México. Operativo “Caseta segura”: avanza el capital, se impide la protesta

DURANTE AÑOS las organizaciones populares e independientes han utilizado el recurso de la toma de casetas como una forma legítima de protesta para luchar en contra de las decisiones antipopulares del gobierno y difundir las problemáticas que vive nuestro pueblo a cientos y miles de personas, quienes muchas veces demuestran su solidaridad al dar un claxonazo, poner una moneda en el bote o pedir más volantes para repartir en su lugar de destino.

También, en innumerables ocasiones las autoridades lanzan la represión con tal de que las casetas operen con normalidad: que entre el dinero y circule la mercancía; las exigencias populares pasan a segundo plano. Gases lacrimógenos, toletes, balas de goma e incluso armas de fuego han sido utilizadas para reprimir al pueblo que toma las casetas y realiza cierres carreteros, formas de las políticas del llamado “viejo régimen” que parecen volverán a ser utilizadas en la Cuarta Transformación, pues el 22 de enero del presente año, el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) dijo que no habría razón para que se realicen estas acciones y que se utilizará a la Guardia Nacional, eso sí: “todo apegado a derechos humanos”, para replegar a quienes realicen este tipo de acciones.

Nosotros decimos: ¿de verdad no hay razones para luchar? En México seguimos existiendo más de 90 millones de pobres; cuatro compañeros del Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS) están presos por luchar en el estado de Chiapas; día a día asesinan a 10 mujeres en nuestro país; hay casi 50 mil desaparecidos muchos de ellos víctimas de desaparición forzada; y un largo etcétera.

¿En verdad la protesta y la solidaridad significan portarse mal? Ya en más de una ocasión el presidente ha denostado a quienes luchan, llamándolos conservadores, que si bien hay muchas voces “opositoras” que sí lo son, AMLO busca meter a todos en el mismo costal, incluso a organizaciones que lo ayudaron directa o indirectamente a estar donde está ahora.

Para el gobierno de la Cuarta Transformación la protesta es equiparable a la corrupción, pues “no va a atender a ningún grupo por encima de otros”. Esto, sin duda, busca la desorganización del pueblo y generar más individualismo para resolver los problemas, una forma bastante parecida a la del viejo régimen.

Hoy, la Guardia Nacional (GN) engrasa sus armas para golpear al pueblo, el operativo “Caseta segura” será una coordinación entre Caminos y Puentes Federales (Capufe), una dependencia que históricamente ha estado plagada de corrupción, y la antes mencionada GN, quienes estarán encargadas de permitir “el libre tránsito” de las mercancías y las personas (aunque para el capitalismo ambas son lo mismo).

Pero ¿qué hay detrás del argumento del libre tránsito o de la pérdida de dinero? Lo que hay detrás es la intención de frenar una de las formas más contundentes de movilización y protesta popular, que paraliza el transporte de mercancías, es decir, detiene el flujo de capital: si la mercancía no llega a su destino, no se realiza (no se vende), y si no se realiza, no hay ganancia para el capitalista. La intención del operativo “Caseta segura” es proteger las ganancias del capital trasnacional.

Quien toma la caseta, quien se arriesga a la represión o a ser atropellado, quien aguanta largas jornadas bajo el sol no lo hace por diversión, lo hace porque es necesario hacerse escuchar, luchar contra las políticas antipopulares y que las masas conozcan los problemas y las alternativas surgidas del pueblo mismo.

En este supuesto afán del gobierno por conciliar, las causas populares quedan en un segundo término, quedan subordinadas frente a las necesidades del capitalista: de nuevo no hay piso parejo y no hay conciliación posible, pues mientras al pueblo le envían la Guardia Nacional para garantizar el paso de las mercancías de las grandes empresas, a los dueños de estas les envían a las fuerzas de seguridad para recibirlos en Palacio Nacional.

Como organización, repudiamos cualquier forma de represión o de limitar el derecho humano a la protesta, pues si “ya no son como antes” y existe “libertad de manifestación” no se deberían privilegiar la represión por sobre la atención a las causas que generan dichas protestas.

Por nuestra parte, el movimiento independiente seguirá utilizando la toma de casetas como una forma de lucha válida, legítima y necesaria, pues forma parte de la iniciativa creadora de las masas. Así como los empresarios no dejan de explotar y asesinar al pueblo, el movimiento independiente no debe abandonar las formas combativas de protestar, y si en verdad hay transformación y ya no son como antes, ni la GN ni ningún otro grupo represor deberá limitar el derecho humano a la protesta ni a la solidaridad.

Es tiempo que demuestren que “ya no son como antes”, que no envíen a la GN a los operativos para desalojar las personas que se manifiestan legítimamente en las casetas y más valdría que la GN fuese disuelta.

¡Con represión no hay transformación!

NOTA: Este artículo fue publicado como parte de la sección Denuncia del No. 51 de FRAGUA, órgano de prensa de la Organización de Lucha por la Emancipación Popular (OLEP), Marzo, 2020.

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