Oferta de empleo para Yomango

 RODRIGO BLÁZQUEZ 16 de mayo de 2005

Paco recibió hace unos meses una misteriosa oferta de una de las muchas ETT’s en las que reposa su curriculum: -¿Quieres trabajar de ladrón?. -¿Qué quieres decir?, contestó. -Se trata de una prueba llamada «carrito test». Un simulacro de robo para comprobar la pericia de las cajeras de una gran superficie para detectar los robos. -¿Cuánto dinero?, 40 euros el día. -De acuerdo. «No está el tema para andar desperdiciando ofertas».

Así comenzó Paco su incursión en el mundo del delito figurado: una breve charla telefónica y un papel con una cita y una dirección: jueves, 10 de la mañana, Leroy Merlín de Majadahonda.

«El jefe seguridad nos estaba esperando en una caseta prefabricada frente al Leroy, con una señorita que debía de ser una responsable de las cajeras. Los que íbamos a trabajar éramos tres. Todos de 20 a 30 años». «Nos llevaron al almacén y nos explicaron de qué iba la historia».

El «carrito test»

A cada «ladrón» se le asigna un carro -de aquí viene el nombre: «carrito test»-. En cada uno de esos carros hay una serie de productos de la tienda de Leroy Merlín con algunas peculiaridades: etiquetas cambiadas, precios modificados, productos pequeños escondidos dentro de las cajas de otros más grandes…

Un buen resumen de las argucias del supuesto ladrón para lograr sus propios descuentos en el Leroy. Un carro preparado para comprobar la capacidad de las cajeras en el arte policial.

«Nos fueron explicando todo lo que llevaba el carro, tanto lo obvio como lo oculto o lo que tenía el precio cambiado». Paco recuerda perfectamente lo que había en su carro:

carrito3Dos cajas de baldosas con las medidas cambiadas, azulejos sueltos en mayor número de los que establecía su papel, una viga de madera con la etiqueta de sintético que es mucho más barato, marcos de enchufe en los que habían pegado con celo el resto del enchufe, un grifo de Roca en cuya caja habían escondido otros cuatro enchufes y dos artículos más sin modificaciones. «Era como ir a robar pero la primera parte del trabajo te la daban hecha».

Para la segunda parte estaba Paco, «la de poner la cara»: «Pasar el carrito por la caja que ellos nos indicasen y pagar lo que la cajera nos pidiera», esa era su misión.

«Nos dieron 301 euros, el precio total de todos los artículos. Lo que deberíamos pagar en caja si descubrían todo». Aunque eso nunca ocurrió.

A Paco le dieron su carro, le indicaron el número de la caja a la que debía ir, el camino que debía seguir por dentro de la tienda y el aspecto de la cajera a la que iban a someter a la prueba para que no se confundiera. «La jefa de las cajeras vigilaba todo desde una torreta cercana».

«Primer viaje y primer marrón»

carrito4 «Cuando llegué a mi caja había dos personas y la de al lado estaba vacía. Me hice el despistado hasta que llegó mi turno. La cajera comenzó a pasar las cosas por la cinta y descubrió los enchufes escondidos dentro de la caja del grifo».

«Lo peor es que cuando encontraban algo tenías que agachar las orejas y pedir a la cajera que te lo cobrara. Órdenes de Leroy Merlín: si te pillan, nada de decir que no es tuyo, te lo tienen que cobrar también».

«Pasé por 6 cajas en los dos días de trabajo. En todas me pillaron alguna cosa y alterné la sonrisa estúpida con la mirada fría. De todas formas, de los 301 euros, la vez que más pagué fueron 250 y la que menos 120. La pena es que no nos pudiéramos quedar la diferencia», bromea.

80 euros por dos días de trabajo. Paco fingió ser un ladronzuelo en Leroy Merlín y las cajeras fueron sometidas a una prueba de su capacidad para detectar robos. Un nuevo día en la historia del El carrito test.

Leroy Merlín no ha querido hacer «ningún comentario» al respecto.


Viernes,20 de mayo de 2005 Informativos Telecinco
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