaladas, por una sencilla razón: esos números corresponden al 2008, a un momento en que las condiciones de nuestra economía eran marcadamente menos apretadas en relación a la actualidad. Si no, ¡que los susodichos demuestren que este redactor está mintiendo¡

Para más datos, ellos justifican que “la delegada decidió realizar una acción desesperada: dar una entrevista a la prensa extranjera, nada más y nada menos que a Radio y TV Martí, lo cual seguramente no habría ocurrido de haber hallado espacio en la ‘prensa del pueblo’, en especial en el diario Granma. Su razonamiento fue del tipo: si sale ‘afuera’, le van a hacer caso ‘adentro’ y el Presidente se va a ocupar de eso. Hasta ahora sigue esperando por él” —las negritas son mías.

Asimismo, resaltan que ante “posibles acciones punitivas contra esta defensora de la voluntad popular” que acredita que sus electores “han dicho que no quieren otra delegada que ella” —¡fíjese la ¿ausencia? de democracia!: ¿acaso la Policía arremetió contra ella y sus seguidores para violar la Institucionalidad?—, en condición de integrantes de la “izquierda socialista democrática cubana” se sienten en la obligación moral de denunciar la ¿injusticia? a los cuatro vientos.

He aquí un paragua para acreditar la ¿pertinencia? de demandar “elecciones democráticas” para Presidente y Vicepresidente de la República —al parecer, un emergente recurso en las andanzas de corte occidental.

Ante todo, ratifico lo expuesto en Un laurel del Moncada, la educación en Cuba, particularmente el hecho que ni en los peores momentos del Período Especial (1990 a 1995, aproximadamente) en el país se cerró una sola escuela ni se redujo el número de docentes, muy por el contrario de lo acontecido en América Latina y el Caribe, por mencionar una región.

Sin descartar la muy negativa repercusión de la crisis económica mundial y el multiplicado Bloqueo yanqui, es realidad palpable que el modelo de educación en nuestra nación vivió determinados cambios que, al margen de sus logros, exhibió deficiencias e imperfecciones que actualmente están en camino de erradicación. Pero ello ni remotamente opaca lo mucho que hoy día devela la Mayor de las Antillas en materia educacional.

Amén del inaplazable reordenamiento laboral que a partir del curso académico 2010-2011 ha tenido efecto como parte de la política con vistas a eliminar las plantillas abultadas de trabajadores de apoyo a la docencia —en contraste, se demandan más Maestros/as y Profesores/as en todos los niveles del proceso educativo institucional—, en este minuto se perfilan las estrategias que deben redundar en una mejor calidad en todas las enseñanzas de Cuba.

Entretanto, cuanto hemos alcanzado en la materia en cuestión del Verde Caimán ha sido certificado por diferentes organismos de Naciones Unidas, como UNICEF que es una entidad que avala el hecho de que la educación para niñas, niños y adolescentes con necesidades educativas especiales alcanza una cobertura del 100 por ciento a lo largo y ancho del archipiélago, entre otros muchos positivos resultados.

Entonces, con independencia de la razón que acompañe a la referida Delegada, ni remotamente su caso opaca todo el bien de la Educación Institucionalizada en Cuba. En consecuencia, hago mía la sentencia “no les regalaré a los carniceros imperialistas ni a sus aliados gusanos el breve gusto de otorgarles superioridad política ni moral frente al régimen cubano, aunque éste [exactamente en asuntos muy puntuales] no me guste [e incluso he combatido —ver Cuba: un momento de la actualización de su modelo]”.

Concluyo, de la mano de José Martí, el Apóstol de la Libertad e Independencia de Cuba, quien escribió ni más ni menos que al calor de una seria discrepancia con el Generalísimo Máxima Gómez alrededor de la mitad de los ochenta del siglo XIX:

“¿Qué había de hacer en este conflicto un hombre honrado, y amigo de su patria? ¡Ah! lo que hago ahora:-decirlo en secreto, cuando me he visto forzado a decirlo, de modo que mi resistencia pasiva aproveche como yo creo que aprovecha, a la causa de la independencia de mi país;- no decirlo jamás en alta voz, para que ni los adversarios se aperciban,-porque es mejor dejarse morir de las heridas que permitir que las vea el enemigo,-ni se me pueda culpar de haber entibiado, en una hora que pudo ser, y acaso sea, decisiva, el entusiasmo, tan necesario en las épocas críticas como la razón” —las negritas son mías.

¡Ojala que la lección perdure!


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