Noticias Uruguayas 25 noviembre 2019

URUGUAY: ZUR: Me gusta cuando callan (A propósito de José Mujica y sus valoraciones sobre el feminismo) // Andrade: «Hay que defender las conquistas de los trabajadores»

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CHILE: Feliz Año Nuevo: Para que “la dignidad se haga costumbre” por Juan Pablo Cárdenas // Piñera y la cuenta regresiva: Cuántos muertos, mutilados y gaseados cuesta el modelo neoliberal por Paul Walder // Senador Navarro tras admitirse en 7° Juzgado de Garantía: “Querella Criminal contra Piñera por violar DDHH son 20 años de cárcel” // Denuncian que en las protestas en Chile se han cometido «las más graves violaciones a los DD.HH. desde 1989″// La NASA muestra lo que sufre el Ártico por el calentamiento global // Bolivia protegida por la línea estadounidense de “guerra total y permanente” // Colombia: Paro Nacional: Algo está cambiando // URUGUAY: ZUR: Me gusta cuando callan (A propósito de José Mujica y sus valoraciones sobre el feminismo) // Andrade: «Hay que defender las conquistas de los trabajadores»

 

URUGUAY

Me gusta cuando callan

Pablo Camacho Spositto – Foto: Sandro Pereyra (La Diaria)
A propósito de José Mujica y sus valoraciones sobre el feminismo.
Así como muchas veces sobre la figura de Julio María Sanguinetti se fue forjando el “mito” en torno su papel en la restauración de la democracia, en relación a José Mujica se generó la idea de un gran maestro que imparte lecciones de vida al mundo, pronunciando frases con mucho sentido que ayudan a derrotar al Lord Sith del conservadurismo.
Con esto, su discurso se ha vuelto un elemento intocable dentro del progresismo y la izquierda bajo pena de ser catalogado como parte de la derecha mundial por criticarlo.
La postura de Mujica sobre la lucha de género, el feminismo y la agenda de derechos se  repite en múltiples ocasiones; girando en torno a que el papel de la mujer es cuidar a sus hijos, y que uno de los grandes problemas de la sociedad actual es la falta femenina en el hogar, transformándola en un elemento anexo al anafe.
El 20 de diciembre Mujica en una entrevista en el semanario Voces declaró que la agenda de derechos -que en Uruguay los gobiernos del Frente Amplio convirtieron en su propia agenda de gobierno- es producto de la “estupidez humana” ya que toda la vida existieron los derechos personales que permiten expresar nuestras diferencias de género y sexuales sin tener que afectar a nadie. A su vez subrayó que la lucha feminista es “inútil” ya que el machismo es “un hecho” en nuestra sociedad y la equiparación de derechos “inobjetable”. Destaca que la misma lucha de las mujeres terminó siendo contraproducente para ellas ya que es la creadora de una oposición conservadora que separa en dos grupos a un mundo cada vez más reaccionario.
Por un lado, Mujica, plantea que «cada cual puede hacer de su culo lo que quiera» y por lo tanto la agenda de derechos es una estupidez. La raíz de esta afirmación se basa en el estado de derecho y la individualidad como eje del sistema, algo propio del liberalismo moderno dónde todos somos iguales, por lo tanto la revolución es innecesaria ya que rompería con la balanza del sistema. En lo profundo de la afirmación se ocultan los mecanismos de discriminación, exclusión, separación y ocultamiento en el que se basan las relaciones de género en la actualidad.
Decir que la reacción conservadora es por culpa de la lucha feminista es tan estúpido como decir que el capitalismo es por culpa del obrero, el colonialismo es por culpa de los pueblos que se instalan dónde hay recursos naturales, o que a una piba la violan en la calle porque lleva pollera corta. Con la afirmación se victimiza doblemente a la mujer, volviéndola causa y efecto de su propia situación.
Se oculta la historicidad del caso, lo conservador no es nuevo ni causa del reclamo feminista sino que siempre está presente y aparece con más o menos fuerza en nuestra sociedad. Se encarna en nuestros discursos y prácticas, vive a nuestro lado, y no es culpa de quién lo combate sino de quién lo riega día a día.
Si es verdad que este avance conservador se ha visto fortalecido por una política de oídos sordos incluso de apoyo y tolerancia hacia declaraciones de las fuerzas armadas totalmente contrarias a su papel dentro del Estado. Baste sólo con un ejemplo: durante gran parte del segundo gobierno de Tabaré Vázquez al Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, Manini Ríos, se le permitió intromisión dentro de la política hasta que fue expulsado luego de largas discusiones. O podemos sumarle también el ejemplo del propio Mujica (en la ya mencionada nota) cuando dice que tiene muchos amigos  militares, como respuesta a la posición de la senadora Constanza Moreira, que propuso la disolución de las fuerzas armadas.
No me parece suficiente la tibia explicación de decir ‘y bueno, es Mujica, todos sabemos cómo es!’ Me parece peligroso que un discurso se presente y porque viene de un lugar determinado se hagan oídos sordos a lo que plantea. Mujica es la figura política más votada del Uruguay y una de las más reconocidas a nivel mundial, por esto su discurso se vuelve mucho más peligroso que el de cualquier otro, así como el silencio que hay en otros actores políticos por miedo a perder un voto tal vez.
La campaña electoral ha puesto un velo sobre quienes votamos al Frente Amplio que debe ser corrido si queremos terminar con este tipo de pensamiento en nuestro país.
El avance conservador a nivel nacional, latinoamericano y mundial no es una noticia nueva, y la lucha debe darse en todos los ámbitos incluso quienes se vanaglorian de enfrentarlo. Si para detener su avance debemos destruir nuestros ídolos de terracota debemos tener el mazo en nuestras manos, lo conservador no solo hace carne en Manini Ríos, Verónica Alonso o Lacalle Pou sino en todos los discursos que ocultan las relaciones de opresión que se generan en nuestra sociedad.
Instituto Cuesta Duarte

 

Martes, 15 Octubre 2019 00:00

Trece razones por las cuales defendemos los Consejos de Salarios

Todo indica que si la oposición llega al gobierno se introducirán profundos cambios al régimen actual de Consejos de Salarios, y esta afirmación es válida con independencia de cuál fuera el partido de la derecha que ganara las próximas elecciones.
Tanto el Partido Nacional como el Partido Colorado dejan claro, en sus respectivos programas, que modificarán el modelo de negociación colectiva por rama de actividad, cuyo pilar esencial son los Consejos de Salarios.
A diferencia del pasado, ya no se cuestiona a los Consejos de Salarios sino que en términos cautelosos y ambiguos se habla de la necesidad de “migrar hacia un modelo de negociación colectiva […] que tenga la capacidad de reflejar las realidades económicas de las empresas” (ver página 96 y siguientes del programa del Partido Colorado) o de “asegurar su legitimidad a ojos de todos los involucrados”, para lo cual, según se afirma sin mayores aclaraciones, se requiere “un funcionamiento razonable y equilibrado” (ver página 33 y siguientes del programa del Partido Nacional).
En una reciente visita a la sede del PIT-CNT del postulante colorado a la presidencia de la República, Ernesto Talvi, en el marco de las actividades organizadas por la central con los candidatos, quedó por demás claro que en caso de que resulte electo, los Consejos de Salarios serán reducidos a meros mecanismos de fijación de salarios mínimos. Al respecto fue muy claro su asesor Fernando Pérez Tabó, que, por otra parte, es un representante relevante de las cámaras empresariales en las negociaciones tripartitas sobre posibles cambios a la Ley 18.566, que establece el sistema de negociación colectiva.
Las propuestas de los dos partidos mayoritarios de la oposición –léase la derecha conservadora y restauradora– son plenamente coincidentes con los planteamientos formulados por las cámaras empresariales. Para constatarlo, basta una simple lectura de las “Propuestas de la Confederación de Cámaras Empresariales para implementar en el próximo período de gobierno” (documento que puede consultarse en la página web de esa organización: confederacionuy.com/).
Las cámaras empresariales reivindican en ese documento –y así además lo han hecho en la mesa de negociación tripartita sobre la queja presentada ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) – que “la negociación colectiva tripartita [léase Consejo de Salarios] únicamente opera para definir mínimos por categoría, y que los aumentos salariales y las condiciones de trabajo se negocian bipartitamente”.
Ante los textos transcriptos, huelga destacar la sintonía ideológica y política existente entre los planteamientos del bloque político conservador y el sector empresarial; cuestión que no es novedad en Uruguay. Basta recordar el pasado para concluir que esa cercanía o afinidad tiene una larga trayectoria histórica.
De cristalizarse estas propuestas, se rompería el equilibrio construido a lo largo de estos años en materia de relacionamiento colectivo. Llevaría a reducir los cometidos de los Consejos de Salarios –es decir, en cuanto mecanismo de fijación de salarios (salarios mínimos y ajustes generales) e instancia de negociación de las demás condiciones de trabajo–, con las consecuencias negativas para los trabajadores que esto implica: desaparición en los hechos de la negociación colectiva por rama y predominio de la negociación por empresa. En un país donde la mayoría de las empresas son medianas o pequeñas, es decir, que se caracterizan por un reducido número de trabajadores, esto significa otorgar carta blanca al empresariado para determinar de modo unilateral los salarios y las condiciones de trabajo (como ya ha ocurrido en el pasado cuando se aplicaron políticas similares).
De ahí que ante estas propuestas que consideramos un retorno a viejas recetas superadas por la realidad, constituye un imperativo ético y político defender sin ambages o titubeos los Consejos de Salarios en su actual formato.
Los Consejos de Salarios, tal como funcionan desde su reinstalación y, sobre todo, a partir de las modificaciones introducidas por la Ley 18.566 de 26 de junio de 2009, constituyen mecanismos de participación democrática que han garantizado –y garantizan– la participación de los trabajadores en cuestiones que son esenciales para estos.
Son instrumentos de redistribución de riqueza que permitieron acompasar el crecimiento económico de estos años, y que asimismo han constituido una herramienta hábil para combatir la evasión de los aportes sociales y la informalidad. Todo esto contrasta con lo acontecido en décadas anteriores cuando los Consejos de Salarios dejaron de ser convocados por decisión política de los gobiernos de turno. En ese período, blancos y colorados cogobernaron más allá de quién era el titular del Poder Ejecutivo, experiencia cuya reedición promueven los referentes actuales de dichos partidos.
Los Consejos de Salarios no deben ser vistos como algo aislado, sino como un componente esencial de las políticas sociolaborales que han permitido materializar un sistema de relaciones de trabajo más equilibrado y democrático, caracterizado por la vigencia efectiva de los derechos inherentes a la libertad sindical. Por lo tanto, toda modificación cuya finalidad sea restringir o minimizar sus cometidos tendrá efectos negativos en el sistema de relaciones laborales.
Precisamente, la aplicación de esas políticas laborales y sociales fueron las que llevaron a que las cámaras empresariales plantearan la queja contra el gobierno uruguayo ante la OIT; si bien esta queja quedó reducida a algunos puntos de la Ley 18.566, la intención de sus promotores era juzgar a Uruguay por haber tenido el tupé de apartarse de las recetas neoliberales, contrariando el fundamentalismo de libre mercado, tan del gusto del empresariado uruguayo.
Ante propuestas que tienen como único objetivo minimizar el papel de los Consejos de Salarios, convirtiéndolos en meros procedimientos de fijación de salarios mínimos, se conjugan una serie de razones que llevan a desechar tales pretensiones.
A nuestro entender existen 13 razones para rechazar las propuestas sobre las relaciones laborales y los Consejos de Salarios que el bloque conservador hace bajo el argumento de que se ha erosionado la legitimidad del sistema y, por lo tanto, resulta necesario generar confianza y reciprocidad entre trabajadores y empleadores.
1. De introducirse los cambios pregonados se alteraría radicalmente el actual sistema de relaciones laborales, abriendo paso a la individualización de las relaciones de trabajo y al declive de la negociación colectiva, lo que pondría en tela de juicio los logros obtenidos en estos últimos 15 años en materia de derechos y equidad social.
2. El funcionamiento de los Consejos de Salarios en su actual formato, resulta imprescindible para garantizar la existencia de la negociación colectiva por rama en el país. Si estos Consejos son reducidos a determinar los salarios mínimos, y se le quitan así los cometidos de establecer los ajustes salariales generales, de reglamentar la licencia sindical y, existiendo acuerdo entre las partes, de acordar sobre las demás condiciones de trabajo, se volvería al régimen de negociación por empresa, y eso ya sabemos en qué termina.
3. La Ley 18.566, cuestionada por el empresariado, vino a complementar la vieja ley de Consejos de Salarios de 1943, la 10.449 –consagrando así un modelo de negociación colectiva que combina dos modalidades: la negociación tripartita (que tiene lugar fundamentalmente en los Consejos de Salarios) y la negociación colectiva clásica o bipartita (que puede darse a nivel de rama o de empresa)–. Las normas que establece esta regla dan certeza a la negociación colectiva bipartita (sujetos, niveles y articulación, efectos y vigencia de los convenios colectivos).
4. Este modelo abreva en una práctica consuetudinaria instaurada por los propios actores sociales, que, utilizando el cauce de los Consejos de Salarios, fortalecieron la negociación colectiva en el país. Mediante la práctica de negociar no sólo salarios mínimos, como originalmente estaba previsto en la ley de creación de estos Consejos, sino también ajustes por inflación y aumentos generales, así como demás condiciones de trabajo, las organizaciones gremiales de empleadores y trabajadores contribuyeron a consolidar una modalidad de negociación colectiva: tripartita y por sector o rama de actividad. La costumbre de negociar cuestiones que iban más allá de lo meramente salarial –es decir, salarios mínimos por categorías laborales–, se instala ya en las primeras rondas de Consejos de Salarios, los que comienzan a funcionar a partir del año 1944.
Este ha sido el modelo de negociación que ha existido en el país por más de 70 años, sin perjuicio de los interregnos causados por el autoritarismo cívico-militar (1968-1984) y el neoliberalismo político (1990-2004).
5. En suma, el sistema de negociación colectiva instaurado por la Ley 18.566, en cuanto moderniza y complementa el régimen de los Consejos de Salarios, profundiza y consolida las prácticas democráticas que han sido una seña de identidad de Uruguay.
6. Se trata de un modelo de negociación que, contrariamente a lo afirmado por algunos expertos y operadores cercanos al sector empresarial, respeta y garantiza la plena efectividad de los principios y derechos fundamentales en materia de libertad sindical y negociación colectiva; en particular los Convenios Internacionales del Trabajo números 87, 98 y 154, y la declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo, de 1998.
7. El régimen legal implantado ha fortalecido la negociación colectiva tanto a nivel de rama como de empresa. Ha permitido que amplios sectores de trabajadores pudieran tener negociación colectiva, por ejemplo, los trabajadores del sector de servicios y de comercio. Asimismo, ha habilitado la canalización del conflicto, así como su solución pacífica, a través de mecanismos autónomos y negociados, lo que ha contribuido a la paz social que tanto se pregona. Paz social con justicia social.
8. La reinstalación de los Consejos de Salarios y la ampliación de sus cometidos permitió recuperar una práctica de relacionamiento que tenía una larga historia en el país. Favoreció el reequilibrio de fuerzas corrigiendo la escandalosa asimetría que había caracterizado la etapa precedente, y que había llevado a un predominio cuasi absoluto del sector empresarial.
9. El retorno de los Consejos de Salarios permitió la revitalización de la actividad sindical y el fortalecimiento de las organizaciones sindicales. Hizo posible la sindicalización y el acceso a la negociación colectiva de sectores de trabajadores tradicionalmente excluidos. El ejemplo más vivo es el caso de los trabajadores rurales. En suma, tuvo como efecto una mayor democratización de las relaciones de trabajo.
10. El funcionamiento de los Consejos de Salarios (ya se ha transitado por siete rondas de negociación) ha permitido que la totalidad de los trabajadores activos del sector privado tengan remuneraciones negociadas y no impuestas unilateralmente por el empleador, y que los salarios a su vez sean periódicamente actualizados; que se haya producido en estos años un importante crecimiento del salario real (en los últimos 14 años el salario real creció más de 60%)1 y un aumento exponencial del salario mínimo nacional, que se haya reducido los niveles de informalidad, de evasión fiscal en materia de aportes a la seguridad social y con respecto a la violación de las normas laborales.
En síntesis, se ha configurado una sensible mejora en las condiciones de vida y de empleo de los trabajadores.
11. Subrayamos que de aplicarse las medidas que los partidos de la oposición piensan llevar adelante si llegan al gobierno, en lo referente a los Consejos de Salarios –insistimos, en sintonía con los reclamos del sector empresarial– se estaría modificando radicalmente el modelo de negociación colectiva vigente. La negociación colectiva por rama, que tiene lugar esencialmente en los Consejos de Salarios, sería suplantada por la negociación colectiva por empresa.
12. Se dinamitarían los cimientos de la reforma laboral llevada adelante en estos últimos años, y que ha sido objeto de permanente referencia por parte de la OIT, y se instalaría un escenario caracterizado por el retorno a viejas lógicas, cuyos resultados ya experimentaron en carne propia los trabajadores: flexibilidad laboral y pérdida de derechos, bajos salarios, precarización, informalidad, desempleo, empobrecimiento y marginación social. En definitiva, una vuelta al predominio patronal; una historia ya vivida, un déjà vu social.
13. Para finalizar, se debe destacar que los Consejos de Salarios además de garantizar el ejercicio de un derecho, como lo es el de negociar colectivamente las condiciones de trabajo, constituyen un mecanismos de gobernanza de las relaciones laborales.
De allí que han tenido –y tienen– un papel que va más allá del subsistema de relaciones laborales, en tanto operan como ámbitos democráticos de participación de los trabajadores en la toma de decisiones sobre cuestiones que le atañen en cuanto colectivo social con intereses propios.
Héctor Zapirain es asesor jurídico-laboral del PIT-CNT y el Instituto Cuesta Duarte.
Publicado en La Diaria el 12/10/19

Caras y Caretas

Montevideo, 22 diciembre, 2019

UN NUEVO ROL PARA EL PARLAMENTO

Andrade: «Hay que defender las conquistas de los trabajadores»

Oscar Andrade es dirigente sindical, fue diputado, precandidato del Frente Amplio en las elecciones internas de junio, y en marzo asumirá una banca en el senado. Siguiendo una larga tradición de la izquierda, representará con su voz y su voto a los trabajadores.

Foto: Dante Fernández

22 diciembre, 2019 – CARAS Y CARETAS
Por Pablo Silva Galván
El Parlamento que se instalará en febrero tiene varios cambios y novedades respecto al que se va. Además de la menor presencia de mujeres y del ingreso de representantes de nuevos partidos, incluye un legislador obrero. Nada menos que un senador. Siguiendo el camino que abrieron en su tiempo Julia Arévalo y Enrique Rodríguez, Oscar Andrade asumirá una banca en directa representación de los trabajadores, de la clase obrera.

Andrade, el joven secretario general del Sindicato de la Construcción y Afines (Sunca), se abrió paso tanto en el sindicalismo como en la política a fuerza de defender los derechos de sus hermanos de clase. Tras pugnar por la candidatura a presidencia del Frente Amplio en junio, donde obtuvo un sorpresivo segundo puesto, llegó al Senado encabezando la lista del Partido Comunista, su partido, y aliados.
El secretario general del aguerrido sindicato de la construcción –Sunca– no es un novato en las lides parlamentarias, ya que ocupó una banca en la Cámara de Diputados durante el segundo gobierno del Frente Amplio (FA). Desde ella tuvo un rol fundamental en la aprobación de la Ley de Responsabilidad Penal Empresarial, uno de los hitos en la protección y defensa de la seguridad y la vida de los trabajadores. Pero ahora el desafío será mayor: por un lado el Senado exige una responsabilidad mayor, pero por otro asume tras la derrota del FA en las pasadas elecciones, por lo que su acción se desarrollará desde la oposición.
El joven senador, hincha de Nacional, cuadro al que va a ver cada vez que sus actividades se lo permiten, nació y se crió en la localidad canaria de Villa Felicidad. Hace poco perdió a su padre. Durante la campaña hacia las elecciones internas su familia fue objeto de persecución a través de las redes sociales, hecho que fue denunciado a las autoridades, en particular su hija debido a una foto de un baile de disfraces.
Su actividad estará centrada en la defensa de las conquistas y los derechos de los trabajadores, convirtiendo al parlamento en una caja de resonancia de las inquietudes sociales. Ya lo ha anunciado en reiteradas oportunidades, y la llegada de un gobierno de corte conservador pone en el orden del día estas premisas. «Tenemos que entender que el asedio sobre los derechos laborales y sindicales se hace mucho más por motivo ideológico que por razones que se fundamenten en los económico», dijo en entrevista con Caras y Caretas en vísperas del 1º de Mayo de 2017, cuando ya se veían en el horizonte las líneas principales de la ofensiva conservadora. «El caso más claro fue el año pasado: la arremetida de los medios de prensa de la derecha, de los neoliberales, fue que no se puede modificar las pautas porque si se modifican las pautas salariales se va a descontrolar la inflación, se va a generar una catástrofe. Fueron tres veces modificadas las pautas salariales. Se modificaron en función de reclamos que hacía el movimiento popular, y la inflación bajó. Sin embargo los teóricos neoclásicos que estaban parados en sus tesis dogmáticas hoy no tienen espacio ni para la autocrítica. Nos demuestra que hay una enorme ofensiva que tiene como uno de sus objetivos el movimiento social organizado y tenemos el desafío rumbo al primero de mayo de ensanchar qué es lo que queremos discutir en el trabajo».
Esta ofensiva, profundizada ahora con el triunfo de la coalición multicolor, se verá reflejada, en opinión de analistas y dirigentes varios, en la labor del nuevo gobierno y por ende del Parlamento. Y la Ley de Responsabilidad Penal Empresarial será uno de los bancos predilectos.
Esta ley, aprobada tras una intensa movilización sindical que incluyó hasta un virtual «cerco» al Parlamento, demostró la necesidad de medidas fuertes para defender la seguridad y la vida de los trabajadores en sus ámbitos laborales. Así lo explicó Andrade en la misma entrevista al recordar que «cuando se aprobó la ley de responsabilidad empresarial en 2014, teníamos en el período anterior algo por encima de los 50.000 siniestros registrados por el Banco de Seguros, la cifra fue descendiendo hasta culminar el 2015 con 37.000 siniestros y el año pasado se ubicó en 35.000. El descenso de la siniestralidad fue brutal. Tan importante como la ausencia de repercusión pública que tuvo este efecto de la ley en la salud de los trabajadores».
Y agregó, en una entrevista publicada en el diario Progreso al Día, que en la bancada del Frente Amplio «vamos a distribuirnos los barrios, los territorios, los sindicatos, reuniones con el feminismo, pensar los proyectos de ley desde abajo, problemas como el de la vivienda se tienen que discutir mucho con los movimientos sociales, problemas como los del trabajo no se pueden resolver sin la participación del pueblo trabajador uruguayo, problemas como los de la violencia hay que discutirlos en cada territorio, dramas como las adicciones complejas hay que repensarlas con la sociedad».
Se trata, entonces, de «un tipo de trabajo parlamentario que tenga mucho de laburo capilar, el senado se va a tener que adaptar a esa metodología de trabajo porque pensamos recorrer mucho el interior, los centros de trabajos, los territorios, asambleas, reuniones, de intentar pensar las políticas con todos. Ojalá logremos prender la lucha institucional a las luchas sociales contra la desigualdad porque eso jerarquiza la política y nosotros precisamos que la sociedad reivindique a la política como la forma de resolver los problemas».
Nueva etapa
Ese nuevo Parlamento asumirá cuando el país inicie una nueva etapa de su derrotero histórico con la llegada al gobierno de una coalición encabezada por el Partido Nacional y compuesta por los partidos Colorado, de la Gente, Independiente y Cabildo Abierto. Este último abiertamente opuesto a todos los derechos conquistados en los últimos años. Lo que parecía a comienzos del año como algo lejano e improbable se terminó dando: Cabildo llegó al Parlamento y al gobierno, donde tendrá un papel central. Los intentos de contrarrestarlo por parte del candidato colorado Ernesto Talvi, canciller del gobierno electo, no dieron su fruto, y los cinco partidos, más unidos por su rechazo al Frente Amplio que por coincidencias programáticas, asumirán el gobierno el 1º de marzo.
«Si vemos a los partidos de la oposición (ahora gobierno electo), vemos que nos los presentaron como lavados. (Ernesto) Talvi se presentó poco menos que como un progresista y ya dejó en evidencia su concepción neoliberal», señaló Andrade al analizar la composición de la coaliciòn en una entrevista con Caras y Caretas previa a las elecciones. «Durante semanas se pasó diciendo que no integraría una coalición con (Guido) Manini Ríos y ahora dice estar dispuesto a hacerlo. Dijo que entre él y Manini había un océano de diferencia y eso desapareció. Se ve que el calentamiento global debe estar bravo porque en pocos días dejó seco el océano entre Talvi y Manini», agregó. Ahora tanto Talvi como Manini son aliados. Y Manini estará sentado en el senado, en el mismo ámbito de debate y trabajo que Andrade.
Durante la campaña electoral Andrade dejó bien clara su postura afirmando que «la ambición de poder» era tan grande que explicaba la afirmación de (Luis) Lacalle Pou de negar públicamente, «y sin ningún pudor, el déficit creciente de la Caja Militar».
Tiene claro que la aplicación del programa de la coalición multicolor, basado en un dólar alto y congelación salarial, provocará la protesta social. No solo de los trabajadores, que saldrán a reclamar por mantener el salario y sus conquistas, sino de otros sectores de la sociedad. Para Andrade el ejemplo de Chile está presente y considera que la bancada del Frente Amplio deberá estar a la altura de las consecuencias.

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