Noticias Uruguayas 25 diciembre 2015

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A 26 años de la Invasión del imperialismo yanqui a Panamá // Marchan en honor a los caídos en la invasión EEUU a Panamá // “Estados Unidos nos invadió porque quería abrogar los Tratados” // Listado -incompleto- de víctimas mortales de la Invasión (CEE-Panamá) // «Mariátegui es el creador de algo nuevo: el marxismo de Nuestra América» // Argentina: Macri da marcha atrás en designación de jueces // ATE anunció un Paro Nacional para el 29 de diciembre // La CTA repudia la represión a trabajadores de Cresta Roja // Apareció Clara Anahí Mariani, la nieta 120 // Uruguay: Presentación del libro «La experiencia Tupamara» «Pensando en futuras insurgencias» autor Jorge Zabalza. 22-12-2015 (videos) // Desaparecidos: La Iglesia recibió nueva información // Otorgaron prisión domiciliaria a Gavazzo y Ramas // Fed. ANCAP pidió remoción de los directores y entrevista con Vázquez

 

URUGUAY

Presentación del libro «La experiencia Tupamara»

«Pensando en futuras insurgencias»

autor Jorge Zabalza. 22-12-2015

Sala llena pensando en las futuras insurgencias

Videos: Presentación del libro «La experiencia Tupamara»

Pensando en futuras insurgencias

Videos: Presentación del libro «La experiencia Tupamara» Pensando en futuras insurgencias; autor Jorge Zabalza. 22-12-2015

Estimad@s, comparto cuatro videos, son de la presentación del libro «La experiencia Tupamara» Pensando en futuras insurgencias; autor Jorge Zabalza (el tambero)

Apertura: Miguel Cristo Olivera y Baudilio Bello. Participan: Samuel Blixen, Néstor Kohan y el autor.

La presentación del libro se realizó el día 22 de diciembre de 2015, 19:30 hs. en la sala Camacuá de AEBU, calle: Camacuá 575 .

Montevideo – Uruguay

Primera parte (Miguel «Cristo» Olivera y Baudilio Bello):

Segunda parte (Presentación del libro: «La experiencia Tupamara»; Néstor Kohan, Samuel Blixen y Jorge Zabalza):

Tercera parte (continua la disertación de Jorge Zabalza):

Cuarte parte (Daniel Viglietti):

Saludos

Pablo

 

Palabras de Jorge Zabalza en la presentación del libro

“LA EXPERIENCIA TUPAMARA” (presentación)

Este trabajo se agrega a una nutrida serie de ensayos y relatos. De ellos quiero destacar “La revolución necesaria” de Andrés Cultelli y “La derrota en la mira” de Jorge Torres, poco conocidos, pero imprescindibles a la hora de profundizar en los errores de concepción que condenaron el movimiento guerrillero a la derrota.

De igual manera, una visión crítica del proceso no puede prescindir de los varios libros de Clara Aldrighi, de Samuel Blixen, como tampoco de “Los ovillos de la memoria” y “Rehenas”, elaboración colectiva de las compañeras.

No menos importantes es el rescate de valores revolucionarios que hacen los poemas de Miguel Angel Olivera, las artesanías conservadas en el Museo de la Memoria, el almanaque de Jorge Tiscornia, los artículos de Jorge Rossi, el documental “El círculo”, así como otras expresiones artísticas de muy diversa índole. El presente ensayo saltea el análisis de 1973 y 1974, los años de la agonía luego de los golpes mortales de 1972 pero, al respecto, el autor recomienda la lectura de Clara Aldrighi y Guillermo Waksman sobre los tupamaros en Chile y la historia de vida de Víctor Estradet.

Más allá de los diferentes puntos de vista que puedan existir, el espíritu de “La experiencia tupamara” es complementar estas obras. Su conjunto permitirá a los historiadores hacerse una composición aproximada de lo que fue la historia de la generación que protagonizó el proceso guerrillero en el Uruguay de los ’60 y ’70.

“La experiencia tupamara” viene al mundo en un contexto de derechización electoral. A través de los mecanismos electorales, las grandes mayorías están refrendando de hecho las políticas reaccionarias y destructivas que imponen los bancos y las corporaciones transnacionales. Festejan los terratenientes, los importadores y los especuladores financieros, festeja el gobierno de los EEUU promotor activo del fenómeno. Pese a la música es la misma de siempre, los pasajeros aplauden entusiasmados la orquesta, olvidando que el Titanic se dirige rumbo al infierno.

Actualmente, en América Latina, las oligarquías y el imperio logran sus objetivos sin recurrir al terrorismo de Estado como hicieron en el siglo XX. Para mantener viva la amenaza que acecha desde los cuarteles les basta con sacar a relucir su “brazo policial” cada tanto y puntualmente. Se promete un “cambio” que, en verdad, es el retorno a la ferocidad y el salvajismo. En definitiva para eso burgueses inventaron su democracia, para obtener el consentimiento de las grandes mayorías sin ejercer abiertamente la violencia, para dejar que los pueblos elijan “representantes” que en realidad “representarán” los intereses económicos de la clase dominante.

A la derechización electoral contribuye graciosamente el progresismo, que en los ’90 llegó montado en las movilizaciones populares contra las políticas neoliberales, prometiendo hacer temblar las raíces de la sociedad. La gente creyó que cambiaría el mundo, pero el progresismo se transformó rápidamente en operador de los planes de los grandes capitales. Los caudillos progresistas se encargan de obtener el apoyo popular a gobiernos que amparan y promueven el crecimiento exponencial de las ganancias de los bancos y las corporaciones transnacionales. Mantienen en la pasividad al movimiento de masas mediante políticas asistenciales y la prédica de que el capitalismo es inmortal y la revolución social un imposible. Educan para la paciencia, como enseñaba el compañero Helios Sarthou.

La vanguardia de esa campaña de despolitización son los apóstatas. A partir de la autoridad política que proviene del sacrificio de una generación entera, estos ex-guerrilleros están siendo los más eficaces impulsores de la conciliación de clases. La primera línea de la defensa de un sistema que convocaron a derribar. Para ello se encargan de tergiversar la historia y desprestigiar el coraje y el heroísmo de la generación del Ché Guevara. Nunca más revolución es su consigna. La sustituyen con la cháchara sin sustancia del pragmatismo y la lógica de los mercaderes del templo. Su más evidente defección ética y moral aparece en la defensa cerrada de la impunidad de los criminales de lesa humanidad, pero su mayor servicio lo prestan en la preparación del aparato policíaco-militar para reprimir las actuales y futuras luchas populares.

El objetivo principal de “La experiencia tupamara” es pensar críticamente el pasado y asumir las responsabilidades que nos caben, reafirmar el valor del pensamiento crítico, la más poderosa de todas las armas revolucionarias. Bucear en el militarismo y el aparatismo que condujeron al fracaso la tentativa revolucionaria de los ’60, para contribuir a la elaboración de las estrategias y las tácticas de las insurgencias que vendrán. Mientras lo viejo no haya sido cuestionado a fondo, las ideas derrotistas, de renuncia y entrega, podrán seguir haciendo su trabajito de zapa y debilitando las intenciones y las esperanzas de liberar a la sociedad de la esclavitud del trabajo asalariado. Corregir no es arrepentirse, es simplemente pensar en desterrar del pensamiento las concepciones que causaron la derrota popular. Saber lo que no se quiere hacer.

A corto o mediano plazo, las consecuencias sociales de la voracidad capitalista agravan a tal punto la situación de los asalariados, que los versos ya no pueden ocultar la realidad, los caudillos progresistas pierden predicamento y dejan de cumplir su función en la superestructura. Algunos sectores oprimidos comprenden que no les queda otro remedio que salir a la calle, a luchar directamente para resolver sus problemas, sin representantes algunos. En esas luchas puntuales hay quienes descubren la naturaleza real del sistema político. Escapan de la trampa electoral y la manipulación demagógica. Cansada de expectativas que no se traducen en hechos se vota a los ortodoxos de derecha, mucho más para castigar que por el hipnotismo de las campañas mediáticas. Muchos de ellos comprenden que el voto es un instrumento inútil para resolver los problemas de la desigualdad y la injusticia social. Pueden enlentecer la toma de consciencia, pero no impedirla. Aún en la pasividad general a que está reducido el pueblo trabajador, cada tanto aparecen muestras de sus reservas de dignidad y espíritu combativo.

Ahí están los núcleos que pelean sin desfallecer por Verdad y Justicia, obligados a debatir tanto contra los argumentos más reaccionarios como contra las políticas de olvido y perdón del progresismo. Ahí están las luchas en defensa de la tierra, el aire y el agua con un componente local muy fuerte: Cerro Chato, Tacuarembó, el Sauce, La Paloma, Paysandú, Lavalleja, Suárez (victoria bien de abajo que detuvo la instalación de una cantera depredadora). El principal obstáculo para crear consciencia viene directamente del gobierno, por lo cual la lucha por el medio ambiente es realmente esclarecedora. Ahí están los municipales de todo el país…. ya saben que a la hora de fijar el monto del salario y mejorar condiciones de trabajo, el patrón es patrón por mucho que se digan comunistas, socialistas o tupamaros. También aprendieron mucho los trabajadores de la enseñanza al verse enfrentados al decretazo de esencialidad y los de la construcción en su lucha por la ley de responsabilidad penal empresarial. Ahí están los “peludos” en Bella Unión mostrando un camino para acceder a la tierra y escapar a la zafralidad, mientras de paso, como antaño, se coloca sobre la mesa la reforma agraria, una solución de fondo planteada en el curso de una lucha reiveindicativa.

Tal vez, como sugiere “La experiencia tupamara”, sea en esos picos de ascenso que se crea la necesidad de organizar nuevos instrumentos políticos. Podrá ser mañana o dentro de cincuenta años, pero en esos conflictos sociales, por muy puntuales y episódicos que sean, los que luchan toman distancia del verso que oscurece la razón y ganan en independencia respecto al progresismo. En estados de subjetividad semejantes estuvieron los orígenes del MLN (T) a principios de los ’60 y los del Frente Amplio en el ’70. Hoy día ya es necesario un instrumento político de nuevo cuño capaz de rechazar y resistir la represión que se prepara en los ministerios encabezados por ex-guerrilleros.

En estos tiempos de sequía y quietud, “La experiencia tupamara” suma esfuerzos a los núcleos que comprenden la necesidad de hacer una revolución social. Se impone esperar
pacientemente el big bang, el momento en que la democracia burguesa deja de satisfacer las necesidades políticas de sus inventores y la clase dominante quiebra la legalidad y las instituciones. Entonces el mucho palo dado pa’que aprendas desata en los apaleados el deseo de quitarse de encima el yugo de clase. El estallido que no depende de la voluntad militante de los núcleos, sino de la extensión y profundidad de la consciencia, es preciso respetar los tiempos y la velocidad del movimiento de masas, cosa que no quiere decir inacción y pasividad sino adecuar la acción al grado de comprensión general, en particular y especialmente, en cuanto a la dosificación en el empleo de la violencia revolucionaria. Es la lección primera y primaria de la historia del movimiento guerrillero en Uruguay.

La “operación retorno”, a lo Macri o a lo M.U.D o a lo que se viene en Brasil, comienza con la criminalización de la protesta por parte de los operadores mediáticos del progresismo. En la batalla de ideas, una de las metas de las élites de derecha es el desprestigio y la satanización de las ideas emancipatorias. Por eso mismo, la acción no debe causar rechazo en los sectores populares más despolitizados, no es inteligente facilitar el ataque de la derecha ortodoxa y sus medios de manipulación mediática, ni hacerle campo orégano al discurso afinado conque el progresismo condena la protesta.

Está entablada entonces la batalla de ideas al decir de Fidel Castro, entre los que quieren mantener el sistema de opresión y esclavitud y los que luchan por la liberación social. “La experiencia tupamara” se aleja de la tesis de conquistar colina tras colina por la vía electoral, tesis cuya máxima aspiración es llegar al gobierno de la república burguesa y encontrarse conque el poder real no estuvo en juego en las elecciones, que por encima de los partidos electorales deciden las grandes corporaciones transnacionales, los bancos internacionales y los aparatos policíaco-militares. “La experiencia tupamara” sale al público afiliada a las ideas de revolucionar la sociedad, de liberarla del Estado burgués, de transformar las mujeres y hombres del capitalismo en las mujeres y hombres de la revolución social. “La experiencia tupamara” piensa en futuras insurgencias, no en organizar campañas electorales.

 

  • 24 • Dic • 2015

Jorge Zabalza en la presentación de su libro La experiencia tupamara: pensando en futuras insurgencias, el martes en la sede de la Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay. Foto: Manfred Kühne

Los buenos, los malos y la revolución

Zabalza dice en un libro que Fernández Huidobro y Mujica son “apóstatas” que serán recordados como “los Malinche del siglo XXI”

Es otro libro escrito por un ex tupamaro. Otro libro que narra desde la memoria detalles de acciones y pensamientos del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros. Otro libro que coloca el episodio de la extradición de los vascos y el hospital Filtro en la categoría de hito de la lucha popular. La experiencia tupamara: pensando en futuras insurgencias, de Jorge Zabalza, es todo eso y también una reflexión sobre las transformaciones ideológicas del Frente Amplio y sobre los resultados de los gobiernos “progresistas”, con un foco particular, marcado por la experiencia personal del autor: el papel desempeñado por José Mujica y Eleuterio Fernández Huidobro en todas esas historias.
Zabalza sostiene que hay dos hechos o procesos que dan la pauta de un quiebre ideológico en el Frente Amplio. El primero tiene lugar en los 90, con la asunción de Tabaré Vázquez como intendente de Montevideo: Vázquez cambia en lo departamental el horizonte de “Uruguay productivo” por el modelo de “neoliberalismo con políticas sociales”. “La práctica del gobierno municipal fue un ensayo de las políticas que impulsaría un gobierno nacional con el vazquismo como fuerza hegemónica. Por la vía de los hechos fue la cabecera de puente para la ‘renovación ideológica’ del Frente Amplio, eufemismo con el que se encubrió el recorte del programa y el corrimiento hacia el centro”, dice Zabalza.
En paralelo, con la muerte de Rodney Arismendi, “todo el Comité Ejecutivo del Partido Comunista, casi todo su Comité Central y todos sus parlamentarios abandonaron la lucha por el comunismo y pasaron a ser los principales sustentadores del progresismo y su modelo de ‘neoliberalismo con políticas sociales’. La cúspide del mayor aparato de izquierda se pasó, con armas y bagajes, a la socialdemocracia. Ya nada podría detener la metamorfosis del Frente Amplio y su nuevo rol amortiguador político de la lucha de clases”, señala.
Otro punto de quiebre es, en opinión de Zabalza, el episodio del Filtro. Desde su creación en 1989 y hasta entonces, el Movimiento de Participación Popular (MPP) se había involucrado “decididamente en todas las luchas sociales”. El “lacallismo creó las condiciones para la radicalización social y política”, en la que el MPP -“integrado al Frente Amplio pero ideológicamente afiliado a lo social y la acción directa”- comenzó a “cosechar lo sembrado por la militancia desde 1983”. “La ‘intención revolucionaria’ desarrolló considerable fuerza militante”, valora Zabalza.
Pero luego sobreviene el episodio del Filtro, en el que se manifiesta la tensión dramática de la historia y se explicita la puja entre dos fuerzas: la revolución y el pragmatismo socialdemócrata. Para el autor, lo sucedido en ocasión de la manifestación frente al Filtro, que concluyó con dos manifestantes asesinados por la Policía, dio cuenta de un “horizonte revolucionario, clasismo, combatividad y convocatoria de masas, proceso en curso ascendente que escapó al control de los aparatos partidarios”. “El peligro lo calibró de inmediato el sistema. Los partidos y la prensa de la derecha lanzaron una campaña contra los ‘radicales’. Empujado desde la reacción, el Frente Amplio procuró separar aguas de inmediato y atribuyó la derrota electoral de 1994 a las movilizaciones de los ‘insoportables’ que no se dejaban disciplinar”, sostiene Zabalza. Afirma que “los asesinatos policiales en Jacinto Vera atemorizaron a la gente, la horrorizaron, generaron el rechazo irracional a toda forma de lucha”.
Triunfó el pragmatismo, y con él la traición a la revolución -en una buena historia de guerra siempre hay traidores y héroes que adquieren esa cualidad cuando están muertos-, sintetizada en dos rostros: los del ex presidente José Mujica y el actual ministro de Defensa Nacional, Eleuterio Fernández Huidobro. “Tienen el poder de investigar y no lo hacen, prefieren mirar para el costado, hacerse los distraídos, mantener la verdad oculta y proteger a los responsables de la masacre de Jacinto Vera. ¿Por qué no investigan? ¿Qué les pasó?”, se pregunta Zabalza, quien acusa a ambos dirigentes de involucrarse en “la domesticación y el disciplinamiento del germen de rebelión”. “En este 2015 han quedado muy en evidencia las relaciones clandestinas entre oficiales de las Fuerzas Armadas y Eleuterio Fernández y José Mujica. Tampoco es noticia su producto, el pacto cívico militar para mantener impunes los crímenes de lesa humanidad cometidos por militares y policías entre 1968 y 1985”, continúa.
Después vinieron los gobiernos del Frente Amplio, y, con ellos, el auge del agronegocio y la inversión extranjera, la intensificación de la concentración de la riqueza, la pobreza infantil, la pobreza cultural, la segregación territorial. “La población empobrecida ha sido empujada hacia los barrios que rodean Montevideo, zonas que parecen trasplantadas del África pobre y están cuidadosamente separadas de las zonas donde los ricos viven como en el Primer Mundo”, señala Zabalza. Concluye que “el síntoma más grave de la degradación ética y moral de Mujica y Huidobro es la forma en que cumplen su compromiso de proteger a los criminales de delitos de lesa humanidad”, y entiende que han retomado la tesis del “nacionalismo revolucionario con las Fuerzas Armadas como partido de vanguardia”. “Son apóstatas, y si logran sobrevivir a sus conciencias, serán recordados por la historia como los Malinche del siglo XXI. Imperdonables”, finaliza. Más allá de la personificación del mal y la añoranza de los “gérmenes de rebelión” anteriores a 1994, hay pocas pistas que ayuden a pensar futuras insurgencias.


MLN-TUPAMAROS Nuestros Muertos (video)

José Gabriel

Enviado por Nino de Negri / Jorge Zabalza

22 de diciembre: Día de los caídos del MLN-Tupamaros

Carlos Flores primer tupamaro que ofrendó su vida un 22 de diciembre de 1966

No tienen bandera pero en Raúl Sendic, el tupamaro es lícito homenajear a los propios. Una lista impresionante y conmovedora de quienes murieron luchando bajo la bandera tupamara, que no solamente debieran vivir en cada compañero, sino en cada uno de sus actos políticos, de sus escritos, de sus declaraciones, de sus abrazos.*

Acosta Pueyrredón, Héctor Ruben. Desaparecido en Córdoba, Argentina, 30 de agosto de 1975.

Alfaro Vázquez, Daniel Pedro. Desaparecido en Argentina, 11 de agosto de 1977.

Álvarez, Juan Diógenes. Asesinado, en Rivera, Uruguay, 10 de junio de 1972.

Alter, Gerardo Moisés. Asesinado en la tortura, en Montevideo, 19 de agosto de 1973.

Arcos Latorre, Ariel. Desaparecido en Chile, 20 de setiembre de 1973.

Ariosa Amilivia, Eduardo Agustín. Asesinado en Montevideo, 28 de julio de 1972.

Arocena Linn, Ignacio. Desaparecido en Argentina, 13 de agosto de 1978.

Arteche Echeto, Walter Hugo. Asesinado en la tortura, en Montevideo, 19 de agosto de 1973.

Artigas Silveira, José Eduardo. Penal de Libertad, 10 de julio de 1976.

Artigas Nilo de Moyano, María Asunción. Desaparecida en Argentina, 30 de diciembre de 1977.

Ayala Álvez, Abel Adán. Desaparecido en Montevideo, 17 de julio de 1971.

Banfi Baranzano, Daniel Álvaro. Asesinado en Buenos Aires, 29 de octubre de 1974.

Barbeito Filippone, Roberto Omar. Penal de Libertad, 2 de mayo de 1978.

Barredo Longo, Rosario del Carmen. Asesinada en Argentina, 20 de mayo de 1976.

Barrios Fernández, Washington Javier. Desaparecido en Argentina, 7 de setiembre de 1974.

Batalla, Luis Carlos. Asesinado en Treinta y Tres, Uruguay, 25 de mayo de 1972.

Bentacour Roth, Rutilio Dardo. Asesinado en Catamarca, Argentina, 12 de agosto de 1974.

Bentín Maidana, Félix. Desaparecido en Argentina, 13 de agosto de 1978.

Berreta Hernández, Nelson Simón. Asesinado en Montevideo, 15 de julio de 1972.

Blanco Katras, Armando Hugo. Asesinado en Montevideo, 14 de abril de 1972.

Blanco Siola, Bernardo Alberto. Asesinado en Montevideo, 26 de abril de 1974.

Bonilla Umpiérrez, María Clarisa. Hospital Militar, 28 de abril de 1976.

Brun Cornelius, Héctor Daniel. Asesinado en Soca, Uruguay, 20 de diciembre de 1974.

Cacciavilliani Caligari, Hugo Enrique. Asesinado en Catamarca, Argentina, 12 de agosto de 1974.

Caillaba Píriz, José Pedro. Desaparecido en Argentina, 18-20 de febrero de 1977.

Calviño García, José Antonio. Desaparecido. Se desconocen las circunstancias, el lugar y la fecha.

Camacho Osorio, Luis Alberto. Asesinado en Argentina, 15 de agosto de 1976.

Camiou Minoli, María Mercedes. Desaparecida en Argentina, 1 de julio de 1977.

Campal Neves, José Enrique. Asesinado en nUruguay, 9 de noviembre de 1976.

Camuirano Bottini, Mario. Asesinado en Argentina, 30 de agosto de 1975.

Candán Grajales, Jorge Alberto. Asesinado en Montevideo, 14 de abril de 1972.

Cendán Almada, Juan Ángel. Desaparecido en Chile, 12 de setiembre de 1973.

Cascialy, Alberto. Asesinado en Bella Unión, Uruguay, fecha 1972.

Castagnetto Da Rosa, Blanca. Asesinada en Colonia, Uruguay, 24 de abril de 1972.

Castagnetto Da Rosa, Héctor. Desaparecido en Montevideo, 17 de agosto de 1971.

Castillos Lima, Atalivas. Desaparecido en Argentina, 23 de diciembre de 1977.

Castro Spina, Hugo. Penal de Libertad, 11 de diciembre de 1972.

Clavijo Quirque, Héctor María. Asesinado en Montevideo, falta 1972.

Corbo Aguirregaray de Brun, María de los Angeles. Asesinada en Soca, Uruguay, 20 de diciembre de 1974.

Conteris, Marcos. Caído en combate en Nicaragua, 2 de agosto de 1987.

Correa Páez, Luis Heber. Asesinado en Montevideo, 18 de abril de 1971.

Couchet Inzaurralde, Gustavo Luis. Asesinado en Montevideo, 26 de junio de 1972.

Culnev Hein de Mallarino, Raquel Eunice. Hospital Militar, 11 de julio de 1977.

Cultelli, Alfredo Emilio. Asesinado en Pando, Uruguay, 8 de octubre de 1969.

Dabo Revello, Jorge Antonio. Penal de Libertad, 8 de diciembre de 1980.

Del Fabro De Bernardi, Eduardo José María. Asesinado en Argentina, 10 de setiembre de 1975.

De los Santos Mendoza, Hugo Leonardo. Asesinado en tortura, Batallón de Infantería Número 1, Montevideo, 3 de setiembre de 1973.

Dergan Jorge, Natalio Abdala. Desaparecido en Argentina, 28 de noviembre de 1974.

Dermit Barbato, Hugo Haroldo. Asesinado en la tortura, Regimiento de Caballería Número 4, Montevideo, 20 de diciembre de 1980.

Eizmendi Cabrera, Pedro. Desaparecido. Se desconocen las circunstancias, el lugar y la fecha.

Estefanell Guidali, Graciela Marta Epifanía. Asesinada en Soca, Uruguay, 20 de diciembre de 1974.

Fachinelli, Juan. Asesinado en la tortura, Batallón de Infantería No 1, Montevideo, 28 de junio de 1972.

Fernández Pena, Aurelio Sergio. Caído en combate en Montevideo, 8 de julio de 1972.

Fernández Hernández, Celso Wilson. Caído en combate en Montevideo, 25 de mayo de 1975.

Fernández Cúneo, Rodolfo Aníbal. Penal de Libertad, 29 de abril de 1975.

Fernández Fernández, Julio César. Desaparecido en Chile, 11 de octubre de 1973.

Ferreira Scaltritti, Daniel. Asesinado en Chile, 15 de enero de 1987.

Flores Álvarez, Carlos. Caído en combate en Montevideo, 22 de diciembre de 1966.

Fontela Alonso, Alberto Mariano. Desaparecido en Chile, 12 de setiembre de 1973.

Gallo Castro, Eduardo. Desaparecido en Argentina, 25-26 de diciembre de 1977.

García Calcagno, Germán Nelson. Desaparecido en Argentina, 12 de mayo de 1977.

García Castro, Marcelino. Penal de Libertad, 24 de julio de 1977.

García Larrosa, Floreal Gualberto. Asesinado en Soca, Uruguay, 20 de diciembre de 1974.

Garreiro Martínez, María Elsa. Desaparecida en Argentina, 4 de agosto de 1979.

Gelpi Cáceres, Leonardo Germán. Desaparecido en Argentina, 8-9 de octubre de 1978.

Giménez de Martirena, Ivette. Asesinada en Montevideo, 14 de abril de 1972.

Giménez Giménez, Washington Mario. Hospital Militar, Montevideo, 5 de mayo de 1983.

Goitiño Arigon, Miguel Ángel. Penal de Libertad, 20 de noviembre de 1981.

Gomensoro Josman, Roberto Julio. Desaparecido en Uruguay, 12 de marzo de 1973.

Gomensoro Josman, Hugo Ernesto. Desaparecido en Argentina, 30 de abril de 1976.

González Míguez, Eduardo Edison. Desaparecido en Argentina, 31 de marzo de 1975.

González Rodríguez, Eduardo. Desaparecido en Argentina, 13 de febrero de 1975.

Gropp Carbajal, Nicolás. Asesinado en Montevideo, 14 de abril de 1972.

Gutiérrez González, Íbero. Asesinado en Montevideo, 28 de febrero de 1972.

Irazábal, Domingo. Asesinado en Montevideo, 24 de abril de 1974.

Hernández de García, Mirta Yolanda. Asesinada en Soca, Uruguay, 20 de diciembre de 1974.

Hernández Machado, Carlos Julián. Asesinado en Argentina, 31 de diciembre de 1976.

Jabif Gonda, Guillermo Rivera. Asesinado en Argentina, 29 de octubre de 1974.

Karaian, María Luisa. Asesinada en Montevideo, 25 de mayo de 1975.

Larrosa Cruz, Juan Carlos. Asesinado en Montevideo, 27 de octubre de 1970.

Larrañaga Martínez, Julio Alberto. Asesinado en Montevideo, 1 de abril de 1974.

Latrónica Damonte, Luis Enrique. Asesinado en Argentina, 29 de octubre de 1974.

Leivas Puig, Jorge Washington. Penal de Libertad, 3 de agosto de 1984.

Lerena Martínez, Pedro Ricardo. Asesinado en la tortura, Montevideo, 2 de setiembre de 1975.

López Rodríguez, Carlos Andrés. Montevideo, 29 de setiembre de 1970.

López López, Arazatí Ramón. Asesinado en Chile, 14 de agosto de 1973.

Lucas López, Enrique Joaquín. Desaparecido en Bolivia, 17 de setiembre de 1976.

Luppi Mazzone, Mary Norma. Desaparecida en Argentina, 10 de junio de 1977.

Luzardo Cazenave, Luis Roberto. Asesinado en el Hospital Militar, Montevideo, 12 de junio de 1973.

Maidanik Potasnik, Diana Riva. Asesinada en Montevideo, 21 de abril de 1974.

Marín, Edison. Asesinado en la tortura en Montevideo, 3 de junio de 1972.

Martínez Platero, Leonel. Asesinado en Canelones, Uruguay, 13 de junio de 1972.

Martirena, Luis. Asesinado en Montevideo, 14 de abril de 1972.

Master Allen, Diego Miguel. Desaparecido en Argentina, 21 de abril de 1976.

Melogno Lugo, Raúl Gualberto. Asesinado en Montevideo, 25 de mayo de 1975.

Méndez, Margarito. Desaparecido en Mar del Plata, Argentina, 24 de marzo de 1975.

Méndez Vidal, Victorio Óscar. Penal de Libertad, 30 de abril de 1978.

Modernell Pérez, Carlos Alberto. Asesinado en Colombia, 3-5 de enero de 1979.

Mondello Techera, Eduardo. Asesinado en Laguna del Sauce, Uruguay, 9 de marzo de 1976.

Moyano Santander, Alfredo. Desaparecido en Argentina, 30 de diciembre de 1977.

Nell Tacchi, José Luis. Argentina, fecha 1974.

Nieto Gnazzo, José Félix. Montevideo, 31 de julio de 1984.

Olivera Da Rosa, Indalecio. Asesinado en Montevideo, 14 de noviembre de 1969.

Ozer Ami Molina, Ariel Omar. Hospital Militar, Montevideo, 16 de agosto de 1975.

Padilla Chagas, Víctor Hugo. Desaparecido en Argentina, 1 de mayo de 1974.

Pagardoy Saquieris, Enrique Julio. Desaparecido en Chile, 29 de setiembre de 1973.

Pagliaro, Norma. Asesinada en Montevideo, 14 de abril de 1972.

Pérez Lutz, José. Asesinado en Montevideo, fecha 1972.

Pérez Silveira, Eduardo. Desaparecido en Uruguay, 5 de mayo de 1974.

Perdomo Sosa, Mirtho Renée. Penal de Libertad, 13 de marzo de 1978.

Pinella, Eduardo. Montevideo, agosto de 1963.

Pino Garín, Juan Alfredo. Asesinado en el Batallón de Ingenieros No 2, Florida, Uruguay, 16 de junio de 1982.

Pistone Altieri, Máximo Augusto. Desaparecido en Argentina, 17 de marzo de 1976.

Povaschuk Galeazzo, Juan Antonio. Desaparecido en Chile, 29 de setiembre de 1973.

Pucurull Sáenz De la Peña, Fernán. Asesinado en Montevideo, 31 de mayo de 1970.

Quiroga de Camuirano, Marta. Desaparecida en Argentina, 13 de agosto de 1975.

Raggio Odizzio, Laura Marta. Asesinada en Montevideo, 21 de abril de 1974.

Ramos Bentancour, Horacio Darío. Asesinado en el Penal de Libertad, 30 de junio de 1981.

Ramos Filipinni, Manuel. Asesinado en Montevideo, 31 de julio de 1971.

Reyes Sedarri, Silvia Ivonne. Asesinada en Montevideo, 21 de abril de 1974.

Ribeiro, Edelmar. Bella Unión, Uruguay, 23 de marzo de 1969.

Río Casas, Miguel Ángel. Desaparecido en Argentina, 25-26 de diciembre de 1977.

Robaina Méndez, Mario. Asesinado en Montevideo, 27 de diciembre de 1966.

Rodríguez Ducós, Carlos. Caído en combate en Montevideo, 8 de julio de 1972.

Rodríguez Molinari, Julio César. Asesinado en Argentina, 31 de marzo de 1975.

Rodríguez Olariaga, Yamandú José. Penal de Libertad, 24 de febrero de 1981.

Rolando, Rodolfo. Montevideo, fecha.

Rohn Fernández, Roberto. Montevideo, 29 de setiembre de 1970.

Rovira Griecco, Horacio Carlos. Asesinado en Montevideo, 14 de abril de 1972.

Salerno Schiaffino, Jorge. Asesinado en Pando, Uruguay, 8 de octubre de 1969.

Sanz Fernández, Aída Celia. Desaparecida en Argentina, 23 de diciembre de 1977.

Sanzó, Walter. Asesinado en la tortura en el Batallón de Ingenieros No 4, Maldonado, Uruguay, fecha, 1972.

Saráchaga, Rafael. Montevideo, abril de 1972.

Schroeder Orozco, Gabriel María. Asesinado en Montevideo, 14 de abril de 1972.

Scopice Rijo, Norma Mary. Desaparecida en Argentina, 23 de noviembre de 1976.

Serra Silveira, Helios Hermógenes. Asesinado en Argentina, 6 de diciembre de 1978.

Silveira Gramont, María Rosa. Desaparecida en Argentina, 13 de agosto de 1978.

Sosa Cabrera, Edgar Francisco. Asesinado en el Penal de Libertad, 20 de abril de 1982.

Spósito Vitali, Julio César. Asesinado en Montevideo, 1 de setiembre de 1971.

Soarez Píriz, Marcos Segundo. Asesinado en Montevideo, 30 de julio de 1972.

Urtazún Terra, José Luis. Desaparecido en Argentina, 13 de agosto de 1978.

Varela, Carlos. Paysandú, Uruguay, junio de 1972.

Vulcano, Antonio Cossimo. Colombia 11 de agosto de 1984. No se han ubicado los restos.

Wasen Alanís, Adolfo. Montevideo, 17 de noviembre de 1984.

Whitelaw Blanco, William Alem. Asesinado en Argentina, 20 de mayo de 1976.

Yoldi Arciet, Ángel María. Hospital Militar, 16 de agosto de 1984.

Zabalza Waksman, Ricardo. Asesinado en Pando, Uruguay, 8 de octubre de 1969.


* Del libro RAUL SENDIC EL TUPAMARO – Su pensamiento revolucionario, de Jorge Zabalza – Letraeñe ediciones


Conduce

Daniel Figares y Pablo Alfano

Entrevista a Jorge Zabalza

“La idea de cambiar al FA desde adentro ya está medio gastada”

«La experiencia tupamara» / Jorge Zabalza

Publicado el martes 22 de diciembre del 2015 a las 13:21 hs “Hay que tener un mínimo de dignidad porque si llamaste a hacer política con las armas y después renuncias a todo eso, no se puede asumir la jefatura del lado contrario”, dijo a Rompkbzas el ex dirigente tupamaro Jorge Zabalza sobre el actual ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro, a quien calificó de “demagogo de palabra barata y un apóstata”.

Zabalza presentará hoy su último libro, “La experiencia tupamara. Pensando en futuras insurgencias”, a la hora 19.30 en el teatro de AEBU, junto a los dos prologuistas, Samuel Blixen y Néstor Kohan.
En el libro se analizan los procesos del surgimiento de la guerrilla, su desarrollo, sus desviaciones, el papel del MLN en el surgimiento del Frente Amplio, la derrota de la guerrilla, el elemento amortiguador en la salida democrática y la actual transformación del FA.
“La idea de cambiar al FA desde adentro ya está medio gastada” porque la coalición de izquierda “gobierna para el gran capital”, afirmó Zabalza.

http://www.espectador.tv/videos/rompkbzas/328789/entrevista-a-jorge-zabalza/la-idea-de-cambiar-al-fa-desde-adentro-ya-esta-medio-gastada/video-completo

Blog El Muerto: Sale otro libro

Publicado el martes 22 de diciembre del 2015

«Hay que tener un mínimo de dignidad porque si llamaste a hacer política con las armas y después renunciás a todo eso, no se puede asumir la jefatura del lado contrario», dijo en El Espectador el exdirigente tupamaro Jorge Zabalza sobre el actual ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro, a quien calificó de «demagogo de palabra barata y un apóstata».
Zabalza presentará hoy su último libro «La experiencia tupamara. Pensando en futuras insurgencias», a las 19:30 horas en el teatro de AEBU, junto a los dos prologuistas, Samuel Blixen y Néstor Kohan.

En el material se analizan los procesos del surgimiento de la guerrilla, su desarrollo, sus desviaciones, el papel del MLN en el comienzo del Frente Amplio, la derrota de la guerrilla, el elemento amortiguador en la salida democrática y la actual transformación del partido de izquierda. «La idea de cambiar al FA desde adentro ya está medio gastada» porque la coalición de izquierda «gobierna para el gran capital», afirmó Zabalza en diálogo con Rompkbzas.

HAY UNA FOTO Y UN DIBUJO; LOS MATERIALES SERÁN ENTREGADOS A LA ORGANIZACIÓN “MADRES Y FAMILIARES”

La Iglesia recibió nueva información

Publicado el Miércoles 23 diciembre de 2015 , 6:04am – La República uy

Por Marcelo Hernández

“El sentido de la vida, con la alegría de vivir, con el deseo de construir juntos una sociedad de hermanos”, sostuvo el cardenal.

El arzobispo de Montevideo, cardenal Daniel Sturla dio a conocer ayer su mensaje de Navidad, pero también habló de la visita del Papa Francisco, de la mano que da la Arquidiócesis capitalina a la educación, de los logros que ya está teniendo por los festejos del año de la Misericordia y de nuevas informaciones relacionadas con el tema desaparecidos.
Acerca de esta última temática, el sacerdote sostuvo que “sé que parroquias han recibido algo de información. En estos últimos días me han llegado a través de dos párrocos información, que es una foto y un dibujo, y hay un tercer caso mediante una persona muy mayor que se acercó a la Catedral, que parece participó en uno de los procedimientos de enterramiento clandestino.
Todos son casos en Montevideo, y uno de ellos está relacionado con La Tablada. Toda esa información se la voy a entregar a la organización que requirió nuestra ayuda, que es la de Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos (Famidesa)”.
Recordemos que la Iglesia Católica ya ha recibido otras informaciones sobre el paradero de desaparecidos, al igual que otras organizaciones, tras el llamado a la solidaridad de Famidesa.
Misericordia
En el mensaje de Navidad, Sturla recorrió “todas las cosas positivas que ha hecho la Iglesia en Montevideo, las que ha cubierto y difundido la prensa de nuestro país”.
Recordó que es año santo de la Misericordia, “por lo que la Navidad es una ayuda para acercamos más a Dios, con un sentido de que el Señor nos perdona, con el corazón abierto y estar más cerca del hermano que necesita nuestra misericordia, de nuestro perdón”.
Además la iglesia “quiere darle un impulso fuerte a la evangelización, al anuncio de Cristo. Es nuestro primer servicio, el imprescindible que realizamos. En el acercarse a Jesucristo encontramos la solución para los graves problemas que nos afligen, que más allá de los temas sociales y económicos, tienen que ver con el sentido de la vida, con la alegría de vivir, con el deseo de construir juntos una sociedad de hermanos”.
Acerca de los primeros días del año de la Misericordia, que se inició a principios de este mes, Sturla destacó que “ha sido fantástico desde la apertura de las puertas de la Catedral, como de las del Santuario del Cerrito, como de la Gruta de Lourdes, ha sido enorme la participación de los fieles, con un sentido muy alegre, feliz de la gente, y confiamos que sea un año intenso a nivel espiritual, y que la gente se acerque a Dios. Y que nuestros templos tenga las puertas más tiempo abiertas y que la gente se acerque”.
De la futura visita del Papa Francisco, Sturla dejó abierta la puerta que en 2016 podría venir, aunque lo ve muy difícil, y es más seguro que será en 2017 cuando venga a Brasil.
“Educación de calidad”
Al preguntársele sobre temas educativos y las alternativas que lleva delante la Arquidiócesis de Montevideo, el cardenal explicó que “nuestra Fundación Sofía trata de ‘rescatar’ colegios que están en dificultad que atienden a barrios populares, darles educación de calidad, tanto en lo pedagógico como en lo pastoral. Ya hemos atendido cuatro colegios, el del Cerro, de las Ursulinas, el del Km. 16 de Cno. Maldonado y las Dominicas del Cerrito.
Y ya estamos trabajando en el de la Gruta de Lourdes, del Borro, la Inmaculada de Maroñas y otros de Aires Puros. Todos son de Primaria, menos el del Cerro, que también tiene Secundaria. Pensamos sumar alguna más. Es una apuesta muy fuerte”.

Insaciables genocidas en libertad sin haber revelado el destino de muchos desaparecimientos de los cuales son responsables

justicia

Otorgaron prisión domiciliaria a Gavazzo y Ramas

Gavazzo salió con tobillera y Ramas, cómo vive en Piriápolis, será controlado por la Oficina de Libertades Asistidas (OSLA).

El exmilitar José «Nino» Gavazzo. Foto: Archivo de El País.

jue dic 24 2015 14:16 – El País uy

El juez Martín Gesto otorgó la prisión domicilia a José Gavazzo y Ernesto Ramas, presos por violaciones a los derechos humanos,según informó a Telenoche el vocero del Poder Judicial, Raúl Oxandabarat.

Gesto adoptó la decisión después de tener el resultado de los informes médicos de la Cruz Roja, otro del forense Guido Berro y otro de una junta médica con tres profesionales del Poder Judicial.

Gavazzo salió con tobillera y Ramas, cómo vive en Piriápolis, será controlado por la Oficina de Libertades Asistidas (OSLA).

Escrache al coronel retirado Carlos Rossel Argimón, ayer, en el barrio Atahualpa. Foto: Federico Gutiérrez

Complicidad de corbata

Patrocinantes pedirán que “se indaguen las responsabilidades de civiles vinculados a la empresa CICSSA” en muerte de Pascaretta.

Plenaria Memoria y Justicia convocó ayer a un escrache frente al domicilio del coronel retirado Carlos Alberto Rossel Argimón, uno de los indagados en la causa que investiga la muerte de Humberto Pascaretta Correa, acaecida el 4 de junio de 1977 en el Hospital Central de las Fuerzas Armadas, después de ser sometido a intensos interrogatorios durante un mes a manos de la Compañía de Contra-informaciones del Departamento II del Estado Mayor del Ejército. El caso tomó notoriedad en setiembre, cuando 13 militares que habían sido citados a declarar como indagados por la jueza Beatriz Larrieu no comparecieron porque no fue posible ubicarlos.
Las citaciones se reiteraron el 30 de octubre por medio del Equipo Auxiliar de la Justicia en terrorismo de Estado que funciona en la órbita del Ministerio del Interior. Dos de los militares fueron ubicados y citados a audiencia para el 8 de diciembre. Rossel Argimón compareció a declarar y adujo que cuando Pascaretta falleció, él se encontraba realizando un curso. El otro indagado citado, el coronel retirado Glauco Yanone, no concurrió y su abogado presentó una solicitud de clausura del proceso. El abogado Pablo Chargoñia, del Observatorio Luz Ibarburu dijo a la diaria que no tiene “noticias” sobre los demás militares indagados, y explicó que ante la declaración de Rossel Argimón, el Ministerio Público envió una consulta al Ministerio de Defensa Nacional sobre si la asistencia a un curso exime al militar retirado “de las operaciones propias de la represión”, ya que integraba la Inteligencia del Ejército.
Pero la causa podría tener otras derivaciones. Pascaretta era militante del Partido Comunista y trabajaba en la Compañía Industrial Comercial del Sur Sociedad Anónima (CICSSA), por entonces fábrica de papel. Según el testimonio de Hugo García Rivas, desertor de la Compañía de Contra-informaciones, la patronal de esa empresa denunció un sabotaje en la producción de bolsas de pórtland, por lo que el Ejército diseñó un operativo para identificar “a los presuntos saboteadores”. “En esa época había una partida muy grande para exportar, decían que con eso se pretendía crearle un problema al país. […] La finalidad de la operación de la Compañía era dar con los saboteadores, con la aceptación del Directorio de la Empresa, el capitán Méndez infiltró a dos elementos de la Compañía en CICSSA, a trabajar, para observar a Pascaretta y a los otros elementos”, testimonió García Rivas, según la Secretaría de Derechos Humanos para el Pasado Reciente. Según Chargoñia, el curso de la investigación reveló que “había algo más que colaboración con la dictadura: había participación” de los directores de la empresa, e incluso “fueron mencionados algunos mandos medios”. “Nos estamos distrayendo respecto de las complicidades de algunos componentes de las empresas que colaboraron activamente con el aparato represivo”, agregó el abogado. Por el momento la fiscalía no ha citado a civiles por esta causa, pero los abogados denunciantes pedirán que “se indaguen las responsabilidades de civiles vinculados a la empresa CICSSA”.

Luis Rómboli – La Diaria

 

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