¿Opereta parisina?

Por Mikel Arizaleta

Sentí en el alma la muerte de cáncer a los 43 años de aquel excelente investigador suizo, August Bernhard Hasler, aquel 2 de junio de 1980. Aquel cura, doctor en teología, se doctoró también en filosofía en 1976, tras 9 años de dura y persistente investigación en 38 archivos europeos. Hombre coherente, responsable, de recia humanidad. Su excelente tesis le supuso el látigo en la espalda y la expulsión por parte de la Iglesia. Su maravillosamente trabajada tesis, editada en el 77 en dos tomos: «Pius IX. (1846-1878), päpstliche Unfehlbarkeit und 1. vatikanisches Konzil — Dogmatisierung und Durchsetzung einer Ideologie. I. und II (Pío IX, la infalibilidad papal y el concilio Vaticano I –dogmatización e imposición de una ideología-, concluía que el papa Pío IX  y sus colaboradores, para imponer los dogmas de la infalibilidad papal en cuestiones de fe y costumbres y de la autoridad absoluta del papa en la dirección de la Iglesia, ejerció tal presión sobre los obispos conciliares (1969-1970) que se puede decir que los acuerdos y determinaciones decisivas del concilio no fueron tomadas ni libre ni conforme a derecho. Y además, determinados comportamientos y rasgos del papa –su misticismo abstruso, sus arrebatos despóticos, su demencia senil-, indican e inducen a pensar que  posiblemente en la época conciliar el papa no fue responsable de sus acciones.

El noruego Jens Stoltenberg es desde el 14 de junio del 2014 secretario general de la OTAN, sustituyendo al hasta entonces Anders Fogh Rasmussen. Por cierto, el vicesecretario es el español Diego López Garrido, del PSOE, y su portavoz en la comisión de defensa del gobierno. Presidente actual de la OTAN es, como no podía ser de otra manera, el estadounidense Michael Turner. Curioso este Jens Stoltenberg, que, como se ve, vale lo mismo para un roto que para un descosido por saberse hombre de paja.

En el atentado en la isla Utoya de Noruega el 22 de julio del 2011, tras la explosión y el tiroteo  por parte de aquel empresario de 32 años, Anders Behring Breivik, fundamentalista católico, pro-israelí, admirador del movimiento político estadounidense del Tea Party e islamófobo, murieron 77 muertos  y pasarían los heridos del centenar, la mayoría adolescentes.

A las pocas horas  del atentado el primer ministro se dirigió al pueblo y le dijo: “Nuestra respuesta es más democracia, más humanidad que en modo alguno es ingenuidad”. Ni venganza, ni contragolpe, ni represalia, sino más democracia y más humanidad. Y eso a sólo horas después de un ataque brutal a la democracia y a la humanidad. Respuesta así no se había escuchado antes, ni tampoco después. Quien así habló fue Jens Stoltenberg, el primer ministro sueco, aquel que censuró duramente a los Estados Unidos por la guerra del Vietnam, el  hoy flamante secretario general de la OTAN. ¿Es posible y en tan poco tiempo tal incoherencia y desvarío?  Con frecuencia, los altos cargos son así de vendidos y de poca cosa. ¡Vergüenza de humanidad!

Escribe  RafaeL Poch: “Los catorce años de la llamada “guerra contra el terror” han sido un enorme desastre. El intento de alterar el estado de cosas en Oriente Medio comenzó en 1990, en el mismo momento en que Moscú comunicó a Washington que se retiraba del campo de batalla y que el Pentágono creyó que podría en solitario con el peso del mundo. El atentado neoyorkino que la inauguró y pretextó era un claro subproducto de la guerra fría. Bin Laden era resultado de la cocina contra la URSS en Afganistán, un producto que adquirió vida propia. Esos catorce años produjeron más de un millón de muertos, extendieron el terrorismo y la violencia, crearon millones de refugiados y desplazados, y desestabilizaron aún más, o simplemente disolvieron países enteros. El Estado Islámico nace de diversas fuentes, pero su partida de nacimiento es incomprensible sin atender al hecho central: que Estados enteros como, Afganistán, Iraq, Libia y Siria, han sido disueltos y que todos ellos están situados en, o alrededor de, la primera zona energética del mundo en una época en la que el carácter limitado de esos recursos convierte la disputa por ellos en asunto particularmente crucial de la disputa entre imperios”

Luego de Hasler ha habido teólogos, denominados progres como el suizo Hans Küng, que terció en el debate de la infalibilidad del papa, teólogos que no dudaban de la infalibilidad, que dan por supuesto alguna infalibilidad en la Iglesia pero con ciertos retoques, en determinadas circunstancias… ¿Cómo es posible hoy día defender que una persona, todas en conjunto, el papa o la conferencia episcopal…es infalible? ¿En qué cabeza cabe que una institución humana es infalible? La persona coherente exige percha.

¿Cómo es posible, y con la que ha caído a lo largo de la historia, que periodistas, tertulianos, parlamentos, asambleas francesas, la OTAN o el Pentágono americano digan defender los derechos humanos de las gentes apoyando el recorte de los mismos, exportando guerras o aplaudiendo o defendiendo muertes masivas mediante bombardeos y ataques contra pueblos o ciudades? ¿Qué valores defienden estos autodenominados demócratas? ¿Por qué no acusarles abiertamente de homicidio, denunciarles ante tribunales decentes de exaltación del terrorismo a ellos, que tan sensibles se muestran en cambio y a veces ante determinadas muertes, sobre todo las de sus amigos? ¿Cuando hablan de derechos humanos de qué hablan? Los telediarios e informativos se están convirtiendo en cantos a la muerte y al asesinato, en loas a los asesinos, sobre todo cuando estos son policías o fuerzas del estado, denominado de derecho. Asesinatos a los bestia, sin contemplaciones. Informaciones sin matices, comentarios o noticias de periodistas como testaferros del ministerio del Interior, creído a pie juntillas, sin contrastación alguna. Lo que dice va a misa, aun cuando sepan que mucho de lo dicho es propaganda y mentira, dominación por la exageración. Periodismo y medios irresponsables, que se sienten amparados y escudados en la mentira. ¿Y quién responde mañana de lo dicho hoy? Es el momento del plante de la ciudadanía: ¡el terror y la vileza de estos nos lleva a vivir manipulados!

Su denominada guerra contra el terror no deja de ser una colonización de materias primas y una lucha por el poder. Que, a su vez, significa denigración de los valores humanos y una exaltación de la barbarie humana, de su  banalidad. ¡Una vergüenza denunciable! ¡Malditos, pura opereta francesa!

Mikel Arizaleta

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