Noticias Uruguayas 22 noviembre 2019

URUGUAY: EL BALOTAJE Y LA PECERA // Encuestas y proyecciones // Otro fin de cursos con militares en la calle a cuatro días del balotaje // Manini Ríos dice que «va a haber dos mil muertos si gana el FA» // Investigan a convencional de Cabildo Abierto que invita a crear un «escuadrón de la muerte»

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URUGUAY

COMCOSUR INFORMA
AÑO 19 No. 1944 – 21.11.2019

URUGUAY: EL BALOTAJE Y LA PECERA

Fernando Esponda /La Diaria, 01.11.2019

Durante noviembre los partidos que pasaron al balotaje intentarán convencer a aquellos que no los votaron en primera vuelta de que los voten; intentarán pescar de “la pecera”. Si los votantes de la pecera se comportan como en 2009, entonces el Partido Nacional (PN) ganaría el balotaje; si lo hacen como en 2014, entonces ganaría el Frente Amplio (FA).

Apenas anunciados los resultados primarios, se percibieron en el país dos grandes sentimientos. El oficialismo sintió un duro golpe con el 39,2% que recibió, a pesar de que se encontraba en el orden de lo que anunciaban las encuestas. Probablemente desconfiaba de esos estudios, dadas las últimas y multitudinarias movilizaciones –sobre todo en Montevideo y Canelones– y la importante subestimación que estos habían cometido en 2014, cuando anunciaban 44% y el resultado fue 48%. El PN, por su parte, festejó el resultado, mirando con un ojo su 28,6%, con el otro el resultado del FA, y calculando en el aire que la suma de sus votos con los del Partido Colorado (PC) y Cabildo Abierto (CA) alcanzaba 51%.
Sin embargo, el pasar de los días permite realizar un análisis más sereno de los resultados electorales, que conduce a matizar esta primera impresión, de cara a un balotaje que seguramente será el más competitivo de la historia de Uruguay.

Los líderes y los votantes
La declaración de apoyo al candidato del PN por parte de líderes de otros partidos resulta sin duda auspiciosa para los dirigentes nacionalistas. Sin embargo, es prudente señalar que no hay una trasmisión mecánica de las definiciones de las cúpulas hacia los votantes.

Quizás el caso más paradigmático en este sentido es el alto apoyo obtenido en esta elección por la reforma constitucional, una reforma que no fue apoyada por ninguno de los candidatos a la presidencia. Estimaciones de la diaria hechas con la proyección de escrutinio indican que ocho de cada diez votantes de CA apoyó la reforma, a pesar de que Guido Manini Ríos se declaró explícitamente en contra. Este fenómeno no es nuevo. Similares conclusiones pueden extraerse en el caso del plebiscito para la baja de la edad de imputabilidad de 2014.

En un artículo que escribimos con Manuel Flores, Lucía Selios y Santiago Soto, publicado en el libro sobre las elecciones de 2014 del Instituto de Ciencia Política (ICP) y elaborado a partir de resultados circuitales, estimamos que 28% de los votantes del PN y 12% de los votantes del PC no había votado el plebiscito. En cuanto al apoyo del PC para noviembre también hay opiniones interesantes: Ernesto Talvi planteaba hace dos meses, en conferencia en ADM, que según sus estimaciones sólo 80% de sus votantes votaría al PN en la segunda vuelta. Estimaciones de Radar y de Opción anteriores a la primera vuelta ubican este valor en niveles incluso inferiores (cercanos a 70%). Finalmente, un nada despreciable 5,4% votó por alguno de los siete partidos restantes, un conjunto a priori bastante heterogéneo.

Adicionalmente, si bien el supuesto más sencillo y lógico es que todos los que votaron al FA y al PN repetirán su decisión en noviembre, no necesariamente esto sucede en 100% de los casos. En el artículo sobre las elecciones de 2014 referido anteriormente encontrábamos indicios que sugerían una mayor capacidad de retención de votantes del FA que del PN entre octubre y noviembre.(1) Adicionalmente, el aumento del FA entre octubre y noviembre de 2014 en los departamentos de mayor arraigo del wilsonismo permite pensar en cierta fuga de votos del PN en la segunda vuelta.

De esta forma, lo más razonable es suponer que la definición de los líderes no se trasmite directamente a las decisiones de sus votantes. La pregunta del millón es cuánto se trasmite. Por tanto, y mientras esperamos datos de las encuestas de opinión (ha circulado una encuesta de Equipos que indicaba una leve ventaja de Martínez, pero que la propia consultora ha planteado que no se tome en cuenta por haber sido hecha antes de octubre), veremos en el siguiente apartado una forma de acercarnos al cuánto y, por ende, al resultado del balotaje.

La pecera y la capacidad de pesca (2)

Las elecciones nacionales de octubre tuvieron tres grandes resultados, de los cuales en estos días se han destacado sobre todo dos: la caída del FA (de 48% a 40%) y la irrupción de CA (de no existir a tener 12% de los votos) (3). La tercera gran diferencia es el aumento de “la pecera”: los votantes que no optaron en primera vuelta por ninguna de las dos opciones que pasaron al balotaje. Mientras que en 2014 el tamaño de la pecera fue de 21%, en 2019 fue de 32%: 685.000 personas que no optaron por el PN ni por el FA, 258.000 votos más que en 2014.

Como decíamos, en todas las elecciones el pasaje a segunda vuelta no es una trasmisión mecánica de las definiciones de las cúpulas hacia los votantes. Una posible forma de proyectar lo que puede ocurrir de cara a noviembre es ver qué ha sucedido con la pecera en otras elecciones y aplicarlo a esta. ¿Qué decisiones puede tomar en noviembre un votante de la pecera? Una de cuatro: votar al FA, votar al PN, votar anulado o en blanco, o no ir a votar.

En particular, la historia recoge dos balotajes entre el FA y el PN: en 2009 y en 2014. ¿Qué sucedió con la pecera en dichas elecciones? En 2009, 20% votó al Frente Amplio, 70% votó al Partido Nacional, 6% votó en blanco o anulado y 4% no fue a votar. En 2014, 25% votó al FA, 52% votó al PN, 11% votó en blanco o anulado y 12% no fue a votar. (4)

Proyecciones a noviembre
Si uno aplica el comportamiento de las elecciones anteriores sobre la pecera de 2019 encuentra resultados contrapuestos: si ese 32% que conforma la pecera vota como en 2009, entonces el PN ganaría el balotaje; si vota como en 2014, ganaría el FA. En ambos casos, ganarían con porcentajes muy ajustados, de 48% y 52%, mucho más ajustados que en los anteriores balotajes, que fueron de 45% y 55%.

En definitiva, lo que se avizora para noviembre es el balotaje más ajustado de todos los que ha habido, y los números finales definirán según cómo se responda a un conjunto de preguntas. ¿Qué capacidad de pesca tendrá cada partido? ¿Qué características tienen los peces de 2019, en contraposición a los de 2009 y 2014? ¿Cómo desarrollará cada partido su estrategia ante la heterogénea pecera a la que se enfrentan? ¿Qué características tienen las cañas de pescar? ¿Qué capacidad (y voluntad) de alinear a sus votantes tendrán los dirigentes de los partidos que no accedieron al balotaje? ¿Cuánto pesará la comparación de candidatos a presidente, sus características personales y sus niveles de simpatía y antipatía? ¿Cuánto pesarán –al decir de Óscar Botinelli– los sentimientos anti FA o anti Lacalle en los votantes de la pecera? ¿Cuánto pesará la comparación de proyectos de gobierno?

Notas:
(1) Utilizo la palabra “sugerían” porque estos indicios surgen de estimaciones a partir de regresiones lineales sobre datos circuitales, y por lo tanto hay que tener cuidado con lo que la literatura denomina “falacia ecológica”, problema que es pasible de ser matizado con técnicas alternativas de estimación (modelo de King) pero cuyo desarrollo excede las posibilidades de esta nota.
(2) En paralelo a la redacción de este artículo, Andrés Reyes ha seguido en Twitter el mismo razonamiento aquí indicado, alcanzando las mismas conclusiones.
(3) Fenómeno que confirma la tendencia ya identificada por Pablo Mieres en el libro del ICP sobre las elecciones de 2014: el aumento, elección tras elección, de los votos que no corresponden ni al FA ni al PN ni al PC (pero, evidentemente, en una dirección que ni él ni nadie preveía).
(4) Estos cálculos tienen como supuesto implícito que todos los que votaron al FA, al PN o en blanco o anulado en octubre repiten su decisión en noviembre.
Fernando Esponda /La Diaria
* NdeR: FACTUM presentó su última encuesta de intención de votos para el balotage: 51 % del electorado votaría a Luis Lacalle Pou y 43% lo haría por Daniel Martínez

COMCOSUR INFORMA AÑO 19 No. 1944 – 21.11.2019

EL FUTURO ES ELECTROCUTADO

Pablo Messina* / Hemisferio Izquierdo, 19.11.2019
En política energética, y en particular en cuánto a las Empresas Públicas, es uno de los puntos donde hay más diferencias entre los programas aunque ningún programa plantea nada demasiado alentador.

El programa del FA no plantea grandes modificaciones respecto a lo realizado hasta ahora, salvo una promesa genérica de “modificar el marco regulatorio”. Esta promesa, que ha estado presente al menos desde 2004, no se ha consolidado como política, por tanto, no es esperable lo haga en un futuro gobierno. De hecho, hay una cierta convalidación al cambio de la matriz energética que, si bien tuvo varios aciertos, implicó una privatización de la generación eléctrica amparándose en el actual marco regulatorio.

En cuanto a las tarifas plantean la necesidad de rebajarlas, destacando “especialmente la tarifa eléctrica para avanzar en justicia en beneficio de los hogares y pequeños emprendimientos comerciales”. Se plantea estudiar alternativas en torno a “subsidios” o “renuncia de utilidades” por parte de la UTE para implementar una “rebaja adicional a las tarifas de energía eléctrica en los hogares de menores ingresos”. En este sentido, es el único programa que plantea una medida para los hogares de más bajos recursos, aunque tampoco está detallada. Seguramente, es esperable que amplíen o modifiquen algunas políticas que se han implementado desde 2008 como los descuentos comerciales vinculados al “Plan de Emergencia” (PANES) y, los descuentos posteriores asociados a la Tarjeta Uruguay Social (TUS).

Además, en el programa del FA aparece una apuesta al transporte eléctrico y a la «generación distribuida». Esto último, es compartido por el programa del Partido Nacional.

La gran diferencia en cuanto a la electricidad vinculada a la movilidad es que mientras que para el FA la “UTE deberá ser el proveedor exclusivo del sector alimentación y distribución eléctrica para el transporte y la movilidad”, para el Partido Nacional que deberá hacerlo en condiciones de competencia. Esto es importante porque, si bien no se propone privatizar lo que ya es público, si se piensa en generar mercado para actores privados en los futuros negocios eléctricos como el transporte.

En los programas de la coalición multicolor, no hay ninguna valoración crítica al marco regulatorio sino todo lo contrario. En el Partido Colorado, se afirma explícitamente que el Marco Regulatorio (aprobado en 1997 bajo la presidencia de Julio María Sanguinetti) fue un acierto y en el Partido Nacional se prevé su continuidad.

Además, la coalición multicolor sí tiene un claro planteo de eliminar la refinación de petróleo, so promesa de que eso permitirá bajar el precio. Todo este planteo es un disparate de cabo a rabo. Sin entrar en números, me gustaría dejar en claro algunos conceptos básicos. Primero, el petróleo es un commoditty, o sea, es un bien más o menos homogéneo (hay diferencias de calidad, claro) con precios más o menos estandarizados y un conjunto de oferentes no despreciables. Pero los derivados del petróleo no cumplen con las mismas características. O sea, la nafta Super 95, la Premium 97, etc. no son «commodities». Segundo, el Uruguay, como dice la Tabaré, «es el país que está más al Sur de la América del Sur», o sea, queda en el orto del mundo. Y además, es un país chico. Pensar que acceder a derivados del petróleo de forma segura y barata es fácil o lisa y llanamente posible, es un disparate.

Esto no es una idea de izquierda ni revolucionaria, sino un principio económico y geopolítico básico. Lo entendió clarito Luis Batlle Berres en 1931, que sacó un libro sobre los combustibles en Uruguay y que era un defensor de la refinación nacional. También lo fueron Frugoni y Carlos Quijano. Este último, con una propuesta de gobernanza para la futura ANCAP que hoy nos espantaría por revolucionaria: usuarios y trabajadores con voz y voto en el directorio. Por tanto, la idea de abolir la refinación e importar a paridad de poder de compra, es compleja en precio y en términos de soberanía. Ni hablar, de la apuesta a la desulfurización y otras medidas que ahora pasarían a tirarse a la basura.

Sobre esto, han alertado muchas voces del oficialismo y con razón. Pero ha sido mucho menos discutido que harán con la UTE. No está claro el planteo multicolor, pero la combinación del programa del Partido Nacional y del Partido Colorado puede ser un cóctel explosivo. A la posible competencia a la UTE en el negocio del transporte eléctrico, debe sumarse que ambos partidos plantean jerarquizar la URSEA y darles potestad en la fijación del precio de las tarifas. Esto, implicaría sacar al análisis tarifario de la UTE. Defender una empresa pública y verticalmente integrada, implica necesariamente que la política tarifaria sea un componente estratégico de la empresa. Por tanto, pasarla a la URSEA, constituye en sí mismo un retroceso. En el caso del Partido Colorado, llegan al extremo tal de plantear que tanto la URSEA como la URSEC sean organismos técnicos totalmente independientes, por tanto, exentos de cualquier tipo de contralor democrático.

Para colmo de males, el programa de Talvi es mucho más radical que esto, ya que plantea separar la contabilidad de la UTE por «unidad de negocio». Hay toda una retórica en cuanto al «sinceramiento de costos» y «evaluación de cada fase del negocio», pero lo cierto, es que ha sido un tipo de herramienta que favorece la privatización, al romper con la lógica de la integración vertical. Además, si bien habla de «bajar tarifas» en génerico, solo propone una medida de reducción del 20% y un 30% para menciona en este caso solo al «sector productivo».

Asimismo, pretenden profundizar la participación del capital privado en el negocio eléctrico. Por un lado, utilizando en forma creciente las obligaciones negociables. Si bien hay toda una serie de mecanismos financieros que mercantilizan a las empresas públicas que están siendo utilizados (leasing, PPP, etc), los programas del Partido Colorado y el Partido Nacional, pretenden redoblar la apuesta. Y, por si fuera poco, el programa de Talvi plantea eliminar la “posición dominante” de la UTE en el mercado eléctrico.

Si la era progresista fue una etapa en la que se debió pelear contra tercerizaciones y mercantilización de las empresas públicas, todo indica que se viene una nueva etapa de lucha contra la privatización y enajenación pura y dura. Un desguace por partes.

* Pablo Messina es economista. Docente de la Universidad de la República. Integra el consejo editor de Hemisferio Izquierdo

Pablo Messina / Hemisferio Izquierdo
COMCOSUR INFORMA AÑO 19 No. 1944 – 21.11.2019

Caras y Caretas

La última foto: Encuestas y proyecciones

Durante las últimas semanas las encuestadoras han sido protagonistas de la campaña electoral, anunciando sus resultados, en algunos casos con notorias diferencias, e influyendo en el ánimo de las diferentes fuerzas políticas y sus militantes. ¿De qué forma instancias como el debate presidencial o los diferentes acontecimientos políticos durante la campaña incidieron en los resultados de las encuestas?, ¿Las encuestas y sus análisis colaboran o atentan contra los resultados de las elecciones?

21 noviembre, 2019 – CARAS Y CARETAS

El domingo 24 de noviembre los uruguayos elegirán quién será el presidente durante los próximos cinco años en una instancia de balotaje, que sería la cuarta desde que se instrumentó el primero en el año 1999, sustituyendo a la ley de lemas que operaba en aquel entonces. Esto sucedió luego de que en diciembre de 1996, la ciudadanía definió mediante un plebiscito la aprobación de un nuevo régimen electoral: si en las elecciones nacionales ningún partido alcanza 50% de los votos, se pasa automáticamente a la segunda vuelta o balotaje entre los dos partidos más votados.

Las encuestas                     
Hacia la segunda semana de la campaña, la firma Equipos Consultores realizó una encuesta entre el 5 y el 11 de noviembre sobre una muestra de 1.059 personas mayores de 18 años en todo el territorio nacional. Los resultados marcaron una intención de voto de la población que colocaba como potencial ganador a Luis Lacalle Pou con 48% y en segundo lugar ubicaba a Daniel Martínez con 42%. En ese momento, 5% afirmó que votaría en blanco o anulado y otro 5% se tildó como indeciso ante ambos proyectos. De acuerdo a las advertencias de la empresa, el margen de error máximo para estas estimaciones es de ±3,0%, para un nivel de confianza de 95%.
Esta encuesta reflejó que Lacalle Pou logró captar a gran parte del electorado de los partidos de la oposición aunque en ese momento se ubicaba por debajo de la votación total de la oposición (54%). La intención de voto hacia Martínez manifestaba un leve crecimiento de 3 puntos con respecto a la instancia del 27 de octubre, que cerró en 39%.
Como parte de su análisis, Equipos hacía una lectura de un escenario de competencia muy estable en las primeras dos semanas de campaña. Un escenario en el cual la mayoría de los votantes del Partido Colorado (9% de 12%) optaba por la candidatura de Lacalle Pou, y lo mismo con los votantes de Cabildo Abierto (8% de 11%), aunque en ambos electorados se observaron corrimientos de votos hacia Daniel Martínez (1% y 2% respectivamente).
Por su parte, la consultora Opción también realizaba sus proyecciones cuando faltaban dos semanas para el balotaje. En este caso, los resultados marcaban una ventaja de Luis Lacalle Pou de 47% contra 42% de Daniel Martínez, un 6% de indecisos y un 5% de electores que votaría en blanco o anulado. Según la lectura de la consultora, en ese momento, esa ventaja de 5 puntos, si bien es importante, aún no es definitiva. No obstante, advirtieron que el Frente Amplio requería un crecimiento significativo respecto a su resultado de primera vuelta para ganar el balotaje. “Asumiendo un voto en blanco o nulo de 5%, el FA debería sumar casi 9 puntos más que en primera vuelta para pasar la línea de Luis Lacalle Pou”, relataba el análisis de la consultora. Asimismo, estiman que se trata de un gran desafío para el FA, teniendo en cuenta que en ninguna de las tres instancias anteriores de balotaje se alcanzó un crecimiento de este tipo.
En este momento, se dio otro hecho político que resultó favorable  para la fórmula nacionalista: la conformación de la “coalición multicolor” dio señales en cuanto a la probabilidad de que el electorado opositor se inclinaría en favor del candidato blanco. Por su parte, el candidato frentista no contó con grandes adhesiones de otros partidos más que el sector de Fernando Amado.
La consultora Cifra realizó una encuesta entre el 8 y el 17 de noviembre que reflejó una intención de voto de 47% para Lacalle Pou y 42% hacia Martínez, el 5% de votos en blanco o anulado y un 6% adicional que no sabe (o no dice) lo que votará este domingo.
Esta consultora agregó otros datos interesantes como  la intención de voto por zona y franja etaria. Las encuestas reflejaron que en el interior 50% opta por Lacalle Pou y 38% por Martínez, mientras que en Montevideo Martínez obtuvo 48% de los votos contra 43% de Lacalle Pou. Esto significa que si las elecciones fueran en la capital, Martínez ganaría con una ventaja de 5 puntos porcentuales sobre su opositor. Del mismo modo, Lacalle Pou ganaría con amplia ventaja en el interior, con 12 puntos sobre el candidato frenteamplista.
La adhesión a cada candidato también varía según las generaciones. Entre los votantes de 45 a 59 años, Lacalle Pou experimenta una ventaja de 51% contra 39% de Martínez. En el grupo de mayores de 60, 56% vota al líder blanco y 36% al oficialista. Sin embargo, Martínez gana cuando se trata de los más jóvenes: de cada 10, 5 votan a Martínez y 4 a Lacalle Pou. Con respecto a los adultos jóvenes, 46% de ellos se inclina por el exintendente y 43% por el líder nacionalista.
Esta encuesta fue realizada luego del debate presidencial entre ambos candidatos, por lo cual se infiere el impacto de esta instancia, así como de la publicidad electoral. Con respecto a este punto, confirmaron que la intención de voto no varía con relación a las encuestas realizadas en la etapa anterior. “El debate no parece haber influido en las decisiones de voto. La enorme mayoría de quienes tienen intención de votar por uno u otro candidato están seguros de que lo harán. Sólo el 5% de los que votarán a Martínez y el 5% de los que votarán a Lacalle Pou podrían cambiar de aquí al domingo”, aseguraron en su análisis.
La foto que compartía la consultora es de un Lacalle Pou que está posicionado para ganar las elecciones, pero con una ventaja de solo un 5% que podría variar teniendo en cuenta que existe un 6% de indecisos y otro 5% que podría cambiar su voto. “El resultado no está cantado”, estimó Cifra.
A cinco días del balotaje, la consultora Factum lanzó su última encuesta realizada entre el 15 y el 17 de noviembre sobre una muestra de 1.004 casos. En esta oportunidad, se refleja una intención de voto de entre 50% y 52% para Lacalle Pou, quien experimenta un crecimiento respecto a resultados anteriores, y de 42%-44% para el candidato del oficialismo, Daniel Martínez, quien se mantiene estático.
Entre cucos y proyecciones
Durante estos días se escuchan frases recurrentes como que la elección no esta definida, que los votantes pueden desdoblar su voto hasta último momento y que todavía pueden “pasar cosas” que modifiquen la intención de los votantes. Ante esta situación, uno se pregunta cuáles son aquellos hechos políticos que influyen, cuáles no, qué tanto inciden las encuestas y sus proyecciones sobre el ánimo del votante o militante y qué es lo verdaderamente importante para la población.
Por ejemplo, en estos días pasaron algunas cosas que podrían haber marcado la diferencia y favorecer al candidato del Frente Amplio: un episodio violento en el corte del debate presidencial, en el cual el candidato blanco, Lacalle Pou, se descontroló y le faltó el respeto a Martínez. Se hizo publico que el senador nacionalista Álvaro Delgado usufructuó, de forma irregular, un campo que pertenecía al Instituto de Colonización, un diputado de Cabildo Abierto que dijo atrocidades con respecto a la ley de interrupción del embarazo y sobre las mujeres que resuelven realizar ese proceso, así como la picardía de otro de los integrantes de esta fuerza militar que estuvo reclutando gente por las redes para conformar nada menos que “un escuadrón de la muerte”. Sin embargo, los resultados de las encuestas parecen no estar enterados de este tipo de acontecimientos.
Caras y Caretas dialogó con Eduardo Bottinelli sobre las proyecciones hacia el balotaje y sobre los acontecimientos políticos que podrían desdibujar el panorama actual. Para el politólogo, el último resultado divulgado por Factum refleja una situación clara. “El panorama del cual se partió el 27 de octubre era difícil y la encuesta actual se ajusta a esa visión. El Frente Amplio no logró revertir la tendencia desfavorable”.
Consultado sobre algunas de estas situaciones protagonizadas por la oposición y la posibilidad de que el resultado de las encuestas experimente un giro drástico, el profesional expresó que “tendría que pasar algo extraordinario para que se moviera a la opinión pública de forma contundente. Los hechos que sucedieron espantan al que ya está espantado y el resto o no se entera o lo concibe como algo anecdótico de una persona suelta”, explicó.
A su entender, solo un suceso como el atentando de Atocha, en España, logró cambiar la elección en una semana. “Realmente ninguna de las cosas que han sucedido acá mueven el escenario”, concluyó.
Por su parte, la politóloga Hekatherina C. Delgado nos brindó una visión más crítica sobre el escenario electoral, las encuestadoras y sus proyecciones. A su entender, por una cuestión ética, no se puede definir hoy por hoy un ganador con base en el resultado de las encuestas y consideró que quienes lo hacen están trabajando directamente para la derecha. “Siempre hay que jugar hasta el último minuto. De todos modos, lo único que puedo aventurar es que si se gana, es muy reñidamente”, expresó.
Para Delgado, teniendo en cuenta la coyuntura actual, un parlamento sin mayorías parlamentarias nos conduce a una situación de gobernabilidad compleja. “Quien haga cualquier proyección hoy, con base en las encuestas, estableciendo un ganador o un perdedor, entiendo que es bastante irresponsable y que está queriendo flechar la cancha en el sentido de dirigir votos hacia el jugador favorito”.
“Hoy por hoy, el favorito es el candidato de la coalición opositora, por tanto cualquiera que diga que el FA pierde está poniendo a jugar opinión pública a favor de la derecha. Los datos no permiten ese análisis, de ninguna manera, debido al margen de error de las encuestas, pero también por las proyecciones de indecisos o anulados; a eso se suman los votos que no se pueden encuestar”, reflexionó.
Para la politóloga, cualquier escenario es complejo para la estabilidad de la democracia. “Ya no se trata de ganar porque hay una coalición opositora violenta y hay un plebiscito militarista que sacó demasiados votos, dando una señal conservadora de carácter muy retrógrado que da una señal de hacia dónde quiere ir la sociedad. Eso implica una perdida en términos culturales”, expresó.
Por otro lado, habló del rol de los medios de comunicación hegemónicos que fomentan la desmoralización de cualquier fuerza de izquierda o progresista. “En lo personal, no legitimo análisis de las encuestas porque hay un cerco mediático y no hay más que consultoras que siempre jugaron un papel complejo en los medios y han sido irresponsables en sus análisis políticos. Como profesional hago una lectura escéptica de los datos, si bien entiendo que no son favorables, hay que esperar a las urnas. Las encuestas son solo fotografías de cierta opinión publica que es construida por los medios hegemónicos de derecha, por lo cual, como ciudadana, no pongo mi confianza ahí”.
En la misma línea de pensamiento, y con respecto a la oposición, cuestionó la irresponsabilidad que tuvieron los medios de comunicación de derecha en “inflar un fantasma” de tal forma que se hizo real. “La oposición es una construcción mediática que hicieron en 15 años los medios de derecha y las encuestas han sido parte sistemática de eso”.
“Considero que es en la práctica política invisible donde se pueden desdoblar los votos. La narrativa desmoralizante de pérdida y fracaso la han construido los medios de derecha sobre una fuerza política que individualmente ganó las elecciones con 40% de los votos. ¿Por qué hay que sentirse perdedores?”, cuestionó.

Comandante De La División De Ejército III, General Marcelo Montaner

Otro fin de cursos con militares en la calle a cuatro días del balotaje

Nueva marcha a pie de uniformados en jurisdicción de la División de Ejército III del general Montaner.
Ultima actualización Nov 22, 2019 – LA REPÙBLICA uy
Esta vez se trató del regreso a la unidad del Cuerpo de Alumnos del Anexo Norte del Liceo Militar General Artigas. En sus maniobras, los alumnos, uniformados, se bajaron de los ómnibus en la rotonda de las rutas 5 y 31, un punto próximo a la sede de la División, para continuar a pie hasta la División, donde funciona el anexo del Liceo Militar General Artigas.
Padres de alumnos los esperaban dentro de la División. Como ocurriera una semana atrás en Salto, donde hubo otro despliegue de características similares, el ejercicio no pasó desapercibido.
De inmediato, se subieron a las redes sociales videos y fotografías que llamaron la atención. Si bien la marcha formaría parte del ejercicio anual, planificado, llamó la atención que estas movilizaciones se realizaran en un momento de alta sensibilidad en la opinión pública.
Hubo consultas al más alto nivel. Las explicaciones oficiales fueron más o menos las mismas. Se trata de las pruebas finales que se realizan en todas las unidades del país.
En el caso de Salto, después de tres días de entrenamiento a campo abierto, la maniobra final consistió en una «marcha a pie» de 8 km hasta la sede del Batallón Nº 7 de Infantería Motorizado con sede en la ciudad de Salto. En ese caso, participaron unos 150 efectivos, cada uno con su equipo individual y armamento.
Tanto Salto como Tacuarembó están comprendidos dentro de la zona de acción militar de la División de Ejército III que abarca a todo el norte del Río Negro. La División está compuesta por la Brigada de Infantería Nº 3, con los Batallones Mecanizados Nº 7 y los Batallones Mecanizados Nº 8 y Nº 9 desplegados en Salto, Paysandú y Fray Bentos, respectivamente, y por la Brigada de Caballería Nº 1, integrada por los Regimientos de Caballería Mecanizado Nº 3 y Nº 10 y con el Regimiento de Caballería Blindado Nº 5 en Rivera, Artigas y Tacuarembó respectivamente.
El general Marcelo Montaner es la máxima autoridad divisionaria. En marzo de este año, tras la destitución del general Manini Ríos, quedó al frente del despacho del comandante en Jefe en forma interina. Fue protagonista de una serie de episodios polémicos que lo enfrentó al mando superior.
En setiembre del año pasado, el gobierno sancionó a Montaner por inclusión de la Marcha de Tres Árboles, al cierre de la Expo Prado. Un mes antes, organizó una charla en la División sobre la llamada «Ley Trans».
A partir de una denuncia del diputado Edgardo Rodríguez sobre «adoctrinamiento ideológico» y «presión» sobre los soldados, el Ministerio de Defensa abrió una investigación urgente que concluyó que «no hubo direccionamiento ni a favor ni en contra» de participar en el pre referéndum.
Entrenamientos
El Ejército informó oficialmente en su resumen semanal de noticias sobre la serie de maniobras que se realizan en distintas unidades con motivo de la finalización de cursos anuales.
Entre el 12 y el 16 de noviembre, se realizaron las maniobras de la Escuela de Suboficiales del Ejército que comenzaron con una marcha administrativa de 14 km hasta el campo militar Cortijo Vidiella, en las que participaron 210 militares entre instructores, alumnos, y personal sanitario.
En la oportunidad, participaron como invitados un subteniente y cuatro sargentos de Brasil. Para las actividades previstas se contó con el apoyo de un helicóptero de la Fuerza Aérea Uruguaya. Las maniobras culminaron con una nueva marcha de 14 km de retorno a la unidad.
También se informó sobre ejercicios realizados en conjunto entre Artillería Antiaérea y Comunicaciones, con apoyo de la Fuerza Aérea, en el predio del Grupo de Artillería Antiaérea Nº 1.

 
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