Publicado en: 26 julio, 2017

Noticias Uruguayas 25 julio 2017

Por Colectivo Noticias Uruguayas

Uruguay: Según Marcelo Abdala, el paro de 24 horas de ayer fue un sacudón de la escena nacional // Agentes de inteligencia se hacían pasar por funcionarios de OSE para entrar a casas de militantes de izquierda en los 90

“Para Fidel y José Antonio, la unidad no fue una retórica” // El éxito de la bolivianización financiera // Chile: Masiva marcha por la protección de las aguas y del territorio de la provincia de Arauco // Operación Albania: 30 años de la matanza de Corpus Cristi // Argentina: Peronismo se impone en legislativas provinciales argentinas por Stella Calloni // Uruguay: Según Marcelo Abdala, el paro de 24 horas de ayer fue un sacudón de la escena nacional // Agentes de inteligencia se hacían pasar por funcionarios de OSE para entrar a casas de militantes de izquierda en los 90

 

URUGUAY

Fernando Pereira, Tamara García y Marcelo Abdala, durante una rueda de prensa, ayer, en la sede del PIT-CNT. Foto: Andrés Cuenca

Fernando Pereira, Tamara García y Marcelo Abdala, durante una rueda de prensa, ayer, en la sede del PIT-CNT. Foto: Andrés Cuenca

 

Según Marcelo Abdala, el paro de 24 horas de ayer fue un sacudón de la escena nacional

Ayer se cumplió un nuevo paro general de 24 horas convocado por el PIT-CNT. De mañana, las calles de Montevideo se veían un poco más vacías que de costumbre. Había menos vehículos circulando y algunos comercios mantuvieron sus cortinas bajas. En la sede del PIT-CNT, en la calle Jackson, una caravana de ómnibus de cooperativas hicieron sonar sus bocinas minutos antes de que empezara el acto de la central sindical. Pasadas las 11.00 empezó: los principales oradores fueron Fernando Pereira, presidente del PIT-CNT y Marcelo Abdala, secretario general.
Pereira calificó la jornada de ayer de “día de lucha” y “movilización”, mientras que Abdala dijo que fue un “sacudón de la escena nacional”.
El presidente de la central aseguró a la diaria que la plataforma de ayer fue más compleja que una reivindicación salarial o la lucha por mejores condiciones laborales. “El estancamiento trae retroceso”, decía el eslogan, y se refería a todas las leyes que el PIT-CNT cree necesario aprobar y están pendientes en el Parlamento; además, destacó la falta de tiempo de negociación en el sector público para el proyecto de ley de Rendición de Cuentas. Según dijo, se debería haber convocado a los sindicatos en marzo para que, cuando llegue la Rendición de Cuentas, se pueda abordar la totalidad de los temas. En su discurso, Pereira preguntó, en forma retórica, si el presupuesto para la educación es suficiente para asegurar su calidad. “El trabajo está íntimamente ligado a los niveles de capacitación. ¿No habría que construir mayores recursos para atender los salarios de los maestros, los profesores y los funcionarios?”, preguntó. Dijo además que hay un conjunto de leyes que tienen la aprobación en una de las cámaras pero están trancadas en la otra, o que no se reglamentaron. Como ejemplo puso la ley de empleo para las personas con alguna discapacidad. “Esta ley la hemos impulsado en todos lados”. Aseguró que recibieron amplio apoyo de toda la sociedad y tuvo media sanción en Diputados, por lo que “la pregunta es: ¿por qué está trancado algo que tanto bien les haría a uruguayos?”.
El PIT-CNT pide que se reglamente el convenio 158 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que “fue votado por unanimidad en la Cámara de Diputados. [El convenio] plantea que no se puede despedir a nadie sin causa justificada. Es algo compartido por la sociedad; entonces, ¿por qué no se reglamenta?”.
Pereira aclaró que el PIT-CNT no está comparando al gobierno actual con uno “neoliberal”. “Ni Dios permita”, dijo. El presidente de la central sindical hizo una referencia indirecta al ex presidente Julio María Sanguinetti: “No estamos comparando nada con aquel que decía que no había perdido nunca ninguna huelga. Lo que decimos es que no hemos logrado avanzar”.
Otra ley que reclaman es la de nocturnidad, “lo que incluye sin duda a los policías, que son trabajadores igual que nosotros”. Pereira recordó la muerte del policía Wilson Coronel, que falleció en una rapiña mientras cuidaba una pizzería en la modalidad de “223”. “Hay que discutir esa realidad, porque existe y habrá que buscar la mejor solución”.
En conferencia de prensa aseguró que “nadie debería morir por trabajar. Todos tenemos que internalizar que un policía es un trabajador de la seguridad, por lo tanto hay que asegurarle todas las garantías”.
Otra de las reivindicaciones es que “se conforme una ley de insolvencia patronal para que cubra a los trabajadores cuando una empresa cierra o cuando [un empresario] cambia de negocio. Este fondo serviría para cubrir salarios no pagos, horas extras, aguinaldo, el salario vacacional, la licencia y el despido. Probablemente en las empresas más grandes se llegue a cobrar más tarde, pero en las empresas de pequeño o mediano porte casi nunca se logra cobrar”.
La central también reclama que las empresas proveedoras de distintos insumos para la nueva planta de UPM, en caso de que se instale, sean uruguayas.
El dirigente sindical dijo que el acatamiento al paro de ayer fue amplio. Sobre el transporte aseguró que “todos los trabajadores son huelguistas. Cuando termine el horario de emergencia no va a haber ningún ómnibus”, ya que los que salieron a manejar fueron los dueños, explicó: “CUTCSA y otras empresas colocan coches de emergencia manejados por los empresarios”.
“Varios compañeros hemos recorrido las calles de Montevideo en las primeras horas de la mañana y podemos decir, con certeza, que decenas de miles de trabajadores han adherido a la medida del movimiento sindical de manera libre y voluntaria. Sin presión de ningún tipo, con la convicción de que si su sindicato los convoca, ellos paran”. Pereira aseguró que la calle estaba “llenita” de ómnibus, “pero iban sin trabajadores, y eso es un apoyo a la plataforma del movimiento sindical”. Abdala, por su parte, dijo que se los critica por “una presunta falta de independencia con respecto a los partidos políticos y, en particular, al Estado gobernado por el Frente Amplio. Creo que en el día de hoy esta es una demostración muy clara del nivel de autonomía con el que adoptamos nuestras decisiones”.
El dirigente aseguró que en 2015 y 2016 el PIT-CNT logró que el Poder Ejecutivo cambiara en tres oportunidades los criterios con los que se plantó en los Consejos de Salarios. “Se decía que las pautas no se podían tocar porque iban a desatar la inflación. Obviamente, hubo un presidente sensible al pedido de los trabajadores, pero la lucha se dio”.
Abdala destacó la importancia del 6% del Producto Interno Bruto para la educación pública. “El apellido no es menor. ¿Hasta cuándo vamos a seguir subsidiando empresas que eligen la rama de la actividad de la educación pero que podrían ser de cualquier otra, porque están por la rentabilidad? ¿Hasta cuándo vamos a permitir que no hagan aportes patronales? Todos los subsidios para la educación privada podrían ayudar a ser un componente para la financiación de la educación pública”.

 

Trabajadores de la ex fábrica Bao. Foto: Alessandro Maradei

Trabajadores de la ex fábrica Bao. Foto: Alessandro Maradei

Ex trabajadores de Bao lanzaron marca propia

La CooperatiBao La Minga tuvo que dejar el local de la antigua fábrica Bao, pero pronto los diez integrantes de la cooperativa se instalaron en la sede del ex sindicato de los trabajadores de la planta, en Pedro Celestino Bauzá y Carlos María Ramírez. Por ahora, están elaborando jabón en polvo (44 pesos la bolsa de 800 gramos), jabón líquido para lavarropa (a 48 pesos la botella de 900 cc), jabón líquido (a 38 pesos los 900 cc), suavizante (a 50 pesos el litro) y detergente (40 pesos la botella de un litro). Se pueden encargar en la sede del sindicato o por los teléfonos 097234094 y 095866605. Si el volumen lo justifica, hacen repartos a domicilio.

Daniel Borrelli, antes de una rueda de prensa tras asistir a la comisión investigadora sobre posibles actos ilegales de inteligencia del Estado, ayer, en el edificio anexo del Palacio Legislativo. Foto: Andrés Cuenca

Daniel Borrelli, antes de una rueda de prensa tras asistir a la comisión investigadora sobre posibles actos ilegales de inteligencia del Estado, ayer, en el edificio anexo del Palacio Legislativo. Foto: Andrés Cuenca

Agentes de inteligencia se hacían pasar por funcionarios de OSE para entrar a casas de militantes de izquierda en los 90

Ayer de tarde fue la última instancia de citaciones a ex ministros de Defensa Nacional y del Interior para declarar ante la comisión parlamentaria que investiga los posibles actos ilegales de Inteligencia del Estado desde 1985 hasta la fecha. La investigadora retomará las actividades en agosto, con la comparecencia de los militares que fueron responsables de las direcciones de información e inteligencia luego del retorno a la democracia –una lista de cerca de diez personas–.
En la jornada de ayer asistieron Daniel Borrelli, ministro del Interior por un breve período (año 2004) durante el gobierno de Jorge Batlle, y José Bayardi, ministro de Defensa entre 2008 y 2009, en el primer gobierno de Tabaré Vázquez. Como en oportunidades anteriores, ninguno de los ex jerarcas aportó elementos nuevos a la investigación. Ambos señalaron que no tenían conocimiento de la existencia de actividades de inteligencia sobre partidos políticos, dijo el diputado Gerardo Núñez, presidente de la comisión investigadora.
De todos modos, de a poco surge información más específica sobre los métodos ilegales de inteligencia. Núñez señaló a la diaria que en los documentos del “archivo Berrutti” se consignan actividades de infiltración realizadas por agentes de inteligencia que se hacían pasar por inspectores de OSE. “Iban a casas en las que sospechaban que podía haber algún tipo de militancia vinculada a la izquierda, y luego hacían un informe sobre lo que encontraban adentro. Era una especie de allanamiento ilegal”, indicó Núñez, y agregó que en base a los datos que recogían –inspeccionaban cuadros, libros, alguna bandera, etcétera–, luego construían un perfil “ideológico” de esas familias.
Según los documentos investigados por la comisión, esta práctica se llevó a cabo a principios de la década de los 90. No obstante, el diputado señaló que no puede asegurar que después se haya abandonado.


 


El exministro del Interior, Daniel Borrelli negó ante la Comisión que investiga el espionaje en democracia, tener conocimiento sobre “escuchas o seguimientos ilegales” bajo su mandato. Además reconoció que entre la policía y la inteligencia militar había “tremendo recelo”, de tal forma que “había ocultación de información bastante importante”.
La Comisión Investigadora sobre los posibles actos de Inteligencia de Estado, violatorios de la normativa legal y constitucional, llevados a cabo por personal policial o militar desde 1985 a la fecha citó a declarar a los exministros de Interior y Defensa, Daniel Borrelli y José Bayardi respectivamente.
Borrelli asumió como ministro del Interior en marzo del 2004, después que Guillermo Stirling, tras casi seis años en el cargo, diera un paso al costado, y ocupando ese cargo hasta diciembre de ese mismo año. “La reunión tiene carácter secreto”, dijo el exministro tras declarar ante la Comisión, respecto a ese pacto que hay entre diputados para que no se filtre información, sobretodo de las víctimas, de todas quien fuera integrante del Foro Batllista aseguró haber apostado que “durante mi periodo no se efectuaron ningún tipo de escuchar ni seguimientos ilegales”.
Cuestionado sobre su seguridad, dijo pensar que no sucedió “porque los funcionarios de mi cartera (Ministerio del Interior), era gente de mucha confianza, orientado hacia el crimen organizado. Entendimos que la dirección de inteligencia, se dedicara al crimen organizado, a la trata de blancas, a lo que podía ser una magnitud importante que la policía común no pudiera descubrir”.
El exministro confesó que entre quienes desempeñaban actividades de inteligencia militar y policial había “tremendo recelo”, de tal forma que “había una ocultación de información bastante importante. De parte de los militares pero también de los civiles. Es como una competencia, donde se escondían los datos”, lo cual reconocía que eso “es muy malo para el país”. Fue tal el grado de ocultamiento que “muchas veces me tocó intervenir para evitar esos problemas”.
“Yo tenía un proyecto para unir la Inteligencia y que fuera un solo equipo y no dos. Pero después me di cuenta que en una República Democrática las Fuerzas Armadas no pueden hacer inteligencia interior, sino que puede hacer inteligencia exterior”, concluyó Borrelli describiendo un proyecto que en su búsqueda de solucionar las distancias entre inteligencia militar y policial no era viable.
“Bajo mi responsabilidad no hubo nada”
El otro ex ministro que fue llamado a declarar ante la Comisión Investigadora fue José Bayardi, quien desde el 2005 al 2008 fue viceministro de Defensa, para posteriormente, tras la salida de Azucena Berruti quedar como ministro hasta el 2009.
Después de asegurar que no contaría nada de lo sucedido en la Comisión por el pacto de la misma, Bayardi dijo a LA REPÚBLICA que “mientras yo estuve en el Ministerio de Defensa no se realizaron, bajo indicación, alguna investigación sobre personas o sobre partidos políticos. En todo caso los que tienen acceso al archivo llamado Castiglioni será la jueza, verá si esto es así o no es así. Bajo mi responsabilidad como Ministro o viceministro no hubo nada”, aseguró.
Ante la consulta si hechos de tal magnitud podrían ocurrir al día de hoy, el frenteamplista dijo estar convencido que “no podría suceder, pero es mi impresión, en todo caso será la Comisión la que se encargará de llegar al final de todo esto”.
Ley de Inteligencia
El diputado Gerardo Núñez, titular de la Comisión Investigadora sobre los posibles actos de Inteligencia de Estado, violatorios de la normativa legal y constitucional, llevados a cabo por personal policial o militar desde 1985, dijo que esperan para los próximos meses se avance en una “ley de Inteligencia” que controle el accionar militar. Este proyecto ya contaría con el aval del Presidente Tabaré Vázquez, así como el Ministro de Defensa Jorge Menéndez.
“Que no haya habido controles en las labores de Inteligencia, en este caso militar, preocupa. Ojalá estemos avanzando en estos próximos meses en una ley de inteligencia, estratégica, con características nacionales, que fundamente solidamente, lo que son los controles, las garantías, porque Inteligencia debe existir para el desarrollo del país, pero muy controlada, limitada, para que no se lleven adelante este tipo de practicas que avasallaron son ciertos derechos”, manifestó.
Próximas convocatorias
La Comisión Investigadora tiene vigencia hasta el 8 de diciembre de este año, si es que por necesidad no se solicita la extensión de la misma para seguir investigando sobre el espionaje en democracia. Después de llamar a los exministros desde la salida de la dictadura hasta la fecha, la Comisión evaluará llamar a los mandos militares debido a que desde los cargos políticos se ha logrado sacar poca información. Posteriormente se evaluará llamar a exPresidentes para que también brinden declaración.

 


Impunidades

Susana Escudero / Foto: rebelarte.info
En estas fechas en las que nos detenemos a pensar sobre la impunidad que persiste sobre los crímenes de lesa humanidad de la última dictadura civico-militar, vale también pensar en cómo esta impunidad se relaciona con otras, que urgen ser miradas y también revocadas.

La impunidad ha sido en la historia una herramienta para perpetuar todo sistema de opresión y de dominación, garantizando el ejercicio indiscriminado de la violencia, el ocultamiento de los crímenes, y por lo tanto de los criminales como tales, y la de una única forma de contar la historia: la de “los vencedores”. Es un dispositivo necesario y constituyente del pensamiento único. Como dispositivo de dominación de unos pocos sobre muchos tiene su expresión en lo económico, lo político, en las relaciones interpersonales, y en la subjetividad.

En este contexto también se ubica la violencia contra las mujeres, violencia sexista que cobra la vida de mujeres en Uruguay -y en el mundo- y que al desarrollarse en el ámbito de lo doméstico acumula muchos actos de violencia que quedan impunes. Otra más que no se mira como tal, que naturalizamos socialmente. Esta violencia como otras necesita la impunidad: para que el agresor asegure su poder, pero fundamentalmente, para que las víctimas en este caso mujeres, no crean posible romper esas cadenas. Estas relaciones gestadas en lo privado se articulan en lo público con otras violencias, otras impunidades, naturalizándolas. Desde la antigüedad las mujeres hemos sido botín de guerra en conflictos armados. Las mujeres del bando enemigo eran transformadas en esclavas o esposas (obligadas) de los vencedores. En la historia del siglo XX se encuentran muchos casos donde se ejerce violencia sexual contra las mujeres que pertenecen al bando enemigo de manera sistemática y como forma de tortura, amenaza y escarmiento -sea esta población civil o miembros de las milicias o la resistencia.El Terrorismo de Estado uruguayo ejercido en la última dictadura militar utilizó la violencia sexual contra mujeres y hombres presos políticos como tortura. Un militar de nuestro país que escribiera una carta a Amnistía Internacional en 1976 relata: “las mujeres son un tema aparte: los oficiales, suboficiales y la tropa comentan con regocijo la llegada de detenidas jóvenes. Algunos de estos han llegado a venir los días francos para participar en los interrogatorios […]; he presenciado personalmente las peores aberraciones cometidas con mujeres ante otros presos por varios interrogadores”. Como ha sido trabajado por el historiador Álvaro Rico, se trata de impunidad en un sentido amplio, que no solo atañe a lo referido exclusivamente a los autores de los crímenes de lesa humanidad y de los delitos económicos bajo dictadura, sino a la impunidad como una forma de relación social. Un modo de vincularse socialmente que supone sostener la cultura de la impunidad, que también es una cultura que sostiene silencios y secretos.

No es casual. El alto porcentaje de casos feminicidios ocurre en “lo sagrado” de los hogares cuyos “jefes” son integrantes de los aparatos represivos, destinados a sostener “el orden” de éste sistema de explotación.

La impunidad en los ámbitos privados, en “lo sagrado del hogar”, sustenta y alimenta la que se desarrolla en la esfera de lo público, y viceversa. La justificación de la violencia contra las mujeres por parte de actores políticos y sociales que son eslabones del sistema de dominación (las iglesias, los sectores reaccionarios de la política y de la ideología) recurre siempre a la falla en el “deber ser” de los oprimidos: cómo iba vestida, qué hacía a esa hora, etc.; así como el terrorismo de estado recurría y promovía como explicación el “algo habrán hecho”.

Esos discursos operan, además, como soporte para una ideología de privatización de lo público; en tanto define como causa de la violencia las conductas privadas o particulares y no las situaciones estructurales que la originan: así como el “éxito” en el capitalismo neoliberal aparece como un premio a la iniciativa y el esfuerzo, y el ser pobre es la condena del perezoso; el ser víctima de violencia es el castigo por desobedecer a la norma. Un dispositivo que tiene como fin, en lo simbólico, amenazar a toda disidencia y en lo práctico, reprimir toda manifestación de autonomía. El extremo de la perversión moral de quienes dominan, y que se remonta a la antigua Grecia esclavista: se hace a la víctima portadora de su pecado independientemente de su voluntad; en una versión actualizada donde los pastores del poder adjudican los castigos a partir de la voluntad de un dios (el mercado, la ley o el del manto de la descarga) hecho a su imagen y semejanza: es varón, blanco y occidental.

Si aceptamos que un hombre, porque tiene poder violente a una mujer, aceptamos que todo aquel que lo detente pueda golpear al más débil: el rico al pobre, el blanco al negro, el patrón al obrero, el armado al desarmado. Sin impugnar y combatir esta situación, sostenemos los pilares del sistema que nos oprime.

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