¿Nuevo socialismo en Cuba?

La visita a Cuba, el 8 de noviembre, del presidente venezolano Hugo Chávez para celebrar con su homólogo cubano, Raúl Castro, el acto Conmemorativo del Décimo Aniversario del Convenio Integral de Cooperación Cuba-Venezuela, y renovarlo una década más, no fue el núcleo de la noticia. Otro anuncio político, con 13 años de espera, fue más impactante. Raúl Castro anunció en la convención “el Buró Político ha acordado convocar el VI Congreso del Partido Comunista Cubano para la segunda quincena del mes de abril del próximo año”. Al día siguiente de la convocatoria oficial se puso a la venta el borrador inicial del congreso, titulado “Lineamentos de la Política económica y social”[1]. La rapidez del agotamiento de la venta del documento es un indicador sobre la importancia de este acontecimiento. El 11 de noviembre se inició el primer Seminario Nacional sobre el proyecto con la asistencia de 523 dirigentes políticos de toda la isla. Amén, los debates a nivel popular se organizarán del próximo 1 diciembre al 28 de febrero, para aportar diferentes observaciones de base. Las conclusiones finales del debate que se realizará será la guía teórica de los primeros cambios pragmáticos que ya empezaron con Raúl Castro el 2008.

La resistencia cubana


En el año 1991 se celebró el IV Congreso del PCC con la resolución de continuar Cuba, como único país pro-soviético con el modelo marxista-leninista. Cuba empezó una fuerte crisis económica con el autobautizo “Periodo especial en tiempo de Paz”. No solamente la desaparición de la URSS y del Consejo de Ayuda Mutua Económica (COMECON) le hizo perder más del 36% del PIB entre 1990 y 1993. El endurecimiento del bloqueo norteamericano – iniciado ya en los años 60 con el gobierno del presidente asesinado por la misma CIA, Jhon Kennedy – con la aprobación en 1992 de la norma ingerente “Ley de Democracia Cubana” (conocida como Ley Torricelli) y en 1996 la “Ley de la libertad cubana y la solidaridad democrática” (con la fama vulgar de ley Helms Burton), se prohibía duramente a cualquier empresa extranjera que comercializara con Cuba poder comercializar con los Estados Unidos. Este ahogamiento era acompañado por la escasez de relaciones bilaterales con los países latinoamericanos gobernados en los años 90 por presidentes neoliberales acogidos al Plan Estructural del Consejo de Washington. El momento crítico produjo un aumento de emigraciones de cubanos -conocidos como balseros por sus embarcaciones precarias- hacia Florida el estado norteamericano de Floridaa causa de la “Ley de Ajustamiento Cuba”, aprobada al 1966, donde a diferencia de cualquier inmigrante latinoamericano, un cubano si pisa territorio norteamericano automáticamente tiene permiso de residencia eliminando su ilegalidad.

El V Congreso de 1997 fue dirigido a establecer la resistencia política y de unidad contra todos los problemas económicos y de ahogo internacional. Pero los tiempos cambian. 13 años después, el nacimiento de nuevos gobiernos de izquierda con procesos revolucionarios en Latinoamérica, como Venezuela, Bolivia o Ecuador, u otros de izquierda moderada, como Brasil o Argentina, han abierto las relaciones a Cuba, como la aprobación de poder entrar a la Organización de Estados Americanos (OEA) después de 47 años de boicot que sufrió por el control y dirección de Estados Unidos a sus países satélites latinoamericanos. Cuba empieza a dejar de banda su agenda de resistencia solitaria contra el imperialismo.

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VI Congreso del PCC


Parecía que nadie se quería dar cuenta de la compleja situación que vivía Cuba hasta que Fidel Castro anunció, autocríticamente en su discurso del 17 de noviembre de 2005 en la Universidad de la Habana, los problemas de la burocracia y la corrupción cubana: “Este país puede autodestruirse por sí mismo; esta Revolución puede destruirse, los que no pueden destruirla hoy sueño ellos; nosotros sí, nosotros podemos destruirla, y sería culpa nuestra”. Era necesario hacer un nuevo congreso del PCC para redirigir las políticas de la Revolución, pero la intervención quirúrgica intestinal que sufrió Fidel Castro le hizo renunciar como Presidente del Estado el 31 de julio de 2006, en sustitución temporal del Vicepresidente Raúl Castro, y posiblemente esto retrasó el congreso.

Raúl Castro, como nuevo Presidente de la República de Cuba al ser elegido en los comicios populares de febrero de 2008, inició las primeras reformas económicas; como la liberación de compra de materiales tecnológicos para mejorar el acceso de los cubanos a los bienes de consumo, o la participación en elanuncio emitido por la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) informando sobre “la reducción de más de 500000 trabajadores del sector estatal y paralelamente el incremento en el sector no estatal” hasta marzo de 2011. Según Raúl, muchas de las medidas restrictivas en el Periodo Especial “tuvieron como único objetivo evitar el surgimiento de nuevas desigualdades en un momento de escasez generalizada”. Ahora, después de 21 años de “transición” desde la caída del Muro de Berlín en 1989, empieza el fuerte debate de la población cubana sobre el futuro del socialismo con el preprograma “Lineamentos de la Política económica y social”. Las 32 páginas del documento marco resumen una propuesta de cambios dentro del modelo cubano. Una de las reformas que define el proyecto es que “además, de la empresa estatal socialista, que se la forma principal en la economía nacional” se reconoce “la existencia de empresas de capital mixto, las cooperativas, los usufructuarios de tierras, los arrendadores de locales, los trabajadores por cuenta propia y otras formas que pudieran contribuir a elevar la eficiencia del trabajo social”. Otro medida importante, también a nivel económico, es la eliminación ordenada de la “libreta de abastecimiento” vigente en Cuba desde 1962 para que la población pudiera comprar a precios simbólicos productos de primera necesidad, justificando el documento que la famosa libreta “favorece tanto al ciudadano necesitado como al no necesitado, e induce a las personas a prácticas de trueque y reventa, y propicia un mercado subterráneo”. Aún así, en Política Social, pilar de la Revolución Cubana, se afirma “continuar preservando las conquistas de la Revolución, tales como el acceso a la atención médica, la educación, la cultura, el deporte, la recreación, la seguridad social y la protección mediante la asistencia social a las personas que lo necesitan”. No hay que dejar de lado los logros impresionantes de la revolución Cubana en el aspecto social.Cuba, todo y el endurecimiento del bloqueo de los Estados Unidos causando pérdidas de 5.400.000 millones de euros, según datos oficiales de la isla, gracias a su economía planificada no ha dejado de ser potencia mundial en desarrollo social, algo de que la isla presume internacionalmente haciendo sombra a los llamados países “desarrollados”. El mismo Secretario General de las Naciones Unidas, Bando Ki-moon, saludó los resultados de la isla sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio; como la nula desnutrición y la baja mortalidad infantil, o la Esperanza de vida de 79 años, según UNICEF. O ser el país latinoamericano con más matriculados en las universidades, con datos de la UNESCO. Además de su cooperación contra el analfabetismo mundial con el proyecto “Yo si puedo”.


Aún estos logros, el debate ideológico sobre el futuro de Cuba existe desde hace tiempo en la isla, tipológicamente con 3 tendencias diferentes. En primer lugar, minoritariamente existen indicios de la “vía china”. Varios economistas, como el subdirector del Centro de Estudios de la Economía Cubana de la Universidad de la Habana, Omar Everleny, se declinan por la necesidad de aumentar la inversión extranjera, la pequeña y mediana empresa privada, la descentralización de la actividad económica, y en conclusión el fortalecimiento del mercado en la economía. Otra visión es la liderada por el exdiplomático cubano Pedro Campos. Consiste en una teoría similar al modelo de “autogestión socialista” inspirado en el proyecto de la ex-Yugoslavia de Tito, donde Campos plantea en un documento 13 medidas programáticas sobre la autogestión de los trabajadores en los centros de producción por encima de la planificación estatal, potenciando el modelo de cooperativas, donde los trabajadores no cobrarían salarios sino parte de los beneficios de las empresas colectivas. Posiblemente ha corto plazo es una inspiración teórica pero a largo plazo puede generar desigualdades importantes bajo un mercado de competencia productiva similar al capitalismo. Y finalmente, existe la línea de principios ideológicos más estáticos estructuralmente liderada por sectores de la sociedad civil, del campo burocrático y militar. Que vienen ciertos cambios en Cuba, parece que no hay duda. La duda es el nivel de los cambios. La prensa internacional y los actores contrarios a la Revolución Cubana no dejan de afirmar que “el Capitalismo llega a Cuba” por simples reformas inspiradas en grados de economía mixta. ¿Alguna vez se ha afirmado que los Estados Unidos se dirija al modelo socialista cuando el expresidente George Bush nacionalizó en el 2008 las dos mayores entidades hipotecarias (Fannie Mae y Freddie Mac) como medida contra la crisis económica? Hay existencia de tendencias neoconservadoras, como opiniones del Partido Republicano o del Tea Party, afirmando que la reforma hacia la Sanidad Públicaen Estados Unidos, bajo los criterios del Presidente Demócrata Obama, va hacia un modelo socialista. Cualquier analista política internacional, no oculta sus carcajadas.

Según Hugo Chávez, con las futuras y nuevas reformas del modelo cubano cada vez se aproxima más al sistema de Venezuela; “el Socialismo del Siglo XXI”. Dejando barbaridades anteriores, en este punto debe empezar el debate.





[1]Puede consultarse el documento en: http://www.kaosenlared.net/noticia/cuba-proyecto-lineamientos-politica-economica-social-partido-revolucio

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