Nuestros caídos continuan en el olvido

Hace relativamente poco tiempo, en concreto el día 29 de Octubre del 2007 leí en esta misma página que un grupo de antifascistas italianos se había manifestado en contra de la beatificiación de los mártires de la Guerra Civil Española, y habían sufrido agresiones tanto físicas como verbales, lo cual unido a los comentarios de los familiares de estos nuevos ejemplos para la cristiandad, entre los cuales destacan frases como “es lo más justo” o “sé que por fin podrá descansar en paz”, me enervó demasiado, porque me resulta de lo más hipócrita hablar de justicia, cuando el sector eclesiástico apoyó en todo momento el alzamiento militar que acabó con la Segunda República, y que trajo como consecuencia casi 25 años de una brutal dictadura, tras la cual(pasando por una supuesta transición) se instauró el actual régimen de gobierno.

Aunque mejor empecemos la historia haciendo un ligero encuadre que permita comprender por qué la iglesia apoyó este golpe de estado, contra lo que era (y sigue siendo a día de hoy) un claro ejemplo del triunfo de un pueblo soberano.

Corría el año 1931, cuando un 14 de Abril, el pueblo español dio un zarpazó a la monarquía, expulsando a Alfonso XIII como decían los cánticos de aquel entonces. Este nuevo régimen se encontraba ante sí, un estado atrasado, obsoleto, prácticamente analfabeto y que se veía devorado por el hambre, en el cual el poder recaía fundamentalmente en los caciques, los señoritos, y como no, una poderosa iglesia que era capaz de dominar el día a día en los pueblos.

Frente a esto, la naciente República se propuso remodelar la situación, debido a ello, empezó a granjearse enemigos, que si bien representaban una minoría, albergaban un inmenso poder, ya que para los caciques era impensable hablar de una Reforma Agraria en toda regla, y cómo no esos mártires caídos bajo las hordas rojas a sueldo del comunismo soviético, término empleado con bastante frecuencia durante la dictadura militar y procatólica impuesta a partir del 1 de abril de 1939, no querían oír hablar tampoco de una Reforma Educacional, en la cual eran apartados de la enseñanza.

A pesar de estas y otras muchas oposiciones, la Segunda República constituyó uno de los períodos de mayor esplendor en el estado español, hasta que el 18 de julio de 1936 las garras del fascismo mas irracional la atacaron salvajemente, momento en el que la iglesia se puso del lado de los golpistas, los mismos que fusilaron fríamente ante las tapias de los cementerios a tod@s aquell@s que defendían la legitimidad del gobierno vigente. Y sí, resulta paradójico que los mismos que hablan de poder descansar en paz, sigan defendiendo a ultranza esta gesta épica, yaque dudo mucho que estas personas que murieron ante el paredón y fueron enterradas en fosas comunes, aún ha día de hoy hayan podido encontrar el descanso eterno.

Pero es más, otro de las declaraciones más oídas era la “es lo más justo”, como ya se ha dicho antes, y yo ahora les pregunto a esas mujeres emperifolladas, con abrigos de piel y abundantes joyas que salían en televisión, que si también ven justo que miles de niños fuesen separados de sus padres, se viesen obligados a emigrar a países amigos del Gobierno legal de la Segunda República, y que por desgracia en numerosos casos fueron a parar a campos de concentración nazis, debido a la expansión de los aliados del general Franco por toda Europa, donde sufrieron infinidad de calamidades, vieron morir a sus padres, amigos y en la mayoría de los casos vieron como su vida se iba consumiendo tras una lenta agonía.

O tal vez, estos personajes que lucían en el Vaticano banderas rojigualdas y cantaban a la justicia, les parezca más justo que numerosos niños y niñas se criasen entre rejas, en compañía de sus madres, viendo como éstas eran torturadas salvajemente, sufriendo en sus propias carnes el hambre, las enfermedades y los malos tratos físicos a los que el personal funcionario de prisiones del régimen posterior les sometió.

Por ello, tanto por l@s compañer@s que han caído en combate, no sólo durante el período bélico que los historiadores dan por concluido en 1939, sino por los que han sido víctimas de la violencia fascista durante la el período dictatorial al que el general Franco sometió a todo el estado español, durante la supuesta transición e incluso durante esta “democracia”, como por estos niños de los que hablo, a los que se les arrancó de cuajo su infancia, el crecer ante el calor del fuego de la chimenea familiar, se les arrebató la esencia de su niñez, la felicidad, al verse obligados a crecer entre bombas, tiros, muertos y heridos que agonizaban en la retaguardia, quiero denunciar el comportamiento victimista de todos estos farsantes que siguen persignándose a la entrada de las iglesias de los pueblos ante los caídos por dios y por España, los mismos que si bien ven con buenos ojos que el recuerdo de las víctimas del franquismo sea insultado, llegando a casos que rozan la vergüenza ajena, como es el caso que ha tenido lugar en Paterna donde el PP ha eliminado el color republicano de un monolito situado sobre una fosa común que encierra los cuerpos de unos 2500 republicanos, claman por lo tardío de la beatificación de sus mártires.

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