Obama, los cambios y la ética

Epígrafe: ¿Son los mismos?

Si alguien aun lo dudaba, ahora no tendrá mucho de donde asirse, y ojalá esté equivocado: el cambio prometido por el presidente de los Estados Unidos de América, Barack Obama, no incluye a la ética de su antecesor y de algunos otros.

Acabo de leer un cable de la AP que da cuenta de que el ¨prometedor¨ estadista norteamericano reclamó la libertad de los ¨presos políticos en la isla para que puedan participar plenamente en un futuro democrático en Cuba».

Claro, se refiere a cinco ¨disidentes¨ cubanos, es decir, cinco de los empleados de la Casa Blanca que desde dentro de su patria se ganan la vida besando ¨democráticamente¨ la mano del gigante norteño.

El respetable señor Obama, negro y demócrata, sigue el trillado camino del blanco y republicano George Bush junior, ¨distinguido¨ por ser el mayor terrorista de estado después de Adolfo Hitler, el menos instruido, el más paranoico, el más agresivo y el más impopular de los jefes de la oficina oval.

El respetable señor Obama, negro y demócrata, además, no movió un dedo en pos de que la Corte Suprema de los EEUU reanalizara el caso de los Cinco cubanos que cumplen injustas condenas en el ¨país de la democracia¨ por cometer el ¨gravísimo¨ delito de impedir acciones terroristas contra Cuba, planeadas y financiadas allá.

Al contrario, todo parece indicar que el respetable señor Obama, negro y demócrata, influyó, por acción o por omisión, en la decisión de la corte.

Personalidades de todo el mundo, incluidos varios galardonados con los premios Nobel, integrantes de movimientos progresistas, organizaciones de derechos humanos, de solidaridad, de profesionales, de académicos… reclaman desde hace mucho que pongan fin al arbitrario encierro de Gerardo, Ramón, Antonio, René y Fernando.

Los otros cinco, con minúscula, los cinco defendidos por el respetable señor Obama, negro y demócrata, fueron juzgados y sancionados según las leyes, pero los Cinco, con mayúscula, son víctimas del juego politiquero que encabezan trasnochados como Iliana Ross, los Díaz-Balart y su pandilla.

Pareció que el respetable señor Obama, negro y demócrata, se distanciaba de esa fauna anacrónica, pareció percatarse de que la mayoría de los cubanos residentes en EEUU no albergan odio contra su patria ni salieron de Cuba por razones políticas, pareció que empezaba ¨otra era´ en el gobierno de la tierra de Abraham Lincon, pero los hecho apuntan en otra dirección.

Los Cinco, con mayúscula, patriotas y antiterroristas, no recibieron, hasta ahora, la atención ética y justa del respetable señor Obama, negro y demócrata.Los otros cinco, caricaturas de disidentes creadas y pagadas por la Casa Blanca y su oficina de intereses en La Habana, reciben loas del señor Obama, negro y demócrata.

Si alguien o algo no demuestran lo contrario, Bush, Obama, republicanos y demócratas, son, esencialmente, los mismos. Ojalá esté equivocado.

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