Organizaciones LGTB griegas solicitan ayuda internacional ante agresiones de neonazis

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Fuentes: Dos Manzanas / Agencias

Konstantina Kosmidou, presidenta de OLKE (Comunidad Lésbica y Gay de Grecia) ha dirigido una carta a otras organizaciones LGTB europeas en la que muestra su impotencia ante el incremento de las agresiones homófobas y tránsfobas que se vienen sucediendo en ese país a lo largo de los últimos meses, muchas de la cuales ni siquiera salen a la luz. Una violencia ligada al hasta ahora imparable ascenso de una extrema derecha cada vez más envalentonada en las calles.

Kosmidou hace alusión en su carta a la agresión sufrida por el activista Peter Sapountzakis, abordado junto a un amigo en una plaza de Atenas por cuatro individuos de apariencia neonazi que los golpearon ante la mirada de gran cantidad de personas, que por cobardía o indiferencia no hicieron nada por evitarlo. Kosmidou menciona también la situación que viven las mujeres transexuales trabajadoras del sexo, objeto de múltiples agresiones físicas, que incluso están siendo encarceladas acusadas de transmitir el VIH por tener relaciones sexuales no protegidas cuando la legislación griega recoge que es el cliente el responsable de la protección.

Esto sucedía el 15 de noviembre

Héctor Estepa desde Atenas

Hostigados, censurados y finalmente procesados por blasfemia. Así han acabado el director, los productores y los actores de la obra de teatro ‘Corpus Christi’ en Atenas. Su delito es haber intentado recrear una ficción que representa a Jesucristo y sus apóstoles como homosexuales en la Texas actual.

La obra tuvo que ser cancelada a finales de octubre, tan sólo unos días después del primer intento de estreno, por el hostigamiento diario de grupos ultra religiosos, sacerdotes ortodoxos y miembros del partido neonazi Amanecer Dorado, incluidos varios parlamentarios. Decenas de personas se apostaban todas las noches a las puertas del teatro.

Todo el elenco de la ficción deberá ahora pasar por los juzgados, tras la denuncia de Seraphim, un obispo ortodoxo de la ciudad de Pireo, al sur de Atenas, por «blasfemia maliciosa» e «insultar a la religión». La legislación de Grecia, un país donde el 90% de la población es ortodoxa, admite delitos de ofensa religiosa, aunque en raras ocasiones se activan procesos por ese motivo.

Sin embargo, una vez denunciados, la justicia puede ser implacable en casos de blasfemia: la plantilla al completo de la obra podría afrontar penas de varios meses de prisión. La fiscalía pública del país ha confirmado los cargos este viernes.

Según el obispo Seraphim, la obra «insulta la religión» y también los «sentimientos del pueblo griego ortodoxo». Fuentes consultadas por el diario griego ‘Ta Nea’ aseguran que el religioso acudió a poner la denuncia acompañado de varios diputados del partido neonazi griego Amanecer Dorado. Esa agrupación, acusada de haber espoleado la violencia racista en el país, ha comenzado una cruzada contra todo aquello que, en su opinión, insulte al pueblo griego.

Así lo afirmaba Ilías Kassidiaris, su portavoz parlamentario (el partido tiene 18 diputados en la cámara helena), durante una de las protestas a la puerta del teatro: «Siempre que haya un insulto contra los sentimientos religiosos del pueblo heleno y su identidad histórica, Amanecer Dorado intervendrá de forma activa», dijo el parlamentario.

Finalmente, consiguieron su objetivo y la obra no pudo representarse con normalidad: «No era nuestra intención provocar los sentimientos religiosos de la gente o crear tensiones», comunicaron los organizadores de la obra cuando decidieron cancelar su representación.

Protestas del asociaciones pro Derechos Humanos

Inmediatamente después de la decisión de la fiscalía, varios grupos defensores de los Derechos Humanos han criticado la medida: «Este es un suceso muy alarmante para la libertad de expresión en Grecia, especialmente después del proceso contra el periodista Kostas Vaxevanis hace tan sólo unas semanas», aseguró John Dalhuisen, director para Europa y Asia de Amnistía Internacional, antes de conocer que la fiscalía también había decidido esa mañana apelar la sentencia de absolución del reportero por publicar la ‘lista Lagarde’ con los nombres de 2.000 griegos con depósitos en Suiza.

«Las autoridades griegas deben retirar todos los cargos contra los responsables de la obra inmediatamente e incondicionalmente para respetar la libertad de expresión», ha añadido Dalhuisen.

Este no es el único episodio de censura por motivos religiosos en Grecia en los últimos meses: hace tan sólo unas semanas, la televisión estatal del país cortó una escena de un beso gay durante la ‘premiere’ de la serie británica ‘Downton Abbey’, provocando las críticas de colectivos homosexuales y de los partidos políticos de izquierda.

La crisis económica ha exacerbado el radicalismo en Grecia. Un colectivo especialmente señalado por los ultraderechistas es el gay. La prensa helena reportó hace unos meses la tira de octavillas contra los homosexuales en Gazi, un conocido barrio de ambiente capitalino, presuntamente diseminadas por el partido neonazi Amanecer Dorado.