Nuestra consigna principal

Aunque ciertos problemas de salud me han impedido durante algún tiempo participar activamente en las labores periodísticas de mi Partido, recuperado ya afortunadamente de mis achaques, me dispongo a incorporarme para seguir colaborando, junto a mis camaradas, en el fortalecimiento y el desarrollo de nuestro proyecto político.

Pero, antes que nada, debo agradecer el amable interés demostrado por algunos lectores hacia mi humilde persona y tranquilizar a los que, acostumbrados&nbsp quizás a la nefasta tradición del sectarismo, las divisiones absurdas y las mezquinas desavenencias personales, andan sospechando de “discrepancias” internas para explicar mi temporal ausencia de las páginas de nuestro periódico.

Y pueden estar tranquilos, además, porque si algo ha quedado demostrado en este tiempo que he estado de baja médica, es que en mi Partido nadie es imprescindible. Por el contrario, es evidente que el nivel de las tareas de formación y de propaganda, así como el despliegue de nuestra política de alianzas, no se ha resentido sino que, en muchos aspectos, ha mejorado sustancialmente.

Un ejemplo de ello es la elección y publicación de nuestra consigna principal de la República Socialista Canaria anticapitalista y antiimperialista.

Se trataba de encontrar una frase, sencilla y comprensible, que resumiera la esencia de la política del partido y que, al mismo tiempo, sintetizara los objetivos fundamentales de nuestra actividad propagandística y teórica en la etapa actual del proceso revolucionario canario.

Y debía reflejar y facilitar, también, el avance hacia la unificación de la izquierda canaria en general y del movimiento comunista isleño, en particular.

En esta consigna se contienen, a nuestro juicio, las concepciones y elaboraciones fundamentales que hemos desarrollado y publicitado en los últimos meses y que, aunque para algunos puedan resultar muy nuevas y originales, en realidad sólo significan la recuperación de los altísimos niveles de comprensión ideológica y de formulación política que, en los años treinta del siglo pasado, alcanzaron nuestros insignes antecesores José Miguel Pérez y Guillermo Ascanio, y que tan brillantemente quedaron plasmadas en el programa del Frente Único Revolucionario (FUR).

De tal manera que los comunistas canarios nos consideramos hoy herederos y seguidores de aquellos que, a partir de los trabajos teóricos de Guillermo Ascanio, lograron conformar la unidad y la alianza entre comunistas, socialistas y sindicalistas para proclamar “la liberación de Canarias de la opresión del imperialismo español y el ejercicio del derecho a la autodeterminación hasta su constitución en estado independiente, si tal fuese su voluntad“.

Magnífica formulación unitaria, democrática y revolucionaria, plenamente vigente en la actualidad, que nuestro Partido asume sin reservas.

Esta idea de la liberación de nuestro país de la opresión del imperialismo español -que hoy debemos necesariamente entender como parte integrante del imperialismo euronorteamericano- y que es compartida por todos los demócratas que aspiran, de una u otra manera, a la superación del modelo económico y político capitalista y preconizan el acceso al poder efectivo de la mayoría del pueblo, es decir de los trabajadores asalariados, nos lleva a proponer al conjunto de la izquierda canaria la consigna y el objetivo, en el que todos coincidimos, de la creación de la República Socialista Canaria anticapitalista y antiimperialista.

Quedaría superada de esta forma, desde el punto de vista de la lucha de clases y del internacionalismo propio de la izquierda -aunque no, desde luego, desde la óptica del nacionalismo burgués, racista y reaccionario, de los Cubillo, Concepción y Rodríguez- la falsa dicotomía y la inexistente oposición fatal entre “independentistas” y “españolistas”.

Contradicción fantasiosa que, hasta hoy, trae de cabeza a muchos revolucionarios canarios y que pierde toda su supuesta trascendencia si consideramos que, como es evidente, la República Socialista Canaria se reservaría el derecho a confederarse o no, según su voluntad y sus intereses, con otras hipotéticas repúblicas socialistas ibéricas.

Y se abriría así, superado este escollo absurdo y artificial, el camino para la unidad de acción y la coordinación política de todos los comunistas y de todos los revolucionarios antiimperialistas del Archipiélago.

Por otra parte, la consigna de la República Socialista Canaria anticapitalista y antiimperialista, señala a los trabajadores la única vía posible para escapar de la galopante crisis del capitalismo monopolista, dirigido por los grandes bancos, que se adentra cada día más en su imparable proceso de decadencia económica y de degradación política y moral.

Pues sólo la instauración de un nuevo modelo económico y político socialista que sustituya al caduco, obsoleto e históricamente agotado régimen capitalista, y en el que el sistema financiero esté bajo el control del conjunto de la sociedad, quedando también bajo dominio público los servicios y prestaciones fundamentales como los transportes y las comunicaciones, la energía, la sanidad y la educación, puede permitirnos elevar la capacidad de consumo de la mayoría de la población y aumentar la inversión pública productiva, única fórmula efectiva para relanzar el ciclo económico sano, equilibrado y sostenible, y crear empleo estable y suficiente.

(*) Pedro Brenes es Secretario General del Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias (PRCC)

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