Publicado en: 29 agosto, 2016

Noticias Uruguayas 28 agosto 2016

Por Colectivo Noticias Uruguayas

Uruguay: Sobre los topos y otros especímenes indeseables Por Rafael Bayce

URUGUAY

 

 

 

 

 

 

 

Pit-Cnt realizará paro parcial el 15 de septiembre con marcha al Parlamento

24 Ago
AFUSEC

CONFLICTIVIDAD SINDICAL

El paro se realizará de 9:00 a 13 horas y se concentrarán en la Universidad de la República antes de marchar al Palacio Legislativo.
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Foto: archivo El País.
El Pit-Cnt resolvió este martes que el paro convocado la semana pasada tenga lugar el próximo jueves 15 de setiembre desde las 9:00 horas hasta las 13:00, según informó a El País Joselo López, integrante del secretariado Ejecutivo del Pit-Cnt.
El paro parcial irá acompañado de una marcha y una concentración que comenzará en la Universidad de la República y avanzará hasta el Parlamento, agregó a El País Rody Olivera, responsable de prensa de la central sindical.
Los correctivos anuales, la rendición de cuentas y las pautas salariales son algunos de los aspectos por lo que se convocó el paro.
Si bien el presidente Tabaré Vázquez resolvió aumentar las pautas, “aún quedan cosas por mejorar”, había informado a el País Marcelo Abdala, secretario general del Pit-Cnt.
La modificación de las pautas generó polémica ya que la Cámara de Comercio y Servicios del Uruguay (CNCS), expresó su disconformidad con el cambio de criterio del presidente uruguayo respecto a los cambios en las pautas.
Este cambio “dificultará aún más” la situación de las pequeñas y medianas empresas del país ya que será más complejo “poder hacer frente a los costos salariales para los próximos años y alcanzar los acuerdos en los Consejos”, había indicado la CNCS.
http://www.elpais.com.uy/informacion/pit-cnt-convoco-paro-parcial.html

Aprendiendo de los Trabajadores estos empresarios

23 Ago
AFUSEC

COMPETITIVIDAD

Arman “supergremial” empresarial para poder incidir más

Confederación de Cámaras Empresariales nuclea a principales.
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Cámara de Industrias. Foto: Archivo El País
Veinte de las cámaras y gremiales empresariales más representativas del país decidieron formar una confederación. La intención es tener una posición común sobre diferentes temas y, en principio, la atención primaria estará enfocada hacia la competitividad y la educación.
Si bien las principales cámaras empresariales tienen una visión coincidente en varios temas que las vinculan, hasta ahora eso había quedado de manifiesto en algunas apariciones puntuales en conjunto. Por ejemplo, la última fue el miércoles pasado cuando la Cámara de Industrias (CIU), la Asociación Rural (ARU), la Cámara de Comercio y la Cámara de la Construcción efectuaron una presentación en un almuerzo organizado por la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM).
Pero esta iniciativa va más allá de eso y es la creación de la Confederación de Cámaras Empresariales. En el anuncio del lanzamiento de la nueva confederación —que se realizará el próximo lunes— se la señala como “un primer paso en la construcción de la unidad del empresariado uruguayo”.
Se añade que “sus principios rectores serán la ética empresarial, la libertad y la apertura para su integración”.
En principio, la confederación estará integrada por 20 cámaras, gremiales y asociaciones empresariales.
Según supo El País, desde hace varios meses representantes de esas organizaciones mantienen reuniones para delinear objetivos y definir estrategias comunes.
Consultado por El País, el presidente de la CIU, Washington Corallo, dijo que la nueva confederación es “una unión para ver los objetivos comunes, lo que hace al mundo moderno y los desafíos que tienen que enfrentar la industria, el comercio, el agro y los servicios; todos los actores del país. Es un grupo de cámaras de todo el país que quieren estar unidas en temas comunes como la competitividad y la enseñanza”.
A su vez, el presidente del ARU, Ricardo Reilly, definió a la confederación como un “ámbito de trabajo del sector empresarial para tratar distintos temas de mediano y largo plazo” de la realidad del país.
Corallo añadió que experiencias similares pueden verse en otras partes del mundo y ejemplificó con Chile, Colombia y México.
Están casi todas las gremiales principales. Por ahora la Cámara Nacional de Comercio y Servicios no la integra.
Entre otras, integran la confederación la Asociación de Bancos Privados, Asociación de Promotores Privados de la Construcción, Asociación Nacional de la Micro y Pequeña Empresa, Asociación Rural, Cámara de Armadores Pesqueros, CIU, Cámara de la Construcción, Cámara de la Industria Frigorífica, Cámara de Transporte, Cámara Nacional de la Alimentación, Cámara de Turismo, Cambadu, Centro de Navegación, Confederación Empresarial del Uruguay, Cooperativas Agrarias Federadas, Federación Rural, Intergremial de Transporte Profesional de Carga y la Liga de la Construcción.
http://www.elpais.com.uy/economia/noticias/arman-supergremial-empresarial-incidir-mas.html

Liquidación de sentencia en juicio principal

Deuda con judiciales supera los 50 millones de dólares

Un informe de la División de Contaduría del Poder Judicial fijó en unos 50 millones de dólares el monto de la indemnización que la Suprema Corte le deberá pagar a unos 3.600 funcionarios.
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26 agosto, 2016 Caras y Caretas

La Suprema Corte de Justicia (SCJ) deberá pagar unos 50 millones de dólares a un grupo de 3.600 funcionarios y actuarios del Poder Judicial, que obtuvieron una condena favorable en el litigio iniciado varios meses atrás por el “desenganche” de sus salarios.

Esa cifra surge de un informe de la División de Contaduría del Poder Judicial -que fue aceptado por los litigantes-, que será presentado en unos días en el proceso judicial de liquidación de sentencia, según afirmó el secretario general de la Asociación de Funcionarios Judiciales del Uruguay (AFJU), Carlos Fessler, a Caras y Caretas Portal.
En marzo, el Tribunal de Apelaciones en lo Civil (TAC) de 3º Turno rechazó un recurso presentado por el Ministerio de Economía y Finanzas y condenó al Estado a pagar las diferencias salariales que se generó con los trabajadores en virtud de las leyes de desenganche salarial aprobadas este año. La SCJ no interpuso recurso de casación, por lo que el fallo quedó firme. Los trabajadores iniciaron entonces un juicio de liquidación de sentencia, de forma de establecer la indemnización que debe recibir cada uno.
En este marco, la AFJU y los representantes de la División de Contaduría comenzaron a trabajar para la definición de los montos finales. Ese proceso “terminó hace unos días”, tras lo cual se le entregó la liquidación a cada trabajador para que la analicen y presenten “algún reclamo o diferencia” que puedan tener, explicó Fessler. Al mismo tiempo se comenzó a dialogar con la Corte para que ambas partes se presenten en forma conjunta ante el Juzgado a reconocer la deuda, dijo Fessler.
El fallo del TAC confirmó la tesis mayoritaria dentro de la judicatura uruguaya y estableció que la indemnización debe computarse desde el momento en que se presentó la acción de inconstitucionalidad. De esta forma, los trabajadores que ganaron este juicio serán resarcidos desde diciembre de 2012 a la fecha de la sentencia, 30 de marzo de 2016. La cifra total en este caso ronda los 50 millones de dólares, explicó Fessler
Pero al mismo tiempo, el TAC dictó una “condena a futuro” y condenó a la Corte a readecuar el salario de los trabajadores, a los parámetros que fueron asignados entre enero y abril de 2011. “Se debe ubicar a los trabajadores en el porcentaje de aumento”, algo que aún no se concretó, dijo Fessler. “El daño se sigue produciendo”, por lo que el monto de la indemnización aumenta “todos los días” y “hay que incluirlo”, afirmó.
En este sentido, el gremialista explicó que la sentencia obliga al Estado a pagar y que se sabe que la Corte “no tiene presupuesto” para enfrentar esa erogación, por lo que el pago deberá efectuarse a través de Rentas Generales. “En este caso es el Ministerio del Economía quien tiene que cumplir”, dijo. Una vez que la Corte y los trabajadores presenten la liquidación de sentencia, el Juzgado tiene diez días hábiles para oficiar al MEF sobre los montos.
Fessler explicó que la cifra de 50 millones de dólares es provisoria, ya que no incluye la cifra que se debe pagar a los trabajadores que iniciaron sus demandas en forma individual, así como tampoco a los jueces y los defensores de oficio, quienes aún no tienen sentencia firme. Además, destacó que la AFJU prepara una nueva demanda, por unos 400 trabajadores que ingresaron al Poder Judicial en los últimos meses, quienes también están sufriendo una pérdida salarial.
Asimismo, destacó que la AFJU analizará en un asamblea la posición que se adoptará en relación a la sentencia definitiva, con el objetivo de que la misma sea cumplida por el Estado, y aseguró que aún no existe “ninguna propuesta ni instancia de negociación, ni oficial ni extraoficial” con el Poder Ejecutivo, ya que las autoridades aún no convocaron a los gremios a analizar la forma en que se pagará la sentencia. “Estamos a la espera”, afirmó.
Contra el cierre
Por otro lado, la AFJU expresó su rechazo a la decisión de la Suprema Corte de Justicia de disponer el cierre de trece Juzgados de Paz en el interior, como medida de ahorro ante las dificultades económicas que atraviesa el Poder Judicial. “Nos oponemos terminantemente a esta política de cierre”, ya que implica una afectación de los servicios y una pérdida de garantías para un grupo de ciudadanos, dijo Fessler a Caras y Caretas Portal.
Dijo que en su momento la AFJU planteó durante la discusión presupuestal la necesidad de un mayor presupuesto para el Poder Judicial, de forma de no debilitar el servicio, pero que no se pudo convencer a los legisladores de que esta situaciones podrían ocurrir. “Hay localidades que el único contacto que tienen con sus garantías son estos Juzgados, por eso le pedimos al presidente de la Corte (Ricardo Pérez Manrique) que se revea esta decisión, y al Parlamento y al Poder Ejecutivo que se brinden los recursos” económicos necesarios, afirmó Fessler.
Fessler destacó que este reclamo “es de principios” y no de índole gremial. Los Juzgados de Paz que fueron cerrados no tienen funcionarios judiciales trabajando, ya que su único integrante es el juez a cargo de la Sede, explicó Fessler.


 

Sobre los topos y otros especímenes indeseables

Rafael Bayce

Por Rafael Bayce.

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Caras y Caretas
Las agrupaciones humanas desarrollan en su funcionamiento interno una variedad de especímenes desagradables y dañinos, pasibles de ser designados con símiles animales. Con perdón de los topos, cuya frágil condición biológica permite rápidas analogías al referirse a variedades humanas tan detestables como frecuentes, y de otras especies, esta columna está enfocada, en una primera parte, a ciertos comportamientos relativos al uso del poder en la interna de la izquierda uruguaya.
Los especímenes a los que nos referiremos aparecen y se multiplican en todas las agrupaciones duraderas, en especial en las políticas. Analizaremos los que actúan en el seno de fuerzas de izquierda, progresistas y socialdemócratas, cuando han atravesado experiencias de gobierno. Sabido es que se muestran y operan en proporciones variables según el espacio, el tiempo y la coyuntura. Personalmente podría llenar los rubros con nombres propios. Prefiero no hacerlo, por temor a equivocarme en algún caso. Usted puede hacer el ejercicio por sí mismo, con mesura.
Uno: Los militantes esforzados y político-electoralmente exitosos que, cuando llega la hora de gobernar, de decidir rápido, carecen de formación básica para ser coherentes ideológicamente y mucho menos creativos, y son incapaces de resistir reflejos ideológicos, rutinas institucionales o inercias organizacionales. Le ha pasado al país en materia de seguridad y en otros rubros durante muchos años. Un organigrama institucional y ministerial de derecha, obsoleto, amparado en un orden jurídico de centroderecha, y en una opinión pública cada vez más alienada y fascistizada por la prensa, ciertamente no ayudan a estos especímenes tan encumbrados como frágiles en su formación teórica y técnica. Existe una subvariedad de ellos que, envidiosa y resentida, cree que la militancia y el poder pueden prescindir de la ilustración académica y técnica. Terminan implementando los objetivos de sus enemigos ideológicos y políticos o mimetizándose con ellos por pura falta de formación, engreimiento ideológico y ebriedad de poder. Son especímenes especialmente depredadores, por ser –más que nada– autodestructivos en una mirada al futuro.
Dos: Otra especie muy común a toda la historia de la humanidad es la de los radicales ablandados por la realidad gubernamental. Ellos entienden, una vez en el gobierno, que sus cacareadas convicciones radicales eran exageradas, que han sido demasiado crueles con imperialistas y capitalistas, y que en plena madurez deben contemplarlos más, sobre todo cuando la bonanza inmediata, de la que depende el voto inmediato, está atada a ellos. Son los que sonríen indulgentemente cuando se les reclaman las cosas que afirmaron, por las que pelearon e hicieron pelear y morir a otros, y que ellos mismos dijeron y hasta escribieron abundantemente en el pasado. Y, ojo, pueden tener algo de razón, pero no al punto de abdicar de todo eso y hacer a veces hasta lo contrario, sin siquiera molestarse en explicar su kafkiana metamorfosis.
Tres: Una variedad tan abundante como repulsiva es la de que aquellos definitivamente aburguesados en un mundo de altas remuneraciones, choferes, recepciones, privilegios, micrófonos, pantallas, aviones, viáticos, amigos conspicuos, ventajas para la familia, tiempo justificable para amantes, posibilidad de distribuir prebendas y empleos para los que trabajan y han trabajado para ellos, y alcahuetes que se vuelven imprescindibles para inflados egos. Muchas veces tienen la contracara de hacer opciones que son casi coimas, cuando se elige entre alternativas diversas técnica y políticamente.
Cuatro: Los que se dan vuelta como una media y dan vueltas de carnero acrobáticas cuando están encumbrados. A veces se tiene la sensación de que la radicalidad anterior a la abrupta mutación podría haber sido poco más que un recurso para cobrar más cara su conversión posterior, en el entendido de que tantas veces el secreto es dar con la cifra por la que ese mono baile, sea coima o extorsión, en este último caso más perdonable la pirueta.
Cinco: Los comúnmente bautizados como topos. Personas precozmente infiltradas en las organizaciones y de las que se espera, a medida que ascienden en la pirámide del poder interno a la fracción y eventualmente representándola en gobiernos, que decidan cosas contrarias a sus agrupaciones-madre, o que las perjudiquen, o afecten su entereza moral, política o electoral. Son una especie particular de informantes, espías, contrainteligencia o infiltrados, rebautizados recientemente como topos, quizá aludiendo a que sólo han salido a la superficie ahora, habiéndose ocultado bajo tierra antes para su menor exposición de fragilidad, o para adquirir fuerza el emerger. No es un buen nombre porque no han estado bajo tierra, sino que se han cubierto bajo otros mantos, para pegar el zarpazo cuando ya han adquirido fuerza propia o han fortalecido sus espaldas con anchuras ajenas a las que sustentaron el ascenso que les permitió la conversión. Que no se piense sólo en Luis Almagro, por lo que recientemente se ha debatido a su respecto. Se me ocurren varios nombres más. ¿Y a usted?
De ajustes e ideología
Sea como fuere que se evalúe el ajuste fiscal, no es un cambio radical. Hasta los que más pierdan no perderán mucho, solo algo más, aunque quizá indebidamente más. No es un ajuste neoliberal, porque mantiene buena parte de las políticas sociales y no es claramente procíclico, simplemente cortando gastos y recaudando mientras se pueda y no haya recesión por el shock. Pero tampoco es un ajuste o una consolidación, como se quiera llamarlo, de izquierda, progresista o siquiera socialdemócrata.
Es ante todo un ajuste muy poco keynesiano, aspecto definitorio en política económica, sobre todo en tiempos de crisis y recesión. Ni más ni menos, como han sido estos últimos diez años, pero ahora sin todo el viento a favor de la coyuntura económica internacional favorable (precios de commodities en especial) ni de la coyuntura ideológicamente amiga regional, y en medio de una esperable ofensiva político-electoral de las derechas transnacionales aliadas a las elites burguesas nacionales, con sus aspectos de mera oposición político-ideológica, sobre todo la prensa, pero también con sus aspectos de mala leche política y mediática (que lo digan Cristina Fernández, Dilma Rousseff y Nicolás Maduro, al menos).
No se podrá redistribuir en pro de combatir la indigencia y la pobreza y, a la vez, mantener lucros fabulosos agropecuarios, financieros y de inversores internacionales, de importadores y de exportadores, mientras la clase media se cree en el primer mundo y se endeuda (le llaman perversamente inclusión financiera) en el rol de nuevos uruguayos, practicantes de un peligroso consumismo estimulado desde tiendas oficiales.
Este ajuste o consolidación no es radical, no es un ajuste neoliberal, pero tampoco es una consolidación contracíclica, keynesiana, de izquierda, progresista, socialdemócrata. Es ese pastiche que ya lleva diez años, de retórica opaca, gris, sin mostrar números verdaderos ni completos, intentando tapar ciertos cielos con harneros que luego vuelan en pedazos.
Uno: Carga mucho más a los productos del trabajo actual y a los productos del trabajo antiguo que a las ganancias del capital y el patrimonio. De los 335 millones que se recaudarán con la “consolidación”, apenas 50 millones serán del capital y del patrimonio, o sea de los que tienen más y ganan más. Lapidario para cualquier aspirante a izquierda, progresismo o socialdemocracia. El déficit público lo pagan los trabajadores de la sociedad civil, que deben ver aumentadas sus cargas al trabajo mientras ni siquiera las ganancias elevadas batllistas ni las detracciones blancas de antaño son mantenidas por este gobierno académicamente incalificable. Pedro Bordaberry y Jorge Larrañaga se dan el lujo de criticar al gobierno por izquierda; los contenidos de las medidas asombrosamente pueden colocarlos en la izquierda relativa, aunque sea mera retórica opositora.
Dos: Las subas impositivas comienzan muy bajas en la escala de los deciles de remuneraciones fijas. Ya la fijación inicial del Impuesto a la Renta de las Personas Físicas, en la época justificable como modo de salir de la crisis de 2002, le hacía pagar a gente de un nivel de remuneraciones de los más bajos del mundo como contribuyentes: una cruel y rapaz voracidad. El Impuesto de Asistencia a la Seguridad Social es, de por sí, de una indignante y cruel rapacidad voraz: gente que ya no puede complementar sus ingresos, en medio de los gastos crecientes que la longevidad impone culturalmente, que ya ha pagado sus aportes jubilatorios, vuelve a pagar, ahora por aquello para lo que ahorró impositivamente antes, esperando recibir el monto prometido para el que aportó toda su vida laboral. Un abuso, una brutalidad injustificable.
Tres: Debería empezarse más arriba, como sugiere el PIT-CNT, saltar más entre franjas y progresivamente, en cada salto, y no debería haber tanta igualdad dentro de las franjas. Sería muy fácil programar un cobro realmente progresivo, empezando más arriba, saltando más entre franjas y desigualando al interior de cada una de ellas. Y también con más y mejores deducciones, como en Brasil y hasta Estados Unidos. Pero para eso hay que ser de izquierda, progresista o coherentemente socialdemócrata, y no parece ser el caso.
Cuatro: Debe recordarse que se calcula sobre montos nominales y no sobre líquidos, con la trampa de los aumentos de tarifas públicas en enero, con inflación siempre mayor a la reconocida, con crecimiento siempre menor que lo vociferado como esperable, con un espionaje impositivo y financiero disfrazado perversamente de inclusión financiera. Hasta se sacrifica recaudación de Impuesto al Valor Agregado para alimentar al monstruo bancario y poder “comerte mejor” al conocer tu estructura de gastos, cruzable para mayor gloria de la Dirección General Impositiva.

Agencia Uruguaya de Noticias

RESISTENCIA

El hombre que apagó la llama de ANCAP en la huelga general de 1973

MONTEVIDEO (Uypress) — Se llama Ernesto Goggi, había entrado a ANCAP muy joven en 1961. La dictadura afirmaba que ANCAP funcionaba normalmente durante la huelga general declarada por la CNT. La chimenea era una demostración de la normalidad, al decir del Coronel Bolentini. Goggi tuvo la tarea de apagar la simbólica llama en la huelga general de 1973

https://youtu.be/ff_o2fgPXyU

https://youtu.be/_EYrO7qyaBs

Llegamos hasta su sencilla casa en Nuevo París en un calle corta sin bitumen ni hormigón, solo de balastro, donde la lluvia dejó sus buenos charcos de agua. Nos recibió con una sonrisa amplia, que mantendría a lo largo de toda la entrevista.
El 27 de junio de 1973 se produce el golpe de Estado en  Uruguay. El Presidente en ejercicio, y luego presidente de facto, Juan María Bordaberry, decreta la disolución de las Cámaras. Un Gobierno cívico-militar se instaura en el poder. Las FFAA armadas pasan a tener un papel clave en el control de todo el país.

El mismo día del golpe  comienza la huelga general convocada por la CNT como forma de resistencia a la dictadura. Son ocupados los centros de trabajo. Es ocupada ANCAP. La planta queda paralizada. El principal vocero de la dictadura, el coronel Ernesto Bolentini, era el Ministro del Interior. Su aparición en radio y televisión era constante. La dictadura quería demostrar que el país seguía funcionando. La paralización de ANCAP  era un enorme escollo.
“Había que apagar la llama. Cuando Bolentini dio su largo discurso el 2 de julio de 1973 quedó claro que la llama de la chimenea de ANCAP era el único argumento que tenían (la dictadura) para mostrar que la producción de combustible, y por tanto el país estaban bajo control”, dice Goggi alzando el puño cerrado de su mano izquierda.
“La ocupación en combustibles y refinería fue total. Nos asombró a nosotros mismos. Fue masiva. Más de 1.000 trabajadores ocupaban”. Así describe Goggi aquellos días de huelga dentro de la planta de ANCAP en La Teja. Recuerda las fábricas que fueron parando, desde el BAO hasta Funsa y Nervión. Nos habla de un Uruguay industrial, un país que paró y sus trabajadores pasaron a ocupar sus lugares y convertirlos en una expresión de resistencia.
La CNT, central sindical única forjada pocos años antes, había empezado a funcionar discretamente en el sindicato del vidrio, en el barrio de La Teja. Desde allí los dirigentes obtenían información de la marcha de la huelga, discutían y resolvían nueva medidas.
Parar la Federación ANCAP no era una medida sencilla. No lo era ni técnicamente y tampoco lo era medido desde un punto de vista político, desde la aceptación de la ciudadanía a quedarse sin combustible, gas y, por aquel entonces, el importante kerosene. Los antecedentes de cortes de suministros en UTE en 1963 y ANCAP en 1968 habían sido una prueba dura con poca aceptación social.
“Esa experiencia, la del 68′ y el 63′, la manejamos. Nuestro gremio, la Federación ANCAP, apoyando las posiciones de la CNT, decidió ir a la producción mínima dentro de cada planta para poder abastecer hospitales y tener en cuenta que la población sufría” nos cuenta Goggi.
El líder de la Federación ANCAP era Milton Montemar, Goggi recuerda y nos dice que “las guardias de ese día, que eran compañeros de fierro, ya estaban adentro. El 26 de junio de tarde, con el turno de las seis de la tarde, entra nuestra guardia. Justo era la misma guardia que había estado en los sucesos de 1968. Nos debíamos ir a las 12 pero nos quedamos. En aquella época los turnos eran de seis horas. A eso de las seis y cuarto de la mañana ya empieza todo lo del Golpe”.
La paralización de la planta de ANCAP tuvo sus discusiones. Si bien desde la CNT había definiciones de parar en caso del un golpe de estado, la CNT tenía definiciones precisas desde 1966 y 1968, la instrumentación de la medida en forma concreta implicaba algunos desafíos y discusiones.
“Había compañeros que querían cortar todo. Pero predominó la posición de ir manejando los caudales dentro de las posibilidades técnicas. Uno no puede dejar así nomás. Una refinería tiene plantas y procesos muy complejos” nos cuenta con detalle y un tono grave acorde con el relato del desafío que se les fue presentando.
“El 1º de julio, que era domingo, se escuchan unos ruidos tremendos. Eran unas columnas militares con tanques, camiones, perros, de todo. Esa tarde entraron a ANCAP. Cuando llegaron a la puerta de la refinería no hicieron que se las abrieran, la tiraron abajo -exclama- y entraron con las tanquetas”.
Goggi recuerda que en las intervenciones militares de 1968, cuando ANCAP fue militarizada, la que estuvo a cargo fue la Armada. Para él era “otra calidad de gente”. “Estos (el ejército) no tenían ni idea de lo que era una caldera y menos una refinería, cosa que la Marina si tenían una idea de lo que era una caldera de alta presión o movimientos de fluidos a altas temperaturas. El Ejército era como un elefante en un bazar”.
La represión comenzó dentro de la planta. Goggi nos dice que fue masiva y que los militares no miraron si se trataba de un trabajador de la Federación ANCAP o no. El destrato se instaló como hábito normal. Las comunicaciones de la dictadura empezaron a decir que con el ingreso del Ejército a la planta se había normalizado la producción de combustible. En realidad la planta solo funcionaba a un 20% de su capacidad. La dictadura señalaba que la normalización era visible y que para ello estaba de muestra la icónica llama de la planta.
Parar totalmente la planta implicaba responsabilidades enormes. Desde la CNT se quería evitar cualquier rotura en las instalaciones. También se quería hacer el corte total pero teniendo mucho cuidado de no causar ningún tipo de accidentes que pusieran la salud, o la vida misma, en riesgo tanto de operarios como de militares.
“Estos cuidados (los militares) no lo tuvieron en cuenta cuando metieron las tanquetas. Podríamos haber volado ellos y nosotros” nos relata Goggi con un tono apasionado.
Goggi recuerda a Ernesto Vega quién se convertiría en su compañero para realizar el corte eléctrico que paralizaría definitivamente a la planta de ANCAP. “Yo estaba preparado técnicamente pero él era muy capo. Un especialista con los instrumentos y los automatismos. Nos fuimos fijando como estaban armados los turnos y quienes lo integraban. Siempre hay un turno que está más fuerte que otro. Vimos que para hacer el corte el turno debía ser el de Luis Panfilio. Él era encargado, un tremendo cargo, era encargado de toda la central térmica”.
El corte total estaba decidido. “La CNT estaba preparada. Se habían realizado muchas consultas. Incluso a mi me dijeron que para parar la planta había sido consultado hasta el General Seregni”. “Entramos. Marcamos tarjeta. Éramos seis en el turno. Nosotros éramos el centro energético de la refinería”. Pero no todos los operarios estaban en condiciones de tomar medidas. “Nosotros fuimos a cracking y a  toping y nos decían que ellos no podían hacer más. Los controlaban. Ahí estaban los milicos mirando las variaciones de la agujitas. No había las cosas modernas de ahora pero había marcadores que si mostraban un caída de volumen o de presión algo veían”.
La operación estaba decidida. Debían interrumpir el transformador de 6.000 Kv. Afectaría a toda la energía de la planta “pero debían seguir funcionando las caldera de 12 kilos”. “Se aseguró que el vapor necesario para que no haya desgracias estuviera todo”.
Había que interrumpir el transformador. “Era un transformador machazo” describe Goggi. El transformador estaba cerca de las canchas de fútbol que había dentro del la planta. Allí se realizaban campeonatos internos “Toping contra Cracking, Craking contra Central Térmica y otros cuadros que había” recuerda.
“El lugar lo conocíamos. Era familiar. Había un abrojal que a veces lo usábamos de baño cuando jugábamos al fútbol. Nadie lo cortaba. Siempre estaba alto. Luego habían puesto un par de milicos con caballos a cuidar” relata.
Llegar al lugar, por fuera de la planta, interrumpir el transformador, y poder volver requería de un transporte. El auto que estaba a mano “era un Standard Vanguard, una tanqueta parecía” así que otro compañero, el encargado de turno de toda la central térmica ofreció su flamante Saab blanco. Se fue haciendo la noche y con el Saab blanco se fueron aproximando y se ubicaron cerca de las casitas que rodeaban la central.

“Los milicos estaban tomando mate. Seguramente no tenían ni idea para que estaban ahí. La refinería se veía lejos desde ese lugar” cuenta y va bajando la voz como teniendo cuidado de que alguien lo pudiera escuchar.
Había que producir un cortocircuito en el transformador. Para eso era necesaria una cadena. Esta tocaría las barras de tensión y produciría el corte. La cadena no podía ser cualquiera. “Tengo una cadena de atar los perros y digo ¿esta sirve? Y se empezaron a reír. Si le tirábamos esa cadenita ni llegaba al transformador, la hace volar antes. No consiguieron una enorme cadena.”

“Nos metemos contra los abrojos. Subí yo primero. Iba poniendo los pies en esos huequitos que había en el muro. Fui bajando y me quedé chatito. Vega tira la cadena por arriba del muro y sube. Pero cuando empezaba a bajar se cae. Y cuando cae pisa la canaleta de desagüe. Pisa y se quiebra” cuenta Goggi y nos imaginamos la escena, noche en La Teja, la planta de ANCAP ocupada por el Ejército, dos soldados a pocos metros de donde Goggi y Vega van a tirar una cadena que provocará un corto circuito imponente y Vega con el pie quebrado haciendo el esfuerzo de seguir, de no pensar en el dolor, concentrado en tirar bien la cadena sobre las barras de tensión del transformador.
Hicieron girar la cadena. Apuntaron a las barras de tensión. Era difícil, muy difícil. “Las indicaciones de Panfilio era que la cadena cubriera y quedara un poco para cada lado de las barras. Y lo logramos. Quedó tal cual. No sé como hicimos, pero quedó” recuerda y va contando con la voz que va cobrando tensión, tanta tensión como la propia historia de dos obreros que iban a parar totalmente la planta de ANCAP en una noche de invierno y en el séptimo día en el que se había dado el golpe de Estado.

“El cielo se iluminó. Todos los gases que tenían que salir salieron todos juntos. La llamarada fue enorme. Fue de unos 300 metros. A lo que se paró la energía todos los gases que tenían que salir largaron presión para arriba. Los caballos de los milicos se asustaron y salieron corriendo para el lado de las casas obreras. Y los milicos atrás. No se imaginaban que había un atentado de nada. Fue una explosión. Los milicos se cagaron, y por suerte. De no haber pasado así no sé como salíamos. ¡El laburo que medio sacar a Vega quebrado! Lo empujaba de abajo, del culo y de las patas y después lo tuve que llevar medio arrastrando hasta allá donde estaba el auto, que era el Saab de Panfilio. Después lo dejé en un lugar que ya estaba convenido que teníamos que ir, por allá, por la calle Quesada. De ahí lo llevaron al Clínicas”.

En el momento de mayor tensión del relato, cuando Goggi cuenta del enorme cortocircuito, de la explosión de la chimenea y la llamarada de 300 metros cambia el ritmo de su voz y dice, ya muy abruptamente fuera del clímax de la narración “lo hicimos porque no teníamos más remedio que hacer eso. La acción extraordinaria fue que Panfilio, la guardia de Panfilio,  y los compañeros de cracking, toping, reforming y de refinería, que, cagados hasta los pelos hicieron después un paro de unidades perfecto que no explotó absolutamente nada a pesar de la bestialidad de los milicos que los presionaban para que ellos pusieran en marcha todo. No hay caso lo mas inapropiado que hay es meter al Ejército a tratar de contener un paro en una refinería”.
Y cuenta que allí en la planta estaba el, por entonces, coronel del arma de caballería, Julio César Rapela. “Tenía una fusta. No se para que tenía una fusta. Y amenazaba con la fusta y te prepoteaba. Y yo pensaba, pero andá metete la fusta en el culo” y larga una risa sonora al recordar aquellos momentos.
La huelga iba a terminar y sería una marca profunda en la dictadura que recién comenzaba. Luego el Ejército reconoció que durante la huelga solo se pudo llegar a un 20% de la producción de la refinería de ANCAP.
Goggi dice “éramos pueblo organizado”. A los pocos meses debió salir del país y pasar a la clandestinidad. Se radicó en Argentina. Los recuerdos del Buenos Aires de aquella época son otra historia. Una historia que volvería a ser muy dura. Una historia peligrosa al extremo. Algunos meses después logró el exilio en Italia donde logró tener la ciudadanía.
La llama de ANCAP se había apagado y esos sucesos entraron en la historia.
Ilustraciones: La Antorcha/Artola.

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