Nuestros mayores en peligro (cast/cat)

Publicidad

Con la pandemia por COVID-19 hemos podido asistir a escenarios que no nos imaginábamos, donde nuestros ancianos son, junto con los profesionales de la sanidad, los grupos más afectados. La tasa de letalidad de nuestra gente mayor, del total de contagiados por el coronavirus llega al 86,3% (mayores de 69 años). Nuestros sanitarios cogen el virus en un 12%, consecuencia directa de la carencia de protecciones (EPIs).

 

 

Los ancianos en nuestra sociedad, industrializada mercantilista, de estrés laboral y de poca o ninguna conciliación familiar, quedan relegados a ser cargas familiares, donde su experiencia de vida y sus conocimientos no son valorados. Si están en buenas condiciones físicas y psíquicas, se pueden hacer un lugar en el trabajo del cuidado de la casa, de los nietos; si es lo contrario y hay capacidad económica, se los desplaza a una residencia para gente mayor, donde la familia confía que estarán lo bastante bien cuidados porque puedan vivir y enfermar con dignidad.

El gobierno chino alertó sobre el alta transmisión del virus en la población más envejecida, por este motivo envió centenares de cuidadores/as a Wuhan y a Hubei -no sin antes ponerlos en cuarentena-, para reforzar el personal de las residencias.

En España no se tomaron medidas de refuerzo especial y hemos visto un goteo continuado de residencias que se encuentran «contagiadas» de un día a otro, con varios muertos, incluyendo muertes de cuidadoras. En Catalunya, a fecha del día 27 de marzo hemos podido constatar en la prensa que ha habido 150 personas con el covid19. Las residencias de las poblaciones de Capellades, Igualada, Olesa de Montserrat, Terrassa, Barcelona, etc, han sido castigadas por el coronavirus, hasta el punto de que un 25% de las personas infectadas por el virus viven en residencias de personas de la tercera edad.

En Catalunya hay 59.888 residencias. De las cuales, según datos del IDESCAT, 10.298 son de iniciativa pública, 14.073 de iniciativa social y 35.517 de iniciativa mercantil. Las garantías sanitarias, alimentarias, de esparcimiento y de salud en general que puede dar un centro geriátrico público no lo dará ninguna residencia de otra titularidad, por cuestiones obvias.

Atención sociosanitaria

Parece ser que en los últimos años no se ha podido hablar sobre este tema, relevante socialmente, importante de cara a crear bienestar y dignidad en nuestros pueblos. No se ha podido hablar porque, según varias alineaciones políticas y sindicales, las residencias forman parte del Tercer Sector, y este «no se tiene que tocar». A día de hoy todavía no se pronuncian, porque el factor humano no es lo suficientemente importante al lado de las ganancias empresariales. La atención sociosanitaria dota a las personas discapacitadas o con dolencias crónicas, con dolencias terminales, de rehabilitación, control de sus patologías, paliación de dolor y en algunos casos, facilita su reinserción social. El tipo de atención que reciben los ancianos en las residencias de la tercera edad es este, el sociosanitario.

 

 

Para poner un ejemplo de mercantilismo

Siempre hemos sabido que las residencias de abuelos/as son un negocio con precios desorbitados, tanto de las residencias concertadas, como públicas y privadas que, sobre todo, con el gobierno del ex conseller de Salut, Boi Ruiz, se fueron moviendo de gestiones públicas del ICASS a ser gestionadas por empresas privadas. Grandes adjudicaciones se destinan todavía hoy a empresas privadas, algunas pertencientes a grupos inversores, cuyo valor cotiza en bolsa.

¿Residencias que cotizan en bolsa? Esto es brutal!

Ahora con el coronavirus, a pesar de que quede mal decirlo, también se benefician las empresas funerarias. Un negocio NEGOCIO.

Nos encontramos que solo en la provincia de Barcelona, casi el 90% son de titularidad privada (año 2017). Total, el negocio de la tercera edad. Y también el negocio de la enfermedad.

Daños colaterales al coronavirus

Los y las enfermos/as crónicos y/o ancianos no solo tienen más riesgo por el hecho de poder contagiarse, puesto que en caso de urgencia (ataque cardíaco, ictus, etc) pueden morir a la espera de una ambulancia, dada toda la saturación en que nos encontramos.

Solo una sociedad sana cuida a los suyos, tengan la edad que tengan, en las circunstancias que sean.

Reivindicaciones

En primer lugar pedimos al Gobierno de la Generalitat y al, Gobierno de España, conocer el número de residencias con el COV19 y su titularidad, así como el material de protección adecuado para el personal sanitario y las cuidadoras de las residencias.

En segundo lugar pedimos que se refuercen la limpieza y la atención sanitaria en las residencias de gente mayor.

En tercer lugar pedimos que se tomen las medidas necesarias para hacer públicos todos los centros sociosanitarios, dado que si hay interés mercantil son un peligro para toda la comunidad.

En el Manifiesto «Por el derecho a decidir también nuestra salud» de la Marea Blanca encontramos una reivindicación esencial que tendría que ser la conciencia y la base de nuestro sistema sanitario.

«La salud es un asunto social, económico y político, y es, sobre todo, un derecho humano fundamental. La desigualdad, la pobreza, la explotación, la violencia y la injusticia están en la raíz de la mala salud y de las muertes de los pobres y los marginados. La salud para todas las personas significa que se tienen que desafiar los intereses de los poderosos, que hay que hacer frente a la globalización y que las prioridades políticas y económicas se tienen que cambiar de forma drástica.»

 

La compañera Rosa Cami, autora de este artículo, es activista en defensa de la sanidad pública y universal, de la Marea Blanca de Cataluña y proviene del movimiento de indignados de Acampada Sabadell

 


 

La nostra gent gran, en perill

 

Amb la pandèmia per COVID-19 hem pogut assistir a escenaris que no ens imaginàvem, on els nostres ancians són, junt amb els professionals de la sanitat, els grups més afectats. La tassa de letalitat  de la nostra gent gran, del total d’encomanats pel coronavirus arriba al 86,3% (majors de 69 anys). Els nostres sanitaris agafen el virus en un 12%, conseqüència directa de la manca de proteccions (EPIs).

Els ancians en la nostra societat, industrialitzada mercantilista, d’estrès laboral i de poca o cap conciliació familiar, queden relegats a ser càrregues familiars, on la seva experiència de vida i els seus coneixements no són valorats. Si estan en bones condicions físiques i psíquiques, es poden fer un lloc en la feina de la cura de la casa, dels néts, si és al contrari i hi ha capacitat econòmica, se’ls desplaça a una residència per a gent gran, on la família confia que hi estaran prou cuidats perquè puguin viure i emmalaltir amb dignitat.

El govern xinès va alertar sobre l’alta transmissió del virus a la població més envellida, per aquest motiu va enviar centenars de cuidadors/es a Wuhan i a Hubei -no sense abans posar-los en quarantena-, per a reforçar el personal de les residències.

A Espanya no es van prendre mesures de reforç especial i hem vist un degoteig continuat de residències que es troben «contagiades» d’un dia cap un altre, amb diversos morts, incloent morts de cuidadores. A Catalunya, a data del dia 27 de març hem pogut constatar a la premsa que hi ha hagut 150 persones amb el covid19. Les residències de les poblacions de Capellades, Igualada, Olesa de Montserrat, Terrassa, Barcelona, etc, han estat castigades pel coronavirus, fins el punt que un 25% de les persones infectades pel virus estan visquen a residències de persones de la tercera edat.

A Catalunya hi ha 59.888 residències. De les quals hi ha, segons dades de l’IDESCAT, 10.298 d’iniciativa pública,  14.073 d’iniciativa social i 35.517 d’iniciativa mercantil. Les garanties sanitàries, alimentàries, d’esplai i de salut en general que pot donar un centre geriàtric públic no el donarà cap altre residència d’altra titularitat, per qüestions obvies.

Atenció sociosanitària

Sembla ser que en els darrers anys no s’ha pogut parlar sobre aquest tema, rellevant socialment, important de cara a crear benestar i dignitat en els nostres pobles. No s’ha pogut parlar perquè, segons diverses alineacions polítiques i sindicals, les residències formen part del Tercer Sector, i aquest «no s’ha de tocar». A dia d’avui encara no es pronuncien, perquè el factor humà no és el suficient important al costat dels guanys empresarials. L’atenció sociosanitària dota a les persones discapacitades o amb malalties cròniques, amb malalties terminals, de rehabilitació, control de les seves patologies, pal·liació de dolor i en alguns casos, facilita la seva reinserció social. El tipus d’atenció que reben els ancians en les residències de la tercera edat és aquest, el sociosanitari.

 

Només per posar un exemple de mercantilisme

Sempre hem sabut que és un negoci això de les residències d’avis/es, amb preus desorbitats, tant de les residències concertades, com públiques i privades,  que sobretot, amb el govern de l’exconseller de salut Boi-Ruiz, es van anar movent de gestions públiques de l’ICASS a ser gestionades per empreses privades. Grans adjudicacions se’n van avui dia encara a empreses privades, algunes que pertanyen a grups inversors, patrimoni dels quals cotitzen a la borsa.

¿Residències que cotitzen en borsa? Això és brutal!

Ara amb el coronavirus, tot i que quedi com el cul dir-ho, també se’n beneficien les empreses funeràries. Un negoci NEGOCI.

Ens trobem que només que a la província de Barcelona, gairebé el 90% són de titularitat privada (any 2017). Total, el negoci de la tercera edat. I també el negoci de la malaltia.

Danys col·laterals al coronavirus

Els i les malalts/tes cròniques i/o ancians no només tenen més perill pel fet de poder contagiar-se, doncs en el cas d’una urgència (atac de cor, ictus, etc) poden morir en l’espera d’una ambulància, donada tota la saturació que hi ha.

Només una societat sana és la que té cura dels seus, tinguin l’edat que tinguin, en les circumstàncies que siguin.

Reivindicacions

En primer lloc demanem, al Govern de la Generalitat i al Govern d’Espanya, saber el nom de les residències amb el COV19 i la seva titularitat, així com el material de protecció adient per al personal sanitari i les cuidadores de les residències.

En segon lloc demanem que es reforcin la neteja () i l’atenció sanitària en les residències de gent gran

En tercer lloc demanem que es posin els mecanismes necessaris per tal de fer públics tots els centres sociosanitaris, atès que si hi ha interès mercantil són un perill per a tota la comunitat.

Al Manifest «Pel dret a decidir, també la nostra salut de la Marea Blanca» trobem una reivindicació essencial que hauria de ser la consciència i la base del nostre sistema sanitari.

«La salut és un assumpte social, econòmic i polític, i és, sobretot, un dret humà fonamental. La desigualtat, la pobresa, l’explotació, la violència i la injustícia són a l’arrel de la mala salut i de les morts dels pobres i els marginats. La salut per a totes les persones significa que s’han de desafiar els interessos dels poderosos, que cal fer front a la globalització i que les prioritats polítiques i econòmiques s’han de canviar de forma dràstica.»

 

La companya Rosa Cami , autora d’aquest article es activista en defensa de la sanitat pública i universal, de la Marea Blanca de Catalunya i prové del moviment d’indignats d’Acampada Sabadell

 

Marea Blanca

 

 

 

 

 

También podría gustarte

Los comentarios están cerrados.

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More