«Ocuparé otra vivienda, en la calle no me voy a quedar»

«Buscaré otra casa, en la calle no me voy a quedar«, asegura este hombre que, junto a su mujer Agustina y su hijo Félix, que ha cumplido los 18 años en la corrala La Alegría, lleva tres años sin hogar, desde que se quedó sin trabajo cuando lo echaron sin pagarle el finiquito y lo desalojaron de la casa en la que vivía de alquiler.

«Es mi segundo desalojo«, afirma Francisco, aunque en el caso anterior se encontró la cerradura cambiada y ni siquiera pudo sacar sus cosas. No cobra ninguna ayuda, y tampoco el paro, porque el hostal en el que trabajaba no lo despidió legalmente y tras años de juicios se ha decretado que deben readmitirlo en dos sentencias, aunque no se han cumplido y Francisco sigue sin trabajo.

Los dos últimos meses antes de ocupar el bloque vacío de la calle Feria los pasó la familia en el albergue municipal, la única opción que le dio la trabajadora social que vio su caso. Le estaba tramitando también la documentación para acceder a una vivienda social, pero «se fue de vacaciones y ya no hemos sabido nada más», dice Francisco.

Antes habían vivido con la hermana de Agustina, pero después de dos años la mujer se mudó a un piso social en el que no podía acoger a la familia. En este tiempo, Francisco ha estado «aparcando coches en Santa Justa» para ganar algún dinero, al que se sumaban las ayudas que le podía dar su madre, pensionista.

El mes que ha vivido en la calle Feria ha contado, además, con el apoyo de los vecinos, «que se han portado muy bien y nos han ayudado en todo, hasta nos han traído comida«, asegura agradecido.

 
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