Publicado en: 8 julio, 2018

Noticias Uruguayas 8 julio 2018

Por Colectivo Noticias Uruguayas

URUGUAY: Entrevista a Valeria Ripoll, secretaria general de Adeom: ‘Cuanto más suena la candidatura más sube la conflictividad con Adeom’ // La placa no se mancha

Nueva York, 2 de julio .– Platicando sobre la persecución de inmigrantes indocumentados, la separación de sus hijos para colocarlos en jaulas y otras atrocidades oficiales con Kevin, un afroestadunidense que trabaja de portero en un edificio de Nueva York y que es de las personas más informadas de este país, concluye: antes era la J, ahora es la M.
Se refería a cuando los nazis colocaban la letra J en la ropa, en las puertas de casas o negocios de judíos para identificarlos y finalmente detenerlos, separando familias y enviándolos a campos de concentración. La M, obviamente, son los perseguidos de los que platicábamos: los migrantes.
De hecho, las comparaciones entre los nazis y otros regímenes fascistas del siglo pasado con el estadunidense actual es cada vez más frecuente. Yo fui separado de mis padres por los nazis cuando mi familia fue enviada y aniquilada en un campo de concentración. No permitiré que se repita aquí ahora, decía una pancarta cargada por un hombre en una de las manifestaciones contra las políticas de separación y encarcelamiento de familias inmigrantes que se realizaron por todo el país el sábado.
Por ahora, un Trump en la Casa Blanca no implica que este país de inmigrantes se haya vuelto antimigrante, y aún no ha logrado convencer a las mayorías. Según el Centro Pew, siete de cada 10 estadunidenses simpatizan con inmigrantes indocumentados; mayorías no se oponen a darles una ruta a la legalización, no creen que los inmigrantes cometan más delitos serios que quienes son ciudadanos, no les molesta que hablen otro idioma y no creen que se roben las chambas de los estadunidenses.
Pero esas mayorías permitieron que llegara a la Casa Blanca y aún no han impedido su asalto contra el sector más vulnerable del país. La política antimigrante impulsada por Trump no es del todo nueva, pero sí su intención de generar máximo temor entre la comunidad inmigrante –o lo que llaman efecto disuasivo– como el ataque abierto del propio presidente a los indocumentados (violadoresanimalesinvasores, etcétera) y la justificación oficial de que se está defendiendo al país de una invasión de inmigrantes criminales violentos.
Pero no hay una invasión ni mayor crimen. La tasa de criminalidad oficial está en unos de sus puntos más bajos en décadas y, por cierto, los lugares con mayores concentraciones de inmigrantes se registran menos crímenes; a la vez, en términos relativos, durante los últimos años ha bajado por mucho el nivel de ingreso de inmigrantes a este país.
Paul Krugman, el economista Premio Nobel, señaló que “hemos visto esta película antes, en la historia del antisemitismo… nunca fue sobre algo que los judíos realmente hicieron… sino sobre mitos espeluznantes, frecuentemente basados en fabricaciones deliberadas que eran difundidas para sistemáticamente engendrar odio”. Concluye, en su columna en el New York Times, que “las atrocidades que nuestra nación está cometiendo ahora en la frontera no representan una sobrerreacción o una respuesta mal implementada a un problema real que se necesita solucionar. No existe una crisis de inmigración; no hay una crisis de crimen inmigrante. No, la crisis real es un recrudecimiento del odio… Y cualquiera que esté ofreciendo pretextos para ese odio… es, en efecto, un apologista de crímenes de lesa humanidad”.
Ese odio y temor al otroayudaron a que Trump llegara a la Casa Blanca, y son parte integral de la estrategia para consolidar su poder. Esto, en un país que está enfrentando un cambio demográfico sísmico, nutrido por la inmigración, donde en 25 años los blancos se volverán en otra minoría. Algunos creen que el odio/temor antimigrante es un último grito histérico de los que sienten –incluyendo mucho en el poder ahora–, que está llegando el fin de su mundo (tienen razón).
Es temor al futuro, a la transformación del país mas poderoso del planeta por los más vulnerables y atrevidos del mundo.

URUGUAY
La entrevista del domingo

Ripoll: ‘Cuanto más suena la candidatura más sube la conflictividad con Adeom’

Valeria Ripoll, secretaria general de Adeom.
Valeria Ripoll, secretaria general de Adeom. Foto: Marcelo Bonjour.

Valeria Ripoll, secretaria general de Adeom. Foto: Marcelo Bonjour.

La secretaria general de Adeom, Valeria Ripoll, va al choque con la Intendencia de Montevideo y no tiene problemas de decir que cuánto más suena la candidatura presidencial del intendente Daniel Martínez “peor es el nivel de conflictividad” con el gremio. En su opinión, los gobiernos del Frente Amplio “han castigado” a cada uno de los dirigentes sindicales del gremio municipal.
—Anda siempre de tacos y maquillada. ¿No la miran raro dentro del ambiente sindical?
Capaz que al principio fue más difícil. En estos últimos años muchos de los sindicatos se han hecho como mucho más amigables para las mujeres. Yo no perdí mi identidad por ser dirigente sindical, también desde el primer día vine a militar con mis hijos (12, 10 y 4 años). A muy poquito de haber entrado a la Intendencia me arrimé al sindicato por problemas en mi sector de trabajo, porque cuando entré estaba embarazada y tuve problemas con quien dirigía el Planetario. Era auxiliar de atención al público y desde el primer día tuvimos situaciones de acoso y maltrato. Entre que se hizo el llamado y me llamaron pasó un año y estaba embarazada de mi segundo hijo. Llegué y el que me recibe me dice: “Pedí dos funcionarias y me mandan una y media”; yo era la media porque estaba embarazada. Así fue que un compañero me dijo de planteara mi situación en el sindicato.
—¿Por qué dejó el Partido Comunista?
Estuve unos años afiliada, previo a eso no había tenido militancia política y ya hace unos meses que me desafilié. Creo que está vinculado a que uno tiene que tener autonomía cuando está dentro de un sindicato y bueno hay cosas que no compartía y tomé la definición de irme. Mi aspiración no es político partidaria y lo que hago no está vinculado a tener una carrera política. Hoy no pertenezco a ningún partido. A veces los compañeros no entienden que lo mejor que le puede pasar a un partido político es tener autocrítica y no cegarse. Uno puede saludar las cosas que se hacen bien, pero cuando se hacen mal hay que decirlas claramente (…) Convengamos que en el gobierno municipal, a mi entender, hay muchas cosas que se están haciendo mal, esas cosas no se deberían permitir sin importar si el que encabeza es o no candidato.
—¿El Pit-Cnt se ha vuelto muy oficialista?
Bueno, soy muy crítica en muchas cosas. En Adeom tenemos una visión muy crítica de cómo se ha manejado la central y de que muchas veces no hay resoluciones claras y críticas hacia lo que se está haciendo mal. Adeom ha sido un sindicato muy golpeado durante muchos años por gobiernos frenteamplistas. La intendencia hace más de 20 años que la tiene el mismo partido político y se ha castigado mucho la imagen del trabajador municipal. No solo del gremio, se ha atentado de manera directa contra distintos dirigentes y yo lo estoy viviendo en carne propia. Yo no soy Mabel Lolo, no soy Elena Lequio, no soy (Álvaro) Soto, no soy (Aníbal) Varela, ni soy (Camilo) Clavijo, pero a cada dirigente que ha pasado por Adeom se ha castigado sistemáticamente. En otro momento se hubiera reaccionado diferente a las declaraciones del intendente (Daniel) Martínez cuando dijo “estamos todos podridos” de Adeom.
—Hubo un comunicado del Pit-Cnt.
A nivel personal pienso que se genera porque estoy en el Secretariado. Previo a eso, fuimos un sinfín de veces a pedir declaraciones para que le hiciera sentir un respaldo y nunca lo hicieron, ni siquiera cuando el conflicto de Necrópolis, que sigue sin resolverse.
¿El nacimiento de una nueva corriente sindical de la que hace parte junto a José Lorenzo López y a la Federación de la Bebida tensionó la interna del Pit-Cnt?
Sí, a los compañeros les ha molestado. Hay siempre algún comentario que te deja ver que hay una molestia por lo que uno manifiesta (…) Pero tampoco es que me hacen la vida imposible dentro del Pit, sí hay diferencias. Lo que generó “En Lucha”, que es este nuevo lugar, fue unir a quienes tenemos esa caracterización de que el Pit-Cnt no tiene la contundencia que tiene que tener y muchas veces la duda se produce porque está el Frente Amplio en el gobierno.
¿Siempre tuvo un perfil tan alto?
Es necesario a veces, no un perfil de ataque, pero de defender ideas. Lo que intento es ser muy transparente, sobre lo que cuento y lo que soy. Le digo a la gente lo que vivimos los trabajadores municipales todos los días. De lo que es ser trabajador municipal, cuando tenés el golpe constante de la gente por ese imaginario de que no hacés nada o sos un mal trabajador; cuando es todo lo contrario.
¿Por qué se genera esa imagen?
No es fácil que tu patrón sea un partido político. El poder de acceso a la prensa, de decir sistemáticamente a la gente que sos malo, hace que llegue un momento que la gente se convence de que sos malo. Muchas veces ni siquiera ven cómo salimos a hacer la limpieza, con los pedazos de camiones. Hay gente que ni siquiera sabe que en la policlínicas trabajan municipales (…) Después está todo el golpe de lo que tiene que ver con limpieza y cómo increíblemente la gente responsabiliza al trabajador.
Adeom es sinónimo de basura en las calles y de conflictos duros con los intendentes ¿Es injusta esa calificación?
Creo que después del 2010 sistemáticamente en diciembre no hay conflicto y Montevideo está tapada de basura. Entonces a mí lo que realmente me cuesta entender es cómo la gente no ve que no hay paros del sindicato y está todo sucio. En agosto del año pasado avisamos que si no se hace algo, en diciembre vamos a estar tapados de basura. Le duele al trabajador y es una de las preocupaciones. A veces va a un cumpleaños y ni siquiera quiere decir que es municipal. Y si trabaja en limpieza ni siquiera quiere decir, primero por el imaginario de que cobras fortunas y no es así. Hay una cantidad de trabajadores que están por encima, los sueldos han quedado sumamente sumergidos. Y están haciendo muchas veces trabajos sumamente ingratos, por ejemplo en Necrópolis.
¿La basura no es responsabilidad de Adeom?
Ninguno de los problemas. El problema de la burocracia de la intendencia no es real, no es que el municipal tiene la culpa de que el trámite te demora, porque la gestión no está a cargo del trabajador. No somos los que tomamos las decisiones.
¿Está limpia la ciudad?
No, no está limpia y eso que se contrata todo el tiempo a privados. Hay un problema que es de gestión y no quieren escuchar a los trabajadores.
¿Qué hacía el secretario general de Cofe en la ocupación del despacho del intendente?
Joselo vino cuando se enteró de la ocupación, a darnos el respaldo. Vino porque es dirigente del Secretariado, cualquier compañero del Secretariado podía venir.
¿Por qué cuando ocuparon el despacho del intendente había solo 12 personas?
La Asamblea no votó que fuera todo el gremio a la ocupación, esa estrategia fue la que se aplicó. En esta instancia ocupamos porque nos mintieron nuevamente, no presentaron la Rendición y la enviaron directo a la Junta, donde tienen mayoría. Todo este circo de Martínez, de que “me tienen podrido”, era para no mandarnos el mensaje presupuestal. Hay como una nube de hermetismo en la Intendencia de Martínez.
¿A qué se refiere concretamente?
Levantaron los acuerdos que antes eran públicos, hoy ya no se puede saber qué discute el gabinete porque es secreto. El mensaje presupuestal va en sobre cerrado a la Junta Departamental, cuando a veces nos mandaban 30 días antes de que se venciera el plazo. Entonces todo ese mensaje que le da a los trabajadores, cuando dice que él era dirigente sindical, es mentira. Martínez fue el intendente que tuvo menos apertura con nosotros y fue el que prometió mejor relacionamiento y tenemos un relacionamiento terrible. No hay buena fe y lo hemos comprobado en un montón de situaciones. Bueno, después adentro de la intendencia han destrozado todo lo que tiene que ver con la carrera funcional. El ingreso por concurso y sorteo era algo que nos enorgullecía, ahora se designa políticamente.
¿En qué punto está hoy la relación con el intendente?
Es el peor momento.
¿Qué gana Daniel Martínez enfrentándose con Adeom?
Cuanto más suena una candidatura política, cada vez es peor el nivel de conflictividad con nosotros. Creo que la intendencia está buscando un gran conflicto con Adeom, que el sindicato pierda y que el rédito de pegarle a Adeom se pueda usar mediáticamente.

Trabajó en la marina y en una casa de comida rápida

Tiene 35 años, hace 11 que es funcionaria municipal y 10 que es dirigente sindical en la Asociación de Empleados y Obreros Municipales (Adeom). Pero antes de ingresar a la comuna se desempeñó como administrativa en la Armada Nacional y fue empleada de McDonalds en Montevideo Shopping, donde terminó siendo encargada del local.

La secretaria general de Adeom, Valeria Ripoll, nunca había estado vinculada a ningún sindicato hasta ingresar a la Intendencia, más precisamente al Planetario, donde ayudó a conformar el núcleo de base de Adeom.

Es madre de tres niños de 12, 10, y 4 años, a los que lleva habitualmente al local céntrico donde se reúnen los municipales ya que debe conciliar su actividad sindical con su vida familiar.

“Mis hijos hasta ahora quieren venir hasta acá al sindicato, así que malo no es y creo que aprenden valores importantes”, dijo Ripoll en entrevista concedida a El País.

Hace un año es secretaria general de Adeom y hace poco más de un mes que se integró al Secretariado del Pit-Cnt. Su nombre fue planteado como posible candidata a vicepresidenta de la central (cargo que hoy ocupa Soraya Larrosa) pero ella no era partidaria que existieran dos mujeres en el mismo cargo.

“Yo no comparto la necesidad de tener dos vicepresidencias dentro del Pit-Cnt, primero por el mensaje: ¿se necesitan dos mujeres para cubrir un cargo que antes era ocupado por un hombre? El mensaje es contradictorio al que queremos dar”, señaló Ripoll.

Como secretaria general mantiene un alto perfil y no tiene problemas de chocar con el intendente de Montevideo Daniel Martínez, por algunas de las políticas que aplica. “Mi perfil no es de ataque, pero tengo que defender mis ideas”, aseguró la joven dirigente sindical de Adeom.

“Está mal el que se afilia al gremio porque tiene un regalo”

—¿Cuántos afiliados tiene Adeom y cuánto pagan?
—Tenemos 6.400 afiliados. El aporte económico es del 1% del sueldo base. En un trabajador obrero —como es mi caso— son doscientos y pocos pesos por mes.
—En la última asamblea, realizada hace unas semanas en el club Cordón, se dijo que habían asistido apenas unas 130 personas. ¿Por qué fue tan baja la participación?
—En realidad habían unas 300 o 400 trabajadores, no fue una superasamblea. Pero para mí fue buenísima porque fue 24 horas antes avisada y había un paro del Pit-Cnt previo. Es claro que tenemos un altísimo acatamiento. Estamos hablando que en las últimas asambleas de noviembre del año pasado fueron 1.000 trabajadores los que participaron. Ya hace tiempo que no hay asambleas multitudinarias.
—¿Qué piensa de los “carneros” que no hacen paros?
—Pienso que hay dos grupos, uno de los que tienen desconocimiento total de la actividad sindical y eso está vinculado a la edad, no es que uno tiene la conciencia de clase incorporada (…) Después están los otros que están contra los sindicatos y dicen que los dirigentes son unos vagos y no tienen ni idea.
—En alguna oportunidad Adeom no entregó regalos a los hijos de los “carneros”. ¿Seguirán con esta política?
—Eso no se dio una vez, está dentro del estatuto. Hay que cumplir con las obligaciones para recibir los derechos y dentro de las obligaciones está el pago de la cuota sindical y el acatamiento de las medidas de los sindicatos. Esto no es un club social, es un sindicato. El que no acata las medidas tiene suspendidos los beneficios y eso lo sabemos todos (…) Creo que a la gente le falta entender el objetivo de estar afiliado. Está mal el que se afilia porque tiene un regalo o un abogado.

Arresto a rigor

La placa no se mancha

Un coronel retirado fue condenado por la Justicia a seis meses de prisión domiciliaria por vandalizar un par de placas de la Memoria -como si eso bastara para borrar la historia- y por el Poder Ejecutivo, a través del Ministerio de Defensa, a ocho días de arresto a rigor. También deberá limpiar el enchastre que hizo.
Por Isabel Prieto Fernández sábado 7 de julio de 2018 – CARAS Y CARETAS
Como es imposible recordar todo de todos, algunas historias pasan al olvido, y es sano que así sea porque la memoria, tanto la personal como la colectiva, necesita de espacios para que se acumule sólo lo que vale la pena. Después está la otra historia, esa que se fija en la memoria de una manera imposible de quitar. Eso sucede en Uruguay con el recuerdo del gobierno cívico militar y aun desde antes de que la dictadura se consolidara con la toma de todas las instituciones del Estado por parte de los militares y su entrada abrupta al Palacio Legislativo. Fueron épocas de terror y de muerte.
No se borra
La ley Nº 18.596, Actuación ilegítima del Estado entre el 13 de junio de 1968 y el 28 de febrero de 1985, en su artículo 7º, dice textualmente: “El Estado promoverá acciones materiales o simbólicas de reparación moral con el fin de restablecer la dignidad de las víctimas y establecer la responsabilidad del mismo. Las mismas tenderán a honrar la memoria histórica de las víctimas del terrorismo y del uso ilegítimo del poder del Estado ejercido en el período señalado”. En el 8º, se lee: “En todos los sitios públicos donde notoriamente se identifique que se hayan producido violaciones a los derechos humanos de las referidas en la presente ley, el Estado colocará en su exterior y en lugar visible para la ciudadanía, placas o expresiones materiales simbólicas recordatorias de dichos hechos; podrá definir el destino de memorial para aquellos edificios o instalaciones que recuerden esas violaciones y podrá determinar la celebración de fechas conmemorativas de la verificación de los hechos”.
Cumpliendo esa normativa, son varios los Sitios de la Memoria que ya cuentan con el recordatorio, pero a los efectos de esta nota, se escribirá sobre dos de ellos: el ex Centro General de Instrucción para Oficiales de Reserva (Cgior), que fue un lugar de detención y torturas desde 1968, y el Hospital Militar.
En el primero, bajo las medidas prontas de seguridad impuestas por el gobierno de Jorge Pacheco Areco, estuvieron detenidos militantes sociales, sindicales y estudiantiles; el segundo, en la sala 8, destinada a los detenidos políticos, funcionó como centro de tortura y omisión de asistencia. En los últimos días de junio de 2018, a estos dos lugares llegó un coronel retirado y les tiró pintura verde a las placas. Seguramente, fue sin querer que hizo el mayor homenaje a la memoria.
El homenaje del Gallego CADV
Conocer un poquito a este militar no está demás. A eso ayuda la dedicatoria en una monografía que presentó al Instituto Militar de Estudios Superiores (IMES), en la que el hombre estampa orgulloso: “Dedico este trabajo a la memoria de don Ramón Vecino Blanco (QEPD), mi abuelo, fuente de inspiración y guía en mi carrera militar; quien al igual que los soldados de la foto fue movilizado un día del mes de julio de 1936 en el Regimiento de Infantería de Zamora Nº 8 para luchar a las órdenes del Generalísimo Francisco Franco Bahamonde contra los enemigos de España”. Como para empezar, diríamos.
El 25 de junio de madrugada, el coronel retirado CADV -dicen por ahí que bien puede apellidarse Díaz, y que es una ironía que su segundo apellido tenga la inicial uve, de “Vecino”, habiendo demostrado ser tan mala persona- manoteó una bufanda, se cubrió buena parte del rostro con ella, se subió a su Chevrolet y salió de farra. Sus paradas, confirmadas por las cámaras de videovigilancia del Ministerio del Interior, fueron cercanas al Cgior y al Hospital Militar; sus objetivos, mediocres: tapar con pintura verde unas letras grabadas sobre unas placas. Parece increíble que tan corto paseo (el hombre vive en La Blanqueada) se traduzca en una pérdida enorme de costo-beneficio: CADV deberá volver para limpiar lo que hizo, recluirse en su casa por seis meses y, como es militar retirado, está aún sujeto a un estatuto disciplinario: el Poder Ejecutivo lo sentenció a ocho días de arresto a rigor.
Caras y Caretas dialogó con Daoiz Uriarte, el abogado que representó a colectivos sociales que denunciaron a CADV por el daño, quien explicó que no hubo juicio porque el hombre reconoció la culpabilidad, pidió disculpas e hizo un acuerdo con la fiscal. Uriarte también aclaró otros aspectos: “No tiene libertad vigilada, sino prisión domiciliaria, que está bajo vigilancia de la Oficina de Supervisión de Libertad Asistida (OSLA), que puede pedir a la comisaría que se dé una vuelta por la casa del hombre. Si se constatara que él no está en su casa, va preso sin más trámite”.
Uriarte dice que, igualmente, para él lo más importante es que se le obligó a limpiar el daño: “Creo que es absolutamente personal; tiene que limpiar él, si no, la pena no tendría sentido”, indica. El valor que le da el abogado a la sentencia es que “por primera vez alguien es condenado por un delito de este tipo, sentando un precedente”, concluye.
Es cierto: la jueza penal Blanca Rieiro sentó un buen precedente al imputar a CADV “dos delitos de daño especialmente agravados en régimen de reiteración real”, pero no me deja de parecer una lástima que tenga que limpiar su trabajo. CADV tiene 56 años, era apenas un niño cuando el terrorismo de Estado empezó a hacer estragos en la sociedad uruguaya y tenía apenas una década cuando sus referentes dieron un golpe de Estado. Lo que hizo no lo debería limpiar. A 33 años de la restauración democrática, eso debería quedar como otra marca de la Memoria. Las generaciones futuras merecen que CADV resguarde su obra, cubrirla con acrílico para que el tiempo no la desgaste y hacerse cargo de empotrar al lado una nueva, que diga lo que él borró y que aclare que fue vandalizada por un militar que se formó en dictadura. Porque la memoria no borra ciertas cosas, pero hay otras, de seres miserables, que pueden caer en el olvido. Suelen ser esas cosas las que encierran mayores peligros.
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