Publicado en: 21 septiembre, 2017

Noticias Uruguayas 20 septiembre 2017

Por Colectivo Noticias Uruguayas

Uruguay: Espionaje en democracia: CIA le pagaba a 37 informantes uruguayos // Exjefe militar confesó que el espionaje en democracia era una práctica “por costumbre”

Estado español La Guardia Civil lleva a cabo la mayor operación hasta la fecha contra el referéndum catalán // Movilizaciones en más de 40 ciudades: Miles de personas salen a la calle contra la actuación del Gobierno en Catalunya // Los primeros alcaldes partidarios del 1-O citados por la Fiscalía se niegan a declarar // El BNG se suma a la asamblea extraordinaria convocada por Podemos // El Gobierno español pedirá que corten la luz el día del referéndum // Uruguay: Espionaje en democracia: CIA le pagaba a 37 informantes uruguayos // Exjefe militar confesó que el espionaje en democracia era una práctica “por costumbre”

 

Hay denuncias sobre la actuación de la CIA en hechos de espionaje en democracia, donde le pagaba a 37 informantes uruguayos que le pasaban información, dijo a LA REPÚBLICA el diputado Luis Puig quien aseguró que la Comisión Investigadora solicitará a la cancillería de Estados Unidos un “informe jurídico” para luego poder convocar al embajador de dicho país.
La intervención de la CIA
Debido a las denuncias que hay de la actuación de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en los hechos de espionaje en democracia, “la Comisión solicitaría a la cancillería de Estados Unidos un informe jurídico”, dijo a LA REPÚBLICA un diputado Luis Puig, para luego poder convocar al embajador de dicho país.
Respecto a la intervención de la CIA en estos hechos, el integrante del PVP dijo que “hay denuncias de la actuación de la CIA en Uruguay, incluso el pago de a 37 informantes de la CIA”, los cuales eran uruguayos, “lo cual desde el punto de vista de soberanía era algo gravísimo”.
Semanas atrás, el presidente de la Comisión Investigadora, Gerardo Núñez expresó a LA REPÚBLICA que “hay claras referencias a determinados informantes que tenía la CIA en algunos de los servicios de inteligencia del Estado”.
El contralmirante Oscar Otero, ex director de Julio María Sanguinetti fue el primero en reconocer que sabía de los hechos de espionaje posterior a la dictadura. Luis Puig, quien por la reserva de la investigación no quiso confirmar que fuera el exdirector de inteligencia, dijo que “se vuelve a confirmar la existencia de espionaje militar en democracia, la situación planteada durante años donde algunos convocados a la comisión manifestaron claramente que si, se hacia espionaje sobre organizaciones políticas, sobre políticos, organizaciones sociales, lo asocio con una costumbre a ese espionaje que se venía realizando desde hacía tiempo. Hacia referencia al proceso dictadura y a la continuidad en democracia”.
“Lo que se establece es la continuidad en las labores de inteligencia, en el periodo democrático, donde claramente la comisión tiene a disposición un voluminoso  archivo de 3 millones de documentos, el Berruti, en donde una gran parte de los documentos se puede apreciar con sellos y firmas,  como la inteligencia militar actuó violando la constitución y la ley”, añadió.
Las actuaciones de espionaje se realizaban sobre organizaciones, sobretodo de Derechos Humanos, partidos políticos, sobretodo el Frente Amplio y dentro del mismo el PCU y el PVP, también se realizaban investigaciones sobre políticos, personalidades, y determinadotes sectores y gremiales, desde profesores y maestros para determinar su afiliación política o el Pit Cnt.
“Debería presentarse una denuncia  nivel de la justicia”
Consultado sobre la relevancia que toma la ausencia de 4 militares que se negaron a declarar ante la comisión, teniendo en cuenta lo que señaló Otero y compañía, Luis Puig expresó que se seguirá analizando e investigando en la medida que Juan Zerpa, Daniel Legnani, Mario Aguerrondo y Francisco Wins (exjefes de inteligencia entre el ‘85 y el ’99 no concurrieron. Estas ausencias “lo cual mereció una declaración unánime del Parlamento rechazando esa actitud y diciendo claramente que se pretendía obstaculizar la investigación, la comisión investigará esa situación”, expresó.
Además agregó que cuando se lleguen a las conclusiones “se convocaran a los jefes de departamento que actuaron en esa época para tener respuestas a la documentación y la comisión evaluará.  Lo determinará la comisión, pero creo que cuando culmine sus investigaciones, además de presentar un informe a la Cámara, seguramente debería presentarse una denuncia  nivel de la justicia”.
“Habrá que analizar responsabilidades”
Juan Zerpa, Daniel Legnani, Mario Aguerrondo y Francisco Wins no participaron de las convocatorias de la comisión investigadora. Si bien los documentos no dejan dudas “importante cotejarlo con cada uno de los integrantes, para intercambiar con ellos”, dijo Puig.
“Habrá que analizar la responsabilidad de los que lo llevaron adelante el espionaje como la omisión de funcionarios públicos, que no controlaron como era su obligación”, señaló el diputado, quien concluyendo cuestionó: si los jefes de inteligencia no sabían, ¿para que se montaba todo ese espionaje sistemático con dineros públicos?. Dinero del presupuesto de Defensa que era asignado a los servicios de inteligencia. Si no lo saben ellos ¿a quien hay que consultarle?”.

 


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Óscar Otero, director de Inteligencia de Sanguinetti, es el primer militar que reconoce el espionaje en democracia

Ayer llegó el tan esperado día para la comisión que investiga el espionaje militar y policial en democracia. Uno de los tres ex directores de Inteligencia que comparecieron al edificio anexo del Palacio Legislativo no sólo reconoció la existencia del espionaje militar que se ejerció sobre partidos políticos y organizaciones sociales, sino que planteó que era una actividad que hacían “por costumbre”, según señaló en rueda de prensa el diputado del Frente Amplio (FA) Gerardo Núñez, presidente de la comisión investigadora.
Núñez no reveló quién fue el militar retirado que admitió el espionaje, porque la comisión trabaja bajo reserva, pero indicó que sus afirmaciones son “absolutamente rechazables”, porque, ya sea “por costumbre o como se lo quiera llamar”, se violentaron “los derechos y las libertades de los uruguayos”. Núñez agregó que el ex militar dijo que la información “se juntaba para tenerla y utilizarla en algún momento”. “Nosotros pensamos que esta información, una vez analizada, implicaba elementos de control, para generar coerción y poder, y perpetuar escenarios de impunidad como existieron y existen en el país”, indicó el diputado.
Además, Núñez señaló que entre los documentos de espionaje hay una lista “de todas aquellas personas que hicieron denuncias vinculadas a los derechos humanos”. A juicio del presidente de la comisión, había un seguimiento de las denuncias para preparar los escenarios posibles a nivel judicial, y así “mantener con total impunidad los crímenes cometidos en el pasado reciente”.
El diputado agregó que en las próximas semanas citarán a militares que estuvieron al frente de los departamentos de inteligencia y que la comisión realizó una consulta al Ministerio de Relaciones Exteriores para que la embajadora de Estados Unidos también pueda comparecer, ya que existen documentos que muestran una “injerencia muy fuerte que desarrolló la CIA en nuestro país pagando informantes, que brindaban información de aspectos internos de Uruguay”.
La comisión va a seguir trabajando hasta diciembre. Al final harán una evaluación sobre los pasos a seguir. Núñez ya adelantó que “la inmensa mayoría” de los que integran la comisión tienen la “profunda convicción” de que la investigación debe seguir en la Justicia.
Satélites espías
A todo esto, la diaria pudo saber que el militar que reconoció el espionaje fue el contralmirante (r) Óscar Otero, quien estuvo al frente de la Dirección General de Información de Defensa entre mayo de 1995 y abril de 1996, durante el segundo gobierno de Julio María Sanguinetti. A su salida de la Comisión, Otero se negó a hablar con la prensa, alegando la “reserva” con la que se trabaja en la investigación.
Algunos de los documentos de espionaje de ese período muestran, por ejemplo, la nómina de integrantes del FA que concurrieron a una reunión con Fidel Castro, el 14 de octubre de 1995, cuando el líder cubano llegó al país en visita oficial –al lado de los nombres de los dirigentes se adjuntaban sus números de teléfono–. Otro documento del mismo mes y año consignaba los ciudadanos uruguayos que participaron en el Foro de San Pablo, “en calidad de periodistas, delegados u observadores”.
Un “resumen de información” de junio de 1995 indicaba que en un programa de Radio Nacional se había realizado un homenaje a Liber Seregni, y citaban las opiniones de dos personas que se identificaron “como oficiales en actividad del Ejército”. También se informaba que la Unión de Trabajadores del Azúcar de Artigas había organizado un festival folclórico, y además de indicar qué artistas se presentaron, destacaban que la publicidad del evento estuvo a cargo del Movimiento de Liberación Nacional- Tupamaros (MLN).
Un resumen de junio de 1995 mostraba infiltraciones en el Partido Colorado y en diversos sindicatos, como en la Asociación de Maestros, la Asociación de Empleados Bancarios y la Asociación de Funcionarios de Pluna. Luego había un apartado dedicado a las “fuerzas generadoras de conflictos”, en el que se destacaba un “espacio marxista” del Partido Comunista del Uruguay y un “espacio radical” del MLN.
Tampoco faltaban los capítulos dedicados a “hechos que afectan a las fuerzas armadas”, que implicaban espionaje sobre personal militar. En un documento de Inteligencia de 1995 se señalaba que un capitán, en días previos a las elecciones nacionales, “habría repartido listas del Encuentro Progresista”.

 


Exjefe militar admitió ante la Comisión Investigadora que el espionaje en democracia se desarrollaba “prácticamente por costumbre”, dijo a LA REPÚBLICA el presidente de la Comisión, el diputado Gerardo Núñez. Quien a su vez señaló que posiblemente la información que recavaban la utilizaban para “adelantarse a posibles procedimientos que se dieran en la Justicia para proteger a quienes cometieron delitos de lesa humanidad en la dictadura”.
Los contralmirantes retirados Óscar Otero y Carlos Magliocca, y el brigadier general retirado José Mayo Irigoyen, comparecieron en la pasada jornada ante la Comisión Investigadora. Gerardo Núñez, diputado comunista, dijo a LA REPÚBLICA que uno de los tres, el cual no quiso precisar, no llamó espionaje a las actividades que realizaban los servicios de inteligencia, sino que para ellos “era recolección de información que se hacían, según él, con métodos abierto pero que se desarrollaban prácticamente por costumbre, un ejercicio automatizado que tenia la dirección de inteligencia”.
Ante la confesión, Núñez señaló que “esto para nosotros constituye un elemento de reconocimiento de las actividades que se llevaron a cabo, y al mismo tiempo señalar que estas actividades fueron violatorias de la Constitución y las leyes, y por eso esta información que se recolectó, no toda fue información abierta sino que hubo métodos de infiltración, escuchas telefónicas, distintas formas que están presente en los archivos que estamos analizando”.
Consultado sobre lo que hacían los militares con la información que conseguían, Núñez dijo que “es una pregunta trascendental, o que podemos suponer en este caso que la información, mucha de ella se usaba para anticiparse a los movimientos de los partidos políticos, sobretodo de izquierda.
También para adelantarse a posibles procedimientos que se dieran en la Justicia para proteger a quienes cometieron delitos de lesa humanidad en la dictadura”. “La infamación son aspectos de control, de poder para generara mecanismos de coacción a la sociedad en su conjunto”, añadió. .
Teniendo en cuenta la autonomía con la que se manejaban los servicios de inteligencia, sobre si hoy podrían suceder cosas de este estilo, el diputado manifestó que “no lo puedo ni afirmar ni descartar, más teniendo en cuenta los elementos recientes que muestran como en apariencia los servicios de inteligencia se movieron con cierta autonomía sobre los mandos civiles”.

 

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