Noticias Uruguayas 8 marzo 2019

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8 de marzo: ¿Por qué las mujeres en América Latina hacen huelga? // Huelga feminista 8M. Un nuevo momento para el feminismo // CHILE: #8M: “Los Casos Puntuales”,…la mapuchidad frente a la violencia de género // Chile feminista: Todo listo para las movilizaciones del 8 de marzo // ARGENTINA: 8M: Manifestaciones contra el ajuste y el machismo Llega el tercer paro feminista // CTA A : #8Maquinazo: Paramos para que las máquinas no paren // Estado español: Ya son 1.339 los actos y movilizaciones convocados para este 8-M // Monjas españolas lanzan un vídeo para sumarse a la huelga feminista del 8M // EUSKAL HERRIA : Jornada de movilización por el 8 de marzo en Bilbo con dos manifestaciones principales // Comienza la Huelga Feminista con una concurrida cacerolada // URUGUAY: 8M: El debate sobre el paro de mujeres

 

URUGUAY

Colectivos feministas convocan a parar y marchar en un nuevo Día de la Mujer

 

En Montevideo, la concentración es a partir de las 18.00 en la plaza Libertad.

El Día Internacional de la Mujer es, desde sus orígenes, un día de conmemoración y lucha. De conmemoración, porque la fecha sirve para mirar atrás y ver todos los logros alcanzados por las mujeres que a lo largo de los años pelearon por más igualdad de género y menos discriminación. De lucha, porque también es un recordatorio de todo lo que falta erradicar. Porque seguimos siendo las principales víctimas de violencia física y sexual, las acosadas en el espacio público, las que tenemos limitadas las opciones a decidir sobre nuestros cuerpos, las que no nos sentimos a salvo ni siquiera en nuestras propias casas. Somos las que ganamos menos que los varones por el mismo trabajo. Las que soportamos una carga desproporcionada del trabajo no remunerado y de cuidados. Las que siempre, en todos los ámbitos de la vida, estamos en desventaja.
Mujeres organizadas, organizaciones sociales y colectivos feministas llaman hoy en todos los rincones del mundo a la movilización, para visibilizar esas y otras reivindicaciones. Además, por tercer año consecutivo, convocan a una huelga internacional feminista.
En Uruguay habrá manifestaciones en distintos puntos del país. En Montevideo, los diferentes colectivos convocan a concentrarse a partir de las 18.00 en la plaza Libertad para marchar hasta la explanada de la Universidad de la República. Allí, miles de mujeres renovarán los reclamos, los puños en alto, los abrazos.
“Memoria de lucha, día de paro, tiempo de rebelión” es la consigna que eligió la Coordinadora de Feminismos este año para convocar a las actividades de la jornada. Esa lucha incluye a “mujeres, trans, travas, lesbianas y disidencias” sexuales, según se lee en la proclama que leerán las integrantes hoy.
En el texto está reflejada la decena de reclamos del colectivo, que resalta la importancia de combatir en todos los frentes las distintas expresiones de la violencia de género. “Algo que nosotras venimos denunciando desde hace años y con lo que salimos casi todas las semanas a las calles es la violencia machista y cómo eso hace carne en los feminicidios”, explicó a la diaria Florencia Anzalone, integrante de la Coordinadora. “Este año también queremos denunciar con mucho énfasis la violencia sexual, y repetir que cuando decimos que no es no y que cuando no decimos que sí también es no”, agregó.
Las mujeres también plantean el deseo de vivir una sexualidad que no esté definida por el deseo masculino ni por los estereotipos de género. Al mismo tiempo, defienden el derecho a “deconstruir las formas de maternar que propone el patriarcado y radicalizar las maternidades para construirlas feministas, antipatriarcales y anticapitalistas”, expone la proclama.
El colectivo también señala su repudio a la trata y la explotación sexual, y a los travesticidios. Se opone al extractivismo –como un modelo que “afecta la biodiversidad y altera los ciclos vitales”– y a la precarización de la vida laboral. La Coordinadora también se planta en contra de los contextos de encierro “carcelarios y manicomiales” que atacan los cuerpos de las mujeres, las aíslan y las excluyen. Pide una mayor visibilización de las mujeres en la educación, donde la presencia femenina “supera ampliamente a la de los varones”. Al mismo tiempo, rechaza el punitivismo como respuesta a los crímenes contra las mujeres y exige una Justicia feminista, que deje de ser “cómplice” de la violencia machista.
“Lo que tiene el 8 de marzo es que nosotras decimos y muchas otras también dicen, nombran y denuncian distintas situaciones, y eso es algo súper valioso porque se genera un espacio discursivo en donde todas podemos expresarnos”, reflexionó Anzalone sobre la importancia de esta jornada, que la Coordinadora prepara desde principios de febrero en plenarias y asambleas.
Por su parte, la Intersocial Feminista, que nuclea a 20 colectivos y organizaciones feministas, se movilizará este año bajo la consigna “Ante el fascismo, más feminismo”. Una de sus principales reivindicaciones tiene que ver con la necesidad de que se le asignen “recursos específicos” a la Ley de Violencia hacia la Mujer Basada en Género para que pueda ser implementada “en toda su extensión”, explicó a la diaria Andrea Tuana, directora de la asociación civil El Paso y una de las voceras de la Intersocial. “Nosotras creemos que las instituciones tienen que hacer mucho más que lo que vienen haciendo, y que eso se tiene que presupuestar para garantizar que efectivamente se haga. Es una ley que transversaliza todas las instituciones del Estado, y además, y especialmente, el sistema de Justicia”, agregó la activista.

Tuana también cuestionó el sistema de Justicia, que calificó de “tremendamente patriarcal, revictimizante, que actúa muchas veces desde su sentido común pero no desde una formación específica, académica y científica, sobre la temática de la violencia basada en género”. En este apartado, el colectivo también denuncia las situaciones de acoso sexual laboral y callejero, y la violencia sexual en general contra niñas, niños, adolescentes y mujeres.
La proclama de la Intersocial Feminista exige que no haya más barreras para la implementación de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva, en particular en lo que refiere al acceso de las mujeres a la interrupción voluntaria del embarazo. “Es algo que está funcionando bastante bien”, reconoció Tuana, “pero la objeción de conciencia sigue apareciendo y complicando muchas situaciones de mujeres que quieren interrumpir su embarazo y las hace sentir estigmatizadas”. Una preocupación que también tiene el colectivo es la situación de las migrantes, que no pueden acceder a un aborto si no tienen un año de residencia. “En este contexto de que Uruguay está teniendo una migración creciente, eso es un problema”, aseguró la vocera.
Otras reivindicaciones medulares de la Intersocial Feminista son la ley de paridad en los cargos electivos –“para poder seguir impulsando la inclusión de las mujeres en las políticas públicas y en los cargos de decisión”, explicó Tuana– y la creación de políticas que apunten a reducir la brecha salarial entre varones y mujeres.
Por su parte, Josefina González, integrante de Unión Trans, explicó que el reclamo que las mujeres trans llevarán a la marcha de hoy es el que las acompañó históricamente: el derecho a vivir. “Después están todos los derechos de los cuales hemos sido excluidas históricamente”, agregó la activista: “El derecho laboral, el derecho sanitario, el derecho a vivir una afectividad libre y amorosa, el derecho a acceder a los sistemas a los que no hemos podido acceder históricamente”.
El otro punto importante tiene que ver con la defensa de la implementación de la Ley Integral para Personas Trans, que fue aprobada en octubre por el Parlamento. “Porque es un paso histórico en América Latina y en el mundo, y porque nos costó muchísimo instalar el debate público en torno a una norma que, de alguna manera, salvaguarda nuestros derechos”, explicó González. Para la activista trans, defender la ley es, sobre todo, difundir su contenido. “Creo que la mayor arma que tenemos es brindarle información a la gente y generar actividades que permitan contar lo que trae aparejado esta norma”, agregó. Y celebró un 8M que, a su entender, vuelve a encontrar a mujeres y disidencias “todas juntas y en las calles”.

Si paramos las mujeres

¿Qué implica adherirse a la huelga feminista? González aseguró que la huelga es “mucho más que un paro de mujeres”, en la medida en que abre el espectro a otras identidades y a otras formas de autopercepción. La activista trans considera que la huelga es necesaria porque es importante tomarse un tiempo para juntarse “a construir cultura, pensamiento, crítica, afectividad. Para construir conciencia colectiva, lazos, vínculos. Para construir amor y sororidad”.
La huelga también permite que todas las mujeres puedan participar en las actividades programadas durante la jornada, antes de empezar a marchar. “Creo que lo que rescataron los feminismos contemporáneos han sido las calles. Es importantísimo ser consciente de esto, para poder hacernos presentes allí para denunciar, pero también para festejar, encontrarnos, abrazarnos, bailar, reír, llorar, emocionarnos”.
La Coordinadora de Feminismos también insiste en que la convocatoria es a una “huelga feminista” y no sólo a un paro de mujeres. “Es una jornada de resistencia, de lucha y de activación”, detalló Anzalone. Las integrantes apoyan un paro de 24 horas “como cada una pueda”. La vocera explicó: “Si podemos parar en nuestros lugares de trabajo asalariado, está buenísimo. Pero, si no, podemos parar de otra forma, podemos hacer de ese espacio un lugar significativo. La idea es visibilizar todo lo que nosotras hacemos para sostener la vida”. Anzalone considera que la consigna “Si paramos las mujeres, paramos el mundo” no es exagerada, porque “somos nosotras las que sostenemos la vida, los cuidados, la reproducción material y social de la vida colectiva”, aunque sea un trabajo “recontra invisibilizado y desvalorizado”.
Para la representante de la Coordinadora, la huelga no sólo sirve para visibilizar ese trabajo, sino también para “reconocer y valorar todo lo que estamos haciendo y para buscar un espacio para pensarnos, para construir con otras, para acercarnos, para ver qué queremos transformar, qué queremos decir y cómo queremos luchar”.
El paro de mujeres de 24 horas también es respaldado por la Intersocial Feminista, aunque da la libertad a cada organización de implementarlo “como pueda”, explicó Tuana. La activista dijo que la mayoría de las organizaciones sociales que integran el colectivo harán hoy un “paro activo” porque realizarán actividades territoriales relacionadas con el 8M, brindarán una conferencia de prensa y asistirán a la marcha. “Es un paro activo de muchísimo trabajo, pero de militancia, para hacer público que paramos en el trabajo pero también en nuestras actividades cotidianas, especialmente en ese rol tradicional de los cuidados que se nos asigna a las mujeres”, afirmó la portavoz de la Intersocial, antes de concluir: “Nos parece importante hacer visible que cuando las mujeres paramos, para el mundo y muchos aspectos relevantes de la vida de las personas quedan totalmente descubiertos”.

La avanzada fascista

Las representantes de los distintos colectivos coincidieron en que uno de los principales fenómenos que amenazan con revertir muchas de las conquistas históricas del movimiento feminista es la avanzada fundamentalista y fascista que empezó a ganar terreno en la región en los últimos años. La misma arremetida que dice “defender la vida y la familia” en nombre de la mal llamada “ideología de género”.
Para la Intersocial Feminista, la amenaza es tan grave que las organizaciones que la integran decidieron poner la problemática en el centro de la consigna de este año. “Hay un discurso muy fuerte antiderechos que intenta desmontar todos los avances y las conquistas que se han hecho en cuanto a los derechos de las mujeres y de las personas LGBTI”, explicó Tuana, y advirtió: “Hay que estar alertas”.
La Coordinadora de Feminismos considera que la lucha feminista se erige en este contexto de auge de los fundamentalismos como un “entramado de resistencias frente a la avanzada fascista, misógina, racista, homofóbica, lesbofóbica y transfóbica” que lideran grupos conservadores religiosos y políticos. “Hay una reacción contra las transformaciones que nosotras venimos impulsando en la forma en que queremos vivir, y es una reacción muy violenta”, explicó Anzalone. Para la integrante de la Coordinadora, esos sectores conservadores “están instalando un discurso de odio” que ataca los “cimientos de la vida cotidiana” y que, además de misógino, es “homofóbico, lesbofóbico, transfóbico, racista y colonial”. Agregó: “Tenemos que fortalecernos desde ese lugar”.
La arremetida conservadora preocupa también, y de manera especial, a las personas trans, en un país en el que estos fundamentalismos “vienen realizando una campaña contra la Ley Integral para Personas Trans”, según denunció González. Y aseguró: “Las mujeres trans estamos paradas firmemente en la defensa de la ley y alertas por toda esta movida antiderechos y fascista que está golpeando a nuestra región”.


8M: El debate sobre el paro de mujeres

El PIT-CNT decretó un paro parcial que generó reacciones de feministas que esperaban que la central sindical promoviera un paro general.

El Paro Internacional de Mujeres surgió en 2016 en Polonia, donde se declaró una huelga de mujeres de 24 horas conocida como “lunes negro”, el 3 de octubre, en respuesta a los intentos de penalizar el aborto. Dos semanas después, ante una ola de femicidios y tras la represión policial desatada en la marcha del Encuentro Nacional de Mujeres en Argentina, mediante una convocatoria en las redes sociales que contó con el apoyo de las organizaciones feministas, se convocó un paro de una hora y movilizaciones masivas en todo el país. Varios países de América Latina y el Caribe replicaron la experiencia.
Luego de un nuevo paro en Polonia, esta vez “contra la violencia y la ignorancia frente a las problemáticas de las mujeres”, a fines de octubre de 2016 las polacas organizaron una cruzada de organización mundial. Entre países de todo el mundo se generó el movimiento Paro Internacional de Mujeres, cuya primera expresión conjunta fue el 8 de marzo de 2017 con un paro de 24 horas. El paro se repitió en 2018 y está convocado para el viernes 8 de marzo. Las reivindicaciones son varias y se basan fundamentalmente en la desigualdad y la violencia hacia las mujeres. Se propone un paro del trabajo remunerado y no remunerado con el fin de visibilizar el impacto de la fuerza de trabajo femenina.
Al igual que el año pasado, el PIT-CNT decretó un paro general parcial. Será desde las 16.00 hasta el final de la jornada, con libertad de acción a los sindicatos que decidan tomar otras medidas. La correlación de fuerzas en la central no permitió plantear un paro general de 24 horas de mujeres, y las propuestas que lo reivindicaban naufragaron. Una de esas propuestas era la de decretar un paro parcial y dar libertad para que las mujeres pudieran parar la jornada completa, amparadas por esta medida. Hay libertad de acción para que cada sindicato modifique la medida y extienda el horario.
Por otra parte, se tomó en cuenta que los sindicatos de transporte adhieren a los paros generales de 24 horas. La disminución de la oferta de transporte podría alterar la movilización a consecuencia de las dificultades que podrían encontrar las mujeres que viven lejos del centro de Montevideo para participar en la marcha que recorrerá 18 de Julio. La decisión del PIT-CNT encendió un debate que generó múltiples reacciones, entre ellas una juntada de 1.700 firmas de mujeres, que fue entregada a la central sindical.

Integrantes de organizaciones sociales y de la central sindical comparten sus posturas acerca del debate sobre el paro de mujeres, la medida adoptada por la central sindical y la correlación de fuerzas a nivel de base.

Gabriela Mathieu – Romina Machado | Encuentro de Feministas Diversas (EFD)

Cada previa al 8M nos enfrentamos a la agotadora discusión sobre el apoyo y las garantías que la central sindical puede darnos para realizar un paro nacional de mujeres. El PIT-CNT sigue sin responder satisfactoriamente al reclamo de un paro de 24 horas para las mujeres.
Las mujeres cumplimos doble jornada laboral, históricamente hemos sido el eslabón que soporta la generación de riquezas del capitalismo patriarcal. Cuando logramos ingresar al mercado laboral, no dejamos de cumplir con las tareas de cuidados y domésticas ni con las responsabilidades asociadas a las estructuras sociales y familiares. Insistimos en que esta es una jornada de reflexión, debate y lucha que debe abarcar a la vida pública y privada.
El objetivo del paro de mujeres es visibilizar la magnitud del trabajo que hacemos y cómo ha sido subestimado. En lugares donde el trabajo está feminizado y la medida se acata, el efecto del paro general es realmente impactante. También queda en evidencia el techo de cristal en espacios en los que los altos cargos de decisión y responsabilidad están ocupados por varones.

El paro pone en evidencia la importancia del trabajo no remunerado que hacemos en hogares y circuitos personales, y que no es considerado como tal. ¿Cuántas mujeres podrán dejar de hacer por un día el trabajo de cuidados y tareas domésticas? No tenemos formas organizadas de dar garantías a las mujeres para parar en sus trabajos no remunerados, pero sí en los remunerados, por medio de los sindicatos.
Las mujeres participamos en todas las luchas sociales como parte activa de la clase trabajadora. Sin embargo, en el Día de la Mujer Trabajadora muchas compañeras no podrán parar porque desde el movimiento obrero organizado no se tiene un real compromiso con las reivindicaciones feministas contra la opresión patriarcal. Las garantías para hacer un paro de 24 horas son fundamentales. El paro de mujeres no es exclusivamente para asistir a la marcha: es una jornada de carácter político en la que nos apropiamos de nuestro tiempo para provocar una toma de conciencia real de las desigualdades y abusos a los que históricamente hemos sido sometidas. La decisión de un paro parcial mixto tiene un sesgo sexista que no toma en serio nuestra lucha.
Frente al avance del neoliberalismo conservador que reproduce las injusticias funcionales a la hegemonía del poder, las mujeres resistimos en unidad y luchamos por una sociedad más justa en la que no nos maten, ni abusen, ni violenten, ni subestimen por ser mujeres.

Karina Ansolabhere y Florencia Negreira | Paro Internacional de Mujeres

Dentro de Paro Internacional de Mujeres algunas compañeras consideran que el paro debe ser exclusivo de mujeres para que se visibilice nuestra injerencia en los distintos sectores de la sociedad, mientras que otras consideramos que el objetivo debe ser golpear a las clases dominantes y por eso marcamos una diferencia de clase con mujeres explotadoras con las que no nos une la lucha. En lo que estamos de acuerdo todas es en que debe ser de 24 horas y en que no es sólo para acompañar la marcha. Hace años que se le reclama esto al PIT-CNT; sin embargo, se siguen desoyendo las voces de las organizaciones de mujeres. Si bien permiten la participación en la marcha, esto no se traduce en un apoyo a las organizaciones sociales que llevan a cabo actividades vinculadas a problemáticas que afectan directamente a las mujeres: UPM, la trata con fines de explotación sexual, el sistema carcelario, etcétera. Tampoco demuestran un compromiso real para llevar adelante una medida de lucha por medio de la cual se le exija al gobierno una plataforma reivindicativa concreta.

Aunque está planteado como un paro laboral que se ve condicionado por el apoyo de la central obrera, nosotras también apostamos a la inclusión de las mujeres desempleadas, parando las labores que realizan en sus hogares, las tareas domésticas y de cuidados. No obstante, entendemos que las represalias pueden ser severas, por lo que instamos a que se sumen en la medida de sus posibilidades.
Hacemos hincapié en el carácter de clase del Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Consideramos fundamental hacer énfasis en que el Salario Mínimo Nacional debe alcanzar a la media canasta familiar, en que el gobierno debe promover planes y cooperativas de vivienda para mujeres, en que el Estado debe generar puestos de trabajo para mujeres jefas de hogar, porque la falta de independencia económica es lo que ata a las mujeres a seguir viviendo situaciones de violencia por parte de sus parejas, es lo que las expone a ser víctimas de redes de trata y a verse acorraladas en la prostitución como único ingreso; allí no podemos hablar de libre elección.

Tatiana Antúnez | Ex integrante del Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT / Intersocial Feminista

Como mujer trabajadora y sindicalista siento la necesidad de compartir lo que nos pasa de cara a un 8M al ser parte de una organización como el PIT-CNT. Hace tres años iniciamos en la central sindical la discusión sobre el paro del 8M. Cada paro que la central determina se discute y se salda en una reunión de la Mesa Representativa, que oficia como órgano de resolución.
Por tercer año consecutivo vamos a parar. Esto es producto de una gran lucha histórica de las feministas y de las mujeres en todos los rincones del mundo, que reivindicamos nuestros derechos y denunciamos la discriminación y la violencia a la que somos sometidas.
Al pertenecer a una organización unitaria, que es la única central de trabajadoras y trabajadores en nuestro país, entendemos que no todos los procesos se saldan de la manera en que nosotras –como feministas y trabajadoras– quisiéramos. Pero queremos dejar algo claro: lo que peleamos en la interna es lo mismo que reivindican todas aquellas mujeres que hoy, sin encontrarse dentro de la organización, reclaman que se haga.
Es por esto que estamos convencidas de que no se trata de enfrentarnos entre mujeres –y compañeras–, sino de seguir empujando juntas por las transformaciones que tanto queremos y necesitamos; porque al patriarcado lo vamos a tirar entre todas.
La discusión no termina este 8M. Las mujeres debemos seguir formando parte de los sindicatos para hacer llegar nuestros reclamos, porque los sindicatos también son espacios en disputa.
El paro que se resolvió no es suficiente, no nos conforma. Pero, por ahora, este es el funcionamiento que la organización que integramos –y de la que estamos orgullosas– ha elegido democráticamente. Por eso respetamos lo resuelto, que no inhibe que en nuestros sindicatos o federaciones logremos otras correlaciones de fuerzas para poder tomar otras posturas.
Integramos un espacio de articulación, que es la Intersocial Feminista, donde respetamos a cada una de las organizaciones y a su diversidad, y tratamos, juntas, de ser cada vez más poderosas. Ante el fascismo, nos necesitamos todas juntas. Tal como dice nuestra consigna: se precisa más feminismo, más unidad y más lucha.

Magdalena Bessonart | Colectivo Ovejas Negras / Intersocial Feminista

Un paro de mujeres debería ser para que podamos parar nuestras tareas, todas. En particular, lo que la enorme mayoría hacemos: trabajo no remunerado en forma de cuidados y tareas domésticas, y trabajos precarizados o en condiciones de semiesclavitud.
Parar es algo que debemos construir y defender. Por eso a las muchas mujeres trabajadoras que estamos sindicalizadas y defendemos la construcción colectiva apostando a la herramienta sindical como una forma de lucha cotidiana nos toca la responsabilidad de ejercer este paro por todas las que no lo pueden hacer.
No milito en el sindicato al que estoy afiliada, milito en una organización social desde mi identidad de lesbiana feminista. Elijo construir y transformar la realidad desde ahí. Pero en mi sindicato no hubo llamado a asamblea por este tema, y no pudimos dar la lucha desde adentro. Capaz que si militara en esa organización me habría enterado de por qué esto no pasó. Capaz que si las cientos de feministas que trabajamos ahí nos hubiéramos organizado esto no habría sucedido.
Pero sé que muchas sí están sindicalizadas y militan en su sindicato. No dejemos solas a las compañeras: defendamos la herramienta, defendámosla hasta de sí misma. Entendamos que esto trasciende al movimiento sindical pero lo incluye, y esto implica poder alzar nuestra voz en todos los ámbitos, sabiendo que es posible transformar esta realidad.
Este es el tercer año en el que discutimos cómo hacer el paro de mujeres. Ha habido algunos avances: hay sindicatos que resolvieron que pararan sólo las mujeres; no hay nada que lo impida salvo el insistente protagonismo que algunos varones –muy poderosos ellos– no quieren dejar de tener. Somos nosotras las que tenemos que dejar de pedir permiso, seguir organizándonos cada vez más y lograr parar en nuestros términos, mostrándoles a nuestros compañeros de qué hablamos cuando hablamos de revolución feminista.

Soraya Larrosa | Vicepresidenta del PIT-CNT

Encontramos varios argumentos para haber resuelto la situación de esta forma, partiendo de lo que significa desde su génesis el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Entendemos que si bien tenemos reivindicaciones propias, porque somos diferentes y socialmente hemos tenido que luchar por nuestros derechos en un mundo en el que el hombre creó la legislación y las normas, y que hizo para sí mismo. También entendemos que necesitamos del conjunto de la clase trabajadora para obtener nuestras reivindicaciones. El movimiento sindical es uno solo: ni la mujer ni el hombre van adelante, sino que vamos mancomunados.
De haber decidido un paro de 24 horas sólo para mujeres, lo que habríamos hecho sería poner a los hombres en un papel de rompehuelgas. Además, hay gremios en los que pueden parar las mujeres porque así lo definieron. No podíamos hacernos una trampa al solitario. Hay gremios que son mayoritariamente de mujeres, como los de la educación, en los que quedarían sólo algunos maestros dando clase, por lo que no sería posible. Lo mismo ocurre en la salud, sector en el que 80% son mujeres; en ese caso, sí o sí era necesario dejar guardias gremiales, ya que no habría alcanzado con los hombres para cubrirnos en el caso de convocar a un paro masivo de mujeres.
No es verdad que podría haber un paro masivo de mujeres; no podría ser porque no podemos dejar ciertos servicios que hacen a la vida de la gente. Por eso resolvimos este paro parcial a esa hora, porque queremos facilitar a todas las mujeres trabajadoras, también acompañadas por los compañeros, a concurrir a la reivindicación en las calles.
Este tema lo resolvió el PIT-CNT, pero el gremio que entienda que tiene que hacer un paro de 24 horas puede hacerlo, porque lo que resuelve la central sindical es genérico y luego hay que bajarlo a la realidad. A veces, incluso, el paro puede hacerse en Montevideo, mientras que en el interior hay otras realidades. Los gremios tienen carta blanca para resolver a nivel de las bases si las condiciones están dadas para llevar adelante el paro que pretenden, de 24 horas, ya sea de mujeres o de hombres y mujeres.

Abigail Puig | Secretaria ejecutiva del PIT-CNT

El PIT-CNT tomó una resolución en base a una propuesta única que llegó a la dirección máxima del movimiento sindical. El PIT-CNT no votó en contra del paro de 24 horas de mujeres, sino que se votó un paro general parcial que avala a los sindicatos a extender sus horarios y ser sensibles a las demandas de las compañeras. Como se han montado los titulares, diciendo que el PIT-CNT resolvió no acompañar, se generó un revuelo que sólo ha generado un enfrentamiento entre mujeres de distintos colectivos y sindicatos. Es una discusión que se basa en un montón de titulares que son mentirosos y que, a pesar de los años y de que el movimiento sindical se maneja de la misma forma cada vez que se resuelven sus medidas, hay organizaciones, medios y militantes que lo cuestionan, porque parecería que garpa pegarle a la central sindical. Hemos entrado en un espiral que no ayuda en absolutamente nada y que incluso está generando que se enfrenten mujeres de organizaciones que tendrían que trabajar en conjunto por las transformaciones de la sociedad.

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