Noticias Uruguayas 6 merzo 2016

Cuarenta y dos años sin Puig Antich // «Mi hermano fue el chivo expiatorio tras el atentado a Carrero Blanco» // La enorme tolerancia en España con el fascismo por Vicenç Navarro // Otegi reivindica la autocrítica real, la empatía y el sentido común // Otegi reclama una agenda popular como vía hacia un «Estado decente» // Honduras: Con dolor y compromiso el pueblo hondureño sembró a Berta Cáceres // Al grito de “¡Justicia!”, miles despiden a la ambientalista Berta Cáceres // La ONU condenó, presentes embajador de EEUU y de la UE,// Protestas: diputados de España, así como en Buenos Aires, en Chile y Uruguay // Chile: Comunidad Pewenche Alto Bio Bio reafirma recuperación territorial // Argentina: Dictadura argentina: Pérez Esquivel pide reparación histórica a Obama // Uruguay: PIT-CNT: «Estamos en la cruz de los caminos…» // Juez: Ley de Caducidad fue fruto de “violencia” // Generación Ibero Gutiérrez por Ricardo Viscardi

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URUGUAY
EL GOBIERNO DEL FRENTE AMPLIO AL DESNUDO: 1) ES DUEÑO DE FRIPUR (porque la empresa pesquera debe 45 millones de dólates al Estado) Y DEJA EN LA CALLE A 800 DE SUS TRABAJADORES QUE CONFIARON INGENUAMENTE EN ‘SU’ GOBIERNO. 2) TABARÉ DECLARA QUE LA PRIORIDAD ES MANTENER EL ‘GRADO INVERSOR’ QUE OTORGAN LAS EMPRESAS CALIFICADORAS QUE SIRVEN AL GRAN CAPITAL (o lo que es lo mismo, mantener bajos los salarios y altas las exoneraciones fiscales para atraer a los ‘inversores’) – Jorge Zabalza


Inicio

1984: Decir no, exigir y arrancar

Maria Noel Sosa
Con una movilización de más de 2500 cooperativistas, FUCVAM conmemoró los 32 años de la histórica jornada de recolección de firmas de 1984 en defensa de la propiedad colectiva y reclamó una vez más por recursos para construir vivienda popular.
La movilización se enmarca en la conmemoración de los 50 años de cooperativismo por ayuda mutua en Uruguay, que recuerda a las tres cooperativas de vivienda que se fundaron en el año 1966, en el interior del país. Las familias cooperativistas se movilizaron por mejores condiciones y más recursos para la vivienda cooperativa, autogestionada, por ayuda mutua, con democracia directa, eligiendo para tomar las calles uno de los mojones de su historia de lucha: la defensa de la propiedad colectiva.
Fue precisamente el domingo 26 de febrero de 1984, el día en que se logró recolectar en una sola jornada más de 300.000 firmas para frenar el intento de la dictadura de pasar a propiedad horizontal, es decir una modalidad de propiedad individual, las casas cooperativas. En este acto, la federación recuerdó unos de los años de mayor despliegue antagonista de su historia. Ya en 1983, en vísperas de democracia, pero aún con la dictadura civico-militar, las cooperativas de vivienda realizaron una huelga de pago, la primera huelga de pagos a un organismo de Estado en la historia del país, como medida colectiva al reajuste de las cuotas propuesto por el gobierno. La dictadura responde aprobando una ley que establecía el pasaje compulsivo de las cooperativas por ayuda mutua en carácter de usuarios, al régimen de propiedad horizontal, con la que buscaba desactivar la huelga – el pago colectivo de la deuda era lo que hacía que la medida fuera fuerte- y se atacaba asimismo una de las radicalidades del cooperativism. Con el asesoramiento de Sarthou, se resuelve a nivel nacional, pero con discusión previa en cada cooperativa, una campaña de recolección de firmas para convocar un plebiscito. En los comunicados que preparó la dirección nacional de entonces se encuadró el conflicto en el marco de las trabas que desde hacía varios años el gobierno venía imponiendo a las cooperativas y se enfatizaba que la medida era contra el movimiento popular todo. La respuesta colectiva a la resolución de la dictadura implicó un importante trabajo previo que llevó mucho tiempo y organización, pero que quedó grabada a fuego en la memoria de lucha de los cooperativistas de entonces y en las generaciones posteriores. Fueron largas horas de caminata, de cortes de calle, de puerta a puerta. Hubo una fuerte organización previa, realizando grupos de trabajo, preparando mapas y carpetas para las firmas. Para la tarea de la recogida de firmas no sólo se contó con el apoyo popular en la adhesión a la firmas, sino en la propia organización de la jornada. La red que sostuvo tal hazaña se compuso con las organizaciones clásicas, el PIT y la ASCEEP, contando además con apoyo barrial. Fruto de esta lucha, en 1985 la Cámara de Diputados deroga la ley de propiedad horizontal y las cooperativas mantienen su regimen de propiedad colectiva hasta la actualidad.

Casi treinta años despues, en un contexto menos antagónico y con un escenario más confuso, la federación sigue peleando en defensa de un modelo que ha demostrado con creces ser una alternativa económica y política para resolver el problema del techo para las familias trabajadoras. En estas semanas previas, hubo preparación de la movilización con recorridas por el interior y brigadas de pintadas de muros en diversos puntos de Montevideo. La plataforma reivindicativa de esta movilización tiene como eje central el llegar a las 10.000 viviendas comprometidas para el quinquenio, lo que implica que se asignen 1000 cupos por sorteo para la obtención de prestamos estatales. La pelea histórica por tierras dignas, se vuelve a hacer presente, y en los reclamos se incluye la existencia de cartera de tierras no sólo en Montevdeo. Las familias cooperativistas también se movilizaron reclamando que se asigne el caracter de ley al actual decreto que hablita el subsidio a la permanencia para aquellas familias que una vez habitadas las casas no pueden asumir la cuota hipotecaria parcial o totalmente. En tiempos de exoneraciones fiscales y beneficios para las empresas constructoras, se reclama además que los préstamos sean con menor tasa de interés y que se realice exoneración del iva a los materiales de construcción a las cooperativas.

El pasado viernes 26, en una tipica movilizacion de la federación, llena de familias, unas 2500 personas se concentraron frente al BHU. Entre pancartas hechas con las mismas manos que construyen casas, con las consignas comunes y con el sello de identidad de cada cooperativa se fue poniendo color a la concentración. Cerró el acto Pablo Caballero, Secretario General, emocionado por el recuerdo de lucha que traen quienes partciparon de la movilizacion historica de aquel otro 26 de febrero y por las nuevas generaciones que dan vida al cooperativismo hoy. Recordó aquel día en que los cooperativistas “dijimos que no” y enfatizó que “creemos profundamente en esta propuesta, que este año cumple 50 año y que no es solo una propuesta constructiva, sino una propuesta de vida. Es mentira que no se puede, es mentira eso del egoismo. Se puede comprometer con la vida, pelear por la vida. Hace 50 años los cooperativistas venimos demostrando que se puede en colectivo”. Recordó que el movimiento no sólo ha construido y construye casas dignas y fuertes, sino que tambien construye guarderias, policlinicas y sobre todo construye solidaridad como forma de vida.

El discurso fue enfático en que el cooperativismo necesita condiciones para seguir desarrollándose y que brindar recursos para vivienda cooperativa es una forma de distrubuir riqueza, por lo que no se puede “retacear a las cooperativas lo que se le da a las empresas privadas”. Fue enfático también en la dispocision de la federación a movilizarse, para “exigir y arrancar si es necesario”, lo que fue prometido en tiempos de campañas.


PIT-CNT

Marcelo Abdala: «Estamos en la cruz de los caminos y la salida es seguir profundizando los cambios o regresamos a la derecha»

Informaciones del PIT-CNT
Marcelo Abdala: «Estamos en la cruz de los caminos y la salida es seguir profundizando los cambios o regresamos a la derecha»

El Secretario General del PIT-CNT, Marcelo Abdala, le dijo al Portal que «estamos en la cruz de los caminos». Al ser consultado los motivos señaló que «desde nuestra perspectiva no hay muchas alternativas. O se abre una agenda de cambios profundos en la estructura económica, productiva, social y política del país para profundizar los cambios o nos encontraremos con una regresión hacia la derecha. En América Latina esta tendencia hacia la derecha se viene manifestando de forma alarmante y Uruguay no es una isla, forma parte de la dinámica continental. Las clases dominantes, el imperialismo está aprovechando los errores, los horrores y los límites del progresismo para organizar su contraofensiva en todo el continente. En Uruguay esa batalla se convirtió en victoria para el pueblo en 2014, cuando se definió claramente que los cambios no se detengan. Por eso los cambios no se pueden detener».

El dirigente de la central sindical reclamó que se deben llevar adelante instancias de diálogo con el Poder Ejecutivo a fin de establecer criterios claros para que los cambios no se detengan. «Lo que tenemos claro los trabajadores es que dialogamos movilizados y nos movilizamos dialogando. Por eso queremos que se defina una instancia de intercambio de opiniones con el Poder Ejecutivo donde la defensa del trabajo, la diversificación de la matriz productiva, la aplicación de una política industrial, el desarrollo de una política del estado anticíclica que apueste a la inversión a través de las empresas públicas y la profundización de la democracia sean los principales puntos de discusión».

Abdala subrayó que «la cruz de los caminos está clara: o se profundizan los cambios o habrá una regresión hacia la derecha. También está claro que el movimiento obrero va a luchar para que se profundicen los cambios. Debe quedar claro que esa perspectiva de lucha no es corporativa, sólo teniendo en cuenta a los trabajadores, sino que tiene en cuenta y es a favor de las grandes mayorías nacionales. Por esta razón ya estamos trabajando para realizar una gran movilización el miércoles 6 de abril. La idea es que los trabajadores y la población en general salga a la calle a reclamar que los cambios no se detengan. Esto, claro está, requiere una gran sincronización y puesta a punto a fin de estar a la altura de las necesidades que hoy tienen los sectores populares y todo el bloque político y social que apuesta a los cambios».

De manera firme el dirigente de la central sindical sostuvo que «no podemos permitir que las clases dominantes y la derecha sean las que tomen la iniciativa política de marcar la agenda. Ellos tienen el poder político y económico, tienen los grandes medios de comunicación de masas a su disposición. Por eso las fuerzas populares deben abrir una agenda hacia delante que debe tener como premisa los cambios profundos. Se tiene que enamorar al pueblo con una perspectiva de cambio. Y, no estamos hablando del consumismo, no estamos hablando de más, más y más desde el punto de vista de la mercancía. A esto va a jugar el movimiento obrero».

En torno a la posición del gobierno de no modificar las pautas en los Consejos de Salarios, Abdala señaló que «a nuestras costas viene llegando la oleada de la crisis del capitalismo a través de la reducción de los precios internacionales de nuestras materias primas. Por eso queremos superar la dependencia, no puede ser que siempre estemos apostando a la exportación de recursos naturales y que tienen precios que no definimos. Cuando se pensaba que los precios de nuestros productos siempre estarían altos llamamos la atención porque la historia del país nos muestra periodos de auge y luego de grandes caídas. Hoy está claro que existe una agudización de la lucha de clase. En momentos de desaceleración nos encontramos con que cualquier conquista de los trabajadores es a expensas de la plusvalía, o sea de la ganancia de los capitalistas. Por eso ponemos en el mismo nivel el trabajo, el desarrollo productivo, los derechos sociales, la negociación colectiva, el salario, la inversión pública, el rol de punta que deben cumplir las empresas públicas para el desarrollo del país».

El Secretario General de la central sindical puso especial énfasis en convocar a los trabajadores a votar el próximo 13 de marzo a la Lista 11, la lista del PIT-CNT, única lista de representación legítima de los trabajadores organizados.


Se rechazó prescripción de indagatoria por tortura

Juez: Ley de Caducidad fue fruto de “violencia”

El juez Juan Carlos Fernández Lecchini afirmó que la Ley de Caducidad fue votada bajo coacción y con una amenaza que “sobrevolaba” por parte de un grupo “con mucho poder”.

Caras y Caretas – mar 01, 2016
Por Mauricio Pérez

“La ley 15.848 (Ley de Caducidad) fue fruto de la violencia ejercida sobre el sistema político y un acto jurídico tal no adquiere validez conforme los principios generales del derecho”. Con este argumento, el juez Penal de 1º Turno, Juan Carlos Fernández Lecchini, rechazó un incidente de prescripción interpuesto por la defensa de un militar, en el marco de una investigación por actos de tortura durante la última dictadura.
Fernández Lecchini tramita una denuncia penal presentada por una ex presa política, por la tortura sufrida en dependencias militares durante su detención en dictadura. En este marco, las abogadas Rossana Gavazzo y Estela Arab presentaron un recurso, bajo el argumento de que todos los delitos cometidos en la dictadura están prescriptos.
Sin embargo, el magistrado rechazó este planteo y valoró que el crimen debe investigarse, ya que la Ley de Caducidad no puede computarse dentro del plazo de prescripción de los delitos. En este sentido, Fernández Lecchini sustentó su postura en base a profusa jurisprudencia internacional en materia de investigación de graves violaciones a los derechos humanos y en las actas de las sesiones de la Cámara de Senadores y la Cámara de Representantes en que se aprobó la polémica norma.
En cita a la profesora en Derecho Penal de Argentina, Matilde Bruera, el magistrado consideró “inaceptables” las leyes de amnistía y perdón contrarias a la normativa de gentes, aprobadas en los gobiernos posteriores a la restauración democrática, que aseguraron la impunidad de los responsbles de crímenes de lesa humanidad, ya que las mismas ponen en duda “la existencia de un estado de derecho”. “Esta referencia doctrinaria es importante y especialmente aplicable a Uruguay donde, desde 1985 a 2005 se opuso la ley 15848 a efectos de impedir las investigaciones”, afirmó el magistrado.
En este sentido, “el despacho no cree en la validez del relajamiento de las garantías individuales. Cree en que el derecho logrado con violencia, con extorsión, como el de la ley 15848 (tal cual surge de la discusión parlamentaria y del propio texto legal) no habilita la producción de las consecuencias jurídicas normales del paso del tiempo, entre las que está la prescripción. Esto sin perjuicio de lo polémico que se ha tornado esta problemática. Polémica conocida y apoyada por enjundiosas argumentaciones”, valoró Fernández Lecchini, según el fallo publicado en la página web del Observatorio Luz Ibarburu, al que accedió Caras y Caretas Portal.
El magistrado reconoció que la doctrina internacional referida a la imprescriptibilidad de los delitos de la dictadura pueden ser criticables “a la luz de los principios de no retroactividad y legalidad”. “Por ello muchos las pondrían en tela de juicio. Pero existe un principio general del derecho que nadie pondrá en duda. La violencia vicia los actos jurídicos”, lo cual es una derivación del principio de libertad consagrado en el artículo 7 de la Constitución de la República y al que refieren diversas normas del Código Civil y del Código General del Proceso.
En este sentido, “de la propia redacción de la ley 15848 y particularmente de su discusión en las cámaras surge que este texto fue arrancado al parlamento, por el poder de turno. Que se había retirado de los cargos de gobierno más altos pero conservaba la tutela sobre el poder civil. De modo que una pretendida prescripción en base a la aplicación de esta norma no es argumentable. Visto desde otro ángulo el problema, el Estado ha procurado su impunidad y la impunidad de sus agentes mediante esta norma. Este intento no puede ser validado, desde la plataforma de los principios generales del derecho”, expresó Fernández Lecchini.
El magistrado destaca que el artículo 1 de la Ley 15.848, “sostiene que a diciembre de 1986 no existía la plena vigencia del orden constitucional”, y refiere a la lógica de los hechos originados por el acuerdo celebrado entre los partidos políticos y las Fuerzas Armadas, como forma de concluir la transición hacia la plena vigencia del orden constitucional.
En este marco, “no es posible admitir que una fuerza social conculcatoria de la constitución imponga y logre la consagración efectiva de normas cuya aprobación ha sido lograda por la amenaza de la fuerza y por el desacato de las citaciones judiciales, cual ocurrió en la época que se menciona”. “Al aplicar el principio de que la violencia invalida los actos jurídicos, no se atenta contra el principio de legalidad sino que se lo consagra. Porque violencia y legalidad son conceptos no compatibles. No se puede fundar la legalidad en la violencia, aunque todo régimen injusto ha tratado y tratará de hacerlo”, afirmó Fernández Lecchini.
“El texto de la ley reconoce que su aprobación fue fruto de la imposición de un grupo social poderoso. Reconoce el texto de la ley, implícitamente, que si no se otorga esta solución legal a este grupo poderoso no se podrá transitar hacia la plena vigencia del orden constitucional. Es necesario profundizar, yendo a la historia fidedigna de la sanción de la ley”. “De la historia fidedigna surge que esta ley fue arrancada por la coacción, por la amenaza a las propias instituciones democráticas”, agregó.
Esta valoración, según Fernández Lecchini, surge plenamente al leer los antecedentes del debate parlamentario que derivó en la aprobación de la norma. “Se puede apreciar de las intervenciones de los Senadores que aun el golpe de Estado sobrevolaba como amenaza de un actor social que tenía aun mucho poder y que coaccionaba, obligaba al voto; de lo contrario la violencia podría sobrevenir, el quiebre institucional nuevamente”. Por todo esto, el magistrado consideró que la Ley de Caducidad no puede aplicarse para computar el plazo de prescripción y que la Sede debe seguir adelante con la investigación de los ilícitos cometidos durante la dictadura.


Grimag

Un torturador de alfombra roja

por Samuel Blixen
¿Por qué Jorge Gundelzoph, el “Charleta”, siendo como lo es un sádico torturador y violador, no ha sido todavía procesado por la justicia? Una respuesta simple: el Charleta goza de la misma impunidad que el resto de los represores, porque más que en traidor se convirtió en un esmerado discípulo que pronto superó a sus maestros.
26 noviembre, 2015
El colega Carlos Peláez se preguntaba en su columna diaria del programa Rompkbzas, de El Espectador, por qué Jorge Gundelzoph, el “Charleta”, siendo como lo es un sádico torturador y violador, no ha sido todavía procesado por la justicia aun cuando, interrogado por magistrados, admitió algunas de las numerosas acusaciones que penden sobre él. La pregunta venía a cuento porque la fiscal Ana María Tellechea solicitó a la jueza penal de 9º turno, Blanca Rieiro, el procesamiento del Charleta por el delito de torturas, en una causa que se habría iniciado en 2013 y que ahora parece tener una primera conclusión. El periodista contrastaba la celeridad con que Héctor Amodio Pérez fue procesado a los pocos días de pisar suelo uruguayo con la dilatada instrucción en el juzgado penal 9º, pese a los numerosos testimonios de víctimas, en su gran mayoría del Partido Comunista.
Amodio y Gundelzoph comparten una misma cualidad: ser traidores a sus respectivas organizaciones y verdugos de sus antiguos compañeros, aquél del Mln, éste del Partido Comunista. Amodio identificaba tupamaros desde una camioneta militar, con aperos de soldado; Gundelzoph cazaba comunistas caminando por 18 de Julio con aires de gigoló; ambos son responsables por muertes en tortura, ambos tienen, además, veleidades de escritor. Pero a diferencia de Amodio, la conversión del Charleta incluyó todas las degradaciones e insanias que ofrece el oficio de torturador. En las salas de tortura de las dependencias de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (Dnii), en Maldonado y Paraguay, el Charleta fue partícipe de los aquelarres que combinaban la picana, la colgada y el tacho, con las violaciones a hombres y mujeres y todo tipo de vejaciones. Allí el ex integrante de la Juventud Comunista tuvo ocasión de desprenderse de todo vestigio de su antigua militancia mediante el exorcismo de castigar con saña a prominentes militantes del Partido Comunista y permitir que los prisioneros encapuchados pudieran ver su rostro, como una forma de advertir y sumar miedos: “Mirá que te conozco”.
Gundelzoph estuvo a la par de todos los policías torturadores de la Dnii, que competían en abandonar su condición humana a golpes de picana. En ese sentido, la pregunta que se formulaba Peláez tiene una respuesta simple: el Charleta goza de la misma impunidad que el resto de los represores, porque más que en traidor se convirtió en un esmerado discípulo que pronto superó a sus maestros. De aquel destacado equipo que integraban los Telechea, los Lemos, los Pre­zza, bajo la batuta del inspector Castiglioni, sólo uno, Ricardo Medina, está hoy tras las rejas; Ricardo Zabala, el policía que secuestró a Julio Castro, fue finalmente liberado por un tribunal de apelaciones que revocó el procesamiento de un juez penal.
No se necesita ser militar para gozar de la impunidad; los policías también están amparados. Pero no todos los traidores. Así que aquella pregunta de Carlitos reclama una respuesta más afinada. ¿Qué cualidades de converso tiene este marrano como para ganarse, primero, la confianza del inspector Héctor Castiglioni y después la del reverendo Sun Myung Moon? Porque el Charleta pasó de la sangre y orines de los calabozos a las perfumadas alfombras del hotel Victoria Plaza; de torturador a editorialista de Últimas Noticias; de violador de adolescentes (entre ellas aquella que un día rechazó sus propuestas amorosas y por eso, sólo eso, fue conducida a Maldonado y Paraguay y obligada a dar lo que había negado) a figurita acicalada de inauguraciones y fiestas, tanto en Montevideo como en Punta del Este, en rol de azafata que se deja fotografiar abrazando a señoras maduras.
Sea como fuere, el Charleta dejó de ser el Charleta para convertirse en el señor Gundelzoph, tal es la alquimia que transmuta la secta Moon, que en Uruguay, con sus diarios, sus hoteles, sus plantaciones forestales y fundamentalmente su banco, el Banco de Crédito, acumuló una importante influencia en círculos políticos, económicos y empresariales, y por tanto, fuerza de presión. Para la secta fue fácil proyectar al Charleta como un representante destacado del emporio de intereses, bendecido muchas veces con fotografías que lo muestran a la diestra del reverendo.
Los círculos políticos aceptaron sin cuestionamientos al señor Gundelzoph e ignoraron el costado tenebroso. Nadie puede hacerse el inocente, porque las iniquidades del Charleta son periódicamente expuestas por sus víctimas, en juzgados y en entrevistas de prensa. Menos el presidente Tabaré Vázquez, que aceptó recibirlo en su despacho, durante la primera presidencia, junto con otros dirigentes de la secta Moon para hacer entrega de una donación: un yate. El compromiso de Vázquez con la secta se había concretado, poco antes de esa fotografía indiscreta (¡qué poco tacto, el del Charleta!) cuando, a instancias del secretario de la Presidencia, Gonzalo Fernández, abogado él de los moonies, decidió pagar 25 millones de dólares a Free Port, dando por perdido un juicio que los abogados del Ministerio de Transporte y el propio ministro, Rossi, creían ganado.
Desde la foto de la Presidencia hasta la más reciente foto en la revista Galería, de Búsqueda, las señales son inequívocas. Ni siquiera el “Pajarito” Silveira, aun cuando se tostara la cara en una cama solar, tendría chance de aparecer en Galería; y el ex canciller Juan Carlos, por más católico que sea, no alimenta esperanzas de ser recibido en la Presidencia. De todas formas, quizás la fiscal Tellechea cambie la pisada, uno de estos días.


Generación Ibero Gutiérrez

por Ricardo Viscardi

1a. quincena, marzo 2016
En un artículo que no tiene desperdicio,1 a empezar por el título, que se reduce a un patronímico, Luis Nieto nos advierte que la tecnología en el periodismo produce el mayor desastre (que motiva su propia versión de la tecnología): el del sentido. Se ha malbaratado el mundo en el celular. Como consecuencia de ese despropósito que la tecnología infunde en la inteligencia, los jóvenes de hoy no logran cometer parricidio, porque todo aquello que proveería de límite a superar ya está superado (“los Stones llenan el Centenario” y “uno que anduvo a los tiros fue presidente del Uruguay”). Esta apocalíptica circunstancia (valga desde ya el célebre calificativo de una celebridad de reciente duelo: Eco) genera asimismo el sinsentido de la enseñanza y en particular de aquella profesión que debiera instruirnos sobre el mundo: el periodismo. Al tiempo que comenta y lamenta la renuncia de Haberkorn a enseñar periodismo, Nieto plañe ante la desaparición de la información sobre el mundo, quizás sin percibir que difícilmente podría enseñarse, por razones de fuerza mayor, a informar sobre un mundo post-tecnológico y por ende, mundialmente transparente.

Este escándalo mayúsculo se ve acompañado por una sutil observación acerca de una universidad en la que “hay que pagar” y “se supone” que imparte mejor que la enseñanza pública en el mismo campo del saber. Pareciera entonces que Haberkorn eligió mal el lugar para enseñar, ya que allí donde los alumnos debieran ser mejores porque pagan mejor enseñanza, sucede que llevan al propio docente -nos dice el periodista alarmado por el descaecer de la enseñanza del periodismo- a renunciar a esta profesión en razón de la supina ignorancia que aqueja a los educandos, sostenida además en el más empresarial desinterés. Pese a este error de elección académica Haberkorn no sólo se destaca, a los ojos de Nieto, como excelente periodista, sino que incluso ha llevado al propio autor de la nota a reflexionar sobre su pasado tupamaro y le ha revelado aspectos del mismo que aunque vívidos, le resultaban inescrutables desde la propia experiencia personal.

En suma, del principio al fin el artículo está atravesado por la cuestión generacional, ya que comienza, incluso, señalando que Haberkorn pertenece a una generación posterior a la de Nieto, la que a su vez, protagonizó la “experiencia tupamara” de que nos habla Zabalza.2 La posteridad a través de la labor de Haberkorn habría desentrañado con mayor claridad incluso que un protagonista calificado como Nieto, el sentido de aquella “experiencia” (en el sentido de Zabalza), dándole al periodista ex-tupamaro la posibilidad de conocer mejor el pasado propio, incluso a través de alguien que no lo vivió. Las generaciones post-tupamaras que encarna Haberkorn se ven, pese al aporte de este último, catastróficamente desacreditadas por una última camada, señalada como “la generación del celular”, identificado con “una lámpara de Aladino” que no puede sino suscitar, como tal, el deseo de aquello que no existe más: el mundo dotado de sentido.

En este blog ya hemos analizado la lectura del pasado de la “experiencia tupamara” a que se entregó Haberkorn, a través de la imputación que junto con Luciano Alvarez dirigieran contra Víctor Hugo Morales.3 El relato de Haberkorn y de Alvarez ensalza a la clase política, denuncia la artera traición que le asestaron por igual militares y tupamaros, vinculados simétricamente a un mismo “atentado contra la constitución”. Tal versión del “pasado reciente” se suma al registro que entonan a coro los partidos tradicionales de la “teoría de los dos satanes”: “el mejor sistema posible” (como si fuera deseable un “sistema perfecto”) traicionado por una horda de fanáticos dividida en dos bandos de igual insania. En el medio quedó, víctima de la barbarie, la intangible “tierra purpúrea” convertida por obra de la institucionalidad en “democracia utópica”, ahora ensalzada por los herederos políticos de degolladores, golpistas, invasores del propio país y lacayos de potencias imperiales, entre otras figuras ejemplares.

No le va en zaga la descripción de Venezuela ni del pasado político de los 60′ que hace Nieto en las sucesivas ediciones de Voces, a esa visión de una eternidad inmaculada de la democracia representativa, atacada en el pasado de nuestro país por forajidos políticos que atentaron contra aquel mundo idílico, así como, al día de hoy en Venezuela por gente que (vaya costumbre) “anda a los tiros por los barrios”. Por igual defraudados por la pérdida de sentido del mundo, o incluso, lo que vendría a ser lo mismo, por la desaparición del mundo en el sentido del celular, que por ser puro sentido no puede tener ni sentido ni mundo (la tecnología adosa el sentido al mundo y viceversa, con lo que hace desaparecer fatalmente a los dos), los dos periodistas parecen renunciar, por ahora, sólo a la docencia del periodismo, lo que seguramente será difícil de aquilatar en su sentido una vez desaparecido, con el mundo (del periodismo entre otros), el sentido de la enseñanza cualquiera sea su vocación académica.

Quizás pudiera oponerse a esa visión apocalíptica de la enseñanza y de todo lo que supone (mundo, sentido, generaciones, etc.) una experiencia puntual, sobre todo porque se opone casi en espejo a la que relata Nieto a partir de un texto de Haberkorn. Imparto Filosofía Teórica (es decir metafísica) en la Facultad de Humanidades. El Plan de Estudios de la Licenciatura en Filosofía vincula la metafísica, sobre todo, a la teoría del conocimiento y la crítica de la misma que desarrolla el siglo XX. En años pasados impartía el curso que corresponde a 2o. Año (tercer semestre), en el que presentaba la lectura metafísica de la modernidad a través de Foucault y de Heidegger. El texto elegido de Foucault era “Las Meninas”, que presenta la doble virtud de referirse a una tela (objeto “no letrado”) y de vincularse al conjunto de la lectura de la metafísica como “teoría del sujeto” que hace Foucault, en cuanto le dedica al “lugar del Rey” (que no es otro que el del sujeto) consideraciones claves no sólo en “Las Meninas”, sino también en la culminación de “Las palabras y la cosas, libro que abre “el único objeto histórico que he tratado”, según declaraba el mismo Foucault en 1975:4 el surgimiento de la modernidad.

En particular Las Meninas se impartía de lo más desarrollado (el fin del capítulo) hacia el principio, tratando el texto párrafo por párrafo, para permitir mediante la articulación entre sí de exposición e interpretación, la incorporación crítica de un estilo de autor al mismo tiempo metafórico y conceptual. En ese contexto de aula, participaron al menos durante dos semestres, estudiantes de medicina, interesados seguramente en una denominación tan expansiva como “Filosofía Teórica” y además, por la suma de “opcionales en otros servicios” que permite la actual “Ordenanza de grado”, instalada durante el período rectoral de Arocena. De esta manera esos estudiantes de medicina probablemente esperaban incorporar una información interesante desde el punto de vista de una cultura general, matizada además por la generalidad que se supone, sobre todo desde un punto de vista científico, que le cabe a la filosofía.

Con el correr de las clases disminuían, al filo del avance en el texto y la preocupaciones que le eran propias (el vínculo entre sujeto y mismidad, la intangibilidad de un objeto puro, la mediación que instala como sus polos al sujeto y el objeto, la imposibilidad de una función del concepto que se resuelva en una “índole pura”) el número de estudiantes de medicina que asistían a tal “opcional”. Conviene considerar que se presentaba el texto a través de la tela de Velázquez proyectada en clase, de un texto comentado en detalle y de un contexto histórico que incluso pauta el propio autor, de forma tal que la progresiva desaparición de los estudiantes de medicina no podía ser imputable a una dificultad conceptual, sino a una proyección vocacional inexistente. El grupo de estudiantes que provenían de filosofía y en algunos casos de ciencias humanas e incluso en varios casos de estudios en comunicación, por el contrario, se afirmaba en su participación y su interés. No puedo decir que vea en este último sector de estudiantes, a través de los distintos años, ni desidia, ni ausencia de interés por la actualidad (que Foucault siempre convoca por impronta política) ni tampoco yerros tremendos de ortografía (según Haberkorn -Nieto dixit- en algunos casos se violenta la ortografía del propio apellido).

Quizás Nieto o Heberkorn no han analizado suficientemente el vínculo entre convocatoria institucional y participación estudiantil. Algunas instituciones de enseñanza privada terciaria promocionan sus servicios aduciendo que los mismos conducen a obtener un empleo de calidad. Quien comienza a estudiar pensando en lo que va a obtener mediante tal trayecto, difícilmente considere que el objeto significativo estriba en el propio saber. Una de las mayores falencias que acarrea la mercantilización de la enseñanza, patrocinada en su momento por el funanbulesco “Pepe”, bajo el argumento “que les sirva a los muchachos”, es precisamente la disminución del lugar del saber, que debiera ser el cometido propio de la educación académica. Quizás los estudiantes de medicina que participaban de un curso de metafísica no calibraban, como efecto del estrecho cientificismo que cunde entre nosotros, que entender en el sentido filosófico trasciende la mera observación empírica o la pura formalidad conceptual.

Tanto el planteo de Nieto/Haberkorn como la experiencia de un sector de estudiantes de filosofía y humanidades encuentran, aunque por razones contrapuestas, un parangón sugestivo en la circunstancia política. No sólo por el empeño estratégico que pone la oposición en descalificar (más allá de la hacendosa colaboración involuntaria que le presta el imputado) a un posible candidato a la presidencia que estaría auspiciado por una condición relativamente “joven” (Sendic), sino incluso en razón del aciago y fresco a la vez, fracaso juvenil del “candidato pop” Lacalle Pou,5 sin olvidar la argumentación “generacional” que vemos desplegarse en torno a la campaña por la presidencia del Frente Amplio, en andas de juveniles candidaturas.

La frenética juvenilia que anima las fantasías estratégicas de la clase política encuentra su razón de ser en la condición moderna de la democracia representativa, es decir, del poder justificado en el régimen de la delegación representativa (o quizás mejor dicho, de la representación bajo régimen de delegación). Tal justificación supone que la Historia manifiesta un sentido ordenador de la naturaleza en el mundo. En tal ordenamiento, el paso cronológico de las etapas y por lo tanto de las generaciones, no puede sino conducir a un porvenir venturoso. De ahí todo el valor de que se carga el sustantivo más equívoco: “el cambio”. Quienes traen “el cambio” son los jóvenes, ellos despliegan las etapas de la ventura histórica por la vía de la sucesión generacional.

La izquierda le agrega a ese registro moderno el fatalismo cientificista que adjudica “el cambio” a una determinación natural del proceso social, que incluso adhiere en ciertos casos a un relato de “leyes de la historia”. Esa perspectiva naturalizada del proceso histórico rodea de un halo de pureza la condición juvenil, exonerada “avant la lettre” de toda caída en el mal del pasado. Sendos ejemplos de ese purismo juvenilista lo proveen la declaración de “Redes frenteamplistas” que Voces adopta como su propio editorial6 de este último número y el reportaje que publica La Diaria del auto-candidato a la presidencia del Frente Amplio Alejandro “Pacha” Sánchez.7

Mientras la declaración de Redes Frenteamplistas desgrana un rosario de buenas intenciones intemporales (pero sostenidas en la eternidad impoluta de “lo nuevo” -las propias redes) el presidente saliente de la Cámara de Diputados nos dice que un programa de debates va a esclarecer una estructura que hasta ahora se ha dedicado a la “distribución administrativa” del poder. Puede aventurarse desde ya que el juvenil futuro frenteamplista deparará más de lo viejo: el retorno de los más vetustos recursos de los partidos tradicionales.

Contraponiéndose a la eternidad moderna de la juventud frenteamplista, la figura de Ibero Gutiérrez no emerge con toda su densidad generacional sino pasada década y media de su asesinato. Por entonces la movilización política había registrado, primero en el Frente Amplio antes del golpe de Estado y después sobre todo a través del movimiento seispuntista,8 el carácter militante, comprometido y popular de la trayectoria, por igual política y creativa, de Ibero. Por encima del momento clave que marcó aquel asesinato, como antesala del terror que luego se va a desatar por parte del aparato represivo en su conjunto, primero sobre la guerrilla que lo combatía y luego sobre toda manifestación democrática, la obra de Ibero comienza a destacarse hacia fines de los 80′ e inicios de los 90′ como una señal generacional,9 propia de aquella juventud que combatió al pachequismo y todo lo que efectivamente anunciaba.

Incluso por aquel entonces el neoliberalismo en alza pretendió dar una versión yuppie de la generación del 68′,10 que en nuestro contexto y sobre todo ante la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, no podía sino tener patas cortas. Confrontando en particular la versión de una izquierda tradicional (la izquierda surgida en los 60′ nunca presentó un fundamento teórico alternativo), hemos destacado no sólo el relieve de Ibero como figura del 68′ uruguayo, sino además su impar significación, dentro de nuestro contexto, como figura del 68′ universal.

Por fuera de la racionalidad del Estado y de un único destino para la Humanidad, la generación universal del 68′ abrió el camino a la singularidad de los movimientos (estudiantil, feminista, ecologista), como articulación propia de contextos, grupos e individuos. Este movimiento magistralmente registrado en el plano teórico por el post-estructuralismo y su descendencia intelectual (una proliferación de la pre-fijación de toda estructura por su post-eridad), cunde políticamente a través de la obra de Foucault. Efecto de la totalización tecnológica de la historia, particularmente en la política de bloques que sigue a la invención tecnológica por excelencia (la bomba atómica) y de la totalización de la comunicación que señalara McLuhan, la generación del 68′ -como se señaló con oportunidad de la celebración del 68′ francés 40 años después- es la última generación.11 Cabe retomar esa sugestiva apreciación, desde nuestro punto de vista, no porque “la historia se haya terminado” (versión neoliberal del racionalismo hegeliano),12 sino porque la tecnología ya había convertido después de la 2a Guerra Mundial, en razón de la “disuasión nuclear” y de la universalidad mediática, la Historia en un relato. Relato de parte interesada dentro de un todo articulado, imposible de identificar con un destino determinado por “leyes de la naturaleza” colocadas por encima de nuestras decisiones.

De ahí que para sorpresa de Nieto “los Stones llenen el centenario” (no suponen una generación, sino la fragmentación etaria que acarreó el relato hiper-generacional de los 60′) y que “uno que andaba a los tiros llegó a ser presidente” (no supone sino la explotación mediática del trasfondo populista que promueve todo Estado-nación). La generación Ibero Gutiérrez abre, tecnología mediante, a un relato de movimientos, singularidades, fragmentaciones, fusiones, desbordes, cuya clave no es el sentido de un mundo, sino el equilibrio13 de cada lugar.

1Nieto, L. “Haberkorn” Voces (26/02/16) p.9.
2Ver en este blog “Zabalza, los canallas y el tupamplismo” http://ricardoviscardi.blogspot.com.uy/2016/02/zabalzalos-canallas-y-el-tupamplismo-2a.html
3Ver en este blog “Victor Hugo entre militares: leer sin libro o la dictadura del relato” http://ricardoviscardi.blogspot.com.uy/2012/08/victorhugo-entre-militares-leer-sin.html
4Foucault, M. “Les confessions de Michel Foucault” Nouveau Millénaire,Défislibertaires http://1libertaire.free.fr/Foucault40.html (acceso el 23/02/2016)
5Sobre el presente del movimiento estudiantil y el “candidato pop” ver en este blog “La pasión del Paraninfo: una señal al extramuros” http://ricardoviscardi.blogspot.com.uy/2014/09/lapasion-del-paraninfo-una-advertencia.html
6“Mensaje de las redes frenteamplistas” Voces (25/02/16) p.3.
7Sánchez, S. “Paren la mano” (reportaje a A. Sánchez) La Diaria (26/02/16) http://ladiaria.com.uy/articulo/2016/2/paren-la-mano/
8Escisión del MLN-Tupamaros que asume los postulados teóricos de la ortodoxia marxista, vinculados en aquel contexto a los partidos comunistas pro-soviéticos.
9Gutiérrez I., Antologías I y II, Arca, Montevideo, 1987 y 1992. Esta labor iniciada por Luis Bravo y Laura Oreggioni presenta como última entrega Gutiérrez, I. (2014) La pipa de tinta china, Estuario-Biblioteca Nacional, Montevideo.
10Viscardi, R. (1991) Después de la política, Juán Darién, Montevideo, pp. 23-29.
11Ross, K. (2005) Mai 68 et ses vies ulterieures, Complexe, Paris, p. 194.
12Fukuyama, F. (1991) ¿El fin de la Historia?, Juan Darién, Montevideo, pp. 19-21.
13Viscardi, R. “La verdad del equilibrio” Actio No. 1 http://www.actio.fhuce.edu.uy/Textos/I-1/Viscardi.htm (acceso el 2/03/16)

Publicado por Ricardo Viscardi

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